CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Castilla Carrascal, I. T., Soto Restrepo, A. y Duarte Ortíz, S. M. (2026). Ferias agroecológicas y mercados campesinos en Bucaramanga, Colombia: experiencias de soberanía alimentaria y consumo responsable desde la investigación acción participativa. Otra Economía, 19(35), 163-176.
https://doi.org/10.67215/otraeconomia.1251
Ivette Tatiana Castilla Carrascal
ivette.carrascal@unilab.edu.br
Universidade da Integração Internacional da Lusofonia Afro-Brasileira, Brasil
https://orcid.org/0000-0002-7114-8585
Alexandra Soto Restrepo
yulvani.soto@ucc.edu.co
Universidad Cooperativa de Colombia, Colombia
https://orcid.org/0009-0001-1439-7518
Sandra Milena Duarte Ortíz
sandra.duarteor@ucc.edu.co
Universidad Cooperativa de Colombia, Colombia
https://orcid.org/0009-0001-3835-8070
Recibido: 05/11/2025 - Aceptado: 29/04/2026
Este artículo analiza de qué manera los mercados campesinos y ferias agroecológicas de la ciudad de Bucaramanga contribuyen al fortalecimiento de la soberanía alimentaria y el consumo responsable. A partir de una investigación acción participativa, basada en la organización de una Feria de Agroecología y Economía Solidaria y en un conversatorio sobre consumo responsable y soberanía alimentaria. Durante la feria se realizaron entrevistas con agricultores, consumidores y a partir de la realización de un conversatorio sobre consumo responsable en la ciudad, se exploran en el artículo relaciones de confianza, saberes agroecológicos y las prácticas de comercialización directa y también algunos desafíos. La feria agroecológica se realizó con parte de los agricultores participantes de una investigación más amplia realizada en el marco del Programa Orquídeas del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Colombia. Los resultados muestran que estos espacios constituyen estrategias locales para el abastecimiento urbano sostenible, y que, a través de prácticas de economía solidaria y consumo responsable, contribuyen a construir soberanía alimentaria, aunque enfrentan desafíos relacionados con la falta de apoyo institucional y la limitada educación del consumidor urbano.
Palabras clave: Ferias agroecológicas, consumo responsable, abastecimiento urbano.
Este artigo analisa como as feiras agroecológicas e mercados camponeses na cidade de Bucaramanga contribuem para o fortalecimento da soberania alimentar e do consumo responsável. Baseia-se em pesquisa-ação participativa, especificamente na organização de uma Feira de Agroecologia e Economia Solidária e em um debate sobre consumo responsável e soberania alimentar. Durante a feira, foram realizadas entrevistas com agricultores e consumidores. O artigo explora, por meio do debate sobre consumo responsável na cidade, as relações de confiança, o conhecimento agroecológico e as práticas de comercialização direta, bem como alguns desafios. A feira agroecológica foi realizada com a participação de alguns agricultores em um projeto de pesquisa mais amplo, conduzido no âmbito do Programa de Orquídeas do Ministério da Ciência e Tecnologia da Colômbia. Os resultados mostram que esses espaços constituem estratégias locais para o abastecimento urbano sustentável e que, por meio de práticas de economia solidária e consumo responsável, contribuem para a construção da soberania alimentar, embora enfrentem desafios relacionados à falta de apoio institucional e à limitada educação dos consumidores urbanos.
Palavras-chave: Feiras agroecológicas, consumo responsável, abastecimento urbano.
This article analyzes how agroecological fairs and peasant markets in the city of Bucaramanga contribute to strengthening food sovereignty and responsible consumption. It is based on participatory action research, specifically on the organization of an Agroecology and Solidarity Economy Fair and a debate on responsible consumption and food sovereignty. During the fair, interviews were conducted with farmers and consumers. The article explores, through the debate on responsible consumption in the city, trust relationships, agroecological knowledge, and direct marketing practices, as well as some challenges. The agroecological fair was held with the participation of some farmers in a broader research project conducted within the framework of the Orchid Program of the Ministry of Science and Technology of Colombia. The results show that these spaces constitute local strategies for sustainable urban supply and that, through solidarity economy practices and responsible consumption, they contribute to the construction of food sovereignty, although they face challenges related to the lack of institutional support and the limited education of urban consumers.
Keywords: Agroecological fairs, responsible consumption, urban supply.
La crisis alimentaria que se ha profundizado desde el 2008 y se ha visto agravada recientemente por la pandemia de COVID-19, evidencia una desconexión entre el campo y la ciudad. Según la FAO et al. (2025), la pandemia provocó un incremento alarmante del hambre y la pobreza, afectando en 2023 a 41 millones de personas en América Latina. Aunque en comparación con 2022 se observó una cierta recuperación, estas cifras siguen siendo preocupantemente altas. En Colombia, entre 2021 y 2023, alrededor de 16,3 millones de personas sufrieron inseguridad alimentaria moderada a grave entre 2021 y 2023 (FAO et al., 2025).
En ciudades intermedias como Bucaramanga, en Colombia, las ferias y mercados locales desempeñan un papel fundamental fuera del ámbito de los grandes supermercados. En los supermercados los consumidores acceden a alimentos que no siempre provienen de circuitos cortos de comercialización, sino que han recorrido largas distancias antes de llegar a los estantes. En América Latina, el acceso a productos libres de pesticidas en supermercados es limitado y suele depender de la venta de alimentos orgánicos certificados. Sin embargo, obtener estos sellos y lograr ingresar a los canales formales de comercialización no siempre es viable para los agricultores rurales o periurbanos, quienes en muchas ocasiones venden sus productos a precios inferiores al costo de producción. Además, gran parte de esta producción es intermediada por comerciantes que recogen los alimentos directamente en fincas y veredas para luego revenderlos en grandes centros de distribución o centrales de abastos.
En el caso de Bucaramanga, una ciudad intermedia del nororiente colombiano y capital del Departamento de Santander, el área metropolitana concentra cerca de 1.500.000 habitantes. La ciudad presenta una alta dependencia de los sistemas de abastecimiento centralizados, como la Central de Abastos de Bucaramanga, Centroabastos. Según el Censo Nacional Agropecuario (DANE, 2020), el departamento de Santander registra que el 29,1 % de su población se identifica como campesina y el 34,4 % de hogares desarrollan actividades agrícolas. Sin embargo, el acceso a asistencia técnica para la producción es limitado (DANE, 2014). El departamento enfrenta desafíos como la ausencia de un sistema de suministro de alimentos diferenciado, el deterioro de las carreteras y el acceso limitado a infraestructura productiva y crediticia para la Agricultura Familiar Campesina y Comunitaria (AFCC). Además, existe una notable falta de asistencia técnica para la población campesina, según datos del Coordinador Nacional Agrario (CNA) (DANE, 2014).
La Central de Abastos de Bucaramanga (Centroabastos) comercializa más de 3.000 toneladas de alimentos por día. Este centro recibe alimentos de zonas rurales cercanas como Lebrija, Girón y Piedecuesta, así como de regiones más distantes como Cundinamarca, Boyacá y Arauca. Desde allí, los alimentos son distribuidos a pequeños comercios, supermercados y algunos mercados locales. Sin embargo, de acuerdo con el Documento Técnico de Política Pública para la Garantía Progresiva del Derecho Humano a la Alimentación en Santander (PPDHAI, 2021), la estructura de Centroabastos está conformada principalmente por intermediarios y comerciantes mayoristas, con una participación mínima o nula de campesinos y/o pequeños agricultores.
En el Departamento se han identificado 25 plazas de mercado,2 de las cuales 18 se localizan en el área metropolitana de Bucaramanga, entre ellas Plaza de Mercado Central, Mercado Guarín, Mercado Central de Girón, Mercado de Floridablanca, La Rosita, Kennedy, ANUC Plaza Campesina, Plaza de Mercado Campesino de Piedecuesta, La Plaza Campesina, entre otros. En provincias existen siete plazas de mercado ubicadas en García Rovira, Mares, Guanentina, Vélez y Comunera. Además, Bucaramanga cuenta con un mercado campesino consolidado (Asociación de Mercado Campesino Departamental - ASOMERCADE),3 conformado por más de 300 asociados y con una trayectoria de más de tres décadas. De manera complementaria, la Alcaldía de Bucaramanga ha promovido en los últimos años los llamados mercadillos campesinos,4 espacios de comercialización directa donde cerca de 143 productores locales ofrecen frutas, verduras, lácteos, entre otros productos agroalimentarios (Carreño-Torres, 2023).
A partir de las reflexiones anteriores, se presentó un proyecto al Programa Orquídeas del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Colombia, cuyo objetivo general fue el de analizar cómo se da la disponibilidad de alimentos agroecológicos en las plazas de mercado de Bucaramanga y la participación de la Agricultura Familiar en el abastecimiento de la ciudad. Uno de los objetivos específicos se relacionó con la pregunta central de este artículo que es: ¿de qué manera los mercados campesinos y ferias agroecológicas, en especial la feria agroecológica organizada en el marco del proyecto contribuye a la soberanía alimentaria y el consumo responsable? Este artículo busca también analizar las percepciones de los productores y consumidores sobre saberes agroecológicos y prácticas de comercialización en la feria, así como identificar las limitaciones y posibilidades para la consolidación de circuitos cortos de comercialización y el fortalecimiento de políticas locales de soberanía alimentaria.
El artículo se organiza en cuatro secciones. Tras esta introducción, se presentan las contribuciones teóricas que permiten comprender las ferias agroecológicas y mercados campesinos como circuitos cortos de comercialización y como estrategias para fortalecer la soberanía alimentaria. En la tercera sección describe el enfoque metodológico utilizado, mientras que la cuarta presenta los resultados y su discusión. Finalmente se exponen consideraciones finales que integran las reflexiones sobre los desafíos de los mercados campesinos y las ferias agroecológicas.
La desconexión campo-ciudad está dada por los sistemas agroalimentarios dominados por grandes corporaciones, que controlan la distribución de las semillas, de los alimentos y hacen con que las dietas sean cada vez más homogéneas, determinando qué se produce, cómo se distribuye y que llega a los consumidores (Clapp y Isakson, 2018; Clapp, 2021; Gliessman, 2023). El dominio de cadenas de suministro globales y los supermercados desplaza a los mercados locales y fuentes tradicionales de alimentos, lo que hace que las poblaciones tanto rurales como urbanas dependan más de alimentos estandarizados y menos diversos (Woodhill et al., 2022; Gaitán-Cremaschi et al., 2018).
La inseguridad alimentaria se agrava por la presencia de desiertos y pantanos alimentarios en las ciudades. Los desiertos alimentarios son zonas urbanas con acceso limitado a alimentos saludables y asequibles, a menudo debido a la falta de supermercados y tiendas de alimentos frescos (Crowe et al., 2018); Honório et al., 2021); en contraste, los pantanos alimentarios son zonas donde los alimentos ultraprocesados y poco saludables son más accesibles que las opciones nutritivas (Honório et al., 2021; Da Silva et al., 2024). La clasificación NOVA5 destaca los riesgos para la salud que presentan estos alimentos, enfatizando la necesidad de políticas que mejoren el acceso a los alimentos de calidad en entornos urbanos. Políticas como fomentar circuitos cortos de comercialización apoyando ferias campesinas, redes de distribución directa al consumidor, regulación de precios, que eviten que alimentos frescos se vendan por debajo del costo de producción pero que también garanticen precios justos al consumidor, programas de educación y promoción de consumo responsable informando beneficios nutricionales, ambientales, entre otros. Así como políticas de salud pública existentes en varios países con etiquetado claro sobre los riesgos del consumo de cierto tipo de productos ultraprocesados.
Se ve así que los mercados campesinos y ferias agroecológicas se convierten en estrategias de soberanía alimentaria sobre todo en las ciudades. En la Declaración Final de la la 7ª Conferencia de la Vía Campesina (2017) la soberanía alimentaria se define como el derecho de los pueblos a alimentos sanos y culturalmente adecuados, producidos mediante métodos sostenibles, así como su derecho a definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios. Además, la definición avanza a pensar en un modelo de producción campesina sostenible que favorece a las comunidades y su medio ambiente, sitúa las aspiraciones, necesidades y formas de vida de aquellos que producen, distribuyen y consumen los alimentos en el centro de los sistemas alimentarios y de las políticas alimentarias (Vía Campesina, 2017). Así, mercados campesinos, ferias agroecológicas, no solo están en consonancia con las prácticas de soberanía alimentaria, sino que también conectan la producción local directamente con los consumidores reduciendo la dependencia de los sistemas alimentarios corporativos a gran escala y apoyando la autonomía local (Iñiguez-Gallardo et al., 2022).
A través de circuitos cortos de comercialización se evitan los intermediarios, se prioriza la comercialización colectiva y la autogestión democrática. Prácticas que fomentan la cooperación y proximidad entre producción y consumo y a su vez fortalecen las economías locales (Tittonell et al., 2021; Levidow et al., 2021; Castilla-Carrascal, 2021). Este tipo de espacios también fomentan el consumo responsable al ofrecer productos cultivados con métodos sostenibles, a menudo sin agrotóxicos. Los consumidores están muchas veces más conscientes de los beneficios ambientales y para la salud. Estos mercados también promueven la economía solidaria a través de las prácticas de autogestión y del conocimiento de dónde vienen sus alimentos y de la forma en que son producidos (Foti y Timpanaro, 2021; Ladio et al., 2023).
Según Moragues-Faus et al. (2020), los circuitos cortos no solo reducen distancias físicas sino también simbólicas y económicas entre productores y consumidores y al disputar de cierta forma el control corporativo de los sistemas alimentarios estarían conectando prácticas económicas con el derecho a las personas a la alimentación Wittman et al. (2010).
El estudio se desarrolló en el marco del Encuentro Ecoovida 2025,6 realizado en Bucaramanga por la Unidad Solidaria en alianza con la Universidad Cooperativa de Colombia y otros actores de la Economía Solidaria a nivel nacional y regional, como el grupo de Investigación INDESCO de la Universidad Cooperativa. En este contexto institucional, el proyecto de investigación del Programa Orquídeas asumió un rol activo en el diseño, organización e implementación de dos espacios centrales del evento, a) el primero, fue una feria agroecológica y el segundo b) el conversatorio titulado “Consumo responsable y soberanía alimentaria”. Ambos espacios fueron concebidos no sólo como escenarios de intercambio, sino como dispositivos metodológicos para la producción de información y el diálogo de saberes en torno a la agroecología y la soberanía alimentaria.
La investigación adoptó un enfoque cualitativo sustentado en el método de Investigación Acción Participativa (IAP). Este enfoque permitió una comprensión profunda y transformadora de las dinámicas sociales en contextos específicos, involucrando activamente a los actores sociales en la construcción de conocimiento y en la implementación de acciones de mejora (Fals Borda, 2020; Castellanos-Guzmán et al., 2024). La IAP se eligió por su carácter colaborativo y emancipador, facilitando la generación de conocimiento situado, flexible y sensible a los contextos estudiados. La participación activa de las y los agricultores campesinos permitió recolectar información desde una perspectiva dialógica. Este enfoque sociocrítico reflejó las relaciones entre consumo responsable y comercio justo, fortaleciendo la comprensión de las prácticas solidarias en el territorio.
La población objeto de estudio estuvo conformada por campesinas y campesinos agricultores de Bucaramanga, especialmente aquellos vinculados a la producción agroecológica, comercialización y transformación de productos. La muestra fue de tipo intencional, considerando criterios como: pertenecer a la ciudad de Bucaramanga, producir alimentos agroecológicos, haber participado en ferias, mercados o plazas de mercado, y estar vinculados a procesos de economía solidaria. Este tipo de muestreo responde a los principios de la IAP, que privilegia la inclusión de actores clave en el proceso de construcción colectiva del conocimiento. En total, participaron 18 personas con sus stands en la feria agroecológica y 6 expositores en el conversatorio. Cabe destacar que estas personas representaban, en muchos casos, familias campesinas o comunidades rurales, lo que amplió el impacto poblacional del ejercicio.
Para la recolección de información se emplearon técnicas cualitativas como entrevistas semiestructuradas, observación participante y micrófono abierto. Las entrevistas permitieron explorar en profundidad experiencias, percepciones y saberes, con una guía flexible de nueve preguntas dirigidas a tres tipos de actores: comerciantes, productores y consumidores. Estas preguntas indagaban sobre dificultades, aprendizajes, hábitos, conocimientos ancestrales, procesos y percepciones relacionadas con su participación en eventos de economía solidaria, participación política y asociatividad. Los entrevistados en la feria fueron los agricultores y agricultoras invitados a participar de la misma. La observación participante, realizada tanto en la feria como en el conversatorio, fue con registros constantes, interacción directa y escucha activa. El micrófono abierto, por su parte, facilitó la expresión libre de asistentes y miembros de la comunidad universitaria en torno a temas como economía solidaria, agroecología, comercio justo y asociatividad.
Para la implementación de los instrumentos, se llevaron a cabo diversas reuniones previamente con los organizadores del evento Ecoovida 2025. En estas reuniones se propuso la participación del proyecto a partir de la creación de la feria agroecológica y el conversatorio. Los puntos tratados fueron de índole logístico, administrativo y de creación de los espacios. La feria se desarrolló durante más de ocho horas en una zona común del campus Bucaramanga, con circulación abierta para toda la comunidad universitaria. La distribución por toldos permitió interactuar con cada agricultor y consumidor, aplicando las preguntas diseñadas. El conversatorio fue registrado mediante grabación audiovisual, observación y notas de campo, contando con consentimiento informado para el uso de imagen y difusión del evento, el cual también fue transmitido virtualmente.
En cuanto a los participantes del conversatorio, estos representaban la Coordinadora Nacional Juvenil en la Red Mexicana de Comercio Comunitario (REMECC), el Grupo Red de Economía Solidaria (GRESP) del Perú, y de Colombia la Corporación Obusinga, el Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA), y el semillero Es+Justo de la Universidad Cooperativa de Colombia. El conversatorio se estructuró en formato de panel en semicírculo, promoviendo una conversación horizontal entre seis personas, donde cada una respondía según las siguientes preguntas: a) desde su experiencia en redes, organizaciones, mercados campesinos y ferias ¿qué aprendizajes ofrece la agroecología para transformar nuestra relación con los alimentos y con los territorios?; b) ¿cómo han trabajado desde sus espacios para que la educación fortalezca el consumo responsable y la soberanía alimentaria?; c) a partir de las experiencias que acompañan, ¿qué cambios consideran necesarios para que la agroecología y el consumo responsable se consoliden como prácticas sociales más amplias?.
El análisis de la información se realizó mediante el análisis de contenido y análisis temático, lo que permitió identificar patrones de significado en las narrativas recogidas. Las entrevistas fueron transcritas íntegramente y las notas de campo sistematizadas en un informe final que abarcó los tres días del evento Ecoovida 2025. La codificación se realizó de manera manual con las entrevistas y se definieron cinco dimensiones de análisis o categorías principales y algunos sub ejes relacionados a estas categorías. Las principales categorías sobre las cuáles también se construyen las entrevistas fueron los saberes y prácticas agroecológicas, la relación campo-ciudad, los principales desafíos, la participación política y la soberanía alimentaria.
La feria realizada el día 16 de septiembre de 2025, en el marco del Encuentro Ecoovida, constituye un caso empírico que permite analizar los circuitos cortos de comercialización no solo como dispositivos económicos, sino como espacios de producción de relaciones sociales, saberes y disputas en torno a los sistemas alimentarios. Más que un evento puntual, la feria funcionó como un escenario de articulación entre actores diversos, productores, consumidores, organizaciones y academia.
La organización de la Feria buscó seleccionar tanto agricultores que tuviesen prácticas agroecológicas y que de alguna forma hubiesen participado del proyecto de MinCiencias mencionado anteriormente, como también emprendimientos cuyas prácticas solidarias y de autogestión les permitiesen estar en una feria de esta dimensión. En la feria instalada en la Universidad Cooperativa de Colombia, se identificaron alrededor de 14 puestos donde se ofrecían alimentos frescos y saludables. Allí productores agrícolas de origen familiar ofrecieron sus productos directamente al consumidor, reduciendo la intervención de intermediarios y fortaleciendo su economía.
A través de una metodología de Investigación-Acción Participativa, se realizaron entrevistas a los participantes de acuerdo su perfil (productor, comercializador, consumidor), con el fin de identificar mediante algunas preguntas cómo los mercados campesinos y la feria agroecológica y solidaria en Bucaramanga podría fortalecer los vínculos entre campo y ciudad, visibilizar los saberes campesinos y contribuir a la consolidación de prácticas de economía solidaria, agroecología y soberanía alimentaria en el marco del desarrollo territorial. Además, algunas reflexiones sobre cómo los circuitos cortos de comercialización, promueven la agricultura familiar y agroecológica, y generan oportunidades económicas para las comunidades rurales y urbanas. En la Tabla 1 se resumen los principales ejes de discusión levantados por los entrevistados/as.
Tabla 1. Ejes de discusión Feria Agroecológica y de Economía Solidaria.
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Eje |
Sub-ejes |
Discusiones levantadas por los/as entrevistados/as |
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Saberes y prácticas agroecológicas |
Cuidado de las semillas |
“Saberes heredados de mis ancestros, por lo menos cuido mucho la semilla nativa y todo lo que ellos trabajaban sin químicos, todo con orgánico, eso fue lo que yo aprendí y le estoy enseñando a mis hijos. Y a mis nietos porque a mis nietos también les gusta saber lo que yo hago.” (Agricultora). |
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Agricultura sin químicos |
“Estamos sembrando en la finca, por lo menos tenemos todo agroecológico, no estamos sembrando ningunos químicos.” (Agricultora). |
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“Todo está hecho sin… cosechado, sin químicos, sin nada, ecológicos.” (Organización de apoyo a la agricultura agroecológica) |
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“Todo lo que usted tiene que ir a comprar todo es casi químico... no hay nada orgánico... y eso mata los animales del ambiente.” (Agricultora) |
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Transmisión intergeneracional |
“...todo con orgánico, eso fue lo que yo aprendí y le estoy enseñando a mis hijos.” (Agricultora) |
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“Los abuelos rotaban cultivos, no sobreexplotaban la tierra... yo trato hacer eso, aplico agricultura regenerativa.” (Agricultora) |
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“...mi abuela se echaba gotícas de la semilla de granada... entonces nosotros replicamos esos saberes ancestrales.” (Agricultora) |
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Relación campo-ciudad |
Consumo consciente |
“Pues soy bastante consciente del origen tan positivo, orgánico y natural por mi carrera... aunque a veces no los consumo mucho por tiempo, sé que son más saludables.” (Consumidor). |
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“Participar en estos espacios es fundamental, tanto para todas las personas... porque tú conoces y aprendes también de ellos.” (Consumidor). |
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“Y uno puede sentir que está apoyando a los campesinos, comprando los productos que ellos ofertan.” (Consumidor). |
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“Divulgarlo, educar a las personas... es mejor evitar la enfermedad antes que después buscar la forma de mejorarse.” (Organización de apoyo a la agricultura agroecológica) |
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Vínculos con productores |
“Yo voy donde doña Rita porque sé que el producto es de calidad, eso viene de familia”. (Consumidora). |
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“Voy a un lugar específico donde vive una señora que se llama Luz... no te vende el producto por vendértelo, sino que te brinda calidad y saber que esos vegetales vienen de la tierra.” (Consumidora). |
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“Me gusta mucho ir a las plazas de mercado... con el tiempo se facilita la amistad con algunas personas más que otras.” (Consumidor). |
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“Ya uno sabe dónde compra la papa, la yuca, el plátano, dónde compra uno la verdura, los quesos... ya uno sabe a qué punto llegar específicamente.” (Consumidora). |
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Identidad local |
“Nosotros no solamente somos un producto, somos una región... resaltamos una región porque la gente debe tener en cuenta todo el proceso.” (Emprendimiento Cacao). |
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“Participar en estos espacios es fundamental... porque conoces las costumbres que tienen los campesinos y lo que ellos venden.” (Consumidor). |
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Desafíos |
Comercialización de productos |
“En Santander tenemos varios pisos térmicos... eso implica conseguir las plantas en diferentes lugares... algunas vienen contaminadas de plomo... o de ríos contaminados con mercurio.” (Productora de plantas medicinales). |
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“La mayoría de los agricultores se han quejado por el abandono del gobierno... para distribuirlo y comercializarlo ese es el otro problema: el transporte.” (Agricultor) |
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“El primer problema que hubo fue la comercialización... el producto era especial, pero los lugares donde se distribuía eran muy limitados.” (Agricultor) |
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Apoyo institucional |
“Siento que sí falta apoyo... deberían ampliar las coberturas... más que los apoyos vengan es de formar a las personas... primero formación a emprendedores.” (Agricultora) |
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“Hace falta fortalecer el apoyo institucional... sobre todo con el transporte y cadena de frío... más formación en la parte financiera y empresarial.” (Emprendimiento de bebidas saludables). |
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“Es complicado a veces que un campesino con la formación que tiene no dé el salto... es un desafío. También la alfabetización en plantas medicinales... hay que educar a las nuevas generaciones.” (Agricultor) |
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Cambios climáticos |
“El clima... los pastos se secan en verano y en invierno el exceso de humedad afecta los forrajes.” (Productora de queso de búfala). |
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“Los climas han cambiado... las aguas se secan... las plagas son incontrolables... los suelos se han vuelto ácidos.” (Agricultor) |
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Culturales y educativos |
“El desconocimiento es una barrera... hay que dar alfabetización a las nuevas generaciones... entender que es mejor tomarse una plantica que un acetaminofén.” (Agricultor) |
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“A mí me gusta hablar constantemente con los universitarios... que llegaran al campo y aprendieran de nosotros... tenemos saberes ancestrales que no se pueden perder.” (Agricultor) |
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Participación política |
Falta de representación campesina |
“Las personas productoras deberían estar en las decisiones de políticas públicas, porque muchas veces los programas no corresponden a las necesidades del territorio.” (Agricultora) |
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“El papel del campesino debería ser activo, no solo como productor sino como agente de cambio; somos quienes vivimos las consecuencias de las decisiones, pero no estamos en las mesas donde se toman.” (Agricultora) |
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“Creemos que los campesinos deben tener un papel más fuerte en los espacios de decisión, porque las políticas muchas veces no responden a la realidad del campo.” (Agricultor) |
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Propuestas de incidencia |
“Hace falta un consejo campesino permanente que nos represente y sea elegido por nosotros.” (Agricultora) |
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“Nos gustaría que hubiera una mesa de diálogo donde participen directamente los agricultores, no solo los técnicos.” (Agricultor) |
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“Debería haber una escuela o programa donde los mismos campesinos podamos formarnos para entender cómo funcionan las políticas.” (Agricultor) |
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Soberanía alimentaria |
Autoabastecimiento familiar y diversidad |
“Nosotros sembramos de todo un poco: cítricos, plátano, yuca, maíz... para tener de comer todo el año.” (Agricultora) |
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“Las prácticas agroecológicas ayudan al autoabastecimiento de las familias porque se aprovecha todo lo que da la finca.” (Agricultora) |
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“Mi mamá siempre compraba en las plazas a los mismos campesinos, y muchas veces también intercambiaba productos, como se hacía antes.” (Agricultora) |
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Autonomía productiva |
“Queremos que la gente vuelva a sembrar, que no dependa de los supermercados.” (Emprendimiento de alimentos veganos). |
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“Nosotros hacemos todo el proceso: desde el cultivo hasta la transformación. Así aseguramos el sustento de la familia.” (Agricultor y consumidor de productos agroecológicos). |
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“Nosotros sembramos de todo un poco... lo que sobra se vende, pero la idea es no comprar casi nada de afuera.” (Emprendimiento de alimentos veganos). |
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“Producimos lo nuestro, para nosotros y para vender un poco. Así no dependemos de los precios del mercado.” (Agricultor) |
Fuente: elaboración propia.
Como se ve en la tabla, los resultados permiten identificar una diversidad de prácticas y saberes que muestran la complejidad de procesos agroecológicos y de los circuitos cortos de comercialización en Bucaramanga. Las narrativas muestran una fuerte vinculación entre la producción agroecológica y la transmisión intergeneracional de conocimientos, donde el cuidado de las semillas y la agricultura son centrales para la autonomía campesina. Las prácticas agroecológicas no pueden entenderse únicamente como técnicas productivas, sino como parte de procesos más amplios de reproducción social campesina. En este sentido, más que una adopción de prácticas sostenibles, lo que emerge es una lógica de continuidad y adaptación de saberes ancestrales en contextos contemporáneos. Tal como sugieren Levidow et al. (2021) y Gliessman (2023), la agroecología implica una reconfiguración del orden socionatural, en la que el conocimiento campesino adquiere centralidad frente a modelos tecnificados y estandarizados. Los relatos sobre rotación de cultivos, uso de bioinsumos, respeto por los ciclos naturales ilustran esta reconfiguración, mostrando que la producción agroecológica está estrechamente vinculada a la autonomía productiva y el autoabastecimiento alimentar. Estas prácticas, además de su valor técnico, reflejan una dimensión cultural y espiritual del trabajo con la tierra, en la que la relación entre ser humano y naturaleza se concibe como interdependiente y sagrada.
Los resultados permiten analizar los circuitos cortos de comercialización como espacios de reconfiguración de las relaciones entre productores y consumidores. Cuando los consumidores señalan que “ya saben donde comprar” o que establecen relaciones directas con productores específicos, no solo describen prácticas de consumo sino la emergencia de relaciones estables que sustituyen mecanismos impersonales del mercado convencional. En línea con Moragues-Faus et al. (2020), esto sugiere que los circuitos cortos reducen no solo distancias físicas, sino también simbólicas y sociales, reconfigurando los mecanismos de validación de la calidad y el valor de los alimentos.
Sin embargo, esta reconfiguración es parcial y enfrenta límites importantes. Aunque los consumidores valoran los productos agroecológicos, varios testimonios indican que su consumo no es constante, debido a restricciones de tiempo, acceso o hábitos. Asimismo, los circuitos cortos analizados operan en un entorno urbano caracterizado por la predominancia de sistemas de abastecimiento centralizados y altamente intermediados. En este contexto, las ferias agroecológicas funcionan más como espacios alternativos que como estructuras dominantes, lo que limita su capacidad de incidencia en el sistema agroalimentario.
El conversatorio “Consumo responsable y soberanía alimentaria” permitió complementar los hallazgos empíricos de la feria al introducir una dimensión más reflexiva y política. Realizado el mismo día 16 de septiembre de 2025, reunió a investigadores, activistas, agricultores y agricultoras locales, campesinos y campesinas, emprendimientos de economía solidaria, consumidores organizados, estudiantes, educadores, responsables de políticas públicas y público general interesado. El conversatorio fue un espacio práctico de intercambio, donde se buscó generar un ambiente horizontal, dialógico y vivencial que permitió construir aprendizajes compartidos. Cada uno de los participantes compartió desde su rol y experiencia diferentes aportes que permitieron identificar problemáticas estructurales relacionadas con la participación política limitada de los agricultores y agricultoras, la desconexión entre el campo y la ciudad, la preservación de los saberes y prácticas agroecológicas, y los desafíos para consolidar la soberanía alimentaria como un derecho y no solo como un ideal.
En primer lugar, en el conversatorio se evidenció la falta de participación política efectiva de los agricultores y agricultoras en los procesos de formulación e implementación de políticas públicas. Aunque existen marcos normativos orientados a fortalecer la agricultura familiar y la economía campesina, los productores continúan marginados de los espacios decisorios. Los ponentes coincidieron en la necesidad de crear escuelas políticas rurales y mecanismos de formación ciudadana que permitan a los agricultores y agricultoras incidir de manera real en las agendas locales y nacionales. Desde esta perspectiva, la alimentación fue comprendida como un acto político, donde cada decisión de consumo y producción contribuye a la transformación o perpetuación de los sistemas agroalimentarios vigentes.
En segundo lugar, se destacó la fractura entre el campo y la ciudad como uno de los principales obstáculos para la sostenibilidad alimentaria. El desconocimiento urbano sobre el origen de los alimentos y sobre la labor de los productores rurales refuerza la invisibilización de los agricultores y agricultoras. Iniciativas locales, como las ferias agroecológicas, buscan revertir esta situación promoviendo el encuentro directo entre consumidores, agricultores y agricultoras, el reconocimiento de los alimentos locales y la valorización de la cultura alimentaria tradicional. Dichas experiencias se constituyen en herramientas pedagógicas para reconstruir vínculos solidarios y reeducar el consumo desde una perspectiva territorial.
Finalmente, el conversatorio enfatizó que la soberanía alimentaria constituye el eje articulador de todas las discusiones. Esta se entiende no solo como el derecho de los pueblos a una alimentación adecuada, sino como la capacidad colectiva para decidir qué, cómo y para quién se producen los alimentos. Iniciativas como el movimiento Slow Food y el programa 10.000 fincas campesinas sostenibles promueven la economía circular, la recuperación de semillas nativas y la autonomía productiva como estrategias de resistencia frente a la dependencia de los mercados globales y a la concentración corporativa del sistema alimentario. El conversatorio permitió concluir que los desafíos de los agricultores y agricultoras de Bucaramanga trascienden la dimensión productiva: se relacionan con la necesidad de construir un sistema agroalimentario participativo, consciente y solidario, sustentado en la articulación entre educación, organización política, prácticas agroecológicas y fortalecimiento de la identidad territorial.
En este contexto, la soberanía alimentaria emerge no sólo como un conjunto de prácticas sino como un proyecto político que articula demandas por participación y reconocimiento. La necesidad de una mayor participación campesina en la formulación de políticas públicas refleja una conciencia crítica sobre limitaciones de los marcos institucionales existentes. Para Wittman et al. (2010), esto refuerza la idea de que la soberanía alimentaria implica la disputa por el control de los sistemas alimentarios, no solo en términos productivos sino también políticos. La necesidad de escuelas de formación políticas y espacios de representación sugieren que los actores no se posicionan únicamente como productores sino como sujetos políticos.
El análisis de la feria agroecológica y del conversatorio realizado permite comprender los circuitos cortos de comercialización no sólo como mecanismos alternativos de intercambio económico, sino como espacios donde se reconfiguran relaciones sociales, saberes y formas de acción política en torno a los sistemas alimentarios. En este sentido, los hallazgos empíricos muestran que estas experiencias contribuyen a la soberanía alimentaria en la medida que articulan prácticas productivas agroecológicas, vínculos de confianza entre productores y consumidores y otras formas de organización colectiva.
Las ferias agroecológicas crean un canal directo entre productores locales y consumidores urbanos, reducen la dependencia de los sistemas alimentarios corporativos a gran escala, y apoyan la autonomía local de lo que los consumidores escogen. Se evidenció que estos espacios funcionan como nodos de articulación entre el campo y la ciudad y refuerzan la discusión sobre autonomía y autogestión, al interior de los grupos de productores.
Para los consumidores la vivencia en la feria y los debates levantados en el conversatorio refuerzan la necesidad de una educación para otro tipo de consumo, más crítico y que requiere de una acción pública más directa. La promoción de circuitos cortos de comercialización como ferias agroecológicas y de economía solidaria, reconocen tanto el papel que productores tienen en la promoción de la educación para un consumo de una alimentación saludable, como el papel que tienen los consumidores al apropiarse de los desafíos vivenciados en las ciudades.
Finalmente, la experiencia de la construcción de esta feria en Bucaramanga, en el marco de un evento macro de la Economía Solidaria en América Latina, refleja dinámicas comunes en muchas ciudades intermedia, donde los mercados campesinos son alternativas concretas a sistemas agroalimentarios corporativos que profundizan la desconexión campo-ciudad. Futuras agendas de investigación deberían profundizar el papel de las políticas públicas urbanas y de abastecimiento alimentario en la construcción de sistemas territorializados, y en la articulación entre producción, consumo y gobiernos locales que fortalezcan la soberanía alimentaria. Los hallazgos abren nuevas líneas de investigación orientadas a profundizar en las diferencias internas entre actores, especialmente en términos de género, acceso a la tierra, así como el papel de las políticas urbanas de abastecimiento en la consolidación de sistemas alimentarios territorializados.
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Conflicto de intereses: No hay conflicto de intereses.
Declaración de contribución de autoría: Las autoras realizaron con la misma importancia contribuciones a los siguientes elementos: Conceptualización, Curación de datos, Análisis formal, Investigación, Metodología y Redacción.
1 Este trabajo fue financiado con recursos del Fondo Nacional de Financiamiento para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación Francisco José de Caldas, en el marco de la convocatoria “Orquídeas: Mujeres en la Ciencia 2024”, y de la Universidad Cooperativa de Colombia.
2 Las plazas de mercado son espacios tradicionales de abastecimiento y comercialización de alimentos, generalmente de carácter público o regulado por autoridades locales, donde productores rurales comerciantes e intermediarios participan en la venta de productos frescos como frutas, verduras, carnes, granos. Son nodos centrales en los sistemas alimentarios urbanos, articulando el campo y la ciudad y en Colombia particularmente con una fuerte presencia de intermediación en la cadena de distribución.
3 ASOMERCADE surge hace más de dos décadas como respuesta a las condiciones desfavorables impuestas por la intermediación en los mercados tradicionales. Integrada actualmente por cerca de 800 familias productoras de Santander y Norte de Santander, la asociación ha logrado estabilizar un espacio que funciona todos los sábados y domingos en el Barrio Real de Minas de la ciudad de Bucaramanga.
4 Los mercadillos campesinos funcionan desde 2021 como espacios de comercialización directa organizados por la Alcaldía de Bucaramanga en los que productores rurales previamente inscritos y autorizados venden sus productos sin intermediarios. Los mercadillos funcionan los domingos en parques y espacios públicos de alta circulación, como el Parque de los Niños, el Parque San Pio, el Parque de los Sueños y en Neomundo.
5 La clasificación NOVA, desarrollada por el Núcleo de Pesquisas Epidemiológicas em Nutrição e Saúde (NUPENS da Universidade de São Paulo) categoriza los alimentos según el grado y propósito de su procesamiento industrial. Esta clasificación se da en cuatro grupos: a) alimentos in natura o mínimamente procesados (como frutas, verduras o granos); b) ingredientes culinarios procesados (aceites, sal, azúcar); c) alimentos procesados (como conservas, quesos); d) productos ultraprocesados (diseñados para ser altamente palatables, de larga duración y con múltiples ingredientes y aditivos). Según Monteiro et al. (2010 e 2019), el procesamiento industrial constituye un determinante clave de la calidad de la dieta y de enfermedades crónicas no transmisibles.
6 Ecoovida reunió comunidades, organizaciones y plataformas y se escucharon diferentes ponencias que pone en el centro la producción limpia, el comercio justo, la defensa de los territorios y la economía popular como herramientas de transformación social. Se conocieron comunidades organizadas frente a los desafíos globales, con soluciones propias como tiendas solidarias, mercados campesinos y monedas propias. Este encuentro anual propició el diálogo de saberes, la formación, la visibilización de experiencias territoriales y la construcción colectiva de conocimientos, desde una apuesta por el desarrollo justo, sostenible y comunitario. Para saber más ver: https://www.economiasolidaria.org/actividades/ecoovida-2025-foro-internacional-de-economias-para-la-vida/
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