
Experiencias de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo en el partido de Quilmes y aledaños
Experiências de Intermediação Solidária com Nós de Consumo no município de Quilmes e áreas circundantes
Solidarity Intermediation Experiences with Consumer Nodes in the Quilmes municipality and surrounding areas
Christian Arnaiz *
Florencia Isola Zorrozua**
Laura Niño***
Emanuel Jurado****
emanuel.jurado@ffyl.uncu.edu.ar
Resumen: En este trabajo se estudian los Circuitos de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo (CISNCo) del Partido de Quilmes, provincia de Buenos Aires, Argentina (año 2021), con el objetivo de identificar, caracterizar y analizar el funcionamiento de esas experiencias de abastecimiento alimentario. En estos circuitos se reduce la distancia geográfica y la cantidad de figuras intermediarias entre la producción y el consumo. Además, se busca que una parte de la demanda de alimentos de las familias trabajadoras se abastezca por productores/as cooperativizados/as y de la agricultura familiar, mejorando así el ingreso de las familias productoras y facilitando el acceso de alimentos más sanos a los/as consumidores/as. Se utilizó una metodología cualitativa, que contempló dos momentos: 1- relevamiento para la confección de un directorio y mapeo de experiencias; y 2- caracterización de las experiencias de intermediación solidaria con nodos de consumo a partir de entrevistas semiestructuradas y en profundidad a los/as coordinadores/as de estas. Se pudo determinar que la distribución y circulación de alimentos requiere de relaciones sociales complejas y diversas, las cuales involucran distintos actores. Así dentro de la organización social de los circuitos cortos de comercialización (CCC) con mercados de cercanía, los nodos de consumo son los que posibilitan la intermediación solidaria, particularmente durante el aislamiento ocasionado por las medidas de cuidado ante la pandemia de COVID-19
Palabras claves: Circuitos Cortos de Comercialización, sistema agroalimentario, intermediación solidaria
Resumo: Neste trabalho, estudam-se os Circuitos de Intermediação Solidária com Nós de Consumo no muncipio de Quilmes, Província de Buenos Aires, Argentina (ano 2021), com o objetivo de identificar, caracterizar e analisar o funcionamento dessas experiências de abastecimento de alimentos. Nesses circuitos, a distância geográfica e o número de figuras intermediárias entre produção e consumo são reduzidos. Além disso, busca-se que parte da demanda alimentar das famílias trabalhadoras seja suprida por produtores cooperados e agricultores familiares, melhorando assim a renda das famílias produtoras e facilitando o acesso a alimentos mais saudáveis para os consumidores. Foi utilizada uma metodologia qualitativa, que contemplou dois momentos: 1- levantamento para elaboração de um diretório e mapeamento de experiências; e 2- caracterização de experiências de intermediação solidária com nós de consumo a partir de entrevistas semiestruturadas e em profundidade com seus coordenadores. Por fim, determinou-se que a distribuição e circulação de alimentos requer relações sociais complexas e diversas, envolvendo diferentes atores. Além disso, dentro da organização social dos canais curtos de comercialização com os mercados locais, o papel dos nós de consumo na intermediação solidária é fundamental, principalmente durante o isolamento causado pelas medidas de cuidado diante da pandemia do COVID-19.
Palavras- claves: Circuitos Curtos de Marketing, sistema agroalimentar, intermediação solidária
Abstract: In this work, the Solidarity Intermediation Circuits with Consumption Nodes of the Quilmes municipality, Province of Buenos Aires, Argentina (year 2021) are studied, with the aim of identifying, characterizing and analyzing the operation of these food supply experiences. In these circuits, the geographical distance and the number of intermediary figures between production and consumption are reduced. In addition, it is sought that part of the food demand of working families be supplied by cooperative producers and family farmers, thus improving the income of producer families and facilitating access to healthier food for consumers. A qualitative methodology was used, which contemplated two moments: 1- survey for the preparation of a directory and mapping of experiences; and 2- characterization of solidarity intermediation experiences with consumption nodes based on semi-structured and in-depth interviews with their coordinators. Finally, it was determined that the distribution and circulation of food requires complex and diverse social relationships, involving different actors. In addition, within the social organization of the short distribution channels with local markets, the role of consumption nodes in solidarity intermediation is key, particularly during the isolation caused by the care measures in the face of the COVID-19 pandemic.
Keywords: Short Marketing Circuits, Agrifood System, Solidarity Intermediation
Introducción
En este artículo damos cuenta de una serie de circuitos cortos de comercialización (CCC) alimentaria con mercados de cercanía en el Partido de Quilmes (Provincia de Buenos Aires, Argentina) y zonas aledañas, particularmente aquellos que denominamos Circuitos de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo (CISNCo). El objetivo se dirige a identificar, caracterizar y analizar el funcionamiento de esas experiencias, las cuales desarrollan sus actividades de abastecimiento alimentario desde 2015 hasta 2021 –y por ende, dentro del periodo de pandemia de COVID-19 de 2020/21–.
Entre los elementos que los caracterizan se halla no sólo la reducción al mínimo de la distancia geográfica y la cantidad de figuras intermediarias entre la producción y el consumo, sino también la promoción del acortamiento de los vínculos entre dichos actores (López García, 2012; Soler Montiel y Calle Collado, 2010). Además, se busca que una parte de la demanda de alimentos generada por familias trabajadoras se canalice hacia el abastecimiento más directo desde las unidades productivas cooperativas y de la agricultura familiar mejorando el ingreso de las familias productoras y facilitando el acceso de alimentos más sanos a los consumidores (Pastore, 2020).
Con respecto a lo específico del elemento de comercialización de los CISNCo, podemos pensar dichos mercados como formas alternativas a la lógica del capital (propia de las formas convencionales de comercialización), ya que prima la satisfacción de necesidades de los actores intervinientes y los intercambios son comerciales, pero también sociales, culturales y políticos (Alcoba Dumrauf et al., 2011). A su vez, a partir del fortalecimiento de la trama de relaciones entre quienes forman parte, la noción de mercado solidario (Plasencia y Orzi, 2007) resulta útil para delinear aún más estas experiencias, ya que supone un rol activo de productores/as y consumidores/as asociados para el establecimiento de acuerdos y formas de hacerlos cumplir. Estos pueden desagregarse según la modalidad específica que asumen (Caracciolo et al., 2012) y el tipo de actor/actriz encargado/a de organizarlo y el vínculo existente entre productores/as y consumidores/as (Caracciolo, 2019).
Precisamente los mercados de cercanía con intermediación solidaría se insertan en el debate sobre el vínculo que se establece entre producción y consumo. Se trata de experiencias que requieren –para cumplir con la provisión periódica de alimentos a los hogares– una figura de mediación (con áreas de trabajo y funciones específicas) entre productores/as y consumidores/as. En ese sentido, ha proliferado en los últimos años, desde el ámbito de la Economía Social, Solidaria y Popular (ESSP), una creciente cantidad de experiencias que actúan desde una lógica de intermediación solidaria, las cuales buscan constituirse como alternativas concretas al rol de las comercializadoras tradicionales. Estas experiencias actúan con el objetivo de construir entramados entre los subsistemas de la producción, la comercialización y el consumo para mejorar los ingresos de los/as productores/as, y también promover el vínculo y compromiso recíprocos entre todas las partes intervinientes en el circuito (Caracciolo et al., 2012).
Entre las entidades que realizan este tipo de tarea encontramos las Comercializadoras Solidarias (Caracciolo. M, 2012, Perret. M, 2017) u Organizaciones de Intermediación Solidaria (Mosse, 2019). Estas comercializadoras han tomado relevancia en los últimos años resignificando el rol de los/as intermediarios/as tradicionales (Perret, 2017). En su interior, los equipos de gestión -es decir, quienes toman las decisiones tanto estratégicas como operativas del mercado- suelen adoptar un carácter cooperativo en lo que se refiere a la organización interna (más allá de contar o no con la forma jurídica cooperativa). En lo que refiere al trabajo específico, las comercializadoras solidarias llevan a cabo tareas relacionadas al vínculo con las unidades productivas, organización de la logística, publicación y difusión de los productos, toma de pedidos, distribución y pago por los productos y tareas generales de gestión propias de la actividad (Mosse, 2019).
En cuanto a las posibilidades de sostenibilidad económica de estas experiencias, se encuentran diferencias en relación a la decisión y posibilidades de remunerar el trabajo de quienes integran el equipo de gestión para búsqueda de recursos externos (Mosse, 2019), y del número y variedad de alimentos comercializados, algo que está en relación con la “consolidación y profesionalización de un equipo de trabajo fijo” (Demicheli, 2021). Esta profesionalización del trabajo de intermediación requiere, entre otras cuestiones, de la disponibilidad de lugares de acopio para la mercadería y del desarrollo de procesos de trabajo especializados.
Finalmente, numerosas experiencias de intermediación solidaria cuentan con nodos o círculos de consumo en su interior. Se trata de grupos de vecinos/as y/o compañeros/as de trabajo o militancia que se organizan en diversos espacios físicos buscando acceder de manera colectiva a los alimentos. Su función principal es la organización del consumo en el territorio, a la vez que cumplen un rol educativo y comunicacional sobre el consumo responsable. Los nodos de consumo se relacionan de manera interdependiente con la red de comercialización a partir de la provisión de los productos que ofrece la red para sus consumidores/as, posibilitando a su vez al circuito ganar escala de venta a partir de la organización del consumo. Algunos de ellos agregan producciones locales de sus territorios de pertenencia o productos elaborados por las mismas personas consumidoras del nodo (prosumidores/as).
A partir del recorrido hecho en los párrafos anteriores y en función de las experiencias existentes en el partido de Quilmes, nos enfocamos en los CISNCo organizados desde la población consumidora, ya que la decisión de compra parte de quien realiza el consumo final, no habiendo una mediación en ese sentido del Estado en sus diferentes niveles u otra organización. Es decir, el análisis lo centramos en la intermediación solidaria con nodos de consumo.
Particularmente esta investigación se desarrolló en el 2021[1] bajo una metodología cualitativa desarrollada en dos etapas: i) un relevamiento extendido para la confección de un directorio y mapeo de experiencias a los que se tuvo acceso a través de información directa a partir del contacto con referentes clave de éstas, así como la búsqueda de información disponible en redes sociales y páginas web oficiales; ii) se caracterizó con mayor detalle las experiencias de Intermediación Solidaria con nodos de consumo a partir de entrevistas semiestructuradas y en profundidad a personas encargadas de su coordinación.
Por medio de esta metodología buscamos comprender en profundidad las diferentes dimensiones y relaciones sociales sin perder de vista la perspectiva que asumen los actores y las actrices sociales. Cabe aclarar que existía un vínculo previo con las organizaciones analizadas –desde las prácticas de extensión e incubación que la UNQ sostiene en el territorio– lo que facilitó la recolección de la información. Esta relación previa con las experiencias, basada en la confianza mutua y la asociación fue la que posibilitó la realización de las entrevistas mediante una plataforma en línea, como también permitió completar las tablas y los registros que requieren diferentes grados de observaciones.
En el marco del presente proyecto se relevaron y georeferenciaron 16 experiencias de CISNCo impulsados y gestionados por distintos actores y actrices del territorio, de las cuales 6 corresponden al tipo Intermediación Solidaria con nodos de consumo, las cuales cuentan con mayor complejidad en las articulaciones territoriales y las cuestiones vinculadas a la distribución y logística. Estas organizaciones, en su mayoría, cuentan con la modalidad de venta a través de nodos o círculos de consumo, constituidos especialmente por vecinos/as que se organizan en domicilios particulares o centros comunitarios para acceder de manera colectiva a los alimentos. Gran parte de estas experiencias, como veremos con más detalle en el siguiente apartado, cuentan con una gestión centralizada a partir de la conformación de equipos de trabajo que desarrollan tareas de comunicación, toma de pedidos y vinculación con los nodos, compras de productos, logística, administración, como así también, en gran proporción, con centros de acopio para los productos y organización de la logística. Entre las 6 organizaciones, identificamos al menos 51 nodos o círculos de consumo en funcionamiento en la localidad Quilmes y aledaños (Berazategui, Avellaneda y Florencio Varela), las cuales continuaron en funcionamiento durante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), implementando protocolos de cuidado para las personas e inocuidad de los alimentos.
Asimismo, detectamos que estas organizaciones son impulsadas y gestionadas por distintos actores y actrices en el territorio. Por un lado, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) impulsan una experiencia cada una; la Subsecretaría de Economía Social, Popular y Solidaria y la Dirección de Economía Social y Asociativismo del municipio de Quilmes impulsa otra; mientras que las restantes son dinamizadas por organizaciones y movimientos sociales como el Frente Popular Darío Santillán, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE-Rama Rural), la Red de Huertas Comunitarias y la cooperativa de trabajo Despiertavoces.
A partir de las entrevistas realizadas a coordinadores/as de cinco experiencias de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo, y con el objetivo de caracterizar y analizar su funcionamiento, identificamos que todas comparten el hecho de organizar la provisión de alimentos desde los espacios productivos –vía nodos de consumo– hacia los hogares de manera regular (una vez por semana o cada quince días). Estas prácticas nuclean en red a unidades productoras de alimentos frescos y elaborados (envasados) tanto de la agricultura familiar como de cooperativas y emprendimientos asociativos, nodos (o círculos) de consumo localizados en zonas urbanas los cuales agrupan familias consumidoras y un equipo de gestión que viabiliza (a partir de ciertas funciones) la distribución de los alimentos desde la producción hacia los nodos de consumo.
Identificamos que la tarea de intermediación es central, ya que -como veremos más adelante- cumple con funciones básicas y complementarias para la articulación entre producción y consumo: se trata de una actividad que trasciende la provisión de alimentos, ya que fortalece las subjetividades en torno a la idea de soberanía alimentaria y consumo responsable.
A partir de las entrevistas realizadas a las cinco experiencias de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo identificamos en los relatos de los/as entrevistados/as un énfasis en la importancia de los antecedentes que posibilitaron el surgimiento de cada experiencia. En este marco, diferenciamos la influencia del contexto local, nacional y mundial, particularmente la pandemia, así como también la importancia de las articulaciones institucionales, los entramados en red y las acciones previas.
Encontramos que del total de las experiencias entrevistadas, dos de ellas (Mercado Territorial y Mercado de Consumo Popular/MeCoPo) surgen en un contexto de cambio de gobierno nacional (2015-2016) y tres de ellas (Comprá en Red, La Periurbana y Bolsón Colaborativo) en contexto de pandemia (2020), puntualmente a partir del decreto 297/20 del ASPO. En las dos primeras encontramos una fuerte influencia de procesos organizativos e institucionales de la Economía Social y Solidaria (ESS) en los años precedentes, tales como el impulso de proyectos productivos autogestivos, el fomento y apoyo por parte del Estado al cooperativismo, el impulso de procesos de formación en ESS y experiencias de comercialización y compras comunitarias previas. En relación a las experiencias que iniciaron durante la pandemia, observamos que su principal motivación fue generar un canal comercial para los/as productores/as, que en un contexto de muchas restricciones por el ASPO se vieron perjudicados/as, así como construir propuestas que pudieran responder a la emergencia alimentaria que se generó en los años previos y se profundizaría por la emergencia sanitaria. Vale aclarar que la pandemia implicó a todas las experiencias una adaptación a las nuevas condiciones que se imponían (como la creación de protocolos de cuidado) que influyó de manera diferenciada.
La Periurbana tiene su origen en la feria de productores periurbanos[2] que se realizaba desde 2018 en el campus de la UNAJ, fue impulsada gracias al trabajo realizado entre equipos de investigación y vinculación de la UNAJ (Grupo de Estudios Ambientales y el Grupo de Estudios Periurbanos) con distintas organizaciones de producción familiar de la Mesa Agraria de Florencio Varela, la Municipalidad de Varela y el INTA. Ante el surgimiento de la pandemia y el posterior cierre de ferias y universidades públicas, debieron impulsar una nueva estrategia de comercialización que pudiera sostener el canal de venta habitual de la feria de la UNAJ pero con otro formato. De esta manera, docentes y estudiantes constituyeron nodos de consumo solidarios en las zonas aledañas a la Universidad, así como también una modalidad de venta virtual que facilita la comercialización de verduras en formato de bolsón y otros productos familiares. Dicha estrategia implicó nuevas tareas y roles, tales como diseñar una logística específica que organice el traslado de los productos directamente desde las quintas y unidades productivas hacia los nodos de consumo, así como actividades de sensibilización en la temática. Como afirma una representante de La Periurbana,
(...) de manera voluntaria nos pusimos al hombro a elaborar material de difusión, videos, entrevistas, armar los nodos, acompañar el proceso de formación de los noderos, porque los noderos no sabían ni siquiera qué era un productor agroecológico.
El Bolsón Colaborativo por su parte, surge como iniciativa de la Red de Huertas Comunitarias[3], quienes ante el ASPO se propusieron consolidar una red de abastecimiento alimentario a través de la venta de alimentos de producción familiar desde una plataforma digital y la creación de nodos de consumo en casas particulares de las localidades de Quilmes, F. Varela y Berazategui. La Red de Huertas Comunitarias desarrollaba un trabajo desde 2013 en el armado de huertas barriales, reproducción e intercambio de semillas y otras actividades educativas sobre soberanía alimentaria. Previo a la pandemia, participaba de la feria de la UNAJ, así como de otras de la zona y espacios de articulación con productores/as y emprendedores/as locales. En este marco, se constituye al Bolsón Colaborativo con el objetivo de fortalecer a los productores locales en contexto de emergencia sanitaria y generar precios accesibles a los/as consumidores/as frente a la especulación del contexto de pandemia.
Nosotros ya lo veníamos haciendo con el que hace cinco años fue nuestro primer nodo que se organizó de alimentos, de verduras agroecológicas. Se hizo una de las huertas comunitarias y después bueno, duró nueve meses (...) Después en la cuarentena surgieron las condiciones, las necesidades y las voluntades como para que podamos lanzar de nuevo esta propuesta, pero ya desde una red más armada con un proyecto escrito, con nodos organizados con protocolo en un momento donde incluso no existían los protocolos ni para comercialización y tampoco estaba lo que era el permiso de circulación (Representante del Bolsón Colaborativo).
Compra en Red es una estrategia de gestión pública impulsada por la Subsecretaría de Economía Social, Popular y Solidaria y la Dirección de Economía Social del Municipio de Quilmes. Si bien Compra en Red da inicio en un contexto de pandemia, se configuraba como una de las líneas de gestión de dicha política pública con una fuerte impronta de articular con organizaciones del sector y tomar aprendizajes de experiencias previas:
Dentro de los ejes que habíamos planificado de gestión pública con respecto a los alimentos, los habíamos dividido en tres (...) En principio como lo nombraste (...) la ferias de alimentos en los diferentes territorios; en segundo plazo, los nodos de comercialización de alimentos, lo que hoy conocemos como Compra en Red acá en Quilmes; y el tercer eje es lograr que, (...) el de más a largo plazo, es lograr, un mercado territorial propio, municipal, porque históricamente existía en el centro de Quilmes y consideramos que es un lugar que debemos recuperar como sector popular y de comercialización de alimentos (Representante de Compra en Red).
Mercado Territorial surge desde la UNQ particularmente como una de las líneas de trabajo de la Incubadora Universitaria de Economía Mercados y Finanzas Solidarias (IU-EMF) del Programa Universitario de Incubación Social (PUIS). La IU-EMF empieza a trabajar en el año 2013 con el objetivo de acompañar procesos que apunten a la construcción de mercados sociales favoreciendo a productores/as de la agricultura familiar y del sector asociativo así como a consumidores/as. Mercado Territorial se gestó a partir de la vinculación de la IU-EMF con organizaciones de la agricultura familiar[4], organizaciones barriales-comunitarias y de la ESSP[5] y con la Agencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) La Plata. Estas articulaciones permiten dar inicio en septiembre de 2015, al primer circuito de comercialización de bolsones de verdura de estación en transición agroecológica provenientes de dos organizaciones de productores/as hortícolas y con el armado de nodos de consumo en la zona sur del AMBA:
Había un trabajo previo del INTA con grupos de productores que estaban haciendo una transición hacia la agroecología, ellos venían de su producción convencional con paquetes tecnológicos, y la problemática que se daba era que no había canales de comercialización de esa producción, entonces era como bastante complejo que los productores accedieran o pudieran desarrollar en el tiempo y sostenerlo ese cambio hacia la agroecología… (Representante de Mercado Territorial).
El Mercado de Consumo Popular (MeCoPo) también surge hacia fines de 2015 y principios de 2016 como una propuesta del Frente Popular Darío Santillan (FPDS) que venía generando espacios de trabajo autogestivo en la producción de indumentaria, herrería y carpintería. El FPDS vió la necesidad de generar estrategias de comercialización más directa para fortalecer la producción popular de sus emprendimientos. De esta manera, el FPDS constituye la comercializadora MeCoPo articulando con organizaciones barriales y sus redes territoriales para la creación de almacenes populares en donde comercializar la producción y además de sus productivos de emprendimientos familiares y autogestivos de alimentos:
(...) el concepto fundamental de la organización, en sí, es generar trabajo (...) Después de que MeCoPo inició también empezó la rama de gastronomía; ahora también ya estamos en lo que es la rama de Agricultura en varias provincias (...) Una vez que ya el producto se realiza de una forma expeditiva, digamos... como que ya conocés todo el circuito sea cual fuera la rama, donde te encontrás que tenés el problema es con la comercialización, ¿no?... que no tenés lugares donde poder comercializar. Surgieron varias cosas, una de ellas es que nos vimos con la necesidad de también abrir el abanico de los que son los productos, (...) vimos que había como un campo mucho más amplio para para poder llegar a comercializar y ahí va surgiendo esto de juntarse con cooperativas, articular con otras organizaciones compañeras, buscar emprendimientos familiares, trabajar con fábricas recuperadas. (Representante de MeCoPo)
La pandemia aparece como una situación ante la cual los circuitos analizados debieron ajustar prácticas para poder dar respuestas precisas. Tanto Compra en Red como El Bolsón colaborativo expresan la necesidad de aportar al Plan de Argentina contra el hambre en el contexto de Covid 19, para así brindar soluciones ante la emergencia alimentaria y frenar la especulación de precios. En esta línea, una representante de Compra en Red, afirma:
Entonces cuando nosotros arrancamos con las ferias apenas asumimos, en enero, que fue con todo el surgimiento del Plan Argentina contra el hambre y de la tarjeta alimentar que empezamos a encarar con las diferentes organizaciones que nosotros tenemos (...) Entonces, en ese sentido, nosotros arrancamos con la feria (...) Bueno, vamos a dar el puntapié inicial con respecto a esto: Pandemia. Entonces fue rápidamente pensar cómo logramos la comercialización de alimentos en un momento en el que no podíamos ir al territorio porque se paralizó, realmente al principio no sabíamos bien de qué se trataba (...) (Representante de Quilmes compra en red).
En las entrevistas se observa que en las distintas experiencias el foco está puesto sobre el desarrollo del pequeño/a productor/a, y no sobre las/los intermediarios, ni las/los consumidores; lo que interpela las prácticas del mercado tradicional. Además, en el caso de La Periurbana y el Bolsón Colaborativo la motivación refiere a la necesidad de poder lograr lugares de comercialización para los productores en el particular contexto de pandemia.
Una de las dimensiones que atraviesan fuertemente a todas las entrevistas realizadas son los valores, los cuales sostienen y posibilitan las prácticas y las experiencias de los circuitos solidarios, y los que le dan sentido y fortaleza a la organización. Los principales valores que se mencionan son: la búsqueda de un precio justo, la cercanía productor/a-consumidor/a, poder comercializar productos saludables, la soberanía alimentaria, la autonomía familiar, garantizar el abastecimiento en contexto de las restricciones de circulación impuestas por la pandemia, la construcción de un espacio de trabajo para los/a compañeros/as, la organización de los/as consumidores/as, y ofrecer productos directos de quien los produce y no de reventa, las posibilidades de articular redes de trabajo, confianza y apoyo mutuo. Además, aparece articulado a los valores el desafío de la necesidad de poder hacer llegar a sectores populares los productos que comercializan. Algunos testimonios que dan cuenta de esto son:
Las ventajas son las que ya conocemos de alguna manera, son precios accesibles y acercar, (...) productos novedosos para el común denominador de la sociedad (...) También lo que son productos saludables a precios razonables, precios justos y que no tienen una característica propia de acumulación del capital. Lo que se trata es ofrecer eso, acercar la distancia entre el consumidor y el productor. (Representante de Quilmes Compra en Red).
Los productos (...) que sean ellos los productores, no reventa, o sea, a excepción del almacén que obviamente se fracciona, además. No pedimos reventa, o sea que todos sean autores de las producciones que hacen. Agroecológico: hoy podríamos plantearnos de qué vamos a reorganizarnos (...) de cómo transmitir esto a los a los emprendedores, de que se comprometan a una transición, (..) Algo que desde la red huertas comunitarias siempre es un objetivo que tiene que ver con la soberanía alimentaria, entonces tanto la autonomía familiar como la soberanía alimentaria o la horticultura familiar (...) Creo que sí (...) queremos comer y es el comprar es parte, no solamente un derecho, sino también una política, es una decisión política, tenemos que entender también de qué forma queremos construir esa realidad y esa nueva forma de producción, y distribución (...) si nos estamos organizando para poder autoconvocarnos como nodos, para poder hacer llegar [productos] (...) más saludables a la gente también (Referente Bolsón Colaborativo).
En las diferentes entrevistas pudimos observar que las mujeres tienen un rol clave en el desarrollo de las experiencias, dado que su trabajo articulado y en red es fundamental para sostener las distintas prácticas y actividades.
Esto lo hemos reflexionado mucho con mis compañeras, tiene que ver con el género. No quiero decir que las mujeres por ser mujeres estamos como más aferradas a la vida, o sea tenemos la vida, pero somos como más comunitarias en ese sentido, yo creo que cuando ves que todos se viene a pique miras para los costados y decís qué hacemos, y en ese sentido las mujeres somos más de articular. (...) El rol de las mujeres en sostener la vida y reflexionar sobre qué estamos haciendo, poder mirar tanto para el costado como decir qué nos espera (Representante de La Periurbana).
En resumen, mediante la realización de este estudio pudimos advertir la relevancia que adquiere la dimensión política en sus prácticas cotidianas, y además en cómo esta se constituye como un armazón que posibilita el sostenimiento de sus distintas actividades, y en particular en un contexto de emergencia sanitaria instalado por el Covid 19.
En los mercados de cercanía con intermediación solidaria la propia dinámica y complejidad del proceso involucrado en garantizar la provisión de alimentos con frecuencia de entrega semanal o quincenal, desde las unidades productivas a los hogares vía nodos de consumo, ha implicado la centralización de ciertas funciones en equipos de gestión conformados para tal fin. Algunos de estos equipos han formalizado su trabajo desde figuras cooperativas mientras que otros sostienen las tareas desde agrupaciones de hecho.
En líneas generales, se observa en las experiencias analizadas un creciente nivel de especialización en áreas de trabajo, profesionalización de los equipos específicos e incluso canales logísticos que dan cuenta del mayor grado de complejidad. Esto se produce cuando se distribuye una gran variedad y cantidad de alimentos provenientes de distintos grupos de productores/as, así como la creciente conformación de nodos de consumo desde donde se demanda un buen desarrollo de las entregas y calidad de producto.
A partir de las experiencias analizadas, en los casos en que dichas funciones fueron pensadas en forma más descentralizada (distribuidas entre los distintos componentes del circuito), describiremos a continuación de qué manera esto ha impactado en las características y funciones del equipo de gestión y en la especificidad de los propios circuitos de distribución.
En las cinco experiencias analizadas identificamos ciertas funciones básicas vinculadas al proceso de intermediación solidaria que clasificamos en: 1) Difusión y comunicación; 2) Compra de productos; 3) Gestión contable y financiera; 4) Gestión de la toma de pedidos; 5) Coordinación de la logística; 6) Preparación de los pedidos y 7) Distribución y control de la entrega. Observamos a partir de las entrevistas realizadas que la mayor parte de dichas iniciativas desarrollan por sí mismas, desde sus equipos de gestión, todas estas funciones básicas.
Siempre se entrega a los nodos que forman parte de la red, cada 15 días se arma una difusión para determinada zona y se reciben todos esos pedidos a partir de una difusión que hacen los coordinadores de nodo a los consumidores, y la entrega se hace vía flete a una dirección donde se agrupan esa cantidad de consumidores en ese nodo. Esa es la única entrega concreta de esa forma (...) se arman los pedidos en el Central y se reparten a fletes que están designados por recorrido, por cercanía o por volumen de compra y estos fletes tienen un recorrido de varios domicilios donde van entregando esa compra conjunta de todos los consumidores. (Representante de Mercado Territorial).
El caso de Compra en Red presenta la particularidad de cogestionar varias de estas funciones básicas tanto con áreas del propio municipio (por ej. con el área de “sistemas” para la toma de pedidos), como con las organizaciones con la que se han articulado para llevar adelante la provisión de los alimentos. Es en este último sentido que algunas de las funciones vinculadas a la preparación de los pedidos y al propio proceso de distribución de los productos a los nodos son realizadas en articulación o directamente son llevadas adelante por las propias organizaciones de productores.
(...) nosotros como somos intermediarios de alguna manera como municipio no podemos generar método de pago distinto (...). Empezamos a difundir a un grupo que tenemos de WhatsApp de los nodistas para que le escriban, a los que ya compraron... anteriormente y a sus redes de contacto, les recuerden: `che, se abrió el formulario’. El formulario cierra el viernes. Entre el viernes y el domingo, lunes, `sistemas’ a mí me tiene que mandar el listado(...). El listado lo tenemos que toquetear todo porque nos mandan el crudo, (...) y nosotros lo que tenemos que hacer es dividirlo por nodos y por productores y a la vez tenemos que hacerlo lo más minucioso para que haya el menos margen de error posible. Cuando nosotros generamos eso se lo pasamos a los nodistas, los nodistas en la semana de planificación le escriben a los que reservaron (...) (Representante de Compra en Red).
Por otro lado, el caso de La Periurbana muestra el mayor grado de “descentralización” dentro del universo de las cinco experiencias analizadas, quedando varias de aquellas funciones básicas en manos de los otros eslabones del circuito: los propios productores y los/as coordinadores/as de los nodos de consumo. Asimismo, un proceso de avance hacia una mayor descentralización a lo largo del tiempo que nos ha llevado a “identificar” dos momentos diferentes en lo que a funciones se refiere: un primer momento, desde el surgimiento de la experiencia a partir de la pandemia y durante el año 2020, donde desde el equipo de gestión se ocupaban de todas las funciones básicas, con excepción de las funciones vinculadas a la preparación de los pedidos y distribución y control de la entrega a los nodos (funciones que eran delegadas o a lo sumo cogestionadas):
Mira el año pasado, o sea, cuando arrancamos fue así, vincular a un productor, porque eran seis o siete productores que todos tenían que trabajar y ninguno podía, porque no tenían dónde vender nada (...) pero fue bien, una militancia bastante intensa. Yo me encargaba del Centro de Cómputos donde cada nodo me pasaba los pedidos a mí y yo se los pasaba al productor. Y después armaba la logística. O sea, ver cómo ese productor entregaba los bolsones al nodo y ese productor también tenía que ver si podía ir a buscar los otros productos, porque había huevos, había miel, había flores, había plantines, que era una locura, llegábamos al viernes y era, no sé pasar los pedidos y controlar que llegarán los sábados… (Representante de La Periurbana).
Y un segundo momento, a partir del 2021, donde la gestión (la mayor parte de las funciones básicas) fue quedando en manos de los/as coordinadores/as de nodo en articulación con los/as productores/as, y donde el equipo de gestión, ya reducido (muchos debieron volver a trabajar en otros espacios), se restringe a tareas de comunicación general y acompañamiento a nodos interesados en sumarse a la iniciativa.
Ahora ya tienen una libertad diferente, cada uno arregla con el productor el precio de venta y el precio de compra, como no está la intermediación nuestra, lo dejamos a que ellos puedan dialogar y llegar a un acuerdo. La logística como queda a cargo del productor, el productor le agrega algo de flete o de logística (...) Ya hay nodos que están súper consolidados y almacenes que tienen bolsones de muchas comercializadoras" (...) [Desde el equipo de gestión] estamos en el tema del acompañamiento de los noderos. (...) no hay recursos humanos, es imposible, la mayoría está trabajando. (...) Si bien en lo que es la comunicación y el acompañamiento, saben que estamos o que estoy. No en la logística. (Representante de La Periurbana).
En el cuadro N°1 podemos identificar de aquellas funciones básicas de la intermediación solidaria cuáles fueron desarrolladas desde el propio equipo de gestión de las experiencias de intermediación, cogestionadas con otros espacios y cuáles desarrolladas íntegramente por otros actores de los que hacen parte en cada circuito: productores/as, nodos u otras comercializadoras con las que se articula.
Cuadro N°1: Funciones básicas de las experiencias de Intermediación Solidaria con Nodos de consumo

Fuente: Elaboración propia.
Además de las funciones básicas, pudimos reconocer otras que caracterizamos como funciones de acompañamiento, que escapan a la dinámica semanal de entregas, que varían en la modalidad que adquieren en cada experiencia pero que también forman parte de ese trabajo de intermediación.
Era como muy personalizado el tema de los nodos y de los productores también porque había que estar en el día a día y ver qué pasaba, que no pasaba (...) Por eso en los nodos siempre había un compañero, sobre todo las chicas que eran las que más paciencia tenían y van acompañando el proceso. Ya te digo... el nodero no tenía, no tiene la posibilidad de poder reflejar todo el proceso que se está construyendo por detrás, y es el que vincula con la comunidad directamente. Entonces había que contar todo eso: había que contar que la persona venía de Varela, había que contar que estaban en transición agroecológica, que era una mujer la que lideraba la quinta, que el bolsón venía con verduras de estación y que por ahí no traía zapallo, ni cebolla, ni papa (...) Tenía que haber como una persona acompañando ese proceso. (Representante de La Periurbana).
Es decir, se hace referencia al acompañamiento tanto a los/as productores/as en relación al proceso productivo (en la transición agroecológica, en los emergentes a nivel climático, de financiamiento o de distinta índole que pudieran afectarles) como a los nodos de consumo en cuestiones organizativas y de tipo formativo vinculadas al conocimiento sobre los productos comercializados, sobre el proceso de transición agroecológica llevado adelante por los/as productores/as, etc.
Un mayor nivel de descentralización de aquellas funciones básicas ha conllevado, a una diferenciación de áreas de trabajo (vinculadas a aquellas funciones), a requerimientos de mayor profesionalización en cada una de ellas (para garantizar la eficiencia) y a circuitos de distribución y logística más complejos. Atendiendo a esto fue que, si bien en líneas generales observamos que todas las experiencias comparten el hecho de organizar la provisión de alimentos desde los espacios productivos[7] -vía nodos de consumo- hacía los hogares, existen elementos que permiten diferenciar a las experiencias analizadas según el grado de centralización de funciones en el equipo de gestión de la intermediación solidaria) y la complejidad del circuito de distribución y logística organizado. La diferencia sustancial, se encuentra en la modalidad de resolución en relación a la organización de pedidos y distribución, que como se observa en las experiencias con mayor centralización, requiere un lugar de acopio.
A partir de esta distinción entre las experiencias pudimos identificar dos grandes modalidades elegidas por parte de las distintas experiencias analizadas, aunque reconociendo ciertos matices o diferencias en el interior de cada una:
En este caso existe una centralización de algunas funciones básicas en el equipo de gestión, pero una descentralización de las funciones vinculadas a la preparación y distribución de los pedidos. Pudimos reconocer también aquí dos formas a través de las cuales este mismo esquema fue adoptado en las experiencias analizadas.
En un primer esquema existe una mayor participación de productores/as y coordinadores/as de nodos de consumo, participando directamente ambos/as actores/actrices en la organización e implementación del proceso de entrega Este es el esquema adoptado por La Periurbana durante su primer año de vida (2020), con una organización más centralizada en lo que respecta a muchas de las funciones básicas pero descentralizada en lo que respecta a la preparación de los pedidos y a la distribución. De hecho, si observamos lo ocurrido durante el segundo año de la experiencia, veremos que ese proceso de descentralización fue en aumento dando por resultado una autonomización de los nodos (y sus productores/as vinculados/as), quedando el rol del equipo de gestión de La Periurbana afectado únicamente al acompañamiento a “nuevos nodos” o a acciones de comunicación de la experiencia en redes sociales. Aunque lo específico de su esquema de distribución, realizado en forma directa entre productores/as y nodos de consumo, parece haberse sostenido en un formato similar en ambos períodos.
Un segundo esquema posible es el de “Compra en Red” que encuentra rasgos en común con el de La Periurbana en el sentido de escindir las funciones netamente administrativas -a cargo del equipo de gestión del municipio- de aquellas funciones vinculadas al proceso de preparación y distribución de los pedidos a los nodos de consumo, a cargo de las organizaciones proveedoras con las que se articula desde la subsecretaría. Sin embargo, destacamos aquí algunos elementos que le dan especificidad a esta iniciativa: 1) La sostenibilidad en el tiempo de un esquema de centralización de las funciones básicas, con participación incluso en algunas de aquellas funciones con los/las propios/as empleados/as municipales participando en el proceso de distribución de algunos de los productos; 2) La estrategia de cogestión, planteada como objetivo político desde la subsecretaría, tanto con las organizaciones proveedoras (productivas como de comercialización) quienes se ocupan de la entrega de los productos de manera directa a los nodos de consumo, como con el “área de sistemas” del municipio quien sistematiza los pedidos a través de la página web, que se materializa en un esquema organizativo complejo en término de la coordinación entre una gran cantidad de actores intervinientes; 3) Una estrategia articulada entre los distintos nodos de consumo participantes que se ha expresado en un esquema de distribución de excedentes de tipo igualitario (los excedentes obtenidos en cada fecha de entrega se distribuyen de igual manera entre los cinco nodos de consumo sin importar la diferencia de ventas entre estos).
En este caso puede observarse un mayor nivel de complejidad de las experiencias analizadas con mayor necesidad de especialización en áreas de trabajo y su profesionalización, al encargarse el equipo de gestión central de las funciones básicas sin haber descentralizado ninguna de las funciones de preparación y distribución de los pedidos en otros actores que hacen parte del circuito de comercialización.
Merece especial atención aquí el proceso atravesado por estas experiencias que conllevó a la necesidad de acceder en un momento determinado a un espacio de acopio para los productos provenientes de las distintas unidades productivas. Es así que, en la actualidad, bajo este esquema, los productos son consolidados en dicho lugar de acopio que suele ser utilizado también como espacio de fraccionado para algunos de los productos (principalmente de frutas y legumbres). Allí se preparan los pedidos para ser distribuidos en los nodos de consumo los días de entrega según la información procesada de los pedidos previos.
Pudimos ver aquí, y quedará para futuras investigaciones el ahondar en ello, que las experiencias analizadas que reconocimos dentro de esta segunda modalidad han atravesado (con un grado de complejidad creciente) distintos momentos desde sus orígenes hasta la actualidad en cuanto a la organización de su logística:
Aquí la cantidad y variedad de la oferta de productos no hacían necesario contar con un lugar para el acopio y la distribución se realizaba en forma directa entre los espacios productivos hasta los nodos de consumo.
Figura N° 1.

En este momento por la cantidad y variedad de productos ofrecidos se requiere contar con un lugar para el acopio, consolidación de la mercadería (y fraccionamiento en algunos casos) y preparación de los pedidos.

Aquí se suma a lo propio de la dinámica ii), la organización de la logística entre las experiencias de Intermediación Solidaria para resolver la compra conjunta de productos de otras regiones que requieren de escala para su traslado, un espacio de acopio compartido, y luego el traslado hasta el lugar de acopio propio de cada organización. Dentro de las cinco experiencias analizadas, observamos que tres de ellas (MeCoPo, Mercado Territorial y Bolsón Colaborativo) responden en la actualidad a esta modalidad, las cuales comparten, además, el hecho de ser parte (o participar en las compras, como es el caso del Bolsón Colaborativo) de la Federación Alta Red como ejemplo de este último momento en lo que a organización logística se refiere.
Figura N°3

A partir de nuestra investigación sobre los circuitos cortos de intermediación solidaria en el partido de Quilmes y zonas aledañas pudimos determinar que la distribución y circulación de alimentos demanda de relaciones sociales complejas y diversas, que involucran diferentes formas y actores sociales. Además, dentro de la organización social de los CCC con mercados de cercanía, es importante el rol de los nodos de consumo en la intermediación solidaria a la hora de aproximar el alimento al consumo final, lo cual –como hemos detallado– se profundizó durante el aislamiento ocasionado por las medidas de cuidado ante la pandemia de COVID-19.
Por otro lado, observamos en la mayor parte de las experiencias estudiadas, la relevancia que adquiere el equipo de gestión, ya que se encarga de articular la red, así como de proporcionar coherencia y cohesión tanto organizativa como política.
Finalmente podemos afirmar que la complejidad apuntada en torno a los CISNCo, responde a diversos factores analizados en este escrito. En términos cuantitativos, como vimos, a la par del desafío por mejorar los volúmenes de alimentos que circulan desde la producción hacia el consumo, se desarrollan constantemente –e inclusive en contextos temporales difíciles (pandemia de COVID-19)– respuestas colectivas y políticas que buscan crear o recrear nuevas y renovadas formas que faciliten el acceso a alimentos sanos y producidos de forma socialmente justa. Por ello, la sostenibilidad del mecanismo de los nodos de distribución dependerá no solo del destino de los mercados de cercanía, sino también de la ejecución de planes gubernamentales que, de forma integral y articulando diversas instituciones estatales (como las mencionadas en este trabajo), faciliten una serie de procesos de producción que promuevan tanto el arraigo local a la vez que fomenten el consumo de cercanía.
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Otra Economía, vol. 15, n.28, 184-200 - julio/diciembre 2022 - ISSN 1851-4715 - Recibido: 05/09/2022 - Aceptado: 23/10/2022
CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Arnaiz, C.; Isola Zorrozúa, F; Niño, L.; Jurado, E. (2022). Experiencias de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo en el partido de Quilmes y aledaños. Experiencias de Intermediación Solidaria con Nodos de Consumo en el partido de Quilmes y aledaños . Otra Economía, 15(28), 184-200
* Departamento de Economía y Administración, Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Argentina.
** Departamento de Economía y Administración, Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Argentina.
*** Departamento de Economía y Administración, Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Argentina.
**** Facultad de Filosofía y Letras; Facultad de Ciencias Económicas, UNCuyo, Mendoza, Argentina, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9491-4326
[1] Trabajo realizado en el marco del proyecto “Fortalecimiento de Circuitos Socioeconómicos Alimentarios, para la Atención de la Emergencia Alimentaria ante el Covid-19 en el Partido de Quilmes y Aledaños, 2020-2021 (Universidad Nacional de Quilmes, Argentina). Programa de Articulación y Fortalecimiento Federal de las Capacidades en Ciencia y Tecnología Covid-19 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Argentina.
[2] Esta feria se caracteriza por la comercialización directa de productos de la agricultura familiar como ser, producciones hortícolas, apicultores, floricultores, granja, entre otros.
[3] Para mayor información consultar: https://redhuertascomunitarias.org/nosotros/
[4] Principalmente producción hortícola de dos organizaciones, la Asociación de Productores Hortícolas la 1610 y la Unión de Trabajadores de la Tierra.
[5] Estas articulaciones se vieron favorecidas por las acciones desarrolladas desde el 2006 del Proyecto Universitario CREES (Construyendo redes de economía social y solidaria), quienes llevan adelante procesos de formación, extensión e investigación en ESSP.
[6] “La logística de la cadena de suministros [es] entendida como el planeamiento, implementación y control del flujo y almacenamiento eficientes y efectivos de bienes y servicios, así como de la información relacionada, desde el punto de origen hasta el punto de consumo" (Bowersox et al., 2007).
[7] Hortícolas (mayormente del cinturón hortícola del AMBA), frutícolas (de organizaciones de productoras de todo el país) y de almacén (de emprendimientos y cooperativas de todo el país).