Sostener la vida en la economía popular: Notas desde la categoría de colectivo y sus usos en un caso de economía solidaria



 Sustentar a vida na economia popular: Notas da categoria coletivo e seus usos em um

caso de economia solidária

 

Sustain life in the popular economy: Notes from the collective category and its uses in a case

of solidarity economy

 

 

Nicolás Gómez [*]

nicolas.gomez@ucentral.cl

 

Matías González Torrealba**

Matias.gonzalezt@alumnos.ucentral.cl

 

 

        

Resumen: Este documento revisa el rendimiento de la categoría de colectivo para interpretar el desempeño de las organizaciones que autogestionan recursos en la economía popular. Este ejercicio tiene como referente empírico a la cooperativa Juntos Compremos, esta organización fue incorporada como un caso de una muestra mayor en un estudio llevado a cabo entre 2020 a 2022, dedicado buscar las características de los grupos que crean, adaptan y usan artefactos en las rutinarias de prevención frente al COVID19 en Chile. La metodología usada en este artículo es un ensayo de clasificación de datos que provienen del caso, mediante las dimensiones de la categoría colectivo y de las que se encuentran relacionadas, a saber: encadenamientos de mercado, mercados de reciprocidad positiva e integración. A nivel teórico esas categorías están planteadas desde el inicio del documento, formando un cuerpo de hipótesis sobre el comportamiento de las variables.  Una de las principales conclusiones es que la categoría de colectivo contribuye a reunir un conjunto de dimensiones que se pueden revisar en datos, y esa capacidad ayuda a plantear una interpretación en donde se distingue este fenómeno de otras posibilidades de la vida económica.     

Palabras claves: Economía colectiva, autogestión, acción comunitaria

 

Resumo: Este documento analisa o desempenho da categoria coletiva para interpretar o desempenho das organizações que autogerenciam recursos na economia popular. Este exercício tem como referência empírica a cooperativa Juntos Compremos, esta organização foi incorporada como caso de uma amostra maior em um estudo realizado entre 2020 e 2022, dedicado a encontrar as características dos grupos que criam, adaptam e usam artefatos em as rotinas de prevenção contra o COVID19 no Chile. A metodologia utilizada neste artigo é um ensaio para classificar os dados oriundos do caso, por meio das dimensões da categoria coletiva e aquelas relacionadas, a saber: vínculos de mercado, mercados de reciprocidade positiva e integração. No plano teórico, essas categorias são levantadas desde o início do documento, elas formam um corpo de hipóteses sobre o comportamento das variáveis. Uma das principais conclusões é que a categoria de coletivo contribui para reunir um conjunto de dimensões que podem ser revisadas em dados, e essa capacidade ajuda a propor uma interpretação na qual esse fenômeno se diferencie de outras possibilidades da vida econômica.  

Palavras chave: Economia coletiva, autogestão, ação comunitária

 

Abstract: This document reviews the performance of the collective category to interpret the performance of organizations that self-manage resources in the popular economy. This exercise has as an empirical reference the cooperative Juntos Compremos, this organization was incorporated as a case of a larger sample in a study carried out between 2020 and 2022, dedicated to finding the characteristics of the groups that create, adapt and use artifacts in the prevention routines against COVID19 in Chile. The methodology used in this article is an essay to classify the data that comes from the case, through the dimensions of the collective category and those that are related, namely: market linkages, positive reciprocity markets, and integration. At a theoretical level, these categories are raised from the beginning of the document, they form a body of hypotheses about the behavior of the variables. One of the main conclusions is that the category of collective contributes to gathering a set of dimensions that can be reviewed in data, and that capacity helps to propose an interpretation in which this phenomenon is distinguished from other possibilities of economic life

Keywords: Collective economy, self-management, community action

 

 

 Introducción

 

Algunas personas han experimentado su proyecto de vida cuando han tenido la oportunidad de suspender el egoísmo y abrazar las virtudes y defectos del estar junto a otros por un objetivo que si bien se puede justificar ideológicamente, también se le reconoce por la plena existencia desde las emociones vividas. A nuestro entender, estas experiencias se alcanzan cruzando las fronteras de los “círculos sociales” (Simmel, 1986: 78) que limitan el planteamiento de preguntas sobre el estado de las cosas normalizadas. Por lo mismo, nos ha interesado repasar un conjunto de propuestas teóricas para reconocer las condiciones de esos otros círculos sociales que invitan a trascender la costumbre. Este ejercicio tiene como referente empírico a la cooperativa Juntos Compremos que participa como uno de los casos de un estudio llevado a cabo entre 2020 a 2022, dedicado buscar las características de los grupos que crean, adaptan y usan artefactos en las rutinarias de prevención frente al COVID19 en las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana de Santiago de Chile.

Uno de los objetivos de ese estudio fue reconocer las variables que favorecen las rutinas de acompañamiento en pandemia, y ahí ha sido relevante el desempeño de estas organizaciones autogestionadas. Siguiendo a Hirschman (1986) podríamos asumir que estas organizaciones emergen por el daño que causa una catástrofe natural, por la hostilidad del Estado y/o de la sociedad hacia un grupo de personas en condiciones vulnerables, el caso de Juntos Compremos se inscribe en el entramado de estas razones en un tiempo excepcional, donde avanza una pandemia que desestabiliza la vida cotidiana y está en desarrollo un alzamiento popular que es reprimido por el gobierno del presidente Sebastián Piñera[2].

Las organizaciones que nos interesan evalúan que el Estado no cumple con el papel de garantizar la seguridad alimentaria, no se ocupa de las necesidades nutricionales y señalan que hay un descuido por la situación de apropiación intelectual y comercial de las semillas (González, Ovalle y Salazar, 2018: 98). Además, ponen en cuestión las relaciones mercantiles y proponen el comercio justo basado en las economías solidarias (Ceccon y Ceccon, 2010).

Desde aquí se resignifica el trabajo como una coordinación de las capacidades colectivas que van construyendo experiencias posibles de recordar desde una memoria compartida; ese ámbito participa en la gestión de los recursos porque ofrece repertorios de tecnologías sociales (Gómez, 2016). Otro antecedente, la categoría de colectivo, se incorporó gracias a que es una manera de reunir las dimensiones que fueron observadas en el trabajo de campo y esa capacidad la ensayamos en las jornadas del proyecto de investigación que dirige Luiz Ignacio Gaiger (2019).

En el marco de ese estudio la categoría de colectivo funciona como foco teórico y nivel de observación de la domesticidad (Gaiger, 2020), en tanto espacio donde la solidaridad familiar y comunitaria son protagonistas del carácter íntimo entre productores y consumidores; por tanto, no es sólo la alternativa a la especulación de los intermediarios, sino que también es una forma de politización de la compra y venta. En términos especiales, aquí la reciprocidad es una variable que explica la “autoorganización de la vida común”, y de manera general esas relaciones circunscribirían la “esfera económica” a nivel local (Gaiger, 2019).

Desde luego que el colectivo como categoría y nivel de observación también es relevante toda vez que es una estrategia de los sectores populares para resolver los problemas derivados de la crisis del neoliberalismo y de los promovidos por el COVID19. Al igual que en las crisis económicas de los años ochenta del siglo pasado, en tiempos de pandemia la producción de alimentos ha quedado en manos de las personas que participan en organizaciones religiosas, educacionales, culturales o deportivas del barrio, y desde esa trayectoria de la convivencia se han ido construyendo tecnologías sociales que responden a esa y otras necesidades. Entonces la producción de alimentos, como todo uso de tecnologías dentro de un modo de producción, forja progresivamente un círculo social que se caracteriza por la metodología de la autogestión de los recursos y por la impronta de la participación de las mujeres.

Esto último nos permite anotar dos asuntos que prefiguran el contexto societario desde donde se construye la organización a la cual le asignamos la categoría de colectivo. El primero se relaciona con las cualidades de las mujeres integrantes de las Organizaciones Económicas Populares (OEP)[3], para lo cual utilizamos el trabajo hecho por Amorós (1999) para indicar que las mujeres que participan se caracterizan porque son: mayores de treinta años de edad, habitan una población o un barrio con identidad, tienen más de dos hijos, experimentaron la violencia dentro de la vida en pareja, por la pérdida de un hijo[4] y/o por ser militantes de un movimiento social o de un partido político, son las responsables de satisfacer diariamente las necesidades de los integrantes de sus familias porque los hombres adultos no participan, están cesantes o no existen como integrantes de la familia, no expresan una militancia política partidaria y/o reconocen una trayectoria laboral como trabajadoras asalariadas en una empresa pública o en una privada con fines de lucro por parte del dueño del capital.

Para describir el segundo asunto recurrimos al estudio de Moreno (2006a) y diremos que el colectivo que autogestiona una organización en la economía popular está permeado por una “ética afectiva, solidarizante y comunicacional” que “invade todo el sistema de valoración”, esa ética proviene de la “simbólica, ‘habitud’ a la realidad y (…) exísteme” del “matricentrismo”.[5] Además, nosotros agregamos que esa ética vuelve inevitable la acción que se vuelca a resolver los problemas de los niños, en torno a quienes se desarrolla la “mujer-sin-hombre” o “mujer-sin-pareja”, y desde ahí el barrio es concebido como un mundo de vínculos familiares “desacoplados del sistema” (Moreno, 2006a: 205-220).

Por otro lado, podríamos advertir que la expresión de Organizaciones Económicas Populares es una categoría que nombra un repertorio de estrategias productivas y distributivas que articulan una parte de la memoria colectiva. Por ejemplo, en el ejercicio de historia oral que revisamos (Amorós, 1999) aparecen variables que volvemos a encontrar cuarenta años después en la cooperativa Juntos Compremos. A continuación, presentamos un extracto de una de las entrevistas y que nos ayuda a reconocer cómo la economía solidaria reproduce otras estrategias de los sectores populares.

 

(…) el comprando juntos surge en el 81 porque en ese tiempo todas las comunidades cristianas estábamos en la etapa de no estar de brazos cruzados esperando que pasaran las cosas, sino que había que tomar iniciativas, buscar alguna otra cosa para poder subsistir, especialmente los niños. Entonces, una de las iniciativas que surgió fue el comprando juntos, es decir, poder comprar entre varias familias para que nos saliera más barato y a la vez repartirnos lo que necesitábamos (…) En el 83 hacemos un proyecto con el padre Pierre Dubois y Cáritas y nos resulta y probamos un sistema de comprando juntos con bonos, una cosa bien difícil de explicar. Llegamos hasta el punto de poder abastecer nosotros la olla común porque llegaba dinero de apoyo a la olla común. Nosotros comprábamos los alimentos no perecibles y ellos los iban a retirar al comprando juntos para que hubiera un control de entrega de todo (…) El almacén del comprando juntos –añade- era una bodega de la parroquia. Siempre ha sido más seguro y antes era por los allanamientos porque si (los soldados o los carabineros) allanaban una casa y encontraban una pieza (habitación) llena de cosas, no iban a creer que era de una organización, se las iban a llevar (Entrevista a Lina Brisso por Amorós, 1991:7).

 

Como se advierte hay una coordinación entre la olla común y el comprando juntos, y ambos están inscritos en un escenario intersectorial formado por la cooperación que proviene desde fuera de la población o barrio y otro espacio que sucede entre los que habitan ese territorio. A continuación, agregamos que la categoría de OEP también busca reconocer que el grupo o comunidad proporciona contenidos que conducen a las personas a desprivatizar sus problemas, el temor a los allanamientos o el dolor de saber que los niños del barrio están pasando hambre, por ejemplo. En esos términos aparece el colectivo como una “convivialidad” (Moreno, 2016b:401) que logra que sus integrantes indiquen esa vida como un referente empírico de identificación política y lo enuncien como lugar donde lograron la politización de la acción colectiva. Ambos rasgos serían resultado de la apertura para aceptar las diferentes formas de dejarse guiar por el mundo de vida popular.

Es importante destacar dos variables del colectivo que ayudan al trabajo metodológico cuando se lo debe distinguir en las relaciones del mundo de vida popular. La primera de ellas es que reconocemos un esfuerzo por crear una comunicación simbólica que altere, rompa, traslade o sustituya el sentido común; es así como se puede observar que ese esfuerzo anhela que el contenido de su comunicación no quede detenido en el aquí y ahora de sus prácticas, sino que -por el contrario- trascienda hacia esos otros círculos sociales donde estos contenidos no son alcanzables a través de las experiencias de sus integrantes.

La segunda variable es que se construyen formas para fijar la legitimidad de la corresponsabilidad, entonces es pertinente reconocer la autorregulación en los colectivos. Aquí el desafío es metodológico porque se deben observar, escuchar o leer los lenguajes que portan las representaciones del diagnóstico sobre los hechos y los criterios de las sanciones, y es posible que esos lenguajes se muestren y desarrollen en un “tiempo asambleario” (Itzigsohn, 2009). En estos procesos es factible asumir que hay “códigos de convivencia” (Calloway, 2013; Fernández, 2020) que expresan la “subjetividad política” que se vuelca a resolver “las contradicciones estructurales y las relaciones de opresión que los atraviesan”, entre ellas: la sostenibilidad que puede lograrse “mejorando la inserción competitiva mercantil” (Rieiro, 2009), la asistencia y puntualidad de los integrantes, la tensión entre la cultura de trabajo asalariado versus la racionalidad orientada a la reproducción de la vida, los conflictos por las diferencias sociocognitivas y socioculturales de las personas que componen el colectivo y la creación de “espacios que permitan la circulación de la palabra” para fomentar la participación en las decisiones (Cortiñas, Leiva, et., al., 2017: 43).

 

1.      Los colectivos como expresiones de los encadenamientos de mercados 

 

En la perspectiva de Gaiger (2016:100-111) el espacio asalariado fija la posición de clase a donde arriban los lazos de consanguineidad, domesticidad y solidaridad familiar, pero serían trascendidos mediante vínculos funcionales que operan en las relaciones de cooperación y solidaridad comunitaria de clase. Esta manera de interpretar el fenómeno de los lazos de solidaridad de clase también puede ser revisada en Weber cuando reconoce que la situación de clase emerge sobre las relaciones comunitarias regidas por las condiciones del mercado; o si se quiere, por las acciones comunitarias entre miembros de diferentes clases que se articulan, incluso como tensiones, en los mercados de trabajo, bienes y de explotación capitalista (Weber, 2002: 683-686). El asunto especial de la posición que ocupan los colectivos es la siguiente: en esas organizaciones las mujeres y los hombres son al mismo tiempo propietarios y trabajadores de los medios de producción y sus acciones se sitúan como luchas frente a la explotación capitalista de la vida en las relaciones de los mercados de trabajo, bienes y servicios.

Por lo tanto, los colectivos se expresan a través de relaciones o “no son grupos ni lugares” (Rieiro, 2009). En palabras de Gaiger:

No tocante à compreensão dos coletivos de auto-organização da vida comum, diremos que a reciprocidade deve ser vista em referência a um sistema de relações mútuas instauradas entre pessoas ou grupos, cuja existência repousa na vontade de criar ou cultivar vínculos sociais. Dito sistema engendra compromissos de longo prazo, contraídos pelos seus partícipes além e acima das obrigações contratuais que eventualmente lhes sirvam de suporte. Tudo isto fica longe do inútil, embora não prevaleçam motivações utilitárias: no regime de reciprocidade, inexistem propensões sistemáticas à permuta e à barganha, ou à realização em primeiro lugar do interesse individual (…). (Gaiger, 2020: 16-17).

 

Cuando los mercados son considerados como acciones colectivas se supone que sus integrantes se desplazan y trazan trayectorias. Por ejemplo, un colectivo puede ser tratado como un conjunto de prácticas delictivas por parte del Estado y posteriormente podemos verlo valorado por el Estado, y también puede transitar desde el voluntariado asistencialista para luego ser una organización que asume que su trabajo necesita ser remunerado (Richard, 2018; Salgado, 2019; Salgado, Martucci et. al., 2019).

 

2. Las interdependencias que construyen mercados de reciprocidad positiva 

 

Nos interesa subrayar la presencia de modos de administrar los mercados de reciprocidad positiva (Temple, 2018; Gaiger, 2016) porque serían formas que, siguiendo a Gaiger (2016: 99-110), engarzan, acoplan o ensortijan diferentes expresiones de la economía popular, incluyendo las guiadas por el sentido utilitario y las basadas en el intercambio mediado por dinero y/o mercancías. Para comprender esas formaciones en nuestra investigación consideramos la idea de los vínculos de almas como condición de esa gestión por parte de los colectivos, así como lo propone Gaiger cuando revisa a Mauss (1971:57). Además, asumimos de Mauss la dimensión que se expresa en los acuerdos casi legislativos en virtud de los cuales se asocian ideas con objetos, por lo cual, las cosas o las entidades no humanas e inmediatamente observables quedan investidas con poderes que tienen la propiedad de encantar e hilvana relaciones simpáticas.

Desde aquí Mauss propone la siguiente hipótesis: no son los individuos los que se obligan, sino que las colectividades que a través de ellos se expresan como “personas morales” (Mauss, 1971: 98,159-160). Esto supone que los colectivos, en tanto personas morales, también son espacios y tiempos de conciencia donde es factible despertar impresiones sobre el mundo y aprehender los sentimientos objetivados, porque “lo sentimientos colectivos no pueden tomar conciencia de sí mismos más que fijándose sobre objetos exteriores” que logran articular buena parte de la vida cotidiana (Durkheim, 2006: 656).

Desde esta perspectiva un mercado de reciprocidad positiva puede ser interpretado como la concreción de la simpatía coercitiva que involucra afectiva y festivamente como personas morales a los integrantes de los colectivos. De ahí que se pueda asumir también, así como lo hace Agustinho, que estas formas de distribución parecen “operar como síntesis colectiva sanadora, conformando un patrón de significaciones que refuerzan el sentido de pertenencia a la comunidad, imponiendo sus tiempos y sus ritmos a la producción” (2021:5).

A nuestro entender, es en esta ruta de interpretación donde Hillenkamp (2016) subraya el eje conformado por la redistribución y la reciprocidad como principios de integración. Desde aquí se podría comprender que el papel que cumplen las OEP, entre ellas, las que elaboran alimentos para los consumidores de la económica popular (Salgado, 2019; Rieiro, Castro, Pena, et. al, 2020), es la de construir derechos gracias a las obligaciones del mercado de reciprocidad y, por medio de estas prácticas comunales horizontales, sería factible redistribuir el poder (Max-Neef, 1986: 63).

Antes de continuar habrá de advertirse que la hipótesis sobre la autonomía de estas organizaciones, discutida a fines de la década de los ochentas del siglo pasado (Razeto, 1984; Hardy, 1985 a y b; Campero, 1987) ha perdido capacidad explicativa; es decir, se supuso que las OEP lograban autonomía relativa en sus procesos productivos, luego se les valoró su independencia de los partidos políticos y de las políticas paternalistas que provenían del Estado o de la cooperación internacional.

Por esa misma época se planteó la hipótesis de la interdependencia para mostrar que la economía popular urbana o rural tenía una manera de participación que se conducía en sentido contrario a la competencia. Por lo demás, este planteamiento ha ido cobrando mayor fuerza interpretativa a la par que se ha ido consolidando el Estado subsidiario y se ha hecho evidente la hegemonía del neoliberalismo en Chile. Entonces, se supuso que hay una “jerarquía orgánica” del ser humano con la naturaleza, y a partir de esa situación se despliegan reglas de interdependencia.

 

Para que exista la tecnología se requiere tanto de los seres humanos como de la naturaleza. Es concebible que los humanos puedan abstraerse en gran medida de la tecnología para vivir, pero en cambio, no pueden desentenderse de la naturaleza. Por su parte la naturaleza no necesita ni de una ni de otros para cumplir con su programa evolutivo. No se debe quebrantar esta jerarquía orgánica si es que la evolución ha de progresar en condiciones de equilibrio dinámico. Se requiere una forma de integración en la que las reglas de interdependencia primen sobre las de la competencia (…) (Max-Neef, 1986:41).

 

En Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn, la reflexión supone que los altos grados de dependencia de las economías periféricas con las economías del centro pueden ser contrarrestados si se logra ampliar la autodependencia. Este estado societario puede ser alcanzado gracias a la “interdependencia horizontal” (1993:86) que incorpora “la innovación, la novedad y el cambio cualitativo”, y también cuando se favorece la participación democrática. Parafraseando estos postulados podemos suponer que los colectivos serían expresiones de la interdependencia horizontal cuando han logrado (1) una estructura flexible capaz de articularse (1993:121) y (2) eficiencia en la promoción de la combinación de crecimiento personal y desarrollo del colectivo (1993:88).

Los supuestos de Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn son compatibles con la propuesta de Gaiger toda vez que la metáfora de los archipiélagos dibuja una arquitectura poliárquica, o sea, los colectivos multiplican experiencias que se integran a distancia “como pequenas ilhas cientes de suas convergências e possibilidades de conexão e ação conjunta” (Gaiger, 2020: 8). Esto es probable cuando los colectivos pueden participar en varias acciones que encadenan procesos productivos, redistributivos, de consumos y crean espacios para discutir los problemas de la vida común. Además, sería en esos despliegues de la acción colectiva donde se fabrican diferentes territorialidades (Rieiro, 2009; Salgado, 2019; Agustinho, 2021).

Esta interdependencia horizontal puede constituirse en un referente empírico para proponer la creación de una política económica encaminada a crear un “mercado democrático” (Razeto, 1984: 87) o un sistema representativo y abierto al debate público (Dahl, 2019:18). En ambos casos la interdependencia horizontal sería vista como un espacio de relaciones para que se ejerza el poder a través de una diversidad de grupos, organizaciones y comunidades.

En ese sentido Osorio-Cabrera observó que la gestión de la interdependencia en un “proyecto autogestionado de composición heterogénea y con múltiples emprendimientos en su integración” (2018:99), sucede a medida que se fija la legitimidad de la corresponsabilidad mediante la inclusión de los códigos de convivencia en las rutinas de socialización de los colectivos. De esta manera se afrontan y corrigen, por ejemplo, las reproducciones heteropatriarcales de la división del trabajo.

Con Osorio-Cabrera el énfasis que nos interesa retomar es el dedicado a las acciones afectivas que participan en la construcción de la cotidianidad, porque ellas se presentan cuando los contenidos de las interacciones despiertan pasiones que trascienden la existencia individual y conducen a la evocación de la comunidad en momentos en que hay que definir propósitos o dibujar metas, por lo tanto, esas emociones pueden ser tratadas como afectos-guías (Heller, 1977:86).

Este tipo de afectos indican el grado de implicación de los integrantes de un colectivo y nos muestran, como ya había observado Heller (1999:21,49), que los sentimientos son parte estructurante de la acción y del pensamiento, especialmente cuando son “figura” o “trasfondo” de la conciencia. Además, es gracias a los sentimientos que los grupos pueden realizar buena parte de su preservación, extensión, reconocimiento y reducción de la tensión y la construcción de la memoria.

A continuación, presentamos un resumen que busca destacar las variables que utilizaremos en la revisión del caso de la cooperativa Juntos Compremos, y que es útil para orientar un ejercicio de operacionalización de variables en la construcción de herramientas (véase Tabla 1).

 

Tabla 1: Las dimensiones que participan en la categoría de colectivo 

 




Fuente: elaboración propia

 

3. Metodología

 

Como ya señalamos, el contenido de este documento usa instrumentalmente un estudio que buscó conocer las prácticas de prevención y acompañamiento frente al COVID19, y para esta oportunidad empleamos las dimensiones de las categorías: colectivo, encadenamientos de mercado, mercados de reciprocidad positiva e integración, para clasificar los datos que provienen de un caso de compra colectiva de alimentos. Esos datos se presentan siguiendo la posibilidad de orden que permiten esas categorías.

 

3.1 El caso

 

La cooperativa Juntos Compremos, que puede ser visitada en https://juntoscompremos.cl o en www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos, fue considerada como un caso porque expresa interacciones sistemáticas que dan cuenta de una cohesión técnica, cualidad que se manifiesta en una trayectoria de relaciones entre más de cien vecinos que compran juntos para abaratar costos. Este curso de la acción colectiva se inicia en 2011 y cinco años más tarde se constituyen como cooperativa de servicio de abastecimiento (Véase: Exposición sobre el Almacén Cooperativo Juntos Compremos en Conversatorio de Agroecología, 18 de julio de 2016).

Juntos Compremos también se caracteriza por: buscar el intercambio justo, respetuoso, dialogado y transparente entre productores y consumidores (véase, Almacén Cooperativo Juntos Compremos, 2017), por ejemplo con Queltehue Campesino (www.facebook.com/queltehuecampesino );  evitar los intermediarios, promoviendo formas de intercambio no lucrativas propias de las economías circulares; favorecer a los productores locales que en su mayoría están excluidos del comercio tradicional, beneficiando al territorio desde donde provienen los productos; y promover su calidad mediante la compra de alimentos sanos y libres de agrotóxicos. Estas formas de gestionar las compras son una crítica tanto a las relaciones comerciales desiguales entre empresas como a la explotación de los recursos naturales por parte del modelo neoliberal, por lo que se sitúan en la economía solidaria porque la entienden como un nuevo paradigma orientado al bien común y a la colaboración.

Además, Juntos Compremos reivindica la cosmovisión de los pueblos originarios mediante prácticas que se adaptan al medio social urbano, tales como respetar los ciclos agroecológicos de la producción de la “Ñuque Mapu” (Madre Tierra) por lo que se condiciona el tipo de productos que se va a comercializar, lo cual abre un espacio de debate en la autogestión del almacén y obliga a la organización a generar resistencia frente a los productos que no son agroecológicos pero que sí pueden llegar a ser estratégicos dentro de la gestión de la cooperativa. También realizan el trueque sin la intervención de moneda y basado en la reciprocidad (Chávez y Monzón, 1997) o la espiga (Véase Almacén Cooperativo Juntos Compremos, 27 de septiembre 2020).

 

3.2. Técnicas y herramientas de construcción de datos

 

Las medidas sanitarias usadas en tiempo de pandemia nos llevaron a conocer la perspectiva etnográfica virtual (Heine, 2004; Kozinets, 2010) para usar las técnicas de la observación de documentos escritos, audiovisuales, audios o visuales compartidos a través de páginas web, Facebook, Instagram o Youtube; también se emplearon dos herramientas: la pauta de observación de documento, la cual generó un portafolio para el caso que tuvo los aspectos elementales de un cuaderno de campo, y la entrevista estructurada que estuvo dedicada a conocer: la fabricación y adaptación de componentes para crear un artefacto tecnológico, las tecnologías sociales y las metas, habilidades experimentales, identidad laboral y el entrenamiento teórico.

 

4. Resultados

4.1. Colectivos

I

(…) el motor fue juntarse a comprar, como en un sentido de comprar más barato, y esa fue una motivación que tuvo un grupo de amigues, y así lo hicieron, en algunas casas, durante un tiempo, se fue sumando más gente y terminó en un sistema de comprar que era una vez al mes, y que retirábamos en una junta de vecinos, y ahí ya llegamos ya a ser más de cien familias que nos abastecíamos en esa forma. Entonces ahí fue que se decidió conformar la cooperativa y ya ahí también cambió un poco, indudablemente implica plantearse algunos principios que son los que va a regir la cooperativa; el sello de Juntos Compremos es precisamente un grupo de personas que al conformar esta cooperativa problematiza y politiza la alimentación. Entonces ahí llega un momento donde no es comprar cualquier cosa, ni en cualquier lugar, sino que bajo los principios del comercio justo, mitigar el impacto medio ambiental, directo con los productores, en el fondo no es cualquier alimento. Ahí ya se hace una diferenciación y ahí fue cuando queríamos llegar a ser cien socias para poder abrir un almacén que estuviera abierto al público, que pudiera ser una alternativa al supermercado. Y así fue como lo hicimos hace seis años atrás -ya no lo recuerdo-, siete, abrimos nuestro almacén ahí en Plaza Ñuñoa. Bueno ahora no tenemos el almacén pero seguimos abasteciéndonos y también replanteárnoslo si queremos volver a abrirlo o no, la verdad no estamos tan seguros de eso hoy. (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos)

II

Yo creo que lo más lindo que aconteció en pandemia es que se fortaleció la cooperativa en todo aspecto, por un lado, hubo mucha conexión en un chat que no se da mucho para eso, porque es bien estricto el chat, somos ciento cincuenta y tantos socies y tu comprenderás que no es: hola, buenos días ¿cómo están?, el chat es super específico. Sin embargo, en la pandemia el chat jugó un rol fundamental de sabernos si estamos bien y sabernos si alguien necesitaba algo, también empezamos a atender todas las particularidades que eso requería para poder seguir siendo comunidad, entonces siento que en los dos momentos, la revuelta y la pandemia, se pusieron en ejercicio otras prácticas cooperativas como, por ejemplo, trueques, como: acabo de hacer esto en mi casa, lo voy a llevar a la cooperativa ¿alguien quiere que le lleve esto?, ¿alguien necesita esto? Como que empezó a existir una cuestión de mirarnos y sentir que esa trama que teníamos, que era el almacén, ya no era solamente eso, había una comunidad que se estaba mirando a sí misma. (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos)

III

Entrevistador: Frente a eso mismo, las ollas comunes son espacios que se han repetido en distintas épocas, ¿cuál es tu visión?

Entrevistada:  Yo creo que el sentido más profundo que tiene siempre el espacio de la resistencia es comprender que la forma de organizar el territorio es un espacio común, y en ese sentido todo lo que ha sido la recuperación territorial tanto en tomas de viviendas, porque la olla viene de ahí, las primeras ollas que se levantan son en los espacios que resisten dentro de la urbe intentando pulsar la vida y tener una vivienda. Nosotros nos llamamos Juntos Compremos precisamente por esa mirada histórica que esto siempre estuvo y creo que finalmente ha habido un pulso vital en los seres humanes que siempre van a estar tratando de salvaguardar la vida, y esa forma de salvaguardar la vida siempre es comunitaria. Históricamente tú puedes mirar todos los procesos desde la Comuna de París y más atrás, donde hay una resistencia a la opresión y es en comunidad, por algo antes de la colonia, de la usurpación del territorio, la gente vivía en comunidad y los que no cultivaban algunes lo cultivaban otres, y por eso habían estos espacios de trueque, de txafkintun históricos, para entender que no podemos tener todo en un territorio, el clima no lo permite, pero en el fondo sí se pueden buscar formas de intercambio, nosotros estamos tratando de hacer un ejercicio territorial que se llama: Aquí manda La Puebla, donde entrelazamos pueblos, nosotros traemos cosas de Petorca, de Wallmapu, pasamos por la sexta y entrelazamos unos alimentos con otros, en un circuito autónomo. (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos)

IV

(…) entonces yo creo que la mirada es que esos momentos nos hicieron comprender la importancia de lo que estamos haciendo, vino a subrayar que lo que estamos haciendo es un lugar que es muy importante de sostenerlo, y yo creo que la alegría de sabernos que estamos, esa son las conversaciones, y te lo digo, así como abrazo con llanto, ¡gracias por estar esa vez!, no me voy a olvidar que paso eso. Entonces eso es lo que hace la comunidad al final: estar ahí, o sea, yo soy tú y tú eres yo, en algún momento pudiera haber sido tú, me hubiera gustado que alguien hubiese hecho eso conmigo, o sea, yo hago ese gesto contigo porque estamos entramados en esa comunidad.

(…) yo creo que la emoción es de sabernos utopistas, de vivir una vida utopista, de haber pensado: oye, ¿levantar un almacén?, éramos como cuarenta pericos que nos demoramos dos o tres meses, pintando, poniendo la ampolleta, teníamos una socia que era eléctrica, ahí estuvimos con chuzo y pala entre todos nosotres, todo lo hicimos nosotres, y yo creo que ese es el sentido más profundo, sentir que un sueño común es posible, yo creo que ahí es donde es importante descolonizar la utopía, descolonizarla significa apropiarte de esa utopía en una forma de vivir, no es algo que está allá, es estar haciendo la utopía día a día y eso -yo creo- te devuelve la esperanza, te devuelve el sentido de mirar el mundo, de que si somos capaces de hacer esto cuanto más somos capaces de hacer, entonces después ya no vas por cosas pequeñitas, vas por cosas grandes (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos).

 

4. 2. Encadenamientos de mercados

 

(…) Creo que todos los que estamos trabajando en organizaciones de abastecimiento estamos conscientes de la desigualdad que hay en relación con la tierra, al acercarnos a los alimentos de forma directa y al monopolio que tienen, que existe en relación a los monocultivos, al mal uso del suelo, a la dueñidad que hay en torno a la tierra. Entonces para nosotros siempre va a ser un desafío el cómo podemos aceptar esos alimentos y ser una alternativa al supermercado, cuando es tan difícil competir contra esos precios, es muy difícil porque un monopolio tiene cooptado el mercado y puede incluso importar alimentos, y aun así tenerlos más baratos que el alimento nacional. Entonces para nosotros ha sido un tema, cómo podemos entramarnos, digamos, con otras organizaciones y que esto sea parte del trabajo, como prioritario, por eso que también articulamos las redes comunitarias con la autogestión, de ahí estamos haciendo ese tipo de trabajos, y claro, evidentemente, para nosotros es, en los dos momentos históricos que tú planteas, no hizo más que darnos cuenta que estamos en el camino correcto, estamos organizades haciendo comunidad; los dos momentos históricos que tú mencionas son momentos donde con mayor énfasis se plantea la cuestión del abastecimiento, y nosotros jamás cerramos, ningún día.

Entonces en la revuelta, nosotros la llamamos revuelta, no el estallido, porque esa es una forma de comprender las luchas históricas, entonces volvemos, siempre volvemos a la misma lucha, no estallamos de pronto sino que volvemos con esa fuerza de quienes nos anticiparon en esas luchas, y muchos que hoy en día están presos, están privados de libertad por esas luchas, entonces, en esos momentos que cerró el comercio para la revuelta, nosotros estábamos abiertos y éramos la alternativa de mucha gente en el barrio, entonces nos dimos cuenta de la importancia de lo que teníamos, tener algo donde tú generas la autonomía, donde también esos productores y productoras podrían haber quedado totalmente en el desamparo si hubiesen estado en el comercio oficial digamos, sin embargo, pudieron seguir vendiendo a través de nuestros canales de comercialización.

(…) siempre nos planteamos poder colaborar con las ollas, si bien no es algo que está establecido dentro de la cooperativa como algo mensual que se haga, o alguna consideración en forma permanente con alguna olla, sí hicimos vínculo con una olla de El Bosque, pero claro, ellos después no siguieron, cerraron, hubo mucho cansancio, nosotros nos vinculamos con elles, como planteándoles que incluso íbamos a hacer una huerta en el espacio para que pudieran establecer la olla, o sea, como hacer esa chamba de que también se generara un espacio de autonomía en relación a las verduras que se utilizaban para la olla, pero estaban muy cansados.

(…) entonces eso es lo que nosotros estamos haciendo, estamos hoy día trabajando con las organizaciones territoriales para recuperar la tierra, cómo nosotros aportamos en los procesos de recuperación territorial y cómo nosotros hacemos un compromiso de siembra que sea un circuito, independiente que pueda abastecer a todas nuestras organizaciones, que no somos pocas, y que estamos articuladas así, ya más de dos años. (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos)

 

4.3. Mercados de reciprocidad positiva

 

En Chile, al igual que en todo el mundo, se adoptaron medidas para consolidar un régimen de vitalidad frente al COVID19, entre ellas: cuarentenas por comunas, teletrabajo, teleeducación, acceso al seguro de desempleo o uso de mascarilla. Sin embargo, estas medidas no lograron frenar el avance del virus. Al mismo tiempo que se develó la desigualdad entre los habitantes (Azocar, 2020), se sumó el aumento del trabajo informal y la cesantía (11,2% en el trimestre marzo-mayo del 2020, según INE, 2020), la falta de alimentos como resultado de la detención de la cadena de importación, la ausencia de una política pública de parte del Estado central (Roura, 2020; Montes, 2020; Rojas 2020), y los niños y niñas de pre kínder hasta cuarto básico se encontraron en un considerable riesgo de padecer depresión o ansiedad (Larraguibel, et al. 2021). Por su parte, la cooperativa Juntos Compremos salió a construir respuestas, entre ellas:

a) La olla común Dignidad. Esta OEP de la comuna de El Bosque recibía apoyo desde la apertura de un centro de acopio en el Almacén Cooperativo, mientras que Juntos Compremos gestionó otros aportes con otras cooperativas, agricultores y pequeñas y medianas empresas. Es importante recordar que este tipo de OEP combina elementos simbólicos que constituyen un Nosotros que funciona como un referente para hacer frente a las situaciones adversas (Hardy, 1985; Guerrero y Pérez, 2020).

La olla común Dignidad y Juntos Compremos presenta dos encuentros significativos, el primero coincidió con el solsticio de invierno, fecha del We xtripantu en la cosmovisión mapuche, Inti Raimy en la cosmovisión Inca (Garcia-Huidobro y Painiqueo, 2005; Tuaza, 2017). Dada la fecha, es que a modo de celebración publicaron en 2020, el siguiente post en su Facebook:

 

Feliz We Xtripantu, Feliz Inti Raimy



Queremos darle las gracias a todxs quienes colaboraron en nuestra Campaña Solidaria Corazonando.

Quisimos llevarle a la Olla Comun Dignidad de El Bosque los mismos alimentos sanitos, libres de agrotóxicos que llevamos a nuestras mesas 

Aplaudimos la labor de lxs voluntarixs que cocinan de Lunes a Sábado para 300 personas el nivel de compromiso conmueve, pero como nos decían sus dirigentxs no puedes abandonar al hambre, no es una cifra, tiene ojos, rostro y nombre.

Gracias a nuestros proveedorxs MARAVILLOSXS que también fueron parte de esta acción solidaria con donaciones y precios especiales

Queltehue campesino por la quinoa @Tierralibre por el arroz @CooperativaCoagricam por los garbanzos y cebollas @CooperativaCotemp por las naranjas, papas, ajos, zapallos y zanahorias @macarenaescobar por las manzanas orgánicas Incoludido por el papel higiénico. De que otras maneras podemos abrazarnos? Nos tenemos No nos soltemos. Gracias a todxs lxs que hicieron esto posible  (Almacén Cooperativo Juntos Compremos, 21 de junio de 2020).

 

El segundo encuentro permitió dar a conocer la cantidad de productos que donó Juntos Compremos a la olla común Dignidad. A continuación, buscamos conocer un precio de referencia para cada producto (véase Tabla 2), así usamos una estimación que se logró al comparar los precios presentados en agosto de 2021 por: La Vega Delivery, Supermercado Líder y Supermercado A cuenta. Este ejercicio no se puedo realizar con un grado relativo de fidedignidad en otros productos como: libros, libretas y juegos de mesa, porque hay calidades y precios diversos, pero sí se puede reconocer que el concepto de apoyo a la olla común trasciende la alimentación y continúa atendiendo a los niños.  

 

Tabla 2: Los producto y precios estimados de la donación de Juntos Compremos a olla común Dignidad


 

Fuente: Elaboración propia basado en post Almacén Cooperativo Juntos Compremos del 8 de agosto de 2020 y precios publicados por: La Vega Delivery, Supermercado Líder y Supermercado A Cuenta, en agosto de 2020.

 

b) La campaña Corazonando. Juntos Compremos realizó esta campaña que consistió en recolectar libros y juegos infantiles para distribuirlos entre los niños y niñas de las familias que participan y asisten a la olla común Dignidad. En su red social Facebook dieron a conocer la noticia:

 

 ☺️Queremos agradecer a TODXS quienes aportaron para esta 2da Campaña Solidaria CORAZONANDO❤️ además de los aportes monetarios los 115 libros y 50 juegos de mesa que llegaron 

Recibimos unas joyas tan lindas como este libro de cuentos edición de 1956 publicada por la Academia de la República Socialista Soviética de Azerbaidján, Bakú... ☺️le pusimos un ribete dorado y una nota especial (…) que ganas de ver la carita del niñx que lo reciba... 殺

Les mandamos 137 abrazos desde nuestra Cooperativa a todxs quienes se hicieron presente ❤️ (Almacén Cooperativo Juntos Compremos, 7 de agosto de 2020)

 

c) La campaña Aquí manda La Puebla. Juntos Compremos realizó varias actividades con otras organizaciones que comparten el comercio justo, la valoración de los productos naturales y la economía solidaria, así se transportaron productos con el fin de colaborar con ollas comunes o ayudar a los productores.

 

A nosotros nos convocó la Federación de Cooperativas de Trabajo [TRASOL], y esa convocatoria fue un llamamiento para una Investigación de Acción Participativa para trabajar la economía popular, hubo seis encuentros, en el sexto en plena pandemia conformamos las Redes Comunitarias por la Autogestión, se acababa el proceso de la investigación, sentimos que éramos un montón de organizaciones que veníamos ya trabajando seis jornadas durante el año, era un valor habernos encontrado, habernos investigado nosotres mismes, y que pudiéramos pensar que terminaba un proceso y era el comienzo de otro, y ahí lo que devino fue que una compañera que trabajaba con el campo en Paine nos manda un video diciendo que había un productor que le habían cerrado la comercialización en Lo Valledor, y se había quedado acachado con sus tomates, y ahí fue la indignación como pareja, o sea, como que todos reaccionamos igual, ¿qué se creen estos hue’ones? Aquí no manda Lo Valledor, Aquí Manda La Puebla, y ahí fue cuando dijimos ya, vamos a buscar los tomates, entonces, como nosotres somos muches, tenemos vehículos, tenemos camiones, tenemos sede, entonces partimos a buscar los tomates po’, trasladamos como cinco toneladas de tomate y organizamos el nodos en Santiago, entonces generamos un circuito de como a qué hora pasaban por: Maipú, Quinta Normal, La Florida, iban subiendo a Ñuñoa, ese fue el primer ejercicio de La Puebla, vamos en La Puebla número diecinueve. . (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos)

 

4.4. 4. Integración

 

Entrevistador:  Entiendo, me mencionabas que con la olla común de El Bosque hubo un agotamiento, ¿podrías profundizar un poco como fue el cierre de esa actividad?

Entrevistada: No me acuerdo mucho las fechas, pero nosotros fuimos dos veces, la tercera vez fue para levantar el huerto, la segunda vez les compas ya estaban super cansados porque ellos repartían doscientas cincuenta raciones de alimentos diarios, ¡es un agote! Y más encima los llevaban a las casas, entonces eran muy comprometidos a estar todo el día con la chamba y las conversaciones que teníamos era que acá en el fondo se sostuvo la pandemia porque nosotros veníamos organizades desde la revuelta, entonces cuando toca la pandemia tenías un chat de la asamblea, un chat de los vecines, pero acá el pueblo sostuvo al pueblo, porque hubo un abandono total de las autoridades y allá en El Bosque, me contaban los compas, que en el fondo hay muchos ancianos, esa gente quedo botada, ni siquiera le llevaron cajas, la caja de mercadería vimos lo que eran, una burla, fueron las ollas las que sostuvieron a esas comunidades. Entonces ahí uno ve que el Estado no te cuida, que jamás te va a cuidar, el pueblo es finalmente quien logra articularse para sostener la vida. (Mujer, socia fundadora de Juntos Compremos)

 

5. Discusión

Colectivos y mercados de reciprocidad positiva

 

La horizontalidad interdependiente se expresa en la categoría “grupo de amigues”, el fin es “comprar más barato”, y sus reuniones en “casas” ayudan a “politizar la alimentación”. Por otro lado, el colectivo les ayuda a mirarse a sí mismos, ahí participan los artefactos, el chat por ejemplo; para “seguir siendo comunidad”; es decir, la calidad de la sociabilidad expresada en un “espacio común” (“territorio”) que “pulsa la vida” prefigurando un “circuito autónomo”, la territorialidad húmeda pasa por el afecto-guía de “estar ahí”: “estamos entramados”.

Por otro lado, hay dos tensiones en el mercado donde se despliega Juntos Compremos, una de ellas se expresa mediante las categorías: “dueñidad”, “monocultivos” y “tierra”; la otra tensión se manifiesta en las palabras: “monopolio”, “cooptado” y “mercado”. Entonces, ¿cómo crear lazos funcionales que conduzcan la solidaridad comunitaria de clase? La respuesta proviene de las prácticas de “entramamiento” que deberían ser inherentes al desempeño de la autogestión porque de esa forma se hizo un tipo de “comunidad” que enfrentó los problemas de la pandemia.

Al cierre de este nivel de interpretación se debe consignar que el “cansancio” es el nombre de un afecto-guía de las prácticas de la “olla” y que es comprendido por Juntos Compremos. Además, la “olla” es el artefacto que vincula a ambas colectividades. Por lo mismo, desde ahí se elaboran impresiones sobre el mundo: “recuperar la tierra”, y se aprehenden los sentimientos objetivados que logran articular buena parte de la vida cotidiana.

 

5.3. Mercados de reciprocidad positiva e integración

 

La campaña Corazonando y Aquí Manda La Puebla, son modelos que interrogan las actuales barreras de entrada a los mercados y son formas de administrar mercados de reciprocidad positiva. A través de esas acciones colectivas también observamos el involucramiento afectivo y festivo de los integrantes de la cooperativa.

La expresión: “articularse para sostener la vida”, indica la construcción de derechos gracias a las obligaciones del mercado de reciprocidad positiva. Además, así la cooperativa reconoce que enfrentó la pandemia desde una organización que distribuyó bienes y servicios sobre la reciprocidad que se había forjado en la “revuelta”. El “chat” como artefacto y tecnología, medió la comunicación entre la “asamblea” y entre “vecines”.

 

Conclusión

 

La categoría de colectivo contribuye a reunir a un conjunto de dimensiones que se pueden revisar en datos, y esa capacidad ayuda a plantear una interpretación en donde se distingue este fenómeno de otras posibilidades de la vida económica. Un aspecto especial está dado por la incorporación de las emociones que viajan en el lenguaje hablado, escrito o audiovisual. Sin embargo, se descubre un límite porque no se tienen antecedentes sobre la subjetividad política volcada a resolver las contradicciones estructurales y las relaciones de opresión, ausencia que se despejaría mediante la observación participante en los momentos asamblearios de las organizaciones.

 

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Documentos audiovisuales

 

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Exposición sobre el Almacén Cooperativo Juntos Compremos en Conversatorio de Agroecología, 18 jul 2016, [Seminario]. Recuperado de: https://youtu.be/C1Fay9mmXk8

 

Entradas de blog

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (19 de febrero de 2020). Somos una cooperativa de Servicio de Abastecimiento [Entrada Facebook]. Recuperado de:https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/posts/pfbid02M6LFpjkV8nNinrYNfzDUfHgz5LaqNUdKbrw7v5S5QGBZoZkkyhckYBbEBbJrgCGnl

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (12 de abril de 2017). Más allá de lo orgánico. [Entrada Facebook]. Recuperado de: https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/photos/a.946290872136469/1228997020532518

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (19 de abril de 2021). Queremos partir esta semana. [Entrada Facebook]. Recuperado de: https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/posts/pfbid0wKZ8UpaidVae2WtsX1iZA8HBMfyp917cETtrXQuNbfg75vTkG6oAJGCTHBeCymiKl

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (21 de junio de 2020). Feliz We Xtripantu, Feliz Inti Raimy [Entrada Facebook]. Recuperado de: https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/posts/pfbid0QtHNG8gkJZv87ui2zQqMbSXZBj7vuiyRY6Xw8E7DUYvFgcnhRYfr14DyWAzX6gral

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (8 de agosto de 2020). Aguante olla común Dignidad. [Entrada Facebook]. Recuperado de: https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/posts/pfbid0N5ERjYsEFFwkXddHbow5Qo7xm8zhdVpDgg6gKPGuRhGRuyk4jGHuDq9Ak8sK4E1cl

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (7 de agosto de 2020). 2da Campañas Solidaria CORAZONANDO (Entrada Facebook]. Recuperado de: https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/posts/pfbid0disrDvU9vkt582Jg2P4zctgsBHFLZC6miehPptiyG5scv8htxTjMB4PxfD5wBD58l

 

Almacén Cooperativo Juntos Compremos (24 de diciembre de 2020). Aquí Manda La Puebla. [Entrada Facebook]. Recuperado de: https://www.facebook.com/AlmacenJuntosCompremos/posts/pfbid02RxAt5qDf5Me5nvCTP2qNS8qqaRipb4KkcJjTtcwU5mCwLvvGQ2mTodLSwuyy9oWl





 




Otra Economía, vol. 16, n.29, 189-208   -   enero/junio 2023     -    ISSN 1851-4715    -    Recibido: 028/10/2022  -    Aceptado: 01/06/2023

 

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Gómez N. y González Torrealba, M. (2023). Sostener la vida en la economía popular: Notas desde la categoría de colectivo y sus usos en un caso de economía solidaria. Otra Economía, 16(29), 189-208

 

*  Profesor Asociado de la carrera de Sociología, Universidad Central de Chile, Santiago, Chile. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7700-6935

** Instituto Nacional de Derechos Humanos, Santiago, Chile. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6728-8801

 

Este artículo es producto del estudio: Tecnologías y vidas cotidianas en tiempos de pandemia, financiado por los fondos Internos de Investigación de la Universidad Central de Chile (CIP2020010) y el Projeto de pesquisa, O terceiro arquipélago. A reciprocidade e os coletivos de auto-organização da vida comum, de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos, Programa de Pós-graduação em Ciências Sociais.

[2] Entre el 18 de octubre y el 30 de noviembre de 2019, el INDH [Instituto Nacional de Derechos Humanos] presentó 577 querellas en relación con la conducta de los funcionarios de Carabineros. Entre otras informaciones relevantes estas denuncias incluyeron los casos de: 238 personas heridas por el uso de escopetas de balines por parte de Carabineros, incluyendo al menos 20 niños, niñas y adolescentes. Al menos 140 casos de disparos por encima de la cintura con escopetas de balines. Al menos 92 denuncias en las que las víctimas declararon haber recibido disparos de escopetas de balines desde una distancia inadecuada. 281 personas que reportaron haber sido golpeadas durante su detención o mientras estaban bajo custodia. 117 personas sometidas a desnudez forzada. 53 personas que sufrieron traumatismos oculares en el contexto de las protestas” (Lista de acciones judiciales interpuestas por el INDH actualizada al 6 de abril de 2020, op.cit. Amnistía Internacional, 2020, pp.58)

[3] El origen del concepto lo reconocemos en el Programa de Economía del Trabajo (PET).

[4] El día 8 de septiembre de l983, en el marco de la Quinta Jornada de Protesta Nacional, se produjeron nueve muertes: Miguel Angel Zavala Gallegos, de 24 años de edad, era chofer de buses. Murió a causa de una herida a bala que le atravesó el torax, en momentos que se produjo un incidente entre pobladores y fuerzas policiales en la Población La Victoria (Santiago). Testigos presenciales afirmaron que efectivos de Carabineros hicieron uso de sus armas de fuego. Carabineros señala que en ese lugar no había fuerza pública y que los disparos provinieron de civiles que se movilizaban en un vehículo sin patente. A esta Comisión no le resulta verosímil la versión oficial en atención a las declaraciones de los testigos y los antecedentes sobre el procedimiento general empleado en las manifestaciones colectivas por parte de las fuerzas policiales. Por tanto, presume que los agentes del Estado violaron el derecho a la vida de Miguel Zavala, al hacer uso excesivo de la fuerza” (Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación, 1996).

[5] La persistencia de un modelo familiar implica por lo mismo la persistencia de una cultura en su núcleo matricial energético al menos, de modo que no cambia sin el cambio de éste y viceversa. Familia matricentrada no significa de ninguna manera familia matriarcal. El matriarcado lleva, en la misma etimología de la palabra, el poder de dominio como contenido definitorio. Si bien el poder de la madre es una realidad presente en la familia matricentrada, no la define. En todo caso no es un poder de gobierno femenino sobre la comunidad. Bajo un patriarcado formalmente fuerte, y realmente débil, funciona un matriado (sic) totalizador de puertas adentro. La familia pues, en este modelo, está constituida por una mujer-madre con sus hijos.” (Moreno, 2006a:206).