Entre el partido y el Estado: roles y recorridos de jóvenes militantes de fuerzas nacionales en gobiernos subnacionales en la Argentina reciente (2007-2017)1

Between the party and the state: young militant’s roles and paths in national parties ruling at subnational level in recent Argentina (2007-2017)

Alejandro Cozachcow2

Resumen

El artículo aborda la participación juvenil en partidos políticos oficialistas en la Argentina. Para ello se analizan roles y recorridos de militancia juvenil en tres fuerzas nacionalizadas al frente de gobiernos subnacionales entre los años 2007 y 2017: el Partido Socialista en Rosario, Propuesta Republicana en la ciudad de Buenos Aires y Nuevo Encuentro en Morón. Mediante una estrategia cualitativa se propone un abordaje interdisciplinario desde los estudios de las juventudes, la ciencia política y la sociología, que permitió identificar: a) el carácter homogeneizante de los roles iniciales en el activismo partidario; b) las articulaciones entre militancia y trabajo en el Estado en momentos tempranos de los recorridos; c) la producción de la “juventud” como período preparatorio; d) la construcción de recorridos en la actividad política profesional.

Palabras claves: juventudes, partidos políticos, militancias, Estado, profesionalización.

Abstract

This paper addresses youth political participation in ruling parties in Argentina. To this end, roles and paths of youth militancy are analyzed in three nationalized parties ruling subnational governments between 2007 and 2017: the Socialist Party in Rosario, Republican Proposal in the city of Buenos Aires, and New Encounter in Morón. Using a qualitative strategy, an interdisciplinary approach is proposed between youth studies, political science and sociology, that allowed to identify: a) the homogenizing character of the initial roles in party activism; b) the articulations between militancy and work in the state in early stages of the paths; c) the production of “youth” as a preparatory period; d) the construction of trajectories in professional political activity.

Keywords: youth, political parties, militancies, state, professionalization.

Introducción

El trabajo aborda un aspecto central de la participación política juvenil en la Argentina reciente: las militancias en partidos en el gobierno. Para ello se analizan roles y recorridos de militancia de jóvenes en espacios juveniles de tres partidos que estuvieron al frente de gobiernos subnacionales entre los años 2007 y 2017, y que atravesaron procesos de nacionalización: el Partido Socialista (PS) en Rosario, Nuevo Encuentro (NE) en Morón y Propuesta Republicana (PRO) en la ciudad de Buenos Aires.

La movilización política juvenil en la Argentina durante los últimos tres lustros se ha caracterizado por el reencantamiento con lo público (Vommaro, 2015), el desplazamiento de los activismos hacia el Estado (Vázquez, 2015) y la valoración positiva del Estado como ámbito legítimo de la transformación (Núñez, 2017). La “sorpresa” (Borobia et al., 2013) por la visibilización en el espacio público de jóvenes identificados con proyectos partidarios contrastaba con la movilización autonomista y confrontativa con el Estado de la década de 1990 y durante la crisis de los años 2001 y 2002 (Bonvillani et al., 2010). Esto dio lugar al interés por la profundización de la investigación sobre la participación política juvenil en el campo de los estudios de juventudes (Chaves, 2009). Se desarrollaron estudios sobre militancias políticas en distintos ámbitos (Vázquez et al., 2017). Entre los que abordaron la política partidaria, se destaca el interés por las formas de participación y las relaciones entre militancia y Estado (Cozachcow, 2020; Mutuverría, 2017; Campusano, 2019; Grandinetti, 2015).

La investigación se realizó mediante un abordaje cualitativo (Vasilachis, 2006) e interdisciplinario que recupera aportes de los estudios de juventudes, la sociología y la ciencia política. Para este trabajo se recuperó el análisis de 37 recorridos militantes de jóvenes de estos partidos, los cuales fueron reconstruidos mediante la realización de entrevistas individuales semiestructuradas.

Estas tres fuerzas, con diferentes concepciones en torno al posicionamiento ideológico y a la gestión del Estado, tienen en común la característica de contar con una fuerte presencia territorial en distritos donde fueron gobierno y el haber atravesado procesos de nacionalización durante el mismo período, como ha señalado Mauro (2016) para los casos del PS y el PRO. El PS se inscribe en una de las tradiciones políticas centenarias del socialismo argentino. Enmarcado en la centroizquierda y el progresismo, gobernó ininterrumpidamente entre 1989 y 2019 la Municipalidad de Rosario –actualmente, continúa en la coalición gobernante–; entre 2007 y 2019 gobernó la provincia de Santa Fe, donde tiene su principal base territorial. Su referente durante el período, Hermes Binner, fue intendente (1995-2003), gobernador (2007-2011) y terminó en segundo lugar como candidato a presidente de la Nación en 2011. El PRO se creó en la ciudad de Buenos Aires bajo el liderazgo de Mauricio Macri, quien accedió a la Jefatura de Gobierno en el año 2007. Este partido de centroderecha continúa gobernando el distrito porteño con mandato vigente hasta 2023 y se convirtió en uno de los principales actores en el plano nacional liderando la coalición Cambiemos, la cual triunfó en las elecciones presidenciales de 2015 y convirtió a Macri en presidente de la Nación. NE es una fuerza política surgida en el distrito de Morón entre los años 2004 y 2005, bajo el liderazgo del entonces intendente Martín Sabbatella. Esta fuerza, que gobernó el distrito hasta el año 2015 y se definía en torno a la centroizquierda y el progresismo, fue atravesando un proceso de nacionalización que llevó a la candidatura a diputado nacional de Sabbatella en el año 2009, desde un posicionamiento crítico e independiente frente al entonces gobierno nacional del Cristina Fernández. A partir de 2010 comenzó un proceso de confluencia con el kirchnerismo que continúa hasta la actualidad. Respecto de los ámbitos de la militancia juvenil, los tres partidos conformaron espacios específicos en los distritos, y tanto el PS como el PRO cuentan con estructuras nacionales de juventud.

Este trabajo aborda la configuración de los recorridos militantes en los espacios partidarios de juventud en el plano local mediante la identificación de roles, momentos y jerarquías que permiten establecer similitudes entre fuerzas políticas distintas. Por un lado, un momento inicial de homogeneización de la práctica militante indistintamente de los perfiles socioculturales y las trayectorias previas de las y los jóvenes. Por el otro, el pasaje por roles laborales en posiciones ligadas a la gestión en los ejecutivos y a los cargos legislativos del partido es relativamente temprano, lo que resulta central para el aprendizaje del oficio de la política (Offerlé, 2011b). Esto permite aportar al estudio de las configuraciones y reconfiguraciones de las formas de participación juvenil en los partidos políticos argentinos durante la última década.

La investigación propone un diálogo interdisciplinario entre estudios de juventudes, sociología y ciencia política. Para ello, en primer lugar, se retoma la perspectiva que se enfoca en la producción social de la juventud (Martín Criado, 2009; Margulis y Urresti, 1998). En segundo lugar, para el estudio de los recorridos, en este trabajo se recuperan dos conceptos teóricos que provienen de tradiciones disciplinarias distintas: las nociones de carrera política y carrera militante. Respecto de la primera, siguiendo a Giorgi (2014), este concepto desarrollado en los ámbitos de la sociología y la ciencia política alude fundamentalmente al estudio de las trayectorias de aquellas personas que ocupan las posiciones más altas de los elencos de los ejecutivos y los legislativos. En cuanto a la segunda, esta proviene de la sociología del militantismo y se centra en el análisis de los compromisos políticos individuales, puesto que recupera la dimensión temporal en las biografías militantes, de acuerdo con Fillieule (2015). En este sentido, se busca reconstruir las posiciones que los sujetos van ocupando, desde una mirada interaccionista, la cual también permitió dar cuenta de la producción de jerarquizaciones sobre dichas posiciones objetivas. Así, fue posible reconstruir las jerarquías en el interior de los espacios de juventud de estos partidos y dar cuenta de la noción de sucesión generacional que la sustenta. En tercer lugar, de los estudios sobre partidos se toman los aportes de la perspectiva sociohistórica, atendiendo a la producción de la juventud como objeto político (Offerlé, 1987; Gené y Vommaro, 2011). Desde este lugar, se hizo foco especialmente en aquellos momentos en los cuales los roles y las tareas que desarrollan las y los jóvenes comienzan a tomar contacto con la política profesional y con momentos de los recorridos en los cuales ya pasan a formar parte de los elencos dirigenciales y se convierten en políticas o políticos profesionales. En cuarto lugar, la profesionalización es una dimensión fundamental para el análisis, por la centralidad que adquieren la articulación entre militancia y trabajo en el Estado (Perelmiter, 2010; Vázquez, 2015; Rocca Rivarola, 2016) y los saberes expertos (Vommaro y Morresi, 2011) para el estudio de la política como actividad profesional (Offerlé, 2011b). Desde este lugar, se espera aportar al desarrollo de estudios cualitativos sobre las militancias partidarias (Nique Franz, 2016; Rocca Rivarola, 2021) mediante la indagación de recorridos militantes en curso.3

A continuación, el trabajo se organiza de la siguiente manera. En el próximo y segundo apartado, se presenta la sistematización de tareas y roles que arrojó el análisis de los recorridos, junto con una descripción de sus principales características. En el tercer apartado se aborda la socialización en los primeros momentos de la militancia partidaria, la cual adquiere un carácter homogeneizante. En la cuarta sección se analizan las articulaciones entre militancia y trabajo en el Estado observadas en los momentos de responsabilidades iniciales. En el quinto apartado se abordan las relaciones entre roles dirigenciales y desarrollo de carreras en la política como actividad profesional. En el sexto y último apartado, se presentan las principales conclusiones.

Tareas, roles y configuración de los recorridos militantes en los espacios juveniles de los partidos

El análisis permitió identificar seis tipos de tareas y roles que llevan a cabo las y los jóvenes en distintos momentos de sus recorridos. Algunos son propios de los momentos iniciales, otros son producto de recorridos más largos y del acceso a posiciones dirigenciales. A su vez, fue posible observar que se produce una jerarquización por medio de la cual algunos de estos roles y tareas adquieren mayor importancia dentro de los partidos, lo que llevó a proponer un agrupamiento analítico de cinco niveles, como se observa en el cuadro 1, a continuación.

Cuadro 1. Roles, tareas y jerarquías de los recorridos militantes en espacios juveniles de partidos nacionales en gobiernos subnacionales

Tipo de tarea/rol Jerarquía
Difusión y formación Nivel 1
Responsabilidades iniciales Nivel 2
Responsabilidades intermedias Nivel 3
Posiciones jerárquicas Nivel 4
Candidaturas expectantes a cargos electivos y cargos electivos Nivel 5
Designación en primeras o segundas líneas de poderes ejecutivos Nivel 5

Fuente: elaboración propia.

Respecto de cómo se configuran los recorridos, fue posible identificar algunos elementos comunes a los tres partidos. Primero, que, en la mayoría de los casos, durante el momento inicial se realizan tareas de difusión y formación, teniendo en cuenta que los espacios para y de las juventudes en estos partidos tienen una fuerte orientación hacia la socialización en la actividad militante y en la gestión, al observarse que todas y todos pasan por un primer filtro de experiencias similares que parecen tender a una homogeneización de la actividad militante. Segundo, que el acceso a posiciones laborales en el Estado (por lo general temporarias) se da principalmente a partir del segundo o tercer momento (en muy pocos se da al principio). Tercero, que los recorridos no son lineales: los niveles obedecen a una estrategia analítica para elaborar una aproximación a la jerarquización de las posiciones. Si bien hay un conjunto pequeño de casos en los que el pasaje es lineal, en la mayoría se producen saltos entre niveles, simultaneidades, ascensos y descensos, así como también distintas duraciones en cada nivel, lo que lleva a descartar un abordaje etapista y secuencial de los recorridos.

En cuanto a las particularidades de cada partido, respecto de las temporalidades, por un lado, el tiempo promedio de pasaje al segundo momento es de alrededor de un año y medio en NE, de dos años en el PRO y de tres en el PS. Por otro lado, mientras que en NE la mayoría de los recorridos llegan hasta los niveles 2 y 3 (salvo un solo caso, que llega al 4), en el PRO y en el PS hay quienes llegan a los niveles 4 y 5, con promedios de entre cuatro y seis años respectivamente. Estas diferencias se comprenden, por un lado, por la presencia de estructuras partidarias provinciales y/o nacionales de juventud (como son los casos del PRO y del PS) o no (como es el caso de NE). Esto da lugar a recorridos en los cuales se tardan más años en llegar a ciertas posiciones, ya que se requiere una preparación más larga. Esto también se vincula con las posiciones disponibles a ocupar de acuerdo con el tamaño del Estado en el distrito que se gobierna y del gobierno en otros distritos subnacionales o a nivel nacional (como es el caso del PRO desde 2015). El distrito de Morón es más pequeño que los de la ciudad de Buenos Aires y Rosario, lo que influye en las configuraciones de los recorridos.

Ahora bien, como se señaló más arriba, a continuación, en los próximos apartados, se abordarán con profundidad los seis tipos de roles y tareas que se han identificado respecto de la socialización militante, las relaciones entre militancias y trabajo en el Estado y la construcción de horizontes de profesionalización política.

Socialización en los primeros momentos de la militancia partidaria: el carácter homogeneizante de los roles de difusión y formación

Los momentos iniciales en la militancia partidaria en los espacios juveniles resultan claves para comprender los recorridos posteriores. Fundamentalmente, por el rol central que estos tienen en cuanto a producir un conjunto de experiencias en común que promueven el aprendizaje en la práctica de la actividad política en partidos nacionales que se encuentran gobernando en distintos niveles. ¿Dónde comienzan a militar las juventudes de NE, el PS y el PRO? Estos primeros ámbitos corresponderán a si el partido, en ese momento, se encuentra en el gobierno o en la oposición, así como también a la distribución territorial del partido en la gestión y fuera de ella. En el caso del PRO, quienes comenzaron a militar antes de que el partido llegara al gobierno de la ciudad de Buenos Aires en 2007 lo hacían principalmente durante las campañas electorales. Luego, quienes comenzaron a militar entre 2007 y 2011 en la orgánica Jóvenes PRO lo hicieron en simultáneo con el acceso al trabajo en algún área del Ejecutivo o como asesores/as de legisladores/as. Quienes ingresaron a partir de 2011, en simultáneo con las campañas electorales, participan de las actividades de las distintas organizaciones juveniles del PRO, así como en los espacios juveniles del PRO en las comunas. En el PS, los ámbitos de inicio son dos, y durante el período 2008-2017 no variaron significativamente debido a la continuidad en la gestión municipal, aunque con matices: la militancia universitaria en las agrupaciones estudiantiles que conforman el Movimiento Nacional Reformista (MNR) o las juventudes de los barrios en las distintas seccionales de la ciudad de Rosario, que participan en actividades en los territorios o en reuniones en los locales. Esto se produce en paralelo a la participación en las campañas electorales. En cuanto a NE, indistintamente del período en que el partido está en el gobierno (hasta 2015) o en la oposición (de fines de 2015 hasta 2017) y en paralelo a las tareas de campaña electoral, hay quienes conforman el grupo de la juventud en un local o territorio en particular o se incorporan a algunos de los grupos juveniles ya existentes y participan de actividades, como las de apoyo escolar u otros talleres para niñas, niños y jóvenes.

Los recorridos se construyen desde un primer momento con el pasaje por distintas instancias de tareas a desarrollar junto con actividades de formación que tienden a producir un piso relativamente homogéneo de la experiencia militante. Las tareas desarrolladas y las actividades de las que se participa pueden ser hacia afuera (difusión) o hacia adentro (formación) de la organización.

En cuanto a las primeras, se incluyen la participación en la campaña electoral (repartiendo volantes desde una mesa en la calle, participando de pintadas, actos, siendo fiscales de mesa, etcétera) y la comunicación de acciones del gobierno, así como también la presencia en mesas que las agrupaciones universitarias tienen en las distintas facultades. Las campañas electorales se caracterizan por tener una duración corta e implican la realización de tareas puntuales, a las cuales quienes se encuentran comenzando su aproximación al partido pueden encontrar como compatibles de acuerdo con su disponibilidad biográfica. Por otro lado, las actividades de campaña electoral presentan la posibilidad de una experiencia intensa, emotiva, en la que se construyen lazos afectivos y grupalidades que luego permitirán sostener en el tiempo el compromiso militante.

En cuanto a las segundas, se entiende la idea de formación en un sentido amplio, tanto en relación con actividades orientadas a la construcción de identificaciones políticas a partir de debates y lecturas como en lo relativo a la conformación de grupos juveniles en territorios específicos (barrios o universidades públicas y privadas, como ocurre con el PS en la Universidad Nacional de Rosario, con el PRO en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad del Salvador o la Universidad Católica, y con NE en la Universidad Nacional de La Matanza y en la Universidad de Morón).

Si bien la participación de encuentros de formación es continua, es posible destacar algunos espacios y prácticas de formación militante que permiten dar cuenta de tres finalidades que tienen estas actividades de formación: la comunicación política de la gestión, la identificación militante con la gestión y la construcción de un horizonte de profesionalización política. Una cuestión que se puede observar en los tres espacios juveniles es que el contacto con la gestión se da fundamentalmente en charlas con responsables de distintas áreas del gobierno, quienes explican sus tareas, las políticas implementadas y los desafíos de la gestión, lo que contribuye a reforzar el discurso que se busca transmitir hacia afuera del partido, especialmente en períodos de campaña electoral, y también el horizonte de posibilidades ligadas al ejercicio de la profesión política en el ámbito estatal.

Asimismo, los encuentros de varios días para jóvenes son una constante en las organizaciones políticas. Aquí se observa la persistencia de una lógica de formación en los valores y las prácticas de la organización que se sustenta en una noción de juventud como etapa preparatoria. En estos eventos, generalmente denominados campamentos o seminarios, se ponen en juego, además de vinculadas a la gestión, otras finalidades orientadas a construir una cultura juvenil militante que sustenta las carreras: la construcción de grupalidades y sociabilidades juveniles y el encuentro con la narrativa partidaria oficial. La construcción de lazos afectivos, esto es, grupos de amistades o relaciones sexo-afectivas, resultan claves para la formación militante que se busca impartir con el acceso a lecturas o a discursos que conforman la narrativa partidaria oficial, como permite ilustrar el siguiente fragmento de la entrevista realizada a Carolina, quien comenzó a militar en NE en el año 2015: “La primera vez que fui convocada hicieron un campamento con jornadas recreativas informándonos de las políticas del municipio, y fui y me empezó a gustar porque decía: ‘qué bueno que está esto de que informen a los jóvenes’”.

La organización de eventos de varios días permite desarrollar una identificación en común con otras y otros jóvenes con quienes se comparten experiencias e inquietudes muchas veces similares. De las tres fuerzas, el PS es el que cuenta con un mayor historial de eventos nacionales y provinciales, seguido por NE y, en menor medida, por el PRO. Los “eneros socialistas” del PS son parte de una experiencia colectiva central para los recorridos militantes, como lo expresa Julieta, quien en 2014 era militante en una seccional de Rosario y luego ocupó responsabilidades en la juventud a nivel provincial:

Espero que lleguen los eneros, como que todos, bah, o al menos nuestro grupo, es como que es algo que siempre estamos hablando: “Y cuando llegue el enero”. Primero, que es una instancia en la que nos encontramos con todos los compañeros del país y salen debates súper ricos, porque te encontrás con otras realidades. Más siendo de Rosario, que hace tantos años que somos gestión, por ahí nos cuesta ver un poco más qué pasa afuera.

En cuanto a las lecturas y los debates que se realizan en las actividades de formación, en las juventudes del PRO son más bien encuentros de discusión de políticas públicas o de elaboración de documentos técnicos para la implementación de acciones desde el Estado. En NE se discuten temas de coyuntura sobre la base de algún material que proponen los jóvenes militantes. Como señala Daniel, referente juvenil de uno de los territorios, dedicaban un momento de la reunión quincenal a realizar un espacio de formación a cargo del referente, dividido en una parte histórica y otra de actualidad, esta última basada en una página de Facebook denominada “Macri en tres”, que se dedicaba a resumir las actividades del entonces gobierno nacional, utilizada para iniciar el debate.

En el caso del PS, aún se sostiene, aunque aggiornada, una estructura de encuentros de lectura de textos académicos o de clásicos de la narrativa socialista en la Argentina, a partir de la cual las dirigencias juveniles proponen lecturas previas que son discutidas colectivamente en espacios de formación. Esto debe pensarse en relación con el tipo de concepción de militancia que se encuentra detrás de las actividades de formación. Mientras que entre las militancias socialistas hay una persistencia de cierto ideal de militancia de corte marxista-leninista que orienta la formación y la entrega “total” –en línea con la noción de militante total elaborada por Pudal (2011)– que se espera de un o una militante del PS, en el caso de NE nos encontramos con un conjunto de prácticas que se presentan más cercanas a ciertas tradiciones peronistas, las cuales se pueden comprender a la luz del contexto de politización juvenil y de la adhesión al kirchnerismo que ha realizado la fuerza. En el caso del PRO, existe una tensión entre las nociones de militante y voluntario, pero, a su vez, la concepción de militancia se encuentra mucho más permeada y atravesada por su estatalización que en las otras dos fuerzas, puesto que es un partido que se ha conformado como tal prácticamente a partir de su llegada al gobierno de la ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con lo señalado por Vommaro y Morresi (2015), esta característica del PRO como organización política genera una mayor confusión e interpenetración entre partido y Estado, lo que da lugar a recorridos entre las militancias juveniles mucho más vinculados a posiciones en la gestión que en las otras dos fuerzas, en las que las dirigencias explicitan una tensión entre Estado y partido que forma parte de las concepciones de militancia.

Estas tareas permiten observar un conjunto de sentidos en torno a lo juvenil que se articula sobre cierta noción de protagonismo en cuanto a la participación en el armado de grupos de juventud y a poner el propio cuerpo en el espacio público para las tareas de difusión. Y también se observa un sentido más ligado a la juventud como momento de preparación para el futuro en cuanto a la formación.

El trabajo en el Estado y las responsabilidades iniciales

En línea con investigaciones previas (Vázquez et al., 2018) fue posible dar cuenta de que los procesos por los cuales se adquieren un conjunto de capitales culturales y saberes ligados a la práctica militante se producen en distintos ámbitos, como la familia, las instituciones educativas de nivel superior (universitarias y no universitarias), en la misma práctica militante en los distintos espacios del partido, y en el trabajo en algún área del Estado. Sobre este último ámbito, de las trayectorias analizadas, más de la mitad se desempeñaban laboralmente en los ejecutivos o legislativos (aquí se incluyen quienes tienen cargos electivos o ejecutivos y quienes trabajan como asesores o coordinadores de programas). En una parte significativa de estos casos, la primera experiencia laboral se produce en el Estado, producto de la actividad militante. Esta articulación entre gestión y militancia (Vázquez, 2015; Rocca Rivarola, 2016) da cuenta de la producción de un capital que habilita y legitima la permanencia en la carrera militante (Joignant, 2012), hito central en el desarrollo de recorridos en la actividad política profesional, especialmente para quienes llegan a ocupar las posiciones más altas en las jerarquías.

Las responsabilidades iniciales incluyen roles y tareas que reflejan posiciones de cierta responsabilidad en la organización. Se encuentran aquí los roles iniciales en las jerarquías juveniles en los ámbitos partidarios o universitarios (en este último ámbito, además de las organizaciones estudiantiles, también se encuentran los cargos electivos para ser representantes del claustro estudiantil o en los centros de estudiantes). Aquí también aparecen en los recorridos las primeras posiciones laborales en el Estado. En cuanto a los roles iniciales en las jerarquías de las organizaciones juveniles, se trata fundamentalmente del rol de referente de alguno de los subgrupos o unidades territoriales más pequeñas dentro de los ámbitos de la juventud, y en el caso de las militancias universitarias en el PS, como consejeros/as directivos/as en la facultad u ocupando cargos menores en los centros de estudiantes. En cuanto a las primeras experiencias laborales vinculadas con la actividad militante, estas se producen en áreas del Estado –como, por ejemplo, las que se ocupan de políticas sociales o de promoción de la participación, generalmente en un rol de asistencia de alguna dirección– o bien en las estructuras partidarias, trabajando de forma remunerada durante los períodos de campaña electoral en alguna fundación o centro propio del partido. Ambas se desarrollan generalmente por períodos cortos de tiempo y en roles de implementación más que de conducción.

Respecto del trabajo en el Estado, el punto que interesa para el presente artículo es que en los tres partidos aparece un elemento común: el pasaje por el organismo sectorial responsable de implementar las políticas de juventudes. En las entrevistas realizadas fue posible identificar algunos casos paradigmáticos que ilustran el lugar que ocupa, en distintos tipos de recorridos posibles, el trabajo en estas áreas como parte del proceso de aprendizaje del trabajo en la gestión del gobierno. A estas posiciones se accede fundamentalmente por los vínculos que proporciona la militancia en los espacios juveniles del partido. Para ello se recuperan tres recorridos que permiten ilustrar estas articulaciones entre militancia y trabajo en el Estado.

En primer lugar, la trayectoria de Bianca (NE) permite observar las articulaciones entre un rol de dirigencia juvenil en el partido y el trabajo desde una posición en la gestión que no forma parte de las jerarquías, pero que, aun así, es concebida como parte de su militancia. Ella fue referente de la juventud de uno de los siete territorios de Morón entre 2010 y 2015, y comenzó su recorrido laboral en la gestión a fines del año 2012: “Cuando terminé el secundario hice un laburo esporádico en una fábrica, y después de eso laburé cinco años en un bar. Con la militancia en el medio (…) y después entré a trabajar en el municipio en el área de salud mental”. A fines de 2013 comenzó a trabajar en la Dirección de Políticas de Niñez y Juventud, en la coordinación de un programa provincial administrado por el municipio hasta fines de 2015, cuando se produjo la derrota electoral: “Y eso lo hice hasta noviembre, que yo me voy del municipio porque decidí no seguir trabajando para la nueva gestión”. Este recorrido permite ilustrar, en cierto modo, algunos de los recorridos observados en las y los militantes juveniles de NE respecto de la articulación de las prácticas de la propia militancia con la búsqueda de un conjunto de saberes desde los cuales legitimar su rol de trabajadora en el Estado, el rol de referente juvenil en el partido, dada la fuerte impronta ligada al trabajo territorial en determinadas zonas del municipio. Asimismo, este caso también es ilustrativo de las dificultades de continuar trabajando en la gestión luego del pasaje a la oposición, sin llevar a una salida de la militancia.

En segundo lugar, la trayectoria de Analía (PRO) da cuenta del ingreso al trabajo en el área de juventud como parte de una carrera política ascendente. Ella comenzó a militar en el año 2006, y luego de la campaña electoral que llevó a Mauricio Macri a triunfar en las elecciones para jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires en 2007 comenzó a trabajar como asesora en la Dirección General de Políticas de Juventud:

Ganamos –fines de 2007– y ahí empecé a trabajar; el presidente de juventud de aquella época fue designado como director general de Juventud del Gobierno de la Ciudad, me fui a laburar con él, eso fue en diciembre de 2007, y estuve hasta diciembre de 2011, y más allá del laburo, siempre mi actividad política continuó, siempre cada vez un poco más.

Luego, Analía accedió a un cargo electivo. Durante los años 2013 y 2014 fue parte de la dirigencia de Jóvenes PRO en la ciudad de Buenos Aires y luego accedió a otro cargo electivo de mayor relevancia (que mantiene actualmente). En este caso, además del lugar formativo de su trabajo en la DGPJ, también se observa el solapamiento entre el trabajo en el área de juventud, su rol como dirigente juvenil y el desarrollo de una carrera política.

En tercer lugar, la trayectoria de Anabela (PS) permite pensar en otro tipo de recorridos por la actividad política profesional, caracterizados por tener continuidad en trabajos de asesoría sin ascender a niveles más altos. Luego de llegar a la ciudad en el año 2005 para estudiar en la Universidad Nacional de Rosario, si bien ya militaba en el socialismo en su pueblo del interior de la provincia de Santa Fe, Anabela comenzó a militar en distintos barrios de Rosario durante los años 2009 y 2010. En 2013 se incorporó al equipo de una de las áreas del organismo de políticas de juventud de Rosario, donde continuó trabajando hasta fines de 2015. Posteriormente, se fue a trabajar como asistente de una funcionaria de alto rango de la municipalidad, quien también había sido dirigente juvenil y referente de su espacio de militancia. Para ella, la articulación del trabajo en el Estado con la militancia es “una forma de vida”, y sostiene que “la sensibilidad que te da la militancia no sé si te la da otra cosa”, respecto de la formación que la actividad militante brinda para la gestión.

En estos tres recorridos, que tienen desenlaces distintos, es posible observar cómo el trabajo en un área del Estado se devela como un elemento central para poder pensar la dimensión de la profesionalización política a la hora del análisis de las militancias juveniles, entendida en términos de un saber experto que en estos casos también se pone en juego en torno al trabajo específico con juventudes.

Roles dirigenciales y recorridos ascendentes: entre la profesionalización y las carreras políticas

Luego de los momentos y roles iniciales, aparece en el análisis de los recorridos con mucha mayor claridad el lugar de las dirigencias juveniles. Es posible distinguir en los recorridos un momento adicional de preparación en cuanto a las responsabilidades intermedias y el ejercicio de estas posiciones dirigenciales, tanto en lo que he denominado posiciones jerárquicas como en candidaturas expectantes a cargos electivos o designación en primeras o segundas líneas de poderes ejecutivos. En el análisis de estos roles es donde resulta sumamente significativo el análisis en torno a la dimensión de la profesionalización, entendida en el sentido de recorridos que se caracterizan por el ingreso y la continuidad en la política como una actividad profesional. Estas posiciones de la jerarquización de roles propuesta permiten también proponer intersecciones y complementariedades entre dos conceptos que parten de tradiciones teóricas distintas, como fue adelantado en la sección introductoria: las nociones de carrera política y carrera militante.

Las responsabilidades intermedias son aquellas tareas en la gestión o en el poder legislativo de asesoría a concejales o legisladores, en direcciones o secretarías, que muchas veces se superponen con algún rol de responsabilidad dentro del espacio juvenil, como los que fueron descriptos en el segundo nivel. Estas se comienzan a visualizar como vinculadas a la preparación para el ejercicio de roles dirigenciales, fundamentalmente porque esos roles ya implican el trabajo con dirigencias adultas. Este tipo de tareas y roles se vinculan fundamentalmente a un aprendizaje del oficio hacia adentro de la organización y de la actividad política, apoyando a quienes se encuentran en posiciones con exposición pública, como permite ilustrar el recorrido de Fabián, quien milita en NE desde 2011. Al momento de ser entrevistado en 2016, tenía 22 años y hacía dos (desde 2014) que era referente de la juventud de uno de los territorios de Morón. Previamente, a fines de 2012, había comenzado a trabajar como asesor y relator de una comisión del Concejo Deliberante local. Entre 2013 y 2015 trabajó en otro rol dentro del órgano legislativo local, y en 2016 comenzó a trabajar como parte del equipo de asesores de una de las personas que formaban parte del bloque de concejales de NE: “En esta etapa estoy como asesor, un poquito polifuncional, porque cuando se genera el equipo de asesores y hay determinados temas en la agenda legislativa se tiende a analizarlos como parte de un equipo de laburo”. En este conjunto de roles también podemos encontrar las candidaturas simbólicas a cargos legislativos, es decir, en posiciones suplentes en las que es prácticamente imposible acceder de forma efectiva a los cargos para los cuales se postulan, y que tienen que ver más con una retribución simbólica a las tareas militantes.

Lo que he denominado posiciones jerárquicas incluye tanto el acceso a direcciones o subdirecciones en los ejecutivos como a los cargos de responsabilidades máximas de las juventudes del partido a nivel distrital, y en los casos del PS y el PRO, también en el plano nacional, o a la presidencia de los centros de estudiantes de las facultades. En cuanto a estos roles, además de pensarlos como una preparación a futuro para la continuidad en la carrera militante y la actividad política profesional, es importante señalar que implican una mayor autonomía en cuanto a la toma de decisiones, así como una mayor exposición pública hacia dentro y fuera de la organización y la gestión, una cuestión que forma parte central del proceso de configuración de estos recorridos.

Finalmente, se encuentran las candidaturas a cargos electivos en posiciones expectantes o designación en cargos en poderes ejecutivos nacionales, provinciales o municipales, como secretarías o subsecretarías, para las cuales, en muchos casos, resultan electos/as. En varios casos de entrevistados/as del PS, nos encontramos con que quienes ocupan cargos de director/a o secretario/a en la gestión también ocupan roles de responsabilidad en la organización juvenil partidaria o universitaria a nivel nacional, como una continuidad de ese recorrido militante, así como también hay quienes son candidatos a cargos electivos (indistintamente de si ingresaron o no). En el caso de NE, a lo largo del período, algunos/as referentes del espacio juvenil han sido candidatos o han ocupado algunas responsabilidades intermedias en la gestión. En el PRO, prácticamente todas/os las/los expresidentes de la juventud partidaria de la ciudad de Buenos Aires han sido candidatos a legisladores, han ingresado a la legislatura y han Estado a cargo de puestos con responsabilidad en la gestión. Este último tipo de tareas y recorridos posibles parecería relacionarse directamente con el tamaño de la estructura estatal del distrito en que el partido gobierna, lo que impacta en la cantidad de puestos a destinar para promover ascensos en las carreras militantes.

Conclusiones

A lo largo del presente trabajo se ha analizado cómo se producen los recorridos de militancia de jóvenes en partidos nacionalizados que gobiernan a nivel subnacional, en un período en el cual la politización juvenil se caracteriza por una valoración positiva del Estado como herramienta para el cambio social. A modo de conclusión, resulta pertinente señalar tres cuestiones.

En primer lugar, en cuanto a la producción de la juventud, el enfoque adoptado ha resultado sumamente productivo, puesto que ha permitido dar cuenta de que estos recorridos adquieren un sentido más ligado a la juventud como etapa preparatoria. El rol homogeneizador de las primeras tareas y roles de militancia en distintos tipos de trayectorias analizadas, en las que todas y todos comienzan realizando actividades de campaña electoral y participan de espacios de formación, es un piso común para el desarrollo de recorridos diferenciados. Esta diferenciación se da principalmente según el tipo de sostenimiento en el tiempo de la actividad política profesional, dado que en las trayectorias analizadas no hay salidas de la militancia. Las similitudes encontradas en las tres fuerzas políticas respecto de estos roles iniciales permiten dar cuenta de una división generacional del trabajo partidario: son las campañas electorales, la organización de grupos juveniles incipientes, la asistencia a reuniones de grupos juveniles ya consolidados, el trabajo en locales y la participación en las agrupaciones estudiantiles los que conforman el universo de posibilidades de los primeros ámbitos que los partidos abren a las juventudes movilizadas.

En segundo lugar, respecto de la articulación entre el trabajo en el Estado y la práctica militante, esta aparece más bien asociada a un conjunto de consecuencias de ingresar en la militancia, más que a una condición previa, ya que casi dos tercios de los entrevistados, al momento de las entrevistas, obtenían total o parcialmente sus ingresos de la actividad política. Al encontrarse estos partidos en el gobierno durante todo el período –salvo el caso de NE, que pasa a la oposición en 2016–, el acceso a tareas ligadas al trabajo en la gestión o en el ámbito de los poderes legislativos se produce en los momentos iniciales de los recorridos de las y los jóvenes militantes. Los organismos sectoriales de políticas de juventudes de los distritos adquieren relevancia en la medida en que estos son habitados y disputados, de distintas formas, por las militancias juveniles o por algunos sectores de estas, como ocurre en el plano nacional (Liguori, 2019). Si bien estas áreas del Estado no son las únicas que se han observado en el análisis de los recorridos, estas resultan significativas puesto que permiten dar cuenta de la dimensión de la profesionalización en sus dos sentidos. Por un lado, a partir del desarrollo de recorridos en la política como actividad profesional. Por el otro, como saber experto en cuanto a la implementación de políticas de juventudes.

Finalmente, la reconstrucción de los recorridos y de la jerarquización que se produce entre los distintos tipos de tareas ha permitido echar luz sobre los ámbitos de militancia juvenil en particular y de las militancias partidarias en general, lo que deja un aporte para el desarrollo de abordajes complementarios a los predominantes en el estudio de los partidos (Gene y Vommaro, 2011; Vommaro y Morresi, 2015; Nique Franz, 2016). En este sentido, el enfoque cualitativo permitió captar un conjunto de tareas, roles y jerarquías que permiten elaborar aproximaciones a las relaciones entre politización juvenil, representación política y organizaciones partidarias. Desde este lugar, la reconstrucción desde una mirada no lineal de los recorridos militantes juveniles en el interior de los partidos en gobiernos subnacionales que han desarrollado en períodos similares estrategias de nacionalización (Mauro, 2016) permite elaborar aproximaciones, desde la perspectiva sociohistórica, al análisis de la producción de la juventud como un objeto político y al lugar de las juventudes en las organizaciones partidarias.

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  1. Se presentan parte de los resultados finales de la investigación doctoral “Juventudes militantes en partidos en el gobierno en la Argentina reciente (2007-2017)”, Doctorado en Ciencias Sociales, UBA (Cozachcow, 2020). Director: Pablo Vommaro. Codirectora: Melina Vázquez. La investigación fue financiada con una beca doctoral UBACyT (2014-2019) enmarcada en el proyecto UBACyT 20020130200085BA “Jóvenes militantes y espacios juveniles en agrupaciones político-partidarias: una aproximación a las formas de compromiso juvenil luego de la crisis de 2001”. Directora: Melina Vázquez. Codirector: Pablo Vommaro. La investigación dio continuidad a la tesis de maestría “La militancia juvenil en partidos políticos en la Argentina post 2003: motivos de participación, itinerarios militantes y vínculos generacionales en el Partido Socialista y el PRO (2012-2014)”, UNGS-IDES (2015). Director: Pedro Núñez.↩︎

  2. ∗∗ Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) e Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires (IIGG-FSOC/UBA), Argentina, alecoza@gmail.com.↩︎

  3. El estudio no abordó las salidas con el objetivo de hacer foco en las formas de participación y en la duración en el tiempo de los compromisos militantes.↩︎