Boxear en el ring, luchar en la vida: experiencias de boxeadores rentados de un club de Buenos Aires1

María Verónica Moreira*

RESUMEN: La pregunta que organiza el artículo refiere a pensar las estrategias que realizan un grupo de deportistas de un gimnasio de boxeo de la ciudad de Buenos Aires para mantener la práctica diaria de un deporte de alta competencia. El boxeo es la actividad principal en torno a la cual organizan un estilo de vida signado por un entrenamiento arduo y por competencias de un elevado nivel de exigencia que implican un gran sacrificio. Los luchadores reciben un dinero por pelear, pero este no alcanza para vivir exclusivamente de la práctica. Un hallazgo de la investigación etnográfica sugiere que la puesta en juego del capital corporal funciona como un bien para intercambiar en el mercado laboral. Esto les permite liberarse de las ataduras de un trabajo en relación de dependencia y de tareas muy distintas a sus intereses. No obstante, esta actividad económica continúa teniendo las características de un trabajo informal atravesado por la inestabilidad y la inseguridad.

Palabras claves: Boxeo, trabajo, capital corporal

ABSTRACT: The question that organizes this article propose to think about the strategies carried out by a group of athletes from a boxing gym in the city of Buenos Aires to maintain the daily practice of a highly competitive sport. Boxing is the main activity around which they organize a lifestyle marked by arduous training and highly demanding competitions that involve great sacrifice. Fighters get paid for fighting, but this pay is not enough to live exclusively from boxing. The ethnographic research suggests that the use of bodily capital functions as an asset to be exchanged in the labor market. This allows them to free themselves from restrictions that might imposed to them a permanent, stable, work relationship and tasks that are far away from their interests. However, this economic activity continues to have the characteristics of informal work characterized by instability and insecurity.

Key words: box, work, bodily capital

1. Introducción

Este artículo se introduce en el ámbito del pugilismo para comprender qué hacen los boxeadores de un tradicional club de boxeo de la ciudad de Buenos Aires para sostener una práctica de alta competencia en la sociedad contemporánea. El boxeo es un deporte que conlleva un entrenamiento disciplinado, constante y riguroso. La preparación del cuerpo para el combate precisa de una rutina que se repite semana tras semana en el gimnasio. Como dicen los que saben: “la práctica hace a la perfección”. Antes de pasar al nivel rentado, los boxeadores tienen que sumar una serie de experiencias y habilidades técnico-corporales específicas propias de la etapa amateur. Un rasgo distingue al boxeo “pro”: ganar dinero por pelear. ¿El dinero que los boxeadores reciben es suficiente para mantener el entrenamiento, la compra de suplementos que ayudan a la recuperación del cuerpo y la consulta con expertos del deporte y la salud? Un selecto y pequeño grupo de deportistas puede responder de manera afirmativa esta pregunta. Para el resto, muchos de ellos luchadores entrevistados para esta investigación, resulta difícil “vivir del boxeo”.

Este artículo retoma las voces de los boxeadores del gimnasio ABC2 para visibilizar las experiencias y las estrategias que realizan a diario para continuar con un deporte que eligen pero que no les otorga una ganancia económica adecuada para dedicarse a este de manera exclusiva. El boxeo es la actividad principal en torno a la cual organizan un estilo de vida signado por un entrenamiento de varias horas y por competencias de un elevado nivel de exigencia que implican un gran sacrificio. Los luchadores reciben un dinero por boxear y en algunos casos también una mensualidad. No obstante, por las condiciones en las que se lleva a cabo el boxeo profesional en nuestro país, esto no alcanza. A diferencia del fútbol, el pugilismo argentino es un “mundo más chico” en el que la circulación de dinero es menor y la mayor parte de las ganancias quedan en manos de los empresarios que organizan el espectáculo.

Si, como señala Mark Fisher (2016), la globalización, el desplazamiento de las manufacturas por la computación, la precarización del trabajo y la intensificación de la cultura del consumo constituyen la fase actual del capitalismo: ¿cómo viven los boxeadores?, ¿qué oportunidades tienen en un mercado laboral incierto regido por el avance de la informalidad? Si en los últimos años las condiciones de trabajo han empeorado profundizando la precariedad y la imposibilidad de planificar la vida a mediano plazo, la pregunta que surge es ¿qué tareas rentadas desarrollan los luchadores de este gimnasio para vivir?

Entre las múltiples tareas que desempeña una gran mayoría de los boxeadores entrevistados, resulta central poner en juego el capital corporal - un conjunto de aprendizajes, conocimientos e información encarnados en el cuerpo-. Este capital corporal se constituye en un bien que intercambian en el mercado bajo la forma de clases de entrenamiento físico y/o boxeo recreativo. Así, estos jóvenes y adultos jóvenes encuentran la posibilidad de intercambiar un saber corporizado que les permite liberarse de las ataduras de un trabajo en relación de dependencia que no desean y de tareas que se alejan de sus intereses. No obstante, esta actividad económica continúa teniendo las características de un trabajo informal atravesado por la inestabilidad y la inseguridad.

Esta etnografía se llevó a cabo en el club de boxeo más antiguo de la ciudad de Buenos Aires. Está ubicado en el barrio de Almagro, a unas pocas cuadras del Parque Centenario. El trabajo de campo en esta institución comenzó a mediados del año 2018. Me inscribí como alumna en el turno recreativo de la mañana, que dicta la profesora Cielo Juárez, boxeadora profesional que actualmente es titular del cinturón sudamericano de peso superpluma del Consejo Mundial de Boxeo. Ingresar al club como alumna me permitió continuar con el conocimiento del deporte. Había practicado en otro gimnasio de boxeo con anterioridad. La estrategia de entrada al campo también habilitó mi permanencia después del turno recreativo para observar el entrenamiento del grupo competitivo conformado por deportistas amateurs y profesionales. Cielo es la única mujer dedicada a la alta competencia de la institución.

El ABC es un club exclusivamente dedicado al boxeo. “Estar allí” hasta el inicio de la pandemia me permitió realizar observación participante no sólo en el gimnasio sino también en diferentes ámbitos como las competencias de La Liga Metropolitana, el torneo regional organizado por la Federación Argentina de Boxeo y las veladas3 organizadas por empresarios en diferentes locaciones, incluido el Luna Park. Durante el trabajo de campo, realicé entrevistas y entablé conversaciones informales con la mayoría de los integrantes de este grupo en eventos deportivos y sociales. Con la apertura del inicio de las actividades deportivas al aire libre en 2021, después de las restricciones sanitarias, comencé nuevamente a practicar boxeo con un luchador del ABC. Desde ese momento hasta la actualidad continúo vinculada con el club, el entrenador y sus boxeadores.

El artículo comienza con la presentación de los rasgos centrales de este deporte que, lejos de ser una práctica rudimentaria, se característica por la incorporación de múltiples habilidades adquiridas durante un entrenamiento exigente y riguroso. Dar cuenta de esta complejidad permite contrarrestar preconceptos socialmente extendidos y construidos en base al origen de clase de las personas que lo practican a nivel amateur y profesional. El segundo apartado introduce los aspectos que distinguen al boxeo profesional. Como vimos, el hecho de ganar dinero es un elemento constituyente del pugilismo “pro”, y, si bien permanece como una meta de largo plazo, “vivir de las peleas” no es una opción factible. El tercer apartado presenta dimensiones complementarias del boxeo rentado, como es la contratación de deportistas que enfrentan a quienes son elegidos por los empresarios que dirigen el espectáculo para construir su carrera. Finalmente, el último apartado analiza las estrategias que encuentran los boxeadores del ABC para hacer uso de su capital corporal y ofrecerlo como un bien de intercambio en la faceta recreativa de este deporte. En este marco, se muestra que trabajar como profesor de box genera ventajas y desventajas en el estado actual del mercado laboral.

2. Sobre el boxeo amateur y el boxeo profesional

El boxeo es una disciplina física que enfrenta a dos atletas durante un tiempo reglamentado que lanzan combinaciones de golpes con la pretensión de derribar al rival o volverlo incapaz de continuar la pelea. En su defecto, si esto no sucede, el objetivo es inclinar a favor la decisión de los jueces. Por el desgaste que genera el lanzamiento de golpes a una alta intensidad, la tarea del ataque se alterna con momentos de trabajo sobre la defensa y/o los desplazamientos. El boxeo es un deporte en el que se producen constantes cambios de situaciones, con importantes demandas coordinativas de movimiento y manejo de tiempo y distancia (Rezzonico, 2022).Como señala la investigadora Jennifer Hargraeves (1997), la singularidad del boxeo reside en que el cuerpo es blanco y arma y, por lo tanto, debe estar bajo constante entrenamiento y disciplina para volverse fuerte para el combate.

Además, boxear implica un desafío intelectual de planificación para potenciar los recursos propios en relación con las condiciones y las exigencias del adversario circunstancial; de resolución de situaciones en pocos segundos; de saber administrar el cómo, cuándo y dónde, como dicen en éste ámbito. Por otra parte, el boxeo precisa de una cuota de control mental para mantener en un punto justo las emociones como la bronca, la rabia y el enojo, que los boxeadores sienten cuando reciben golpes certeros y duros o frente a la frustración de no poder llevar a cabo el plan de la pelea. Otro aspecto que ayuda al desarrollo óptimo sobre el ring es la virtud actoral de simular el dolor que, según cuentan los boxeadores, muchas veces se encuentra anestesiado por el aumento de la adrenalina.

Quien se adentra en el mundo del pugilismo comprende que no es solo intercambiar golpes sino también el arte de la defensa y la puesta en práctica de un conjunto de condiciones psico-físico-mentales. Un prejuicio comúnmente extendido para calificar al boxeo es que éste es un deporte violento y rústico destinado a personas brutas y pobres. Sin duda la agresión es parte constitutiva de la práctica, pero su explicación no puede reducirse a un único rasgo. El boxeo es un deporte sofisticado, “como el ajedrez”, dice un boxeador del ABC. El prejuicio de la violencia no cae con el mismo peso sobre otros deportes de contacto que son practicados principalmente por las elites y las clases medias acomodadas en Argentina.

Al mismo tiempo, conocer las dimensiones constitutivas de la práctica de box permite confrontar otro prejuicio instalado en el imaginario social acerca de los jóvenes como vagos y poco afectos al trabajo, especialmente cuando se hace referencia a los jóvenes y adultos jóvenes de las clases populares. Lejos de este estereotipo, los integrantes del ABC tienen en su haber muchos años de entrenamiento diario y arduo en el gimnasio. “Trabaje, trabaje, trabaje” suele decir el profesor para marcar el ritmo constante y la intensidad del proceso de modelación del cuerpo con miras al combate. Wacquant señala al respecto (2006):

“A menudo se ha comparado a los boxeadores con los artistas, pero una analogía más exacta apuntaría más bien al mundo de la fábrica o al taller del artesano. Porque el Noble Arte se parece punto por punto a un trabajo manual calificado pero repetitivo. Los mismos boxeadores profesionales ven el entrenamiento como un trabajo y sus golpes como una herramienta” (2006:72)

Los boxeadores del ABC entrenan de lunes a sábado en el gimnasio y agregan un doble y hasta un triple turno algunos días de la semana. Esto es: al entrenamiento técnico durante la mañana, le suman la preparación física y salir a correr. Aunque este deporte no representa la principal actividad económica de estos atletas, las obligaciones y las tareas de la vida cotidiana se ordenan y planifican en función de las competencias y la rutina diaria.

Por las complejidades propias de este deporte, los pugilistas pasan varios años de aprendizaje y preparación antes de introducirse en el mundo del boxeo profesional o rentado. Quienes han logrado un excelente nivel en el amateurismo, que se traduce en la cantidad de enfrentamientos ganados o títulos logrados, piensan en el profesionalismo como un camino natural y una opción firme. El pugilismo profesional implica adaptaciones y reformulaciones respecto del amateur. La etapa competitiva amateur se distingue porque los atletas se enfrentan a 3 rounds de 3 minutos usando guantes acolchados y un cabezal como medidas obligatorias de protección. En el gimnasio se suele escuchar que el boxeo profesional es otro deporte respecto del amateur porque una mayor cantidad de minutos en el ring implica cambiar la estrategia de combate e incrementar cualidades específicas como la resistencia aeróbica y el aguante de los golpes. Sin la protección del cabezal y el uso de guantes más duro y pequeños, se producen lastimaduras de distintos tamaños y tipos en el rostro y se siente más el dolor. Desde luego, esto conlleva más riesgo de caer producto de un golpe. Aquí, la sangre, las lastimaduras y las caídas son parte del espectáculo.

En el caso de los luchadores del ABC, la decisión del paso desde el amateurismo al “pro” la toma el entrenador, para quién es fundamental tener la capacidad de mantenerse firme en el ring, estar “bien plantado” para “aguantar” la batería de golpes del rival. Un boxeador amateur experimentado puede esperar varios años antes de convertirse en “pro”, o incluso no lograr esa transición.

A Juan Pablo lo invadía la ansiedad de debutar como boxeador rentado. Después de 70 peleas amateurs con un campeonato en la categoría de 65 kg en la Liga Metropolitana y un cinturón de AMBAPA (Asociación de Managers y Boxeadores argentinos profesional y amateur) en la categoría de 69 kg, sentía que su ciclo en esta etapa había finalizado hacía tiempo. Después de estar unos 8 años boxeando, su debut se dio finalmente a sus 32 años en mayo de 2023 en la división Welter4a cuatro rounds. Varios compañeros del gimnasio fueron a alentarlo a la Federación Argentina de Box. Una compañera comentó:“estamos todos nerviosos, pensando que le puede pasar algo… hace tanto que quería pelear, al final se le dio, está re feliz porque.., el sacrificio que hizo..”.

Si bien la posibilidad de ganar dinero es la variable central que caracteriza al boxeo pro, de ningún modo funciona como la principal motivación, por lo menos cuando se realizan las primeras peleas que son de pocos rounds. Juan Pablo se sentía “grande” y notaba que se le escurría la posibilidad. Por su parte, Diego, que debutó con 26 años en la categoría gallo en abril de 2023 y ya tiene 4 peleas en su haber, coincidió en que el dinero no es su mayor estímulo, pero agregó “dios quiera, ojalá, en el futuro pueda vivir del boxeo, también es un objetivo a largo plazo”.

3. Vivir del box pro

“Vivir del boxeo” aparece como un tópico de discusión en el gimnasio y como parte de un horizonte posible pero lejano. Un grupo selecto de pugilistas como los campeones mundiales o los aspirantes a un título internacional podrían llegar a “cumplir este sueño”. Son deportistas de alta competencia que consiguen el apoyo económico para dedicar su tiempo completo a boxear; entrenar los tres turnos; dormir las horas adecuadas; alimentarse correctamente; comprar suplementos (vitaminas, proteínas, creatina); contratar un masajista; hacer consultas con profesionales del deporte y de la salud. Distante de esta situación, Martín, un boxeador destacado del ABC, comentó:

No se puede vivir de las peleas acá en Argentina. Pero hay boxeadores argentinos que sí, por ejemplo Brian Castaño; el Chino Maidana y Lucas Matthyse en su momento; Diego Chaves5, que peleaban en Estados Unidos por el título y sí podían vivir. Nosotros porque peleamos a nivel nacional no podemos vivir.

En el mismo sentido, habló Cielo, la boxeadora del ABC:

Acá en este país cuesta mucho vivir. Vos cobrás una pelea pero para llegar a esa pelea donde cobrás una cantidad de dinero importante necesitás tiempo y en ese tiempo tenés que sobrevivir, en ese tiempo tenés que trabajar y un montón cosas que después deterioran la calidad de vida del deportista y capaz que las condiciones en las que llegás son menos, entonces cuándo llegás no estabas al 100 % y no pudiste hacer esa carrera que en otros países tal vez se da.

“Vivir de las peleas” no es una opción en el ABC porque, incluso aquellos que cobran por combates de semifondo o fondo6, necesitan dividir el dinero entre los meses de descanso durante los cuales no participan de un festival. Sebastián, que comenzó a los 16 años y hoy tiene 26, con 46 peleas amateurs y 4 en el pro, explicó lo siguiente:

Diego debutó y después de un mes volvió a pelear. Pero no es que puede ser tu trabajo fijo porque ahora están pagando 80000 pesos, de lo que se lleva el profe te quedan 65, 64. Y con 64 no vive nadie hoy en día. Pero además si, por ejemplo, Diego la primera pelea la ganó por nocaut en el primer round, entonces a los 20 días y al mes ya puede volver a pelear. Pero esta segunda fue una pelea durísima para el cuerpo y no creo que de acá a un mes pueda volver a pelear, tal vez sí, depende mucho de cómo se recupere él. Pero… ya pasó una semana y todavía no volvió al club. El profe le dio descanso. Después de un esfuerzo tan grande el cuerpo te pasa factura. Tenés que descansar sí o sí. (Conversación del 9 de junio de 2023)

El descanso aparece como una característica que distingue a los boxeadores que se cuidan -y son cuidados- de aquellos que son convocados a los festivales como “jornaleros del ring”, que ayudan a “armar la carrera” de los deportistas seleccionados por las empresas promotoras7. La historiadora María Ulivarri (2021) llama la atención sobre estos boxeadores como “los asalariados libres del boxeo, que “atienden el teléfono” a todos los promotores”, que al pelear con una alta periodicidad arriesgan su salud.

El equilibrio entre el descanso después de un duro combate y la necesidad de tener una frecuencia ideal de entre 4 y 5 peleas por año resulta generalmente difícil de lograr. Cielo Juárez no ha conseguido la continuidad esperada pese a las condiciones técnicas y físicas y los resultados obtenidos. “Son de terror”, dijo el profe al hablar de los promotores. El entrenador siguió su explicación diciendo que si la promotora no conseguía combates para Juárez, debía dejarla libre de establecer un contrato con otra empresa. “Si no la hacés pelear, no hacés que tenga continuidad, dejala”. Corría la segunda mitad del año 2022 y Cielo había peleado una sola vez. Finalmente, en octubre de dicho año, llegó la oportunidad de disputar el combate más importante de su carrera contra la boxeadora irlandesa Katie Tylor en la ciudad de Londres por un título mundial8.

De esta manera, el promotor es una figura central del boxeo rentado. Sebastián habló sobre esto del siguiente modo: “El promotor es tu representante. Él te consigue las peleas, él te paga (…) Bueno, el día de mañana si a vos te va muy bien, te puede conseguir peleas en el exterior”. El promotor es un empresario que realiza una inversión para organizar un festival con una cartelera de peleas, asume los riegos y se lleva un porcentaje de las ganancias generadas en el espectáculo donde los verdaderos protagonistas son los luchadores. Si el combate de fondo es atractivo, más espectadores y empresas patrocinadoras participarán del evento, mayor será la audiencia y más rentable la pelea.

Sobre cómo se produce la selección de los boxeadores, Sebastián aclaró:

Pasa mucho que cuándo vos tenés una buena carrera amateur, como por ejemplo el caso de Diego, que fue campeón argentino, o el caso del Alejandro que llegó a la final y tuvo muy buen rendimiento, algún promotor se fija en vos. Con Morales también pasó lo mismo. Él fue campeón argentino amateur. Y los promotores, Rivero, Margossian, uno de esos, se fija en vos y te trata de hacer profesional (…) Y ellos te van armando la carrera. Y ahí después podés tener diversos beneficios. Por ejemplo, te pueden dar una mensualidad, además de lo que vos cobras de tus peleas.

En este contexto, según Ulivarri (2021),“los promotores comparten el mercado a partir de un sistema de competencia y cooperación sostenido por la negociación, donde están involucrados los actores más poderosos del negocio y el pilar fundamental que es la televisión”. En las empresas promotoras cobra un rol importante el matchmaker que es la persona encargada de buscar a los deportistas que ingresan al equipo y de pensar los posibles rivales de acuerdo al momento de la carrera del boxeador. Los retadores serán de otra empresa promotora, de un gimnasio o los pugilistas jornaleros del ring. Como explicó Sebastián, cuándo “se arma la carrera” se realiza la elección de un contrincante “que sea un rival exigente pero que se supone que el boxeador del equipo le debería ganar. Entonces para que vaya aumentando el nivel y la exigencia de a poco”.

En una entrevista a un medio periodístico, el matchmaker de OR promotion contó:

“Uno lo que aspira es a llevarle la carrera al boxeador. Hay que entenderlo como negocio. El negocio implica que uno llegue y así que el boxeador se beneficie, al igual que el resto del equipo. Yo no puedo pretender que con dos peleas vaya a pelear con un futuro campeón del mundo, lo tengo que cuidar, es un negocio (…) Nosotros estamos trabajando con mucha cantera, muchos chicos, entonces tenemos que llevarlo poco a poco”9.

El panorama resulta incierto para los boxeadores que no tienen contrato. “Cuando uno no tiene promotor no sabe cuándo va a pelear y me pueden tocar rivales más difíciles”, dice Sebastián. La persona que más se ocupa de conseguir las peleas en este caso es el entrenador. Tal vez un promotor o un entrenador de otro gimnasio comenta que está buscando a una persona con determinadas características y el profesor ofrece un candidato. Sebastián se encuentran en esta situación: debutó en febrero de 2022 y está a la espera de su quinta pelea.

Con o sin promotor, la mayoría de los boxeadores están dispuestos a subir al ring para mostrar las habilidades adquiridas en el arduo entrenamiento del gimnasio. Con más o menos beneficios, los luchadores quedan a la espera como mano de obra disponible para los empresarios del show.

A nosotros que peleamos a cuatro rounds, nos pagan 20000 el round. Y, por darte otro ejemplo, a Mugica o a Morales o al Pachu les pagan 30000, 40000, 50000 el round, y es distinto porque ellos tienen promotores, siempre salen por la tele10 y además pelean a más rounds. Siempre son de semifondo o de fondo, siempre son las peleas más importantes de la velada. Eso también ayuda mucho11 (…) Y si vos tenés un buen promotor también, lo más probable es que puedas tener una mensualidad, además de lo que te pagan por pelea o por round (Testimonio de Sebastián, junio de 2023).

Sin embargo, la persona que boxea no se dedica exclusivamente a esta disciplina. Para muchos no hay una mensualidad o esta mensualidad no alcanza. En el caso de recibir un pago por pelea, éste no sostiene la vida diaria. Tyson Smith, que estudia a los luchadores de catch en Estados Unidos, señala una situación similar:

A un participante veterano exitoso, el dinero proveniente de la lucha profesional en los indies le puede servir para completar la ganancia de otro trabajo, pero nunca le alcanza para ser la primera fuente de recursos. Luego de cubrir los gastos de la comida y los viáticos (y a veces de vivienda), a un luchador indy no le sobra nada y a veces hasta puede endeudarse (Smith; 2011:120)

Alabarces (2002) ha analizado para las primeras décadas del siglo XX cómo el deporte –junto al tango y el cine- funcionó para las clases populares como un lugar de ilusiones e imaginarios que remitían a la movilidad social. Por su parte, Gastaldo (1995) en Brasil ha puesto el foco sobre la práctica del deporte profesional como una alternativa viable para el ascenso social, tal vez la única para las personas provenientes de las clases populares. En una etnografía reciente con futbolistas de las categorías juveniles de clubes argentinos, se identificaron las expectativas vigentes en torno al fútbol entre los deportistas de la primera categoría donde la ilusión de la movilidad está presente (Murzi y Czesli, 2016), mientras que para los jugadores de una institución del ascenso –donde no hay una gran cantidad de dinero en circulación - este deseo aparece diluido y mixturado con otros intereses como el reconocimiento(Czesli y Murzi, 2023).

El boxeo es un “mundo más chico” en el que el movimiento de dinero es menor. Solo un pequeño sector que realiza un tramo de su carrera en el exterior, logra una posición económica diferente a la de su origen en la estructura social. Después de la participación en duelos internacionales de envergadura, un boxeador puede convertirse en un empresario del boxeo como el Chino Maidana, o distinguirse en otro rubro como Sergio Maravilla Martínez, que además realiza participaciones en los medios de comunicación. Sin embargo, ellos son una excepción. El único campeón argentino vigente, Fernando Pumita Martínez, ha declarado recientemente que el dinero que recibe no es suficiente y que aún espera “comprar la casa” para su mamá. Para los luchadores que hacen una carrera nacional –o incluso para otros que han viajado al exterior- el boxeo puede mejorar materialmente su cotidianidad en relación con la compra de determinados bienes que hacen más confortable la vida, pero de ningún modo este mejoramiento de las condiciones produce un movimiento de las posiciones de clase (Benza y Kessler, 2020).

4. El lado B del boxeo “pro”

El 4 de noviembre de 2022 llegué a la Federación Argentina de Box en el barrio de Almagro para mirar la pelea estelar de Martín Morales. Martín tiene 27 años y es uno de los mejores representantes del club. Comenzó a boxear a los 17 en El Signo en San Francisco Solano, localidad del partido de Quilmes en la zona sur del Conurbano Bonaerense, hasta que decidió mudarse al ABC. “Durante 5 años fui y vine todos los días de Solano a Almagro”. Actualmente vive en el barrio de Villa Lugano en la ciudad de Buenos Aires.

Esa noche realizaba su primera defensa del título Sudamericano Ligero contra Yoni Blanco, un boxeador de Venezuela. El contrincante perdió por nocaut técnico en el primer round. No me sentí bien al ver una pelea tan despareja. Martín tenía mejor condición física, más fuerza y habilidades técnicas, además de contar con más experiencia.

A los pocos días del combate, le pregunté al profesor quién había acompañado al boxeador venezolano a nuestro país. “Solo. Y ahora el que pelea con Marcelo (Mugica) también va a viajar solo” (por una pelea que se realizó el 11 de diciembre de 2022 en el partido de Quilmes). Por lo general, el equipo del boxeador está integrado por el entrenador y el cutman, que es la persona experta en curaciones, parar el sangrado y cerrar las heridas. Yoni Blanco hacía su debut en profesionalismo en Argentina con un equipo formado por una entrenadora y un entrenador de una escuela de la localidad de Burzaco. Se encontraba sin “su rincón”. El profe registró mi cara de preocupación y cierta perplejidad y dijo: “Si mirás el lado B del boxeo es triste”.

Hablé sobre el mismo punto con Martín y con firmeza respondió: “Estas son las condiciones, viajás sin entrenador, esta es la plata, ¿te sirve? Y a él le servía y agarró”. El profe también se sumó a la conversación diciendo “no sé cuánto le habrán dado. Supongo que al boxeador le convenía, le servía”. Con el tiempo comprendí que el boxeador invitado pertenecía al “rincón azul”.

Los atletas con más talento y mejor proyección, a los que cuidan y arman la carrera, integran el “rincón rojo” de una promotora. Cuando la empresa organiza un festival procura contratar retadores que a priori no superan a los deportistas de su cantera. Pero, como “esto no es un juego” el retador a veces puede ganar. Ulivarri explica al respecto:

“Los boxeadores del rincón rojo son los protegidos (…) Los boxeadores rincón azul, también conocidos como probadores, jornaleros, obreros del ring, están fundamentalmente destinados a perder para construir el récord de los rojos. De vez en cuando pueden y deben ganar. En definitiva, un rincón azul es un boxeador que puede pelear con cualquiera, sostener una pelea y dar un show sin perjudicar la carrera de un boxeador con proyección. En este proceso, los resultados son fundamentales para conservar la licencia activa (...).Entonces ser rincón azul también implica mantener una modalidad de trabajo que permita sostenerse en el tiempo. Muchos han peleado con grandes boxeadores, pueden atravesar peleas sin salir heridos y por eso son centrales en el negocio. Cobran para perder y muchas veces cobran bastante más que el rincón rojo. Muchos de ellos tienen el oficio”12

En el caso del ABC, algunos boxeadores han participado como púgiles del rincón azul (aunque no llegan a ser “obreros del ring”) y los fallos han sido dispares, en ciertas oportunidades desfavorables para las primeras peleas en este nivel. En relación con esto, cabe señalar un hecho significativo: la invitación que hacen las promotoras a los mejores y más experimentados deportistas del gimnasio para participar como retadores en espectáculos fuera del país.

Marcelo Mugica, boxeador de gran experiencia y con múltiples virtudes, integrante de la promotora Chino Maidana, representante indiscutido del rincón rojo en los festivales de Argentina, viajó a Rumania como retador para disputar el título mundial IBA contra Flavius Biea. En el mundo del pugilismo, como los jueces suelen fallar a favor del boxeador local, el visitante necesita noquear porque es la única manera de triunfar. Mugica combatió el 5 de mayo de 2023 en el Sports Hall de la ciudad de Miovenia 12 rounds en la categoría de peso mediano y, pese a su excelente performance, Biea ganó el combate. Sobre esta experiencia, habló el profesor:

“son cosas del boxeo. Yo se lo dije a Marcelo. Si no noqueamos no nos van a dar la pelea. Le pegó mucho. Le ganó casi todos los rounds pero bueno, no lo pudimos noquear. Lo tiramos en el quinto, y no lo pudo sacar. Y aparte además no es un plan positivo de pelea de decirle “vaya, vaya, llévelo, siga tirando”. No me quedaba otra porque sabía que no me la iban a dar. Y bueno, así fue. Digamos que, de todos los posibles resultados y panoramas, éste es el más alentador. No salir campeón y que te desfiguren y te tiren no está bueno. Ahora, no salir campeón, lo desfiguraste, lo tiraste, es un panorama bastante positivo dentro de no salir campeón, no?. Bueno, sabíamos que era así. Sabíamos que había que ganar por nocaut, ellos pagaron los boletos de avión, la organización, la televisación, la disputa del cinturón. De hecho, la promotora se llama Bier, es él el productor del evento. Ya cuando los descansos eran de dos minutos, del 5to al 6to el descanso fue de dos minutos, un minuto y pico. Cuando termina el minuto, recién sube la chica con el cartel. “Y dale, ya pasó”. Y también después de cada piña de Juan, pasaban el trapo, el secador, decían que se había patinado, que estaba mojado. Hicieron las mil y una. Pero bueno, cosas del boxeo”.

Daniel Fridman y David Sheinin (2008) retoman las declaraciones del ex campeón argentino Sergio Víctor Palma: “la mayoría de los boxeadores profesionales son preparados y promocionados como `perdedores, en gran medida sin su conocimiento´” (2008: 191) en el mercado a escala internacional. Han pasado varios años de estas declaraciones y no es posible generalizar esto para todos los boxeadores argentinos en la actualidad. Sí es factible decir que el rol de la promotora como organizadora de un festival incide en el resultado de las peleas a favor de su equipo. El hecho se observa con nitidez cuando un retador representante del rincón azul es ampliamente superior en el combate contra “el favorito”.

5. Trabajo y capitales para el intercambio

Boxear no es la principal actividad económica de los atletas del ABC. Sin embargo, el boxeo ordena la vida de los deportistas, quienes invierten varias horas del día y distintos recursos para desarrollar esta profesión.

Yo invierto mucho en esto. Me gustaría llegar, creo que tengo condiciones. Pero después cuando llegás no te alcanza. En otros países, te pagan y estás bien. Te pagan y no tenés que trabajar de otra cosa, te dedicás al boxeo, tenés la comida preparada, la ropa, todo. No tenés que hacer nada más. Acá, no es así. (Testimonio de Martín)

No obstante, como ha dicho el mismo Martín en otro momento: “Lo que sí se facilita mucho es el hecho de dar clases. Se consiguen más oportunidades. Hay muchas más facilidades de muchas cosas. Pero sí, sí, necesitamos de otros trabajos”. Un boxeador entrenado está preparado para subir al ring y además ofrecer su servicio como entrenador de boxeo recreativo.

Así, el capital corporal ingresa en el mercado de trabajo, ya no como centro de atracción de un espectáculo deportivo, sino como un recurso en otro sentido. Los jóvenes y adultos jóvenes del ABC son contratados por su capital corporal para cubrir puestos como entrenadores en distintos centros deportivos (La casa del boxeador, el Club Universitario de Buenos Aires, el Club Renacimiento). En algunos de estos casos puede existir una relación laboral formal y estable como la de Juan Pablo que es el único Licenciado en Educación Física del grupo. Juan Pablo además dicta clases por cuenta propia en el Parque Centenario tres veces por semana. No obstante, tener un título proveniente de la educación formal no es una condición necesaria para dictar clases en una institución deportiva, menos aún para montar un gimnasio en un local o en un parque al aire libre. El capital corporal aquí es entendido, siguiendo a Wacquant y Moreno, como las “destrezas corporales. Destrezas basadas en conocimientos, habilidades y poderes cinéticos, que están inscritos profundamente y entonces re-emergen del cuerpo” (2007: 36)13.

Esteban, un boxeador profesional, actualmente de unos 30 años, con una carrera sólida en el amateurismo, participó en 3 peleas como pugilista a nivel rentado. Esteban comenzó en 2019 con clases particulares y grupales al aire libre en el Parque Chacabuco, en la ciudad de Buenos Aires. Con el paso del tiempo, e inversión mediante pero no debido al boxeo, pudo comprar un local y abrir un gimnasio, un pequeño centro de entrenamiento en la zona de Boedo. “Después salieron otros compañeros a dar clases en parques. Sí, nosotros fuimos los primeros”. En ese gimnasio, Alexis, su hermano menor, también boxeador del ABC, dicta clases en el turno de la noche.

Otro ejemplo es el de Diego, que boxea desde los 13 años, tiene en su haber 40 peleas amateurs y un título nacional de boxeo en dicha categoría. Trabaja en la sección de depósito en una librería del barrio de Palermo realizando la tarea de empaquetador y para reforzar su ingreso mensual dicta clases de boxeo para mujeres en un gimnasio cercano al barrio Barracas Villa 21-24 donde vive.

Lucas tiene 33 años y hace muchos años que es amateur. Armó un gimnasio en el galpón que es propiedad de su tío en un humilde barrio de la ciudad de Glew en el tercer cordón del Conurbano Bonaerense. Allí dicta clases por la tarde. Después de su desempeño laboral en una panadería y de estar desempleado por varios meses, Lucas decidió organizar este proyecto poniendo en juego su capital corporal. El boxeo le ha dado la oportunidad de convertir ese capital hecho cuerpo en un ingreso material.

Al respecto, Wacquant y Moreno (2007) sugieren que la distribución del capital corporal es relativamente independiente de otras formas de capital o de poder que circulan en la sociedad, de los cuales vastos sectores de la sociedad han sido largamente excluidos. La posesión de tales capitales (cultural, económico y social) han marcado las posiciones legítimas en el mapa social.

Es independiente del capital cultural: no se necesita triunfar en la escuela para triunfar en la cancha de basketbol; se podría incluso ir a la escuela si se tiene suficiente capital corporal de cierto tipo valorado en una universidad. Es independiente del capital económico: no hace falta ser rico para meterse a un campo de fútbol americano; se puede incluso obtener una afiliación y dinero de promotores para hacerlo (en el caso de los pocos afortunados que llegan a la tierra prometida del estrellato profesional: el cuerpo puede hacer que alguien gane millones de dólares). Finalmente, el capital corporal es relativamente independiente del capital social: no es a quién conoce, sino lo que hace en el campo, lo que determina el destino de alguien; de hecho, se acumula bastante capital social si se llevan a cabo grandes hazañas en el campo deportivo (2007: 36).

Considerando las distancias pertinentes de los casos que mencionan Wacquant y Moreno para Estados Unidos donde deportes como el fútbol americano y básquet son centrales y populares, el fútbol en Argentina podría ocupar la función de una práctica constituyente de capital corporal. Lo mismo sucedería con el boxeo. Para los pugilistas del ABC, es notable el aprovechamiento que han hecho de los saberes específicos aprendidos durante largos años de entrenamiento en el gimnasio para convertirlos en un valor que se oferta en el mercado; ante un público amplio de personas de diferentes géneros, edades y condiciones físicas y corporales. A diferencia del grupo de boxeadores del Woodlawn para quiénes se produce “la tragedia de la imposible reconversión del boxeador cuando termina su carrera: el capital específico que posee está completamente incorporado y, una vez utilizado, carece de valor en otro campo” (Wacquant, 2006: 66), estos deportistas muestran con eficacia el sentido de la oportunidad para transformar ese capital en una moneda de cambio durante y después de sus carreras deportivas.

Dedicarse al trabajo de profesor de boxeo tiene ventajas y desventajas. Por un lado, les permite mantener la rutina de entrenamiento porque acomodan sus clases en una franja horaria a contraturno. Por ejemplo, Francisco, que es amateur, dicta clases antes de su paso por el ABC. Realiza la preparación física a las 15hrs., para volver a dar clases entre las 17 y las 20. Francisco también brinda clases personalizadas a una reconocida youtuber argentina, y esto ayuda a la difusión de su desempeño en las redes sociales.

Dictar clases por cuenta propia les da un margen de acción, una independencia y autonomía en la medida en que es una apuesta laboral sin patrón, además de estar vinculada a su actividad principal. A algunos boxeadores la posibilidad de dar clases se ha impuesto como una opción disponible frente a un trabajo en relación de dependencia en el sector privado.

Por otro lado, trabajar como profe por cuenta propia responde a un proceso de generación de ingresos que no está regulado por el estado, es decir, es una actividad económica informal. Según Elbert (2015), un trabajo de este estilo mantiene un nivel de marginalidad y vulnerabilidad que es producto de la inseguridad y de ciertos períodos de desempleo. En el caso de los boxeadores, el ingreso depende de la cantidad de practicantes, quiénes fluctúan de acuerdo a las estaciones del año, entre otros motivos. Al núcleo regular de asistentes, se le suma una mayor concurrencia de clientes especialmente a partir del mes de agosto con miras a prepararse para el verano (Rodríguez, 2017). Número que desciende nuevamente en pleno verano. Para los profes que organizan el gimnasio al aire libre, las condiciones climáticas desfavorables atentan contra los entrenamientos y esto a su vez incide en el entusiasmo de las personas que terminan abandonando la práctica y/o eligiendo otro gimnasio. Al mismo tiempo, es un tipo de trabajo que no cuenta con cobertura médica ni aportes jubilatorios para un futuro retiro. Así, si lo que hacen los boxeadores en el gimnasio “se parece punto por punto a un trabajo manual calificado pero repetitivo” (Wacquant, 2006: 72), fuera de este entrenamiento disciplinado y arduo en dicho espacio, el trabajo que realizan para “ganarse la vida” los ubicaría en el “precariado”, una fracción de clase diferente del proletariado tradicional (Elbert, 2015).

En este proceso de conseguir ingresos económicos, los boxeadores también pueden poner en juego el capital social, que se define por la red de conocidos en este ámbito. Cielo, la boxeadora principal del club, dicta clases en el ABC para el turno recreativo en el horario de la mañana. Durante la pandemia, como sucedió con los compañeros del turno competitivo, comenzó a dictar clases particulares en el Parque Centenario hasta que en 2022 llegó una propuesta laboral: un trabajo en la Secretaria de la Niñez, Adolescencia y Familia del gobierno nacional; “en blanco, todo. Que me respetaban el horario de entrenamiento”. Cielo representa un caso particular porque es Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires y tiene un posgrado en drogadependencia. Pese a contar con este título de estudios superiores, Cielo siempre se presenta como “boxeadora”. Consiguió el trabajo “por la hermana de un alumno del gimnasio”. Es decir, por poseer un reconocimiento que proviene de sus éxitos en el boxeo. Cielo además de tener una sólida carrera en el amateurismo y el profesionalismo, se destaca por su disciplina y constancia. Esta red de contactos, o sea, de personas conocidas que ella misma fue creando a lo largo de los años en el gimnasio y por las peleas, jugó a su favor en la inserción laboral. Ella coincidió con mi apreciación y agregó: “Sí, sí, yo fui a decirles que había conseguido un trabajo, en mi casa nunca me apoyaron con el boxeo, y ellos me decían “qué bien”, y yo les decía que era por el boxeo, porque estaba dando clases…”

6. Punto final

Cuando Archetti (2001) dice que “el boxeo fue también una avenida para la movilidad social pero esta vez no solo para los hijos de inmigrantes que poblaban la pampa sino, fundamentalmente, para los pobres de las grandes ciudades”, repone una dimensión que aún hoy interpela al pugilismo profesional en Argentina. Pero el boxeo, ¿permite la movilidad social? Cabe recordar que el mundo que menciona Archetti era otro, estaba signado por la estructura laboral del capitalismo industrial, preinformatizado y preflexibilizado, de países periféricos como el nuestro. El devenir del capitalismo neoliberal de las últimas décadas impuso otras reglas que fragmentaron el universo del trabajo y dieron lugar al crecimiento de la heterogeneidad en los más diversos planos. Considerando este marco, las preguntas que intentó responder esta etnografía apuntaron a saber ¿qué implica ser deportista profesional? ¿Qué peso tiene el boxeo rentado en el mantenimiento material y económico de los luchadores? ¿Cuáles son los actores principales de este proceso? ¿Cuáles son las estrategias que ponen en juego los boxeadores si no se puede vivir del boxeo profesional?

El boxeo pro implica una serie de variaciones respecto de la etapa anterior y una característica clave es cobrar por pelear. El dinero aparece como un bien importante pero no es el motivo preponderante para boxear, por lo menos para las primeras experiencias de este nivel. Los pugilistas experimentan a diario la imposibilidad de “vivir del boxeo”, pero algunos no descartan totalmente esta meta aunque sea lejana. Un pequeño grupo de boxeadores, a fuerza de una carrera en el exterior y el apoyo de un promotor, logran una dedicación exclusiva y mejorar notablemente su posición dentro de la estructura social. No obstante, estos son una excepción. Para el resto de los deportistas, como los del gimnasio ABC, es necesario conciliar el entrenamiento diario y arduo en el gimnasio con trabajos en el ámbito del boxeo y/o en otros sectores de la economía.

En este complejo entramado de relaciones y actores, se encuentra el empresario que realiza una inversión y obtiene ganancias de los boxeadores y del show. Entre la cima de la pirámide que él ocupa y la posición más baja donde se encuentran los obreros del ring, están los boxeadores del ABC que con sus diversas experiencias e historias dan cuenta de las dificultades para llevar a cabo una práctica deportiva de tiempo completo.

Frente a la pregunta ¿cuáles son las oportunidades ante un mercado laboral regido por el avance de la informalidad y la precarización laboral? Los boxeadores hacen de sus habilidades un capital que se convierte en recurso para su mantenimiento diario. Encuentran puntos de fuga para desembarazarse de trabajos en relación de dependencia que no se acomodan a sus deseos. El capital corporal habilita la contratación para ocupar un puesto de entrenador en un club de boxeo y/o también para desempeñarse como profesor de box en un emprendimiento propio. En todos los casos, estos deportistas ponen a jugar su capital corporal adquirido durante muchos años de entrenamiento en el gimnasio. Pueden capitalizar lo que han aprendido para desviarse de trabajos a los que estarían destinados por su trayectoria biográfica y formación educativa, y encontrar así una forma de vida que acompañe sus deseos y aspiraciones deportivas. La otra cara de la moneda es la informalidad, la inseguridad y la precariedad que conlleva un trabajo con estas características.

Finalmente, ingresar al mundo del pugilismo nos da pautas para comprender su sofisticación y complejidad, y superar varios de los prejuicios que refieren al boxeo como una disciplina simple y violenta. Sin duda, tales prejuicios están imbuidos de un clasismo que degrada al boxeo y a otros fenómenos que están asociados a la esfera popular. El espíritu de este artículo ha sido proponer otros sentidos.

Recibido el 15 de octubre de 2023. Aceptado el 18 de noviembre de 2023.

*Verónica Moreira es Licenciada en Ciencias Antropológicas FILO-UBA, Magíster en Antropología Social por el IDES/IDAES-UNSAM, y Doctora en Ciencias Sociales por la UBA; investigadora independiente del CONICET; Coordinadora del Grupo de Trabajo Deporte, Cultura y Sociedad de CLACSO; Directora de la Diplomatura en Género y Deporte -Facultad de Ciencias Sociales, UBA y docente de grado y posgrado. Actualmente dirige proyectos de investigación vinculados a las relaciones entre género y deporte. Correo electrónico: veromoreira175@gmail.com

Bibliografía

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1 Agradezco los comentarios de las personas que integran el Grupo de Estudios sobre Deporte, Cultura y Sociedad del Instituto de Investigaciones Gino Germani a una versión previa de esta publicación, especialmente a David Ibarrola y Yannick Zaputovich por una segunda lectura. También a Marcelo Rey por sus aportes para mejorar esta versión.

2 Los nombres han sido modificados para preservar la identidad de las personas que colaboraron con la investigación. Opté por usar el género masculino porque la mayoría de las personas son varones cis. No desconozco el riesgo de invisibilizar otras identidades como la de la única mujer boxeadora del club, que también es central en esta etnografía.

3 Velada o festival es el nombre que recibe un evento deportivo que cuenta con varias peleas y finaliza con un combate estelar.

4 El boxeo cuenta con cuatro entidades principales encargadas de regirlo: la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Estas entidades toman decisiones sobre distintos asuntos, entre estos, la división en categorías de peso, que tienen un límite superior e inferior, para realizar combates justos. Excepto la CMB que cuenta con 18 categorías para los varones, para el resto existen 17 categorías tanto para la rama masculina como para la femenina. También regulan la cantidad de tiempo del boxeo femenino. Las mujeres pelean en el amateurismo y profesionalismo asaltos de 2 minutos. Para todos los casos siempre hay un minuto de descanso entre rounds.

5 Ex campeones mundiales en diferentes categorías y federaciones de boxeo.

6 Las peleas se dividen en preliminares, semifondo y fondo; de 4 o 6 rounds, de 6 u 8 rounds y de 8 a 12 rounds, respectivamente.

7 Las empresas promotoras de boxeo más conocidas en la actualidad son: Chino Maidana Promotion; Argentina Boxing Promotions de Mario Margossian; OR promotions de Osvaldo Rivero.

8 El ingreso de las mujeres al boxeo en Argentina fue tardío, en 2001. Las mujeres encuentran más trabas en sus carreras como la poca visibilidad de sus desempeños en los medios de comunicación, la falta de apoyo de patrocinadores y empresarios, el dinero que reciben por boxear. Todo esto atenta contra la equidad de género en este deporte.

9 https://www.tycsports.com/boxeo-de-primera/trabajar-desde-el-silencio-damian-pellecchia-y-los-secretos-del-matchmaker-en-el-boxeo-id469196.html

10 Canales de aire y codificados que transmiten festivales de box: Canal 9; TyCSports; ESPN; Fox Sports; Space.

11 Pachu trabaja en una institución educativa como empleado administrativo y dicta clases de boxeo en el Parque Centenario. Mugica tuvo la oportunidad de hacer varias peleas en el exterior y ahorrar un dinero para tener un emprendimiento personal, mientras que Morales dejó su trabajo de chofer y actualmente dicta clases de boxeo personalizadas y en el ABC.

12 https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/12/01/argentina-pelear-para-vivir-el-boxeo-como-trabajo/

13 Ulivarrien el ya citado texto de su autoría (2021) considera la noción de capital corporal para señalar que los boxeadores pueden “elegir un destino distinto, trabajar sin depender de nadie”. Ella se refiere a los boxeadores que se dedican con exclusividad a la lucha, por eso marca una “paradoja central en la industria del boxeo”: si bien, por un lado, “estos hombres son víctimas de una “picadora de carne”, por el otro, para los de adentro -aunque no sin críticas- significa la posibilidad de tener control, aunque sea pequeño, del proceso de trabajo.