CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Valencia Martínez, J. C., Gasparrini, G. y Bergesio, L. (2025). Cartografía Crítica de la Economía Popular: Análisis bibliométrico, temático y geopolítico de un campo en expansión. Otra Economía, 18(34), 27-46.
Julio Cesar Valencia Martínez
jvalencia@umanizales.edu.co
Universidad de Manizales, Colombia
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8233-9491
Guido Gasparrini
ggasparrini11@gmail.com
CONFINES – CONICET/UNVM, Argentina
ORCID: https://orcid.org/0009-0002-4320-6204
Lilia Bergessio
liliabergesio@gmail.com
Universidad Nacional Villa María, Argentina
ORCID: https://orcid.org/0009-0006-3912-976X
Recibido: 29/05/2025 - Aceptado: 27/10/2025
Resumen: En las dos últimas décadas, el tema de la economía popular se ha establecido como una categoría fundamental para abordar las transformaciones del trabajo y las formas no capitalistas de reproducción social en el Sur Global. Este trabajo presenta una cartografía crítica del campo de la economía popular a partir de un enfoque de bibliométrico cualitativo que combina el análisis cuantitativo de bases bibliográficas con la interpretación de trayectorias temáticas, redes institucionales y clústeres conceptuales. A partir de un conjunto de 213 documentos indexados en OpenAlex entre 1974 y 2025, se establecen las principales fuentes, autores, geografías colaborativas y configuraciones semánticas del campo. Los resultados presentan un avance sostenido de la producción, un anclaje latinoamericano en la generación de conocimiento y una reconfiguración del campo en torno a temas como el cuidado, las temporalidades, la digitalización y las subjetividades populares. A su vez, se aprecian desigualdades estructurales en la circulación del conocimiento y tensiones entre institucionalización y fragmentación epistémica. Por último, este trabajo aporta una visión crítica y abierta del campo, visibilizando su densidad teórica, su diversidad metodológica y su vocación transformadora.
Palabras Clave: Economía popular, Circulación de conocimiento, Ciencias sociales críticas.
Resumo: Nas últimas duas décadas, o tema da economia popular consolidou-se como uma categoria fundamental para compreender as transformações do trabalho e as formas não capitalistas de reprodução social no Sul Global. Este trabalho apresenta uma cartografia crítica do campo da economia popular a partir de uma abordagem de bibliometria qualitativa, que combina a análise quantitativa de bases bibliográficas com a interpretação de trajetórias temáticas, redes institucionais e agrupamentos conceituais. A partir de um conjunto de 213 documentos indexados na base OpenAlex entre 1974 e 2025, são identificadas as principais fontes, autorias, geografias colaborativas e configurações semânticas do campo. Os resultados apontam para um crescimento sustentado da produção, um enraizamento latino-americano na geração de conhecimento e uma reconfiguração do campo em torno de temas como cuidado, temporalidades, digitalização e subjetividades populares. Também se observam desigualdades estruturais na circulação do conhecimento e tensões entre institucionalização e fragmentação epistêmica. Este trabalho oferece, por fim, uma visão crítica e aberta do campo, destacando sua densidade teórica, diversidade metodológica e vocação transformadora.
Palavras-chave: Economia popular, Circulação do conhecimento, Ciências sociais críticas.
Abstract: Over the past two decades, the topic of popular economy has become a key category for addressing transformations in labor and non-capitalist forms of social reproduction in the Global South. This paper presents a critical mapping of the field of popular economy using a qualitative bibliometric approach that combines quantitative analysis of bibliographic databases with the interpretation of thematic trajectories, institutional networks, and conceptual clusters. Based on a set of 213 documents indexed in OpenAlex between 1974 and 2025, it identifies the main sources, authors, collaborative geographies, and semantic configurations of the field. The results show a sustained increase in production, a Latin American grounding in knowledge generation, and a reconfiguration of the field around topics such as care, temporalities, digitalization, and popular subjectivities. At the same time, structural inequalities in knowledge circulation and tensions between institutionalization and epistemic fragmentation are observed. Ultimately, this work provides a critical and open view of the field, highlighting its theoretical depth, methodological diversity, and transformative vocation.
Keywords: Popular economy, Knowledge circulation, Academic collaboration, Critical social sciences.
En el escenario de crisis estructurales del empleo, expansión de la informalidad y recualificación del trabajo en el Sur Global, la economía popular se ha erigido como categoría estrella para leer procesos económicos que se desarrollan más allá del paradigma salarial capitalista. Este término, desde lejos no se refiere a los casos casi unánimes de pobreza o marginalidad, se ha asentado como objeto teórico, político y normativo en disputa, atravesado por desacuerdos en torno a autogestión, reproducción social y subjetividades laborales alternativas (Coraggio, 2020; Giraldo, 2020; Deux Marzi et al., 2023).
Al igual que en el resto del mundo, especialmente en América Latina, la economía popular ha sido objeto cada vez más, tanto de movimientos sociales como de agendas académicas. Frente a un escenario caracterizado por la exclusión laboral estructural, los trabajadores y las trabajadoras de la economía popular no sólo “se inventan su propio trabajo” al estilo Grabois y Pérsico (2015), sino que disputan el sentido del trabajo, las formas de la organización colectiva y los marcos de legitimidad frente a Estado y mercado. Su complejidad ha originado una multiplicidad de estudios empíricos, intervenciones teóricas y posiciones ideológicas que requieren sistematización crítica y categorización en las categorías teóricas adecuadas que les corresponden.
A pesar de su visibilidad cada vez mayor, el ámbito de estudios en economía popular tiene una configuración dispersa, con varios enfoques disciplinares, baja articulación a nivel conceptual y un marcado desequilibrio en la circulación del conocimiento. Al igual que señalan Beigel (2021) y Rodríguez Medina (2020), estas tendencias reproducen modalidades contemporáneas de colonialidad epistémica que margina saberes generados en el Sur y fragmentan las posibilidades de acumulación crítica. Con estos parámetros, se tornan importantes las herramientas que permitan cartografiar el estado actual del campo, mostrar sus nudos estructurantes y colocar en diálogo sus lenguajes analíticos.
Este artículo pretende colaborar en ese trabajo a través de una cartografía cualitativa bibliométrica del campo de estudio de la economía popular. A partir del análisis de 213 publicaciones académicas recogidas en la base OpenAlex entre el año 1974 y el 2025, se mapean las recorridos temáticos, relaciones colaborativas, geografías institucionales y clústeres temáticos que configuran a la comunidad del conocimiento. La preferencia por un diseño mixto se ajusta a la demanda de combinar rigor cuantitativo con sensibilidad interpretativa, no simplemente trazando patrones, pero complementariamente, aprehendiendo las disputas semánticas, políticas y epistémicas que cruzan el campo (Aria y Cuccurullo, 2017; Moral-Muñoz et al., 2020; Timmermans y Tavory, 2012).
Este trabajo se inserta así en una tradición de ciencia crítica y situada, apegada a metodologías abiertas, accesibles y coherentes con principios del Sur Global. La elección de OpenAlex como fuente de información se ajusta tanto a su naturaleza técnica —mayor cobertura de periferias regionales, incorporación de publicaciones en acceso abierto, trazabilidad de metadatos— como a su coherencia epistémica con los propósitos del estudio (Culbert et al., 2025; Simard et al., 2024; Thelwall y Jiang, 2025). Desde este abordaje, el análisis bibliométrico no constituye apenas una técnica instrumentalizable de análisis, sino una manera de intervenir en las disputas por el conocimiento, en sus formas de validación y en su posibilidad de transformación.
La economía popular se ha consolidado como una categoría clave para abordar las transformaciones del trabajo, la exclusión social y las formas alternativas de reproducción en el Sur Global. A diferencia de conceptos más institucionalizados como economía social, economía solidaria o tercer sector —ligados generalmente a organizaciones legalmente reconocidas y a marcos formales—, la economía popular remite a un universo de prácticas emergentes forjadas desde los márgenes del sistema capitalista, que generan valor, sentido y comunidad fuera de la lógica salarial dominante.
Desde una mirada crítica latinoamericana, Coraggio (2013, 2020) ha sido un referente fundamental en la teorización del campo. En su propuesta, la economía popular constituye una racionalidad autónoma de organización del trabajo y la vida, sustentada en la autogestión, la dignificación de la informalidad y la ampliación de la reproducción de la vida. Coraggio identifica tres corrientes dentro del campo de la economía social y solidaria: una institucionalista (centrada en cooperativas y mutuales), otra territorial (relacionada con el desarrollo local) y una tercera —la economía popular— que surge como una práctica político-social desde los sectores excluidos del trabajo formal. Esta última no se define por su acceso al mercado, sino por su carácter contrahegemónico y su fuerte anclaje territorial, comunitario y reproductivo.
Complementando esta visión estructural, Giraldo (2020) introduce la noción de “explotación por intercambio desigual” para explicar cómo el capital extrae valor del trabajo popular sin establecer relaciones laborales formales. Este tipo de extracción se produce mediante dinámicas de mercado, políticas públicas y entramados urbanos que trasladan los costos de reproducción a los propios trabajadores. Para Giraldo, la economía popular es así una forma de resistencia que reivindica el valor de uso por encima del valor de cambio.
El carácter político de estas prácticas ha sido analizado a partir de experiencias concretas, como las de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que plantea una narrativa basada en el derecho al trabajo y en la autogestión como mecanismos de resistencia frente a la exclusión. Autores como Grabois y Pérsico (2015) sostienen que la economía popular no es simplemente una economía sin patrón, sino una construcción colectiva que disputa recursos, reconocimiento y derechos frente al Estado y al mercado. Esta dimensión política transforma a los trabajadores precarizados en sujetos activos de transformación.
Deux Marzi et al. (2023) proponen ver la economía popular como un proceso de politización histórica del trabajo informal, en el que categorías como “autogestión”, “trabajo digno” o “reproducción social” cobran densidad normativa. Este campo no es homogéneo, sino que está atravesado por múltiples tensiones: entre informalidad y reconocimiento, entre autonomía y dependencia del Estado, entre supervivencia y horizontes poscapitalistas.
Otro aspecto clave en la elaboración teórica del campo es la subjetividad política de quienes lo habitan. Fernández-Álvarez (2018) plantea que las trabajadoras de la economía popular —especialmente en Argentina— construyen identidades políticas basadas en la dignidad del trabajo, la memoria colectiva y el reconocimiento de su papel en la sostenibilidad de la vida. Estas subjetividades emergen no solo desde la necesidad, sino también desde nuevas formas de agencia, organización y temporalidad.
En contextos africanos, Hull y James (2012) utilizan el concepto de “economías populares” para romper con la dicotomía entre economía formal e informal, destacando la riqueza cultural, afectiva y política de estas prácticas. Lejos de ser simples espacios de subsistencia, representan territorios simbólicos donde se negocian jerarquías, roles de género, vínculos de reciprocidad y formas de cuidado que desafían al neoliberalismo desde abajo.
En conjunto, estas perspectivas revelan que la economía popular no debe ser entendida como un residuo del desarrollo ni como una mera economía de subsistencia. Es un campo epistémico y político en disputa, donde se cruzan prácticas de autogestión, luchas por justicia social y proyectos de vida que cuestionan la centralidad del mercado en la producción de valor. Su análisis requiere un enfoque situado, crítico y plural, capaz de captar las tensiones, los lenguajes y las trayectorias históricas que lo configuran.
Este trabajo sigue una estrategia metodológica centrada en la bibliometría cualitativa, que se define como un método mixto que combina instrumentos de análisis cuantitativo de bases bibliográficas y principios hermenéuticos provenientes de las ciencias sociales (Aria y Cuccurullo, 2017; Moral-Muñoz et al., 2020). Dicha elección permite afrontar no sólo la evolución temática del área de estudios en economía popular, sino las configuraciones simbólicas, semánticas y políticas que recorren su institucionalización como categoría crítica.
Su estrategia de recolección se basó en una búsqueda sistemática en la base OpenAlex, apoyándose sólo en el descriptor “popular economy”. Se trata de una elección respondiendo a consideraciones tanto técnicas como epistémicas: por un lado, la claridad semántica del vocablo tenía como ventaja el poder delimitar un conjunto textual enfocado en prácticas económicas no capitalistas articuladas desde los bordes del trabajo formal; por el otro, su empleo como filtro excluyente asegura coherencia con el uso crítico adoptado en este trabajo. La búsqueda originó más de 200 registros, depurados manualmente —excluyendo duplicados, registros incompletos y documentos irrelevantes—, llegando a una base final de 213 documentos originales, con fechas de publicación entre 1974 y 2025. No se aplicaron filtros por idioma, acceso abierto ni relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ya que se buscaba hacer un recorrido amplio y abierto de los usos del concepto en el ámbito científico.
El procesamiento técnico de los datos utilizó programas como Excel y el software Python (pandas) para limpieza y preparación inicial, y el aplicativo Biblioshiny, interfaz del paquete R Bibliometrix, para el despliegue principal de análisis bibliométricos. Esto incluyó visualización de tendencias temáticas, redes de coautoría, evolución a lo largo del tiempo y análisis de co-ocurrencia de palabras clave.
En una segunda fase, se aplicó un análisis cualitativo a los títulos, resúmenes y palabras clave empleando una estrategia de codificación abductiva (Timmermans y Tavory, 2012). Este proceso permitió identificar tres ejes emergentes que recorren el corpus: subjetividades políticas, solidaridades urbanas y formas de organización del trabajo en la economía popular. Se entienden estos ejes no como categorías analíticas predefinidas, sino como trayectorias discursivas que, al ser cartografiadas, desvelan disputas conceptuales, jerarquías epistemológicas y genealogías teóricas.
El uso de OpenAlex como fuente se justifica tanto por su infraestructura abierta, transparente y reproducible como por su capacidad de visualizar producciones científicas originarias del Sur Global. Recientes estudios respaldan este uso: Culbert et al. (2025) muestran cómo OpenAlex supera a Web of Science y a Scopus en cobertura en regiones como América Latina, África y Asia; Simard et al. (2024) destacan su representatividad superior en publicaciones de acceso abierto; Jiao et al. (2023) mencionan su inclusión de data journals y repositorios alternativos; y Thelwall y Jiang (2025) verifican su idoneidad para análisis reproducibles e indicadores alternativos.
En consonancia con estos aspectos técnicos, la elección de dicha base de datos también responde a un enfoque crítico frente a las infraestructuras hegemónicas del conocimiento. Como sostienen Muñoz (2022) y Ramírez y Ortubia (2021), es necesario establecer metodologías que no reproduzcan los sesgos epistemológicos del canon dominante, sino que permitan una representación más democrática, situada y plural de los saberes relacionados con la economía popular.
4.1 Producción científica y evolución temporal
El desenvolvimiento de la producción científica en torno a la economía popular registra un avance sistemático desde mediados de la década del 2000, con un aumento más destacado a partir de 2015 y un vértice entre 2018 y 2020. Este auge coincide con un momento en América Latina donde se intensifican los debates sobre informalidad, precarización y alternativas al neoliberalismo, promovidos tanto por movilizaciones populares como por nuevas configuraciones en las políticas públicas (Coraggio, 2011; Deux Marzi et al., 2023; Laville y Houtart, 2007).
Además, el contexto de crisis socioeconómica recurrente en países como Argentina o Brasil propició el surgimiento de investigaciones enfocadas en experiencias autogestionarias, economía del cuidado y prácticas comunitarias (Fernández-Álvarez, 2018).
El descenso observado en la Figura 1 a partir de 2021 puede explicarse no solo por demoras en los procesos de indexación en bases como OpenAlex o por la ralentización editorial durante la pandemia de COVID-19, sino también por una redirección del interés hacia nociones como “resiliencia económica” o “cuidados comunitarios”, que dispersan parcialmente el uso sistemático del término “economía popular”.
Por tanto, los picos y caídas en la producción no reflejan un desinterés, sino un campo en constante transformación, sensible a coyunturas institucionales, políticas y epistémicas.
Figura 1. Producción científica anual.

Fuente: Biblioshiny
4.2 Autores, Redes de Colaboración y Afiliaciones
En términos de productividad autoral, destacan nombres clave como Verónica Gago, Alioscia Castronovo, Andreia Lemaître y José Luis Coraggio. No solo cuentan con un alto volumen de publicaciones, sino que también tienen un papel central en las redes de coautoría. Verónica Gago lidera en número total de artículos (6), mientras que Coraggio presenta un índice fraccional alto, lo que indica una participación destacada como autor principal en sus trabajos.
La red de coautoría presentada en la Figura 2 evidencia una conectividad moderada, con clústeres regionales bien definidos. Lemaître se posiciona como un nodo articulador central —con el mayor PageRank en la red—, seguida de autoras como Hillenkamp y Castronovo. La estructura muestra una inclinación hacia colaboraciones transnacionales entre América Latina y Europa, aunque estas aún están limitadas por la baja densidad de conexión entre los distintos clústeres.
Figura 2. Redes de coautoría.

Fuente: Biblioshiny
En cuanto a las instituciones más activas, la Universidad de Buenos Aires encabeza el ranking con 7 artículos, seguida por la Universitas Muhammadiyah Metro (Indonesia) y la Universidad Nacional Federico Villarreal (Perú). A nivel estructural, las redes de colaboración institucional presentan una regionalización clara, con Brasil y Argentina como núcleos, aunque todavía con poca interacción entre bloques regionales.
Este patrón evidencia un campo académico que, si bien presenta fragmentación, comienza a consolidarse a través de redes regionales construidas sobre temas comunes y marcos teóricos compartidos.
4.3 Fuentes y Círculos Editoriales
El análisis de las fuentes editoriales a través de la Ley de Bradford1, presentado en la Figura 3, permitió identificar un núcleo concentrado de revistas que canalizan la mayor parte de la producción científica sobre economía popular. Este conjunto incluye publicaciones como Dialectical Anthropology, Africa, Otra Economía, SSRN Electronic Journal y DOAJ, las cuales combinan perspectivas antropológicas, socioeconómicas y de divulgación en acceso abierto. La presencia de estas revistas da cuenta de un ecosistema editorial híbrido, donde conviven medios consolidados del Norte Global con plataformas regionales y alternativas en sintonía con la lógica epistémica del Sur (Alperin, 2015; Babini, 2020).
Este patrón se ajusta a lo descrito por la Ley de Bradford, que establece que un número reducido de fuentes concentra la mayoría de las publicaciones relevantes dentro de un campo (Bradford, 1934; De Bellis, 2009). Sin embargo, su aplicación al estudio de la economía popular también pone en evidencia profundas desigualdades en la circulación del conocimiento científico. Tal como señala Beigel (2014), el sistema académico global opera a través de circuitos segmentados donde las publicaciones periféricas —frecuentemente escritas en español o portugués y con una clara orientación política— enfrentan obstáculos de visibilidad pese a su riqueza temática.
Figura 3. Ley de Bradford.

Fuente: Biblioshiny
Desde esta perspectiva, la bibliometría no solo sirve para identificar las fuentes más influyentes, sino que también permite trazar una cartografía crítica de un campo en expansión, marcado por dinámicas de especialización académica, estrategias de resistencia epistemológica y procesos desiguales de internacionalización.
4.4 Impacto Geográfico
El análisis geográfico de la producción científica y su impacto en torno a la economía popular, observado en la Figura 4, muestra una distribución desigual, aunque claramente estructurada. América Latina —en particular Argentina y Brasil— concentra la mayor parte de esta producción, evidenciando un campo académico construido desde el Sur, con un fuerte arraigo territorial y una orientación político-epistémica situada. La Universidad de Buenos Aires lidera en productividad institucional, seguida por universidades de Perú, Brasil e Indonesia, lo que refuerza la idea de una geopolítica sur-sur del conocimiento. Tal como señalan Beigel (2021) y Luchilo (2019), estos actores periféricos están construyendo agendas propias, al margen del canon académico dominante.
En contraste, cuando se observa el impacto en términos de citaciones, sobresalen países europeos como Alemania y el Reino Unido. Aunque su volumen de publicaciones es menor, presentan promedios de citación significativamente más altos. Este fenómeno se puede atribuir al rol que desempeña la literatura europea como marco teórico de referencia, especialmente dentro de enfoques críticos, antropológicos o institucionalistas (Rodríguez Medina, 2020). También destacan Estados Unidos, Francia e Italia, aunque su volumen de producción no es tan central.
Figura 4. Países citación Vs Producción.

Fuente: Biblioshiny
El análisis de redes de colaboración institucional, presentado en la Figura 5, refuerza esta lectura. Se observa una estructura altamente regionalizada, con clústeres nacionales densos pero con escasa articulación transnacional, lo cual sugiere una baja internacionalización horizontal. Algunas universidades brasileñas, como la Universidade Federal do Rio Grande do Sul y la Universidade Feevale, funcionan como nodos centrales en sus respectivas redes. En el eje Argentina-Europa, se destacan la Universidad Católica de Córdoba y la Albert-Ludwigs Universität Freiburg.
Figura 5. Redes institucionales de colaboración.

Fuente: Biblioshiny
Esta fragmentación pone de manifiesto las persistentes asimetrías en el sistema académico global, pero también evidencia el potencial de las redes regionales para generar conocimiento situado, crítico y transformador (Beigel, 2014; Albornoz y Osorio, 2020).
4.5 Mapeo Temático y Conceptual
El análisis factorial de co-palabras y los mapas temáticos muestran una arquitectura conceptual rica y diversa dentro del campo de la economía popular. Este campo se estructura principalmente en torno a dos grandes clústeres semánticos presentados en el Cuadro 1: por un lado, términos como solidarity economy, social economy y reciprocity reflejan un enfoque orientado hacia prácticas asociativas, comunitarias y con una clara vocación transformadora; por otro, conceptos como informal sector, capital y phenomenon apuntan a enfoques más estructurales, que sitúan la economía popular dentro de las dinámicas de precarización, exclusión y reproducción de desigualdades.
Esta dualidad conceptual remite a las tres corrientes identificadas por Coraggio (2013) en el ámbito de la economía social y solidaria (ESS): una tendencia integracionista, que busca insertar al mercado mediante microemprendimientos con lógica empresarial; una organicista, que aspira a construir un subsistema propio basado en la reciprocidad, el territorio y el protagonismo colectivo; y una tercera, sistémica y contrahegemónica, que propone una transformación estructural del sistema económico desde las racionalidades propias de la economía popular.
Cuadro 1. Clúster temático identificado.
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Clúster temático |
Tipo de enfoque |
Corriente según Coraggio |
Racionalidad |
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Solidarity economy/social economy |
Asociativo-comunitario, transformador |
Organicista/ sistémica, contra-hegemonica |
Construcción de otra economía desde abajo |
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Informal sector/phenomenon |
Estructural, crítico del capitalismo |
Integracionista/sistemática crítica |
Adaptación o confrontación con el sistema dominante |
Fuente: Elaboración propia
Desde esta óptica, los clústeres semánticos no son sólo categorías analíticas, sino expresiones lingüísticas de racionalidades distintas y de estrategias divergentes de acción. El mapa conceptual sugiere que el campo se mueve entre la institucionalización de prácticas solidarias —que apuestan por una economía alternativa— y la integración adaptativa de esas prácticas dentro del capitalismo, sin necesariamente oponerse a él. Esta tensión semántica confirma que la economía popular es, en esencia, un espacio conceptual y político en disputa.
Por otro lado, el mapa temático, elaborado a partir del modelo de Callon et al. (1991) y presentado en la Figura 6, permite observar las coordenadas conceptuales del campo con claridad. En el cuadrante superior derecho —asociado a temas motores— se ubican conceptos como solidarity economy, reciprocity, informal sector y, más recientemente, temporalities. Estos núcleos poseen alta centralidad y densidad, lo que refleja su solidez interna y su conexión con el resto del campo. También dan cuenta de procesos concretos de institucionalización y acción colectiva territorial, impulsados por organizaciones como la CNCT y la UTEP. Según Deux Marzi et al. (2023), estos actores han sido clave para traducir experiencias organizativas en agendas públicas, consolidando la economía popular como categoría epistémica, política y normativa.
Particularmente destacable es el ascenso de temporalities como término motor, señalando un giro analítico hacia las dimensiones subjetivas, biográficas y temporales del trabajo popular. Esto marca la expansión de enfoques etnográficos y fenomenológicos en el campo.
Figura 6. Mapa temático.

Fuente: Biblioshiny
En contraste, el cuadrante inferior izquierdo —relacionado con temas emergentes o marginales— incluye conceptos como neoliberalism (IR), care economy, precarity y marginalization, que aún muestran baja densidad y escasa articulación semántica. Sin embargo, su aparición reciente señala líneas incipientes asociadas a debates contemporáneos como el feminismo popular, el trabajo de cuidados y las desigualdades estructurales.
Por otro lado, términos como digital economy, elite y value (mathematics) aparecen en el cuadrante de temas especializados: tienen alta densidad interna, pero baja centralidad. Esto indica que, aunque bien desarrollados, funcionan como núcleos teóricos aislados, aún desconectados del centro del campo. Esta fragmentación es coherente con la advertencia de Deux Marzi et al. (2023) sobre el riesgo de “inflación conceptual” y dispersión analítica, que podría debilitar la potencia transformadora del campo si no se articulan esfuerzos comunes.
Finalmente, nociones como organization y social economy cumplen una función básica: están altamente conectadas a otros conceptos, pero aún en fase de maduración teórica.
En conjunto, el mapa temático revela un campo en disputa, habitado tanto por núcleos conceptuales consolidados como por nuevas sensibilidades analíticas que interpelan las experiencias cotidianas, los lazos comunitarios, la tecnología y la afectividad. Esta fragmentación no indica debilidad, sino vitalidad: la de un campo interdisciplinario en expansión, anclado en la práctica social y abierto a múltiples gramáticas del sentido.
5.1 Consolidación de un campo con anclaje latinoamericano
Los resultados presentados indican que el campo de estudios sobre economía popular se encuentra en pleno proceso de consolidación académica, aunque aún mantiene una configuración algo fragmentada. Su crecimiento sostenido desde mediados de la década del 2000, el aumento en la densidad conceptual y la aparición de redes regionales de colaboración evidencian la construcción de una agenda compartida en torno a prácticas económicas no capitalistas, desarrolladas desde los márgenes del empleo formal.
Resulta especialmente relevante el fuerte anclaje latinoamericano de este campo, tanto en la producción científica como en los marcos teóricos y referencias conceptuales que lo sostienen. A diferencia de otras disciplinas donde las agendas son impuestas desde instituciones del Norte Global, aquí la economía popular surge como una categoría construida desde el Sur, en diálogo con experiencias concretas de exclusión, autogestión y resistencia. Tal como señala Beigel (2021), los campos “sur-sur” implican una reapropiación activa del sentido del conocimiento: los actores periféricos no solo generan datos, sino que también disputan los marcos interpretativos y los criterios de validación.
Este enraizamiento epistémico no implica aislamiento. Por el contrario, el creciente reconocimiento de autores latinoamericanos en revistas europeas y la proyección internacional de figuras como Coraggio o Gago reflejan una apertura del campo hacia formas de internacionalización contra-hegemónica. En lugar de adaptarse a los estándares del mainstream académico, estos procesos buscan redefinir las reglas de circulación, legitimidad y diálogo intelectual desde una perspectiva situada y crítica.
5.2 Tensiones epistemológicas: entre institucionalización y fragmentación
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis temático es la coexistencia de núcleos teóricos consolidados con líneas emergentes y dispersas, lo que evidencia una tensión epistemológica central en el campo de estudios sobre economía popular: la disputa entre su institucionalización como política pública y categoría académica reconocida, y su fragmentación como campo conceptual en constante expansión. Esta tensión no es incidental, sino estructural, y está enraizada en la confluencia de distintas tradiciones teóricas que configuran el campo.
Desde una perspectiva conceptual, el mapa temático global muestra una dualidad estructurante. Por un lado, se ubican clústeres como solidarity economy, reciprocity y social economy, que remiten a una visión normativa, de base comunitaria, sustentada en principios ético-políticos. Esta línea está respaldada por estudios fundacionales como los de Nyssens (1997), que abordan la economía social desde una mirada institucional europea, o los de Bastidas-Delgado et al. (2001), centrados en la tradición cooperativista y solidaria de América Latina. Asimismo, Hull y James (2012) ofrecen una perspectiva antropológica que destaca la reciprocidad como principio redistributivo alternativo tanto al mercado como al Estado.
Por otro lado, emergen conceptos como informal sector, capital y phenomenon, que reflejan abordajes más estructurales y críticos del capitalismo periférico. Autores como Kotsonis (2000) y Barragán (2017) han analizado históricamente las economías informales en relación con regímenes fiscales, trabajo no remunerado y estrategias de subsistencia. En la misma línea, Simone (2020) ha sido clave para conceptualizar las economías populares urbanas del Sur Global como formas de vida híbridas que exceden las categorías formales.
A su vez, términos como digital economy, elite o value presentan alta densidad, pero baja centralidad, lo que indica la existencia de subcampos ricos en contenido conceptual, aunque aislados del núcleo del discurso dominante. Por ejemplo, los trabajos de Stasik (2018) y Robin (2021) sobre tecnología, gobernanza y trabajo informal digital abren líneas de investigación que aún no han sido plenamente integradas al cuerpo central del campo.
En el cuadrante de temas emergentes o marginales se encuentran nociones como care economy, neoliberalism o precarity, que comienzan a adquirir visibilidad a partir de marcos teóricos feministas y postestructurales. Investigaciones como las de Fernández-Álvarez (2018) y Mezzadra y Gago (2017) dan cuenta de las subjetividades políticas de los trabajadores precarizados y de las implicancias del neoliberalismo en los márgenes laborales.
Esta diversidad de enfoques también se traduce en el plano metodológico: mientras algunos estudios adoptan herramientas etnográficas y críticas, otros se inscriben en marcos institucionales o cuantitativos. Esta pluralidad metodológica enriquece el campo, aunque también puede dificultar la consolidación de un lenguaje común y una comunidad epistémica cohesionada.
En síntesis, el campo de estudios sobre economía popular se encuentra en una encrucijada epistemológica: entre el empuje hacia su institucionalización y el riesgo de dispersión conceptual. Superar esta tensión implica habilitar espacios de articulación crítica entre corrientes, enfoques y gramáticas diversas, capaces de reconocer la complejidad del objeto sin diluir su potencial transformador.
5.3 Círculos editoriales e inequidades en la circulación de conocimiento
Los resultados obtenidos en torno a las fuentes y patrones de citación indican que el campo de estudios sobre economía popular se configura dentro de un espacio híbrido, en el que conviven revistas del Norte Global con plataformas regionales de acceso abierto. Esta dualidad revela una estructura editorial segmentada, donde las publicaciones con mayor visibilidad internacional no siempre coinciden con aquellas que reúnen la producción más densa o situada.
Revistas como Dialectical Anthropology, SSRN Electronic Journal y Development in Practice figuran entre las más citadas, lo cual evidencia el predominio de publicaciones anglosajonas y de corte generalista. En contraste, otras revistas como Otra Economía o la Revista de Ciencias Sociales, si bien reúnen una parte sustancial de la producción latinoamericana, presentan un impacto significativamente menor en términos de citación. Esto pone de relieve las barreras estructurales que persisten en los circuitos periféricos de publicación.
Tal como advierte Beigel (2014), estas asimetrías reflejan una “estructura mundial de la circulación desigual del conocimiento”, en la que el prestigio académico y la validación epistémica están mediados por criterios como la indexación, el idioma y la afiliación institucional. La dependencia de bases como Scopus o Web of Science tiende a marginar revistas locales, publicaciones en español o portugués y formatos no tradicionales, a pesar de su relevancia temática y territorial.
En este escenario, el uso de OpenAlex como fuente alternativa permite visibilizar producciones que suelen quedar fuera del mainstream editorial, reforzando la necesidad de construir infraestructuras para una ciencia más abierta y plural. Iniciativas como AmeliCA o Redalyc apuntan justamente en esa dirección, al promover modelos de publicación no comerciales y sistemas de evaluación más inclusivos (Alperin, 2015; Babini, 2020).
No obstante, estas iniciativas todavía enfrentan desafíos estructurales importantes para consolidarse como alternativas viables. La escasa interoperabilidad entre bases de datos, la fragmentación de los indicadores y la persistencia de lógicas evaluativas hegemónicas limitan su alcance real. Como sostienen Albornoz y Osorio (2020), disputar la circulación del conocimiento no es simplemente una cuestión técnica, sino un acto profundamente político: implica redefinir qué se valora, cómo se legitima y quiénes tienen derecho a participar en la producción académica global.
5.4 Geopolítica de la colaboración académica
El análisis de redes de coautoría y colaboración institucional confirma una configuración regionalizada, con núcleos densos de producción localizados mayoritariamente en América Latina, pero con escasa articulación transnacional. Este patrón da cuenta de una geografía del conocimiento donde predominan los vínculos intra-regionales —especialmente en países como Argentina y Brasil—, mientras que las relaciones con instituciones del Norte Global aparecen como fragmentarias o esporádicas. Universidades como la de Buenos Aires, la Universidade Federal do Rio Grande do Sul o la Universidad Católica de Córdoba actúan como nodos centrales dentro de sus respectivas redes, impulsando proyectos y publicaciones arraigadas en experiencias locales y agendas territoriales.
En contraste, universidades europeas como la Albert-Ludwigs Universität Freiburg participan en la red con un volumen menor de producción, pero con una media de citación más alta. Esta asimetría entre volumen y visibilidad revela que el conocimiento generado en el Norte continúa operando como referente epistémico, mientras que el producido en el Sur sigue desempeñando el rol de campo empírico o laboratorio de observación, reproduciendo así las formas contemporáneas de colonialidad del saber (Mignolo, 2003; Lander, 2000).
Este fenómeno no es novedoso. Como sostienen Beigel (2021) y Rodríguez Medina (2020), el sistema científico global se encuentra estructurado por jerarquías que definen qué conocimientos son considerados válidos, universales o “exportables”. A esta lógica se suma lo que Alatas (2003) denominó el “extravío del pensamiento del Sur”, aludiendo a cómo el saber producido en los márgenes carece frecuentemente de canales legítimos de circulación, incluso cuando es metodológicamente riguroso o socialmente relevante.
En el caso de la economía popular, la fragmentación de las redes de colaboración institucional refleja tanto limitaciones materiales —como infraestructura, recursos y barreras idiomáticas— como simbólicas —reconocimiento desigual, estándares de validación y pertenencia a redes académicas internacionales. Aunque existen iniciativas de cooperación horizontal, como los vínculos entre universidades latinoamericanas e indonesias, estas todavía no alcanzan a consolidarse como proyectos regionales integrados de generación de conocimiento.
Esto tiene consecuencias directas para el campo: sin redes transnacionales sostenidas, resulta difícil construir una comunidad epistémica con capacidad de incidencia más allá del plano nacional o sectorial. La falta de articulación también obstaculiza el desarrollo de agendas comunes de investigación y limita procesos de acumulación conceptual compartida.
En síntesis, la geopolítica de la colaboración académica en el ámbito de la economía popular revela una centralidad periférica: las instituciones del Sur lideran en volumen y densidad de producción, pero continúan operando bajo condiciones estructurales de desigualdad que restringen su proyección internacional. Avanzar hacia una articulación Sur-Sur más sólida —basada en autonomía teórica, redes colaborativas duraderas y estrategias editoriales propias— se presenta como un desafío clave para democratizar la circulación del conocimiento y disputar sentidos en el campo científico global.
5.5 Reconfiguración conceptual y nuevas sensibilidades
El análisis temático evidencia que el campo de la economía popular no solo ha crecido en volumen, sino que atraviesa un momento activo de reconfiguración conceptual. Esta transformación se expresa tanto en el surgimiento de nuevas sensibilidades analíticas como en la aparición de lenguajes críticos que buscan desbordar los marcos economicistas clásicos. A partir de los mapas temáticos factoriales y por periodos, se identifica una expansión semántica marcada por la irrupción de categorías como temporalities, care economy, everyday life y articulation (sociology), que indican un giro interpretativo hacia lo cotidiano, lo afectivo y lo situado (Fernández Álvarez, 2018; Gago, 2018).
Este desplazamiento puede leerse como parte de una renovación epistémica que tensiona los límites del campo, integrando enfoques feministas, fenomenológicos y decoloniales que cuestionan la centralidad del trabajo como categoría analítica dominante. La emergencia de términos como care economy y precarity refleja una preocupación creciente por los vínculos afectivos, las tareas de reproducción social y las formas encarnadas de subsistencia en contextos de exclusión. Estas líneas dialogan con autoras como Fraser (2016) y Federici (2012), así como con los aportes de Mezzadra y Gago (2017) y Bize (2020), quienes subrayan las dimensiones subjetivas y biopolíticas de la informalidad.
Simultáneamente, conceptos como digital economy o value (mathematics) señalan la incorporación de nuevos lenguajes interdisciplinarios, provenientes tanto de la economía institucional como de la sociología de la tecnología. Trabajos como los de Stasik (2018) y Robin (2021) sobre trabajo digital y gobernanza urbana en el Sur Global delinean una línea de investigación aún periférica, pero con gran potencial analítico. Estos desarrollos se alinean con lo que Callon et al. (1991) llaman “zonas de innovación semántica”: clústeres periféricos, pero intensamente estructurados que pueden eventualmente reconfigurar el núcleo conceptual del campo.
En paralelo, la presencia de términos como neoliberalism, marginalization y survival strategies sugiere una reactivación de enfoques estructurales que colocan las condiciones materiales de exclusión en el centro del análisis. Autores como Kotsonis (2000), Callebert (2014) y Elena (2007) han estudiado históricamente estas dinámicas, mientras que Simone y Castán Broto (2022) aportan una lectura situada sobre cómo las economías populares desafían y resignifican las estructuras urbanas y estatales.
En contraposición, el clúster temático más consolidado —centrado en solidarity economy, social economy y reciprocity— continúa funcionando como eje articulador del campo. Aquí sobresalen los trabajos de Nyssens (1997) y Bastidas-Delgado et al. (2001), quienes han contribuido a institucionalizar este enfoque desde tradiciones europeas y latinoamericanas, respectivamente.
En conjunto, esta diversidad de registros —estructuralistas, afectivos, digitales, cooperativistas— no representa una fragmentación caótica, sino más bien un proceso de apertura epistémica. Lejos de conformarse como un paradigma unificado, el campo se presenta como una red de gramáticas teóricas en tensión, en disputa y constante recomposición, que refleja su anclaje territorial, la heterogeneidad de sus actores y su vocación transdisciplinaria.
Este trabajo ofrece un mapeo crítico del campo académico de la economía popular desde una perspectiva de bibliometría cualitativa. A partir del análisis de 213 documentos indexados en OpenAlex, se lograron identificar trayectorias temáticas, redes de colaboración, estructuras conceptuales y geografías del conocimiento que permiten comprender cómo se organiza, se reproduce y se transforma este dominio en expansión.
Los hallazgos permiten plantear tres grandes conclusiones. En primer lugar, se constata la consolidación de una comunidad académica con fuerte anclaje latinoamericano, que produce conocimiento situado, estrechamente vinculado a experiencias territoriales de exclusión, autogestión y reproducción social. Esta comunidad se estructura en torno a clústeres semánticos consolidados —como economía solidaria, reciprocidad y economía social—, pero también incorpora nuevas sensibilidades analíticas como el cuidado, las temporalidades y las subjetividades.
En segundo lugar, se evidencian tensiones estructurantes que atraviesan el campo: entre institucionalización y fragmentación; entre integración al mercado y autonomía política; entre aproximaciones normativas y enfoques críticos sobre la desigualdad. Estas tensiones no se resuelven en una síntesis unificada, sino que configuran el carácter heterogéneo, situado y en disputa del campo.
En tercer lugar, se visibilizan las profundas inequidades que afectan la circulación del conocimiento sobre economía popular. Las asimetrías en infraestructura, reconocimiento académico y validación epistémica refuerzan una geopolítica desigual del saber que continúa marginando las producciones del Sur, a pesar de su densidad teórica y relevancia social. No obstante, este escenario convive con iniciativas emergentes que buscan democratizar los circuitos editoriales y construir redes colaborativas más horizontales.
En suma, este estudio confirma que la economía popular constituye un campo epistémico y político en plena expansión, atravesado por disputas conceptuales, trayectorias múltiples y formas de producción de conocimiento que desafían las lógicas hegemónicas. Su análisis exige enfoques críticos, metodologías situadas y una apertura a nuevas gramáticas de sentido capaces de repensar lo económico desde los márgenes.
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1 La Ley de Bradford establece que, si se ordenan las revistas académicas en función de la frecuencia con la que citan artículos en un área temática determinada, estas se distribuyen en un patrón que consiste en un núcleo central de pocas revistas altamente citadas, seguido de varias zonas con un número creciente de revistas menos citadas. Esta ley refleja la concentración de la mayoría de las citas en unas pocas publicaciones clave, mientras que muchas otras revistas tienen un impacto menor en ese campo