Tesis de maestría en Ciencias Sociales UNGS-IDES

La revista Criterio y la política argentina (1955-1962). Entre el antiperonismo y el anticomunismo

Tesista: Francisco Teodoro

Director: Ernesto Bohoslavsky

Jurado de defensa: Miranda Lida, Martín Vicente y Diego Mauro

Fecha de defensa: 31 de marzo de 2021

El objetivo que nos propusimos para la tesis fue determinar el sitio que ocupó la revista católica Criterio, una de las publicaciones más reconocidas del catolicismo argentino en el siglo XX, en el campo de las derechas y en el interior del universo católico a partir de sus lecturas sobre el peronismo, el sistema político, la relación entre élites y masas, el rol de los católicos en la sociedad y el supuesto avance del comunismo en el marco de la Guerra Fría. La pregunta que guio nuestro trabajo consistió en indagar en el tipo de posicionamientos que adoptó la revista en las discusiones políticas nacionales entre 1955 y 1962. Estas disputas estuvieron signadas por las lecturas sobre el origen del peronismo, el debate sobre las masas peronistas, el interrogante sobre la vigencia de las constituciones de 1853 y 1949, la salida política a la Revolución Libertadora, las miradas en torno al triunfo de Arturo Frondizi en 1958, la preocupación por el tratamiento de la cuestión social, la irrupción del problema comunista a partir del debate sobre las universidades en la segunda mitad de 1958 y a partir de 1960 luego del triunfo de la Revolución cubana, y la cuestión de la continuidad de la democracia en el marco del golpe contra Frondizi en marzo de 1962. 

A partir de estas lecturas, nos interesó determinar el sitio que ocupó Criterio en el campo de las derechas, las relaciones que estableció con otras expresiones derechistas y del universo católico, los elementos que guiaron sus posicionamientos en las discusiones mencionadas y si resultaba posible identificar una línea de continuidad en las posturas de la revista a lo largo del período abordado. Planteamos como hipótesis que, entre 1955 y 1962, Criterio fue una expresión de las derechas argentinas que, sin abandonar su pertenencia original al catolicismo, impulsó una mirada sobre los temas de la actualidad política nacional que le permitió posicionarse en un espacio intermedio entre las lecturas liberal-conservadoras y las nacionalistas. En este sentido, en virtud de los distintos temas abordados, la revista adoptó posicionamientos que oscilaron entre el acercamiento a unas o a otras de las familias más importantes de las derechas.

A partir de estos objetivos, preguntas e hipótesis, señalamos que uno de los elementos centrales que definieron los posicionamientos políticos de Criterio fue su adscripción al antiperonismo y su participación activa en las discusiones que se produjeron en el interior de ese espacio a partir de septiembre de 1955. En ese marco, el primero de los temas que guiaron los debates políticos e intelectuales se vinculó a la caracterización del peronismo y a las explicaciones sobre su surgimiento. Sobre esta cuestión, la revista señaló, junto con los antiperonistas liberales, que el movimiento liderado por Perón había constituido una expresión nacional de los totalitarismos europeos que combinaba elementos propios de los fascismos con otros que eran posibles identificar en los caudillos rioplatenses de la primera mitad del siglo XIX.

Un segundo debate en el que intervino Criterio en el interior del antiperonismo se vinculó con el problema de la naturaleza de la adhesión de las masas al peronismo. Para la revista, estas fueron engañadas por Perón, un líder demagógico que aprovechó las posibilidades existentes en la Argentina de mediados de los años cuarenta. Desde esta mirada, Criterio criticó las estrategias de desperonización instrumentadas por el gobierno de Pedro Eugenio Aramburu porque implicaban abandonar a su suerte a amplios sectores de la sociedad y alimentar el mito según el cual las administraciones peronistas habían constituido un pasado ideal.

La preocupación por la exclusión política y social de las masas se vinculó con el problema de la reformulación del sistema político, el tercero de los grandes interrogantes y debates que marcaron las discusiones internas del antiperonismo luego del golpe contra Perón. Para Criterio, no era posible una verdadera reformulación del sistema a partir de la reaparición de los viejos partidos políticos y de la reinstalación del juego parlamentario en el que las élites discutían por cargos o espacios de poder con independencia de los intereses y las inquietudes de los distintos sectores de la sociedad. En relación con este tema, la revista se mostró sumamente pesimista ante la forma que adquirió la apertura política ensayada por el gobierno de Aramburu. Las discusiones entre las dos versiones de la Unión Cívica Radical en el marco de la campaña electoral para los comicios de julio de 1957, los debates que se produjeron en el interior de la Asamblea Constituyente y el acercamiento de las facciones radicales al peronismo en los meses previos a las elecciones presidenciales de febrero de 1958 revelaban que la salida política nada tenía de reformulación y que, por el contrario, tenía componentes de una restauración, puesto que colocaba en el centro de la escena a los viejos dirigentes políticos y a sus partidos.

Junto con estas discusiones, otro de los grandes elementos que señalamos es que el desencanto con respecto a la salida política vinculado al fracaso de las élites coincidió con la adopción, por parte de Criterio, de discursos anticomunistas. Este proceso se produjo en dos grandes momentos. El primero de ellos fue la discusión sobre la reglamentación del artículo 28 del Decreto 6403/55, que anuló el monopolio estatal sobre la educación universitaria y habilitó el funcionamiento de las universidades privadas bajo el gobierno de Frondizi. En ese contexto, a partir de argumentos propios de los sectores integristas y de los nacionalistas de derecha, como el mito de la infiltración comunista, la lectura del peronismo como articulador de la lucha de clases y la tendencia a señalar que las universidades y los ámbitos culturales eran espacios para el desarrollo del comunismo en la Argentina, la revista asoció la posición que defendía la laicidad de las universidades con el marxismo.

El segundo momento se produjo entre 1960 y 1961, luego del triunfo de los revolucionarios cubanos, ocasión en la que Criterio introdujo una nueva lectura sobre la penetración comunista, determinada por el vínculo entre marxismo y nacionalismo. La combinación de la tradicional tendencia imperialista del comunismo con una mirada nacionalista atenta a la cultura, las tradiciones y los problemas propios de cada país era, para la revista, la estrategia utilizada por el imperialismo soviético para vehiculizar su doctrina luego del fracaso de los frentes populares antifascistas de los años treinta y cuarenta. Desde esta lectura, la mixtura entre marxismo y nacionalismo, uno de los ejes que explicaban para la revista el triunfo de los revolucionarios cubanos, constituía una amenaza para todas las naciones del continente, puesto que la atención en las características nacionales les permitía a los comunistas diseñar estrategias flexibles para la difusión de sus ideas. En el caso argentino, este tipo de tácticas incluían la posibilidad de revalorizar los elementos nacionales y populares que representaba el movimiento liderado por Perón y, en última instancia, trazar alianzas con los dirigentes justicialistas excluidos de la vida política formal en el marco de la proscripción.

Por último, el tercer gran elemento que señalamos en nuestra tesis es que existió en Criterio una línea de continuidad en algunos de los posicionamientos adoptados en materia política entre 1955 y 1962. Esta continuidad se observa, en primer lugar, en la mirada profundamente negativa del rol de las élites dirigentes. Desde esta lectura, la revista mencionó, bajo la dirección de Franceschi, el divorcio entre élites y pueblo como una de las explicaciones del surgimiento del peronismo, y también, en el marco de las discusiones en torno a la apertura política impulsada por la Revolución Libertadora, el resurgimiento de la “vieja política”, determinada por una actitud que la revista definió como “partidismo”. Esta actitud conducía a las élites a colocar los intereses de sus agrupaciones y de sus dirigentes sobre el bien común de la sociedad. Bajo la dirección de Mejía, el “partidismo” fue abordado como una crisis de representación política en la que los partidos y las élites no solo defendían sus propios intereses, sino que además se mostraban incapaces de ejercer la función de encarnar, aunque sea mínimamente, los intereses de los distintos sectores de la sociedad.

La crítica a las élites políticas se extendió simultáneamente al plano religioso para construir una mirada negativa sobre el rol de la jerarquía de la Iglesia, de los sacerdotes y de los intelectuales católicos en la sociedad. Sobre este tema, al referirse a la adhesión popular al peronismo, Franceschi afirmaba que sacerdotes y cristianos no habían hecho todo lo posible para que las masas no se inclinaran hacia el justicialismo y que, por ese motivo, compartían con otros sectores parte de la culpa del surgimiento del movimiento liderado por Perón. Si bien bajo la dirección de Mejía el problema del rol de los católicos se centró en el sitio de los laicos y en la preocupación por la vinculación entre las masas y el comunismo, la línea de señalar la necesidad de que el catolicismo se convirtiera en una alternativa de identificación para las masas en disponibilidad continuó presente. En este sentido, bajo la influencia de las discusiones preparatorias del Concilio Vaticano II, entre 1957 y 1962 la revista puntualizó en reiteradas ocasiones la necesidad de construir en la Argentina un “cristianismo de sacristías afuera” que, en lugar de encerrarse en preceptos apriorísticos, mostrara capacidad suficiente para vincular los principios doctrinarios inmutables a la cambiante realidad política nacional y a las posibles transformaciones que vivía la sociedad moderna.

Otro de los elementos que identificamos como constantes a lo largo del período fue la preocupación de Criterio por la cuestión social. Esta inquietud, derivada de la identidad confesional y del peso de la doctrina social en el pensamiento católico de mediados del siglo XX, apareció como tema en el marco del análisis sobre el surgimiento del peronismo. En ese momento, Franceschi señaló el vínculo que existía entre la miseria de las masas y el éxito de discursos demagógicos que, como el de Perón, proponían una transformación en las condiciones de vida de buena parte de la población. Luego del fallecimiento del sacerdote, la revista continuó con esta línea, que enfatizaba la necesidad de abordar la cuestión social no solo desde una postura moral preocupada por la situación de miseria de las masas, sino también por las derivaciones políticas que esa situación podía acarrear. En este sentido, si en el marco de la Revolución Libertadora el gran riesgo derivado de la conjunción entre miseria económica y disponibilidad de las masas era la posibilidad de que estas se inclinaran por la adhesión a soluciones externas a los canales institucionales para generar una restauración peronista, bajo el gobierno de Frondizi y a medida que el problema comunista ganaba terreno en las consideraciones de la revista, el peligro se hallaba en la posibilidad de que las masas se inclinaran por una salida revolucionaria de izquierda.

Por último, a lo largo del período que abarcamos en la tesis podemos observar en Criterio una tendencia democrática que, con diferencias en cada momento y sostenida más en la oposición a una revolución de izquierda y a la instauración de una dictadura militar que en la proyección de un sistema político con características determinadas, se mantuvo tanto en el momento en el que planteó sus preocupaciones por el peronismo como cuando estas fueron reemplazadas por el temor al avance del comunismo. Esta postura no solo explica las críticas al pasado peronista, las preocupaciones por el funcionamiento del sistema político a partir de mediados de 1957 y los temores en torno a una posible radicalización de las protestas sindicales hacia posiciones de izquierda entre 1959 y principios de 1960, sino también las objeciones al proceso de autonomización política de las Fuerzas Armadas entre 1959 y 1962. Esto último se observa claramente en las lecturas y los análisis sobre los planteos militares entre 1959 y 1961, y, particularmente, en el marco de la crisis de marzo de 1962, cuando la revista señaló que, lejos de la imposición de una dictadura militar, la mejor alternativa para enfrentar la amenaza marxista era sostener la legalidad democrática, superar la crisis de representación de los partidos políticos y aceptar la incorporación de los sectores moderados del peronismo al sistema como aliados en la lucha contra el comunismo.