La cuestión de la “confusión” entre la economía solidaria o social y solidaria y la economía popular y social en Colombia: Un estudio comparado de dos colectivos de la llamada economía creativa en Medellín

 

A questão da "confusão" entre a economia solidária ou social e solidária e a economia popular e social na Colômbia: Um estudo comparativo de dois grupos da chamada economia criativa em Medellín

 

The question of the "confusion" between the solidarity or social and solidarity economy in colombia and the popular and social economy in Colombia: A comparative study of two groups of the so-called creative economy in Medellín

 

 

Patricio Narodowski[*]

pnarodowski@hotmail.com

 

 Liliana Arboleda López**

lilyarboleda@gmail.com

 

Marcelo Narodowski***

chelo.narodow@gmail.com  

        

Resumen: El trabajo aborda la temática de la diferenciación conceptual entre la economía popular y social (EPyS) en el marco del debate latinoamericano –la de los sectores populares que, sin patrón, trabajan para la reproducción de la vida, sosteniendo proyectos de bajo capital, sin posibilidades de lograr excedentes y la economía de “no ánimo de lucro”, como se la define en Colombia en función de la forma jurídica (en el texto se usa la sigla ES). Se trata de entender el modo en que la economía competitiva y la EPyS logran insertarse en la llamada economía creativa o “Naranja”. Se estudian específicamente dos colectivos de la ES de Medellín, Colombia: El Faro y El Perpetuo Socorro. Se diferencia la EPyS y la ES, se determina la economía creativa y se debate sobre su relación con la cultura, con especial énfasis en las posibilidades que -como se postula- brinda el sector para los sectores populares. En este marco teórico se definen los parámetros del trabajo de campo. Luego se realiza una descripción del contexto de Medellín, se abordan los colectivos para definirlos como EPyS y para mostrar su evolución en el marco de la economía creativa, luego se presentan las conclusiones.

Palabras claves: Economía popular, economía creativa, cultura, barrios populares

Resumo: O trabalho aborda a questão da diferenciação conceitual entre economia popular e economia social (EPyS) no âmbito do debate latino-americano – o dos setores populares que, sem patrão, trabalham para a reprodução da vida, apoiando projetos de baixo capital, sem possibilidades de superávits e da economia definida na Colômbia com base na forma jurídica sem fins lucrativos, utiliza-se no texto a sigla ES. Trata-se de compreender a forma como a economia competitiva e os EPyS conseguem inserir-se na chamada economia criativa ou “Laranja”. Estudam-se especificamente dois grupos da Escola Secundária de Medellín, Colômbia: El Faro e El Perpetuo Socorro. O EPyS e o ES são diferenciados, determina-se a economia criativa e discute-se sua relação com a cultura, com especial ênfase nas possibilidades que, conforme postulado, o setor oferece para os setores populares. Neste referencial teórico, são definidos os parâmetros do trabalho de campo. Em seguida, é feita uma descrição do contexto de Medellín, os grupos são abordados para defini-los como EPyS e para mostrar sua evolução no âmbito da economia criativa, em seguida, são apresentadas as conclusões.

Palavras- claves: Economia criativa, cultura, economia popular, bairros populares

 

Abstract: The work addresses the issue of the conceptual differentiation between the popular and social economy (EPyS) within the framework of the Latin American debate – that of the popular sectors that, without a boss, work for the reproduction of life, supporting low-capital projects, without possibilities of achieving surpluses and the economy based on the legal form of non-profit, as defined in Colombia, using the acronym ES in the text. It is explained the way in which the competitive economy and the EPyS manage to insert themselves into the so-called creative economy or “Orange”. Two groups of the ES of Medellín, Colombia are specifically studied: El Faro and El Perpetuo Socorro. The EPyS and the ES are differentiated, the creative economy is determined and its relationship with culture is discussed, with special emphasis on the possibilities that, as postulated, the sector offers for the popular sectors. In this theoretical framework, the parameters of the field work are defined. Then a description of the context of Medellín is made, the groups are addressed to define them as EPyS and to show their evolution within the framework of the creative economy, then the conclusions are presented.

Keywords: Creative economy-culture- popular economy- popular neighborhoods

 

 

   Introducción

 

El presente artículo indaga la temática de la diferenciación conceptual entre la economía popular y social (EPyS) –la de los sectores populares que, sin patrón, trabajan para la reproducción de la vida, sosteniendo proyectos de bajo capital, sin posibilidades de lograr excedentes y otra subjetividad más allá de la racionalidad económica de la teoría neoclásica- y la economía solidaria (ES) o social y solidaria (ESS) como se la define en Colombia en función de la forma jurídica de no ánimo de lucro; ésta última se menciona en el texto como ES.[2]

Al mismo tiempo se trata de entender cómo la economía competitiva y la EPyS logran insertarse en el sector de la llamada economía de la cultura, creativa o “Naranja” a partir de la apropiación de sus trayectorias culturales. Se estudian específicamente dos colectivos de la ES de Medellín, Colombia: El Faro y El Perpetuo Socorro. El primero en uno de los barrios más vulnerables de la ciudad y segundo que se ubica en un sector que linda con el barrio más caro.

Ambas cuestiones son centrales en el contexto de las políticas que se han llevado a cabo en Colombia hasta 2022[3]: por un lado, con un fuerte impulso a la ES -más que a la EPyS- y por el otro, el sector de la economía creativa como una opción muy fuerte, que goza de gran apoyo público, para la mejora en el nivel de vida de los barrios populares.

Para el abordaje, se diferencia conceptualmente la EPyS y la ES, se determinan los límites de la economía creativa y se realiza un debate sobre su relación con la cultura y los negocios culturales, con especial énfasis en las posibilidades que brinda a los segmentos populares. En este marco teórico se definen los parámetros del trabajo de campo.

Luego se realiza una descripción del contexto de la ciudad de Medellín, así como de los barrios donde se ubican los casos y se exponen las políticas hacia estos segmentos; posteriormente se abordan los colectivos para definirlos como ES y/o EPyS y para mostrar su evolución en el marco de la economía creativa (su composición, organización, la microeconomía, el vínculo con el territorio); finalmente se presentan las conclusiones.

Las herramientas que se utilizaron para dar respuesta a estos objetivos son: análisis documental (documentos oficiales, de los propios u otros colectivos, páginas web, etc.) y entrevistas semiestructuradas a 12 informantes clave, entre miembros de los colectivos, funcionarios, académicos, etc. (D´Ancona, 1996). Las preguntas estuvieron orientadas a los objetivos de la investigación. Sobre la base de estas descripciones se presenta una comparación y se sacan conclusiones.

 

Marco teórico para dos debates que se superponen

 

A continuación, se aborda el marco teórico que permitirá definir los parámetros del trabajo de campo. Como se ha dicho, el tema importa porque la ES se presentó en los últimos 30 años desde la política pública en Colombia como una forma organizativa que favorecería la mejora en el nivel de vida de los sectores populares, y veremos en diversos textos el modo en que se asimila la ES a la economía social y solidaria generando la confusión mencionada.

Lo mismo se planteó para la economía creativa como una actividad con los mismos fines para esa ES, y además como la posibilidad de poner en valor el acervo cultural de la población vulnerable, para rescatar principalmente a los jóvenes y garantizar la supervivencia de la comunidad. Esto se fundamentó en que la economía creativa incluye actividades del arte y la cultura popular y porque los colectivos asumen -al menos en el plano legal- un carácter solidario (Restrepo, 2019).

La ES se define en Colombia como el conjunto de colectivos organizados según la figura del no ánimo de lucro. Se incluyen formas legales como las asociaciones mutuales, fondos de empleados, cooperativas especializadas en actividades financieras, pre-cooperativas, cooperativas de trabajo asociado, administraciones públicas de cooperativas, fundaciones, corporacioneso asociaciones no lucrativas. Las Fundaciones son entidades que pueden estar compuestas por una sola persona, con un fin específico, generalmente altruista, que es irrevocable, no pueden disolverse por voluntad de los fundadores, la reinversión de sus utilidades es obligatoria. Las asociaciones o corporaciones, requieren más de un miembro, con una vigencia determinada y puede disolverse por voluntad de los componentes (Colombia, Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Superintendencia de la Economía Solidaria, 2021). En los argumentos oficiales se espera que este tipo de organizaciones contribuyan al desarrollo desde un lugar central y por eso aparecen en los Planes de Desarrollo múltiples proyectos para asistirla (Departamento de Planeación, 2014).

Recordamos que –en cambio- la economía popular y social (EPyS) es entendida –para ser diferenciada de la economía competitiva de mercado- como la de los sectores populares que, sin patrón, sostienen actividades para garantizar la reproducción de la vida[4], con grandes problemas de capital y de escala, que difícilmente logren un excedente (Coraggio, 2004; (Narodowski y Mutuberria, 2011).

En cuanto a la subjetividad y la relación entre los miembros, debe tenerse en cuenta que en muchos casos se organizan con la mediación de un vínculo familiar o comunitario (Gago, 2018)[5], asumiendo un funcionamiento colectivo y la distribución del resultado según las necesidades o en forma igualitaria (Collin Harguindeguy, 2015).

Se utiliza en este trabajo el concepto de comunidad, entendida como colectivo determinado por valores, relaciones, intercambios, costumbres y prácticas afines, a partir de la autogestión y la autonomía, mediante relaciones no jerárquicas y como respuesta a la crisis actual del trabajo y del Estado, involucrando incluso personas que no tengan un pasado común (Gago, 2014 y Gago, 2018). Harguindeguy (2015) recalca que tiene que existir un arraigo, reciprocidad e interdependencia para que el colectivo funcione y se logre el cometido[6].

Obviamente, en estos planteos se asume que determinados individuos pueden establecer sus relaciones al margen de la competencia y la racionalidad económica y construir otro tipo de lazos mediante acuerdos formales o informales (Caloca Osorio, Leriche Guzmán y Sosa Godínez, 2015). En el primer caso la forma cooperativa de la ES es una opción, pero en muchos casos funciona de manera muy similar a cualquier empresa competitiva de mercado, no importa de dónde provienen los insumos e incluso se nutren de empleados que no tienen voz ni voto (Collin Harguindeguy, 2015).

En relación al vínculo con el Estado, Ouviña (2018) y Giraldo (2022) plantean que generalmente los gobiernos no los priorizan. Sumado a esto, los sectores de la EPyS no cuentan con una representación política fuerte –especialmente en Colombia-, por lo que en las estrategias de estos colectivos se puede advertir a la protesta como único camino.

En los postulados de la política colombiana la EpyS ha tenido poca relevancia, al menos en el sentido hasta aquí planteado. Giraldo (2017) cuestiona la idea y la política de la ES por formalista y limitada, planteando que el objetivo de estas políticas se limita a la formalización, que resulta prácticamente imposible y obliga a soportar controles muy exigentes, subestimando los saberes y experiencias de los sectores populares. Además, critica las políticas de estímulo al emprendimiento porque no disminuyen sino estimulan el individualismo e incluso las prácticas clientelares.

De esta diferenciación surge la importancia de analizar a la ES con el filtro de la EPyS, esto significa distinguir a) el núcleo de organizaciones sin ánimo de lucro que dispone del capital necesario, niveles elevados de autofinanciamiento, incluso con precios de venta de mercado, logrando sostener retribuciones acordes a posiciones similares a las de cualquier puesto de la economía de mercado y un excedente con el que se capitalizan de b) aquellos colectivos que  desarrollan su actividad de un modo acorde a los parámetros de la EPyS, incluso los que se han organizado bajo una forma legal de la ES. En este caso, ambos subconjuntos son similares legalmente pero no respecto a los otros parámetros.

Las definiciones anteriores exigen –para diferenciar la EPyS de la economía competitiva de mercado- focalizar en la infraestructura, la inversión realizada, y las capacidades materiales a disposición. En ese sentido, es importante como parámetro el segmento socioeconómico de su grupo central y de la comunidad usuaria. Del mismo modo, importa conocer los precios de la actividad, si ésta genera altos ingresos -por lo que los miembros tienen la actividad como exclusiva- o está enfocada a la subsistencia y a veces exige a los miembros realizar otros trabajos. Dada la idea de subjetividad, es central el modo en que se toman las decisiones, si éstas son fruto de la interacción interna del grupo fundador, de éste con otros grupos y si está o no involucrada la comunidad. En cuanto a la relación con el Estado y al sector privado, se va a diferenciar los apoyos recibidos de uno y otro. También parece importante estudiar si se trata de un discurso cercano al mercado, otro comunitario de solidaridad con el territorio y otro anticapitalista.

Por su parte, el sector económico bajo análisis, la llamada economía creativa o “Naranja”, también industrias culturales, involucra diversos sectores según las clasificaciones usadas, pero puede ser definida como la que incluye las actividades económicas vinculadas a las artes, la cultura, la educación, el patrimonio y arquitectura, la moda, las industrias audiovisuales, fonográficas, los contenidos digitales, el diseño, ciertos segmentos del software y del turismo. Se asume que son actividades que involucran creatividad y talento, muchas veces con resultados intangibles (Bonilla, Illera, y Sanz, 2012).

En la versión de las políticas públicas colombianas se valora el sector porque hay ciertos costos de producción más bajos, otras formas de intermediación y circulación, surgen nuevos oficios y posibilidades de trabajo, incluso parece que desaparecen las fronteras internacionales y sectoriales, se pueden hacer alianzas de mayor alcance, todo lo cual impacta favorablemente en el desarrollo (Restrepo y Márquez, 2013; Lado B, 2016). Desde el punto de vista organizativo, se suele hablar de ecosistema innovativo, colaboración, redes (Bonilla, Illera, y Sanz, 2012; Benavente y Grazzi, 2017). Y el enfoque además puede ser útil para pensar las ciudades bajo el supuesto de que los sujetos detentan acervos culturales que pueden transformar en posibilidades económicas (PNUD, 2014). Dada la importancia del fenómeno se propone el apoyo público poniendo en el centro justamente la posibilidad de ampliar los negocios del sector

Desde una visión crítica estos atributos son relativos ya que, si bien se puede reconocer un mayor pluralismo en cuanto a las subjetividades y los consumos, al mismo tiempo hay una mayor concentración de la oferta en este sector, por lo cual el resto de los participantes no pueden competir con los grandes actores, hay nichos para los pequeños proyectos, pero éstos son menores cuando la concentración aumenta y tiene graves problemas de susbsistencia (Yúdice, 2014; Hopenhayn, 2020). Por otro lado, el apoyo a la economía creativa puede ser contraproducente según esta crítica respecto al apoyo a la cultura como construcción de modos de vida, generación de sentidos de pertenencia, etc. (Godínez, Ortiz, y Navarro, 2015). Y, además, el discurso puede esconder la búsqueda de contextos flexibles y pérdida de derechos. En cuanto a pensar las ciudades desde este enfoque, se plantea que el mismo no inhibe e incluso puede generar más fragmentación urbana, social y simbólica (Ribeiro, 2007; Trigo, 2013).

En el trabajo de campo se aplicarán los parámetros de la EPyS a colectivos de este sector y a su vez, se podrán sacar conclusiones acerca de las posibilidades de aprovechar el acervo cultural, construir identidades, y lograr niveles de vida como los planteados por las políticas sectoriales.

 

El contexto y los colectivos

 

Los colectivos bajo análisis se sitúan en la ciudad de Medellín, ciudad central del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y capital del departamento de Antioquia, organizada en 16 comunas y 5 corregimientos. El colectivo El Faro está localizado en Comuna 8, Villa Hermosa, con graves problemas de pobreza multidimensional[7]; por su parte, El Perpetuo Socorro está en La Candelaria, pero muy cerca de la Comuna más rica: El Poblado.

 

Mapa Nº1: Medellín. Comunas y corregimientos

 




 

Fuente: Arcgis (2021).

 

La ciudad de Medellín tuvo un crecimiento rápido en cuanto a población y en buena medida caótico y con grandes asimetrías, escasamente sostenible social y ambientalmente. En el municipio hay un alto nivel de desempleo juvenil (cerca del 20%), con un empleo informal del 47,47% en 2014 (Cárdenas, 2016). La pobreza monetaria es de alrededor del 33% (Alcaldía de Medellín, 2020), aunque en Narodowski y Zugbi (2020) se plantea que la pobreza colombiana medida con una canasta en dólares similar a la de Argentina, superaba el 60%. Se trata de una ciudad que por décadas ha estado inmersa en una violencia con grave impacto en los habitantes especialmente de barrios de las periferias. En la actualidad se intenta mostrar como una ciudad pujante (Área Metropolitana del Valle de Aburrá, 2019) y con fuertes políticas de apoyo a la ES -ya que no se habla de la EPyS- y a la economía naranja (Alcaldía de Medellín, 2011; Cárdenas, Salazar, y Fuentes, 2018; Restrepo, 2019). Sin embargo, muchos estudios indican sus limitaciones: según la encuesta de Lado B (2016) hay claramente un desconocimiento de los instrumentos y también dificultades para acceder a ellos: Hernández, Chacón, y Guerrero (2020) plantean que, si bien se crean beneficios, al mismo tiempo se colocan barreras, sumándose a una vasta cantidad de opiniones que plantean que Colombia la economía creativa no contribuye a la mejora de la vida de los sectores populares.

 

El Faro

 

A continuación se describe el colectivo El Faro en función de una información general y siguiendo los parámetros establecidos en el marco teórico. El Faro puede ser entendido como una Organización no gubernamental sin ánimo de lucro -es decir, forma parte de la ES- aunque funciona como una red de colectivos. El barrio del mismo nombre se ubica en la Comuna 8, en la ladera occidental de la ciudad de Medellín, de la cota 1900 a la 2060 y de la quebrada La Loca hasta la Chorro Hondo (Velásquez, 2013). Al norte limita con el sector de Golondrinas, al sur con Altos de la Torre, al oriente con el corregimiento de Santa Elena y al occidente con el sector de Llanaditas. Se trata de un sector que parece de frontera entre el perímetro urbano y la ladera. Ya en la cima, el barrio cuenta con un atractivo especial, el cerro Pan de Azúcar.

El Faro no tiene acceso a los servicios urbanos debido a que es suelo rural, en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la Alcaldía se dice que Golondrinas y El Faro son zona de alto riesgo. En el 24% de las viviendas hay dos hogares y en el 11%, tres (Alcaldía de Medellín, 2014). Los habitantes construyeron originalmente las vías de acceso, hoy con una vía central pavimentada no tiene el sistema de Metrocable (Teleférico) para llegar a él, sino buses. Se constituyó como un asentamiento de desplazados por la violencia que se ubicaron en la ladera a subsistir con cultivos de alimentos y animales de granja. Hay según Jiménez (2018) 334 familias, para Úsuga (2019) son 380 familias, Lamus y López Estrada (2019) dice que son 440. Según su descripción “El Faro más bien parece una finca comunitaria, con cultivos de pan, machete en el cinto y vacas, gallinas y caballos”. Es el barrio más alto de la ciudad, pero nunca se ha reconocido como tal, lo que le permitiría ser apoyado de otro modo, probablemente esto se debe a su carácter periférico.

La organización, objeto de este análisis, se conformó con un conjunto de líderes sociales y es consecuencia de un largo proceso iniciado a mediados de los años 90. Según Velásquez (2013) originalmente se trabajó en casillas precarias, con un fuerte sentido de resistencia urbana, actualmente siguen trabajando del mismo modo, aunque pueden observarse diversas mejoras en el barrio hechas por ellos. Desde este punto de vista cumple con los parámetros de escasa infraestructura y capital de la EPyS y también muestran un claro sesgo comunitario, algo que se ha verificado en el trabajo de campo.

Sus lógicas parecen responder a la presencia de una postura política. La lucha inicial fue por lograr ser reconocidos por la Alcaldía de Medellín como otro barrio y ser incluidos en los proyectos de ordenamiento urbano como lo es el “Jardín Circunvalar de Medellín”. Gracias a esa lucha la Alcaldía debió redefinir el borde urbano – rural, pasando de la cota 2000 que es el límite oficial del perímetro urbano a la cota 2060 que es la ubicación real con el barrio. Sus demandas se vieron reflejadas en el Plan de Desarrollo de Medellín PDM 2012-2015 y el POT 2014. (Velásquez, 2013). Según Eastman (2020) además de la inclusión del mencionado Programa, se pedía la instalación de un tanque de agua potable y una Junta de Acción Comunal (JAC) para el barrio. De este modo se forjó el vínculo con el Estado. Asimismo, han tenido el apoyo en diversos proyectos de la Universidad de Antioquia, la Universidad Nacional, la Escuela de Administración, Finanzas e Instituto Tecnológico (Universidad EAFIT) y la Universidad Católica Luis Amigó.

Es importante destacar que el vínculo más importante lo tuvieron con la Junta de Acción Comunal, y con otros colectivos comunitarios que fortalecieron las acciones que se dan en el territorio. Lamus y López Estrada (2019) y Úsuga (2019) dicen que además del colectivo homónimo actúan otros colectivos como Arrieros o Elemento Ilegal con un eje puesto en el turismo comunitario. También mencionan la Mesa de Trabajo de El Faro y la Mesa de Vivienda de la Comuna 8.Desde este enfoque forman parte del “Movimiento de laderas de Medellín” que reivindica las luchas ba rriales y sociales y la mayoría de las publicaciones de la web tienen exigencias al gobierno respecto a la mejora de situaciones de vulnerabilidad, el acceso al agua y al transporte que lo lleve a distintos puntos de Medellín. En ese marco funciona la Escuela Territorial de Barrios de Ladera (Movimiento de Laderas, 2020).

En cuanto a su posición ante la sociedad, es interesante mostrar que se presentan en los documentos como un movimiento comunitario que facilita las condiciones para las prácticas autodidactas que promuevan el desarrollo consciente hacia la transformación socio – cultural y la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes. En ese sentido exigen que los colectivos organizados sean tenidos en cuenta desde la construcción de las políticas urbanas de Medellín. (VYMaps, S/F)

Betancur, Suárez y Herrera (2018) identificaron una fuerte capacidad institucional y de movilización: “Principalmente desde sus líderes, quienes participando en organizaciones propias incentivan el desarrollo, la construcción de identidad y el bienestar”.  Jóvenes del colectivo participaron activamente de las marchas del 3 de mayo del 2021, que conmovieron al país y Medellín con un pedido al gobierno nacional educación, trabajo, salud y respeto a los derechos humanos (AquinoTicias, 2021)

En lo que hace a su composición, otro parámetro de la EPyS, según los entrevistados, los miembros de esta comunidad y los destinatarios de las actividades son personas de sectores medio-bajos y vulnerables, con factores de pobreza extrema, campesinos desplazados.

Sus principales actividades son la educación popular en artes: música, pintura, dibujo, bailes urbanos, Hip Hop, inglés, marketing digital, composición musical digital, entre otros; tienen matiné para niñxs y un cineclub, clubes de lectura, hacen festivales en el barrio y viernes cultural. Los profesores que dictan los talleres son estudiantes de universidades públicas y privadas, voluntarios normalmente de clase media, o de otras entidades en solidaridad vinculadas al proceso de educación popular. Además de las tareas mencionadas, tienen los semilleros en el marco de la Huerta Escuela con el fin de presentar opciones de siembra para los espacios que la gente tiene en sus casas. Las actividades son gratuitas para la comunidad, no tienen productos ni bienes culturales para intercambiar por recursos ya que el propósito es llevar educación popular a la población, por tanto, para suplir el pago de los profesores se acude a trabajo comunitario, realizándose actividades barriales con festivales, ventas de empanadas y otras. Por esa razón sus miembros no viven de esta actividad.  Tampoco han recibido gran apoyo estatal, ni directo ni mediante proyectos. Como dice un entrevistado: “El Faro es un territorio negado en todos los sentidos, a veces lo ponen como si fuera un sector, eso pues, si se animan a ponerlo así”.

En lo referido a la toma de decisiones, más allá de lo estrictamente legal, se ha podido relevar la realización de asambleas en las que se impulsa la participación de los vecinos. Parece ponerse más énfasis en estas tareas que en las formalidades. A diferencia de muchos colectivos, tampoco hay una fuerte preocupación por la comunicación, tienen página web, pero con poco uso, y un perfil de Facebook relativamente nuevo y con poca actividad.

 

El perpetuo Socorro

 

Se trata de una Corporación sin ánimo de lucro - creada en el 2019 con el objeto según estatutos, de apoyar a la cultura, desde este punto de vista se integra a la ES.

El barrio El Perpetuo Socorro se ubica en la Comuna 10, se trata de un sector con calles de tres y cuatro carriles, bajo flujo vehicular, cerca del centro de Medellín y a 40 minutos a pie del primer Parque de Laureles y otros 40 para llegar al Parque de El Poblado, en el barrio homónimo, comercial y de clase alta. Se trata de un espacio de 60 hectáreas Allí existía un barrio de mecánicos de la industria automotriz y comercio informal, altamente degradado. Así, el proyecto se presenta con el fin de transformar el Barrio El Perpetuo Socorro a través del impulso a la economía creativa articulando los intereses de los habitantes históricos con los actuales, los creadores y los visitantes, para la transformación del territorio (Cruz, 2020). La oportunidad nace de un cambio en el Plan de ordenamiento territorial que permite el uso de industrial a mixto (residencial y comercial), pero resulta discutible el impacto positivo para las familias de los viejos talleristas. Para Agencia UNAL (2021) el pequeño comerciante no tiene oportunidades y sí las tienen actores privados en un contexto de un centro globalizado, un espacio excluyente.

Según Cruz (2020) se compone desde su nacimiento de cinco miembros: la Alcaldía de Medellín, la Caja de compensación familiar Comfama, que aporta con apalancamiento de proyectos, la Universidad Pontificia Bolivariana UPB, responsable de los procesos educativos en el distrito, Mattelsa, empresa que diseña, produce y comercializa ropa con tiendas propias en varias ciudades de Colombia, que financió originalmente el salario de la directora ejecutiva y la tienda de productos saludables Almacentro.

Actualmente han adherido 35 corporaciones[8], 23 que forman parte del sector naranja en su definición más amplia y otras 12 empresas que pertenecen a otros sectores económicos: un templo, dos centros comerciales de los más importantes en la ciudad, una constructora, etc.[9] generándose una composición muy heterogénea.  La Junta directiva, como indica la norma tiene cinco miembros incluyendo una representante legal o directora ejecutiva, las decisiones se concentran de ese modo (Botero, 2020; Economía Naranja, 2022)

No hay referencias a las asambleas: en Perpetuo Socorro (2020) se convoca, se publica el Orden del día, se presentan los estados financieros y el informe de gestión, pero luego no hay información sobre los concurrentes, los debates, etc. Además, los niveles de participación parecen bajos.

Según Perpetuo Socorro (2019) se ha financiado con el dinero de los corporados[10], aportes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), de las Cajas de Compensación Familiar (CCF), pero se visualizan créditos de entidades públicas y privadas lo que exige el desarrollo de actividades y una estrategia financiera para el pago de esos fondos.

Se trata de un proyecto fuertemente publicitado por medios masivos y desde las páginas oficiales del Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Medellín. Hay permanentemente noticias en medios de comunicación en las que se resalta el modelo. Ha sido nombrado "Distrito Creativo" por Ordenanza Municipal de la Alcaldía de Medellín en 2019 y Área de Desarrollo Naranja por decreto del Gobierno Nacional (Jiménez, 2020). También ha entrado en el Programa del “Pauer”, de acompañamiento a los emprendimientos de artes escénicas, música, danza, artes plásticas y gastronomía, para llegar a mercados nacionales e internacionales. El programa "Ruta Naranja" lo considera como un Landing de empresas y un potenciador económico. La Alcaldía de Medellín financia cincuenta espacios de coworking gratuitos para emprendimientos en el distrito. Incluso comienza a tener cierta visibilidad a nivel internacional como experiencia exitosa de industria creativa (SELA, s/f). Alcaldía de Medellín (2020) compara el proyecto con Wynwood (Miami), King´s Cross (London), Maboneng (Johannesburgo), Fo tan (Hong Kong), Surry Hills (Sydney), Barracas (Buenos Aires). El vínculo establecido con el Estado es como “nave insignia” tanto de las políticas de apoyo a la ES como para la economía creativa.

Entre las actividades a fomentar se mencionan la producción, comercialización, distribución de productos y servicios de carácter cultural y creativo, pero al mismo tiempo promueve inversiones urbanas de envergadura. Se gestiona la instalación de las empresas creativas en el distrito, ya sea por alquiler de bodegas o adquisición de espacios y por ello les cobran un canon ofreciendo beneficios como visibilidad dentro del distrito y Área de Desarrollo Naranja (ADN), publicaciones en las redes sociales del Perpetuo Socorro, acceso al link para difundir eventos, una parada en su espacio cuando se realicen los recorridos turísticos, capacitaciones, información actualizada del sector público y privado, descuentos

Hay un proceso de acompañamiento inicial para micro y pymes, de diferentes áreas mediante formación y asesoría sin costo alguno, apoyados en el portafolio de creadores, un sitio web creado para potenciar el crecimiento de los mismos. Hay allí gran cantidad ofertas: servicio de DJ, campañas de diverso tipo, marketing digital, talleres, curso de diseño gráfico, periodismo, conciertos, shows musicales, espectáculos. (Comfama, 2022). Luego los otros servicios son pagos (El Pauer, 2022)

Como evento central se realiza el Festival "El Perpetuo socorro": con financiamiento de la Alcaldía de Medellín y entrada libre. Funciona para dinamizar el espacio, generar recursos y se presenta como una plataforma para los actores del sector creativo y gastronomía. Las actividades se realizan en las bodegas de Comfama, hay espectáculos, exposiciones, charlas de experiencias, yoga, y otras actividades relacionadas a la naturaleza. (Compás Urbano, 2016; 2020 Noticias, 2020). A partir de información de Instagram, se puede decir que el canon a pagar por los artistas es elevado (El Perpetuo Socorro, 2022). Por otro lado, se propone La Vecindad, Mercado Creativo abierto en ocasiones particulares en el cual los creadores exponen y venden (El Pauer, 2021) 

El discurso con el que se presentan en los documentos y las publicidades, es el más cercano al mercado sofisticado de la industria naranja, justamente por eso se asumen como un ecosistema urbano, sostenible, de renovación.  Su estandarte con el sol de colores intenta resignificar el territorio e impulsar las industrias creativas y culturales (Botero, 2020a y b). Cuenta un miembro corporado “lo mejor de todo es que es plano y nos facilita a todos, el acceso en bicicleta. Así empezamos a soñar en un lugar con escuelas, mercados, oficinas, productoras, restaurantes, cafés. Todo coexistiendo con un principio de sostenibilidad. Y hoy está siendo posible porque cuando empiezas a entender la magia conoces a los magos” (Vega, 2020).  Políticamente, por ejemplo, no parece que hayan adherido al paro nacional de 2021 que fue una gran movilización contra el gobierno en el que participaron muchos movimientos culturales.

 

Comparación y conclusiones

 

En este trabajo se han definido la EPyS y la ES, y se han establecido parámetros para aplicarse a dos colectivos pertenecientes a la ES con el propósito de probar con estos casos el modo en que la economía competitiva y la EPyS logran insertarse en el sector de la economía creativa.

En los párrafos anteriores se realizó la descripción de cada colectivo brindando información para afrontar los parámetros, en los próximos se realizará la comparación sobre esa base, sintetizada en la siguiente tabla:




 



Fuente: Elaboración propia (2022).

Perpetuo Socorro (PS) requiere -por el vínculo con el Estado y los apoyos recibidos, así como por la cantidad y tenor de los negocios que involucra- un fuerte orden legal. Al mismo tiempo muestra un sistema de toma de decisiones concentrado en un grupo central de alto poder económico. El Faro funciona en red, con un enfoque comunitario en el que se habilitan múltiples formas de participación de los habitantes, en general de escasos recursos.  El último se localiza en la comuna 8 con un índice de pobreza multidimensional alto y PS es un sector actualmente de baja vulnerabilidad, cercano al barrio de mayor nivel de riqueza de la ciudad. PS parte de una importante infraestructura y, por el contrario, la infraestructura de El Faro resulta limitada, prácticamente autoconstruida.

Haciendo referencia a las actividades principales, PS se dedica principalmente a los segmentos más rentables de la llamada economía creativa, vinculados a las grandes inversiones (producción, grandes eventos), en cambio El Faro se focaliza en el arte, cultura y la educación popular. Mientras que la comunidad usuaria en el Perpetuo Socorro es medio-alta, en El Faro que es vulnerable. Y naturalmente se hallan diferencias respecto a los ingresos del grupo central y artistas de las respectivas organizaciones: Perpetuo Socorro se ordena a través de honorarios por su trabajo a diferencia de El Faro que es a través de voluntariado; PS posee empleados y El Faro no.

La primera mencionada obtiene apoyo a través del sector público y privado en gran escala, en cambio la segunda, ha recibido poco, mediante proyectos públicos puntuales de menor escala y tiene apoyo de diversos colectivos similares pero consolidados.

En cuanto a la relación con la política y el territorio, El Faro realiza acciones de construcción comunitaria por la paz y la justicia social, en cambio la Perpetuo Socorro realiza acciones territoriales solo marginalmente. Perpetuo Socorro se posiciona más cerca del mercado sofisticado de la Industria Naranja, a diferencia de El Faro que se presenta como un movimiento social, por momentos anticapitalista. En este mismo sentido la posición de cada una ante el paro fue disímil, El Faro adhirió y militó; Perpetuo Socorro no adhirió.

Ante todo queda claro que el apoyo a la ES es sólo un formalismo, por la heterogeneidad de los colectivos que incluye. Por otro lado, la política orientada a la economía creativa no considera las sustanciales diferencias existentes en cuanto al punto de partida en la infraestructura y en las capacidades competitivas, de apoyo estatal y privado, en cuanto a las actividades que realizan, los sectores que se benefician, el modelo de ciudad que buscan, la forma en que se toman decisiones y los discursos. El enfoque difundido por los gobiernos parece orientado a la versión competitiva y el apoyo a los sectores populares es muy inferior, resultando un aprovechamiento de la economía creativa por parte de la EPyS sumamente limitado.

 

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Otra Economía, vol. 16, n.29, 23-38   -   enero/junio 2023     -    ISSN 1851-4715    -    Recibido19/04/2023  -    Aceptado: 22/06/2023

 

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Narodowski, P.; Arboleda López, L. y Narodowski, M. (2023). La cuestión de la “confusión” entre la economía solidaria o social y solidaria y la economía popular y social en Colombia. Un estudio comparado de dos colectivos de la llamada economía creativa en Medellín. Otra Economía16(29), 23-38

 

[*] Universidad Nacional de La Plata (UNLP); Universidad Nacional Arturo Jaureche (UNAJ), La Plata, Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4310-278X

** Universidad Cooperativa de Colombia, Medellín, Colombia. ORCID: https://orcid.org/0009-0002-9770-1921

*** Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), La Plata, Argentina. ORCID: https://orcid.org/0009-0003-1521-3148





[2] Normativamente en Colombia se la define como Economía Solidaria, pero en los documentos oficiales se la puede ver como social y solidaria, lo que genera esa confusión. Por ejemplo, en el Plan Nacional de Fomento a la Economía Solidaria y Cooperativa Rural -Planfes 2017 – 2032, la Economía social y solidaria y la Economía solidaria se definen prácticamente del mismo modo, involucrando formas asociativas sin ánimo de lucro (Unidad administrativa especial de organizaciones solidarias, 2016). En ese contexto, el Ministerio de Trabajo colombiano convoca a la Mesa Nacional de Economía Social y Solidaria conformada por ese tipo de entidades. Otras instituciones internacionales como OIT (2023) también definen a la ESS como la que incluye cooperativas, mutuales sociales, asociaciones, fundaciones y empresas sociales. No entramos en el debate latinoamericano más amplio entre definiciones de economía popular y social o social y solidaria, del que tomamos nuestra conceptualización.

[3] Tampoco se avanza sobre el discurso y la política del nuevo gobierno por la reciente de su gestión.

[4] En Coraggio (2007) la reproducción simple sostiene un nivel de subsistencia pero entendiendo la calidad de vida como biológica y social, culturalmente determinada, fuera del cual se produce un fenómeno de desvalorización y degradación.

[5] Kasparian (2017) como otros, diferencian a los colectivos, muchos organizados desde una identidad sindical o política, o enfunción de los instrumentos estatales, como de economía social, por eso a ambos subconjuntos los llamaremos economía popular y solidaria (EPyS), aunque en este trabajo se abordan sólo dos colectivos formalizados

[6] También se podría acudir a la ética de bien común de Hinkelammert (1998), la lógica de lo comunal de Escobar (2014) o las relaciones fraternales de Coraggio (2004, 2007). 

[7] La usamos porque no tenemos datos similares para las comunas, aunque puede estar subvaluado, pero nos valdremos de las diferencias relativas

[8] Según la directora tienen pendiente la aceptación de solicitudes de 120 corporaciones.

[9] En este estudio sólo se analiza Perpetuo Socorro, no las corporaciones.

[10] Es el nombre común que se le da a los miembros