CAPITALISMO CANÍBAL: Reflexiones de Nancy Fraser sobre la crisis estructural de nuestras sociedades contemporáneas
Laura Bonafé
laubonafe@gmail.com
Licenciada en Historia; Becaria Interna Doctoral CONICET en Ciencia Política por la Universidad Nacional de San Martín; Investigadora en formación del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, Argentina. ORCID: https://orcid.org/0009-0002-2335-9975
Recibido: 01/11/2023 - Aceptado: 04/12/2023
Nancy Fraser (2023). Capitalismo caníbal: Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia existencia. Buenos Aires: Siglo XXI.
El nuevo libro de una de las exponentes de la teoría crítica y de los feminismos contemporáneos más destacada de la actualidad como Nancy Fraser, no sólo presenta un título tan provocador como deseoso de ser leído, sino que sintetiza un vasto recorrido académico y político de la autora a partir de una propuesta teórica renovada sobre el capitalismo “modelo siglo XXI”. Como reflexiona Fraser en una entrevista publicada en la Revista ConCienciaSocial, sus preocupaciones teóricas y políticas de las últimas décadas han estado centradas en comprender la “multiplicidad de contradicciones inherentes que llevan a las sociedades capitalistas a crisis periódicas, incluyendo aquellas contradicciones que no son estrictamente económicas” (2018:218), que se agudizan y convergen en una “crisis global” del orden social como tal. 1 En consecuencia, como anticipa el Prólogo de “Capitalismo Caníbal. Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia existencia”, los capítulos del libro aparecen hilvanados bajo la figura metafórica del uróboro —aquella serpiente mitológica que se come su propia cola—, para desentrañar las características de esa crisis estructural que experimenta el capitalismo contemporáneo de manera multidimensional, la cual tiene la particularidad de devorar “su propia sustancia” al mismo tiempo que socavar “las bases de nuestra existencia” (Fraser, 2023:19).
En este sentido, el propio libro llega a nuestras manos en un momento histórico y político particular, donde la humanidad entera —en distintas dimensiones y bajo desigualdades heterogéneas— se vio asediada por el desenlace de una pandemia a escala planetaria, que devino en la experimentación generalizada de un conjunto de amenazas vinculadas al sostenimiento material de la vida, a la violencia estructural de nuevos órdenes políticos que atentan contra la existencia de grandes mayorías y a lógicas de acumulación que fagocitan los recursos de la naturaleza humana y no humana. Frente a este escenario, la autora reconoce que es casi un oxímoron que el desarrollo del libro se dedique a insistir en que “estamos en problemas”. Por el contrario, los objetivos del texto radican en la formulación de un diagnóstico complejo de aquellos elementos sistémicos que se encuentran en los orígenes del problema, al mismo tiempo que intentan ponerle nombre y apellido a ese sistema social que ha configurado nuestra crisis actual. Capitalismo caníbal es el nombre elegido por Fraser para (re)bautizar al capitalismo contemporáneo, proponiendo una concepción ampliada de la propia lógica de acumulación capitalista que desborda al sistema económico y aparece como un “orden social institucionalizado” que “confiere a una economía (...) el poder de alimentarse de los soportes extraeconómicos que necesita para funcionar” (Fraser, 2023:18). Soportes que no sólo son vitales para la acumulación sino también son los “componentes constitutivos del orden capitalista”; aunque negados y fagocitados por el mismo capital.
Para ello, la autora intentará desentrañar, a lo largo de más de doscientas páginas, “cuatro contradicciones del capitalismo” que convergen en una “tendencia a la crisis” global. Pero, a diferencia de las tendencias a las crisis propuestas por Marx que devienen de contradicciones inherentes e internas de la economía capitalista, Fraser colocará a aquellas como contradicciones entre el sistema económico y “sus propias condiciones de posibilidad” (Fraser, 2023:54). Y creo que es allí donde radica una de las propuestas teóricas más interesantes del libro, no sólo para comprender este momento histórico donde una vez más, parafraseando a Marx, todo lo sólido parece desvanecerse en el aire, sino principalmente como herramienta teórica y política que nos permita hacer frente de manera articulada a la “implacable ofensiva del capitalismo cuyo objetivo final es devorarnos” (Fraser, 2023:21).
Las “moradas ocultas” de Marx: el alimento no económico del capitalismo caníbal
Recuperando la propuesta analítica marxiana, el trabajo de Fraser navega en tres registros que aparecen articulados y le permiten desentrañar las cuatro contradicciones entre el sistema económico y las propias condiciones de posibilidad del capitalismo como orden social institucionalizado; y dar cuenta de las distintas formas de canibalización del propio sistema. Por una parte, es posible identificar un plano analítico estructural de dialéctica conceptual, mediante el cual la autora recupera la traslación analítica realizada por Marx, para aplicar el mismo movimiento sobre el propio análisis de Marx. En la misma dirección en que el filósofo alemán invierte su punto de partida del análisis yendo del relato aparente de la circulación a la “morada oculta de la producción” para vislumbrar los mecanismos de generación y extracción de valor del capital, Nancy Fraser nos invita aquí a mirar tras las moradas ocultas de Marx para identificar los mecanismos del capital para apropiarse y devorar valor producido en múltiples ámbitos extraeconómicos. En palabras de Fraser, “la descripción de la producción capitalista postulada por Marx sólo cobra sentido cuando empezamos a completarla con las condiciones de posibilidad que la sustentan” (Fraser, 2023:33).
Configurando una conceptualización ampliada del capitalismo, en el Capítulo 1: “Omnívoro: por qué es necesario ampliar nuestra noción del capitalismo”, la autora propone un giro epistémico hacia cuatro moradas ocultas o pares constitutivos centrales para la acumulación: de la explotación a la expropiación, de la producción de mercancías a la reproducción social, de la economía a la ecología (o de la naturaleza humana a la naturaleza no humana), y de lo económico a lo político. La relación imbricada —intrínsecamente estructural y de ningún modo accidental en su lógica explicativa— de cada uno de estos pares constitutivos donde cada término se codefine y adquiere sentido según el otro, será evidenciada a lo largo de los distintos capítulos a partir de vislumbrar los mecanismos mediante los cuales la lógica de acumulación y autoexpansión capitalista depende y extrae valor de zonas no-mercantilizadas, no-monetizadas, no-económicas; que el propio capital construye ficcionalmente como arcaicas y devaluadas, pero que al mismo tiempo constituyen su condición de posibilidad como alimento esencial para saciar su hambre caníbal.
Durante el Capítulo 2; “Un caníbal ávido de infligir castigo: por qué el capitalismo es estructuralmente racista”, Fraser avanza en el desplazamiento de la explotación de la fuerza de trabajo doblemente “libre” (tanto en su condición jurídica como en su desposesión de los medios de subsistencia) hacia la expropiación racializada como forma de acumulación; como dos mecanismos de apropiación de valor de los cuales el capital se sirve para su expansión, analíticamente separables pero entrelazados en la práctica. De manera cambiante a lo largo del tiempo en sus formas y configuraciones, “el sometimiento de aquellos a quienes el capital expropia es condición (oculta) de posibilidad para la libertad de aquellos a quienes explota” (Fraser 2023:68-69). La expropiación se constituye así como la acumulación por otros medios: a partir del trabajo no libre, incautado y no mediado por una relación salarial contractual, “la expropiación confisca capacidades humanas y recursos naturales y los recluta para los circuitos de expansión del capital” (Fraser, 2023:69). Y es allí, en ese entre contradictorio donde aparece cristalizada la condición estructural racializada del par constitutivo explotación-expropiación, como sometimiento económico y político al mismo tiempo.
Por su parte el Capítulo 3: “Devorador de cuidados: por qué la reproducción social es un sitio fundamental de la crisis capitalista”, se encarga de describir los mecanismos mediante los cuales la dinámica capitalista produce, como un artefacto del sistema, la frontera que separa (y conecta al mismo tiempo) la producción de mercancías de la reproducción social, a partir de la domesticación y privatización de las tareas de cuidado y aprovisionamiento vital. El trabajo de reproducción social, indispensable para “producir y reponer las clases cuya fuerza de trabajo el capital explota para obtener plusvalor” (Fraser, 2023:98) queda así invisibilizado, negado y desvalorizado. La falta o mala remuneración del trabajo reproductivo históricamente feminizado, condensa la dominación: quienes llevan a cabo los trabajos reproductivos “quedan estructuralmente subordinados a quienes perciben salarios vitales a cambio del trabajo generador de plusvalor en la economía oficial, aunque sea el trabajo de los primeros el que posibilita el de los segundos” (Fraser, 2023:100). Allí radica la “contradicción social” de la frontera ficticia marcada por estereotipos de género, entre la esfera de la producción —remunerada con salarios en efectivo— y la esfera de la reproducción —no remunerada o mal remunerada, naturalizada y recompensada desde la figura romantizada del trabajo femenino anclado en el amor—.
El Capítulo 4: “La naturaleza en las fauces: por qué la ecopolítica debe ser transambiental y anticapitalista”, hace foco en los mecanismos a través de los cuales la naturaleza ha sido canibalizada por el capital hasta llegar a la crisis climática actual. En este caso, el relato aparente construye a la naturaleza como un apéndice del capital, tanto para brindar “insumos” para la producción de mercancías y acumulación capitalista, como para “absorber” los residuos de la propia actividad capitalista. Así, “la naturaleza se convierte en un recurso del capital cuyo valor se presupone y se niega” (Fraser, 2023:37). Es dicha capacidad de la naturaleza de sustentar vida al mismo tiempo que se repone y renueva, lo que constituye condición de posibilidad para la producción de mercancías y por ende una fuente de canibalización de valor extraeconómico. La tesis del capítulo sostendrá entonces que el capitalismo aparece como el “motor no accidental” de la crisis ecológica actual, donde existe un vínculo estructural entre aquella y nuestra sociedad capitalista (Fraser, 2023:132-133). Al mismo tiempo que la economía capitalista es “constitutivamente dependiente” de la naturaleza, la sociedad capitalista crea una división entre ambas esferas: “construye la economía como campo de acción humana creativa que genera valor y sitúa a la naturaleza como un ámbito de cosas desprovistas de valor que se recupera a sí mismo infinitamente” (Fraser, 2023:135).
Finalmente el Capítulo 5: “Faenar la democracia: por qué la crisis política es la carne roja del capital”, se encarga de develar las condiciones de posibilidad políticas del capitalismo y su dependencia negada de poderes públicos que establezcan, garanticen y hagan cumplir —mediante consenso o fuerza represiva institucionalizada— las normas constitutivas del mismo: la empresa privada y el intercambio de mercado. La garantía de estas normas constitutivas depende de órdenes jurídico-institucionales tanto nacionales (a través de los Estados territoriales) como geopolíticos (a través de acuerdos internacionales, el derecho internacional y organismos multinacionales); esfera que el imperativo de acumulación del capital niega y desestabiliza. Así, la tensión entre el mantenimiento de los poderes políticos y la acumulación capitalista “radica en la topografía institucional distintiva del capitalismo, que escinde ‘lo económico’ de ‘lo político’” (Fraser, 2023:187). En este escenario, la crisis democrática actual es la forma histórica que adquiere “la contradicción política alojada en lo más profundo de la estructura institucional de la sociedad capitalista” (Fraser, 2023:188), que ha ido transfiriendo amplísimos aspectos de la vida social al control de los mercados financiarizados y pone en el centro de la discusión la vida democrática de la propia acción colectiva y la toma de decisiones sobre la vida en común.
Es precisamente en este doble juego en la relación del “primero plano y el segundo plano del capital” donde radican las contradicciones del entre que constituyen el escenario de la crisis estructural en la que nos encontramos: para la propia existencia de la economía capitalista (construida como natural, autosuficiente y autoexpansiva), resultan indispensables los valores e insumos que se producen en los ámbitos no-económicos y que la misma lógica del capital tiende a fagocitar. Distintas formas de la desigualdad adquieren sentido en estos pares constitutivos que desbordan la desigualdad de clase, y que aparecen en el centro de la crisis global actual donde “convergen múltiples ataques de glotonería”: “riqueza expropiada a la naturaleza y a los pueblos subyugados; múltiples formas de cuidado, crónicamente subvaluadas cuando no negadas por completo; bienes públicos y poderes públicos, que el capital requiere y a la vez procura restringir; energía y creatividad de los trabajadores” (Fraser, 2023:19). Por lo tanto, ninguna de las crisis entre esferas puede considerarse en sí misma de manera autónoma, sino que todas se encuentran inexorablemente entrelazadas en los múltiples callejones sin salida del propio sistema caníbal; al tiempo que ninguna puede resolverse al margen de las otras.
El devenir histórico de las moradas ocultas
del capitalismo caníbal
Junto a esta interpretación ampliada del capitalismo, aquel “movimiento hacia lo que está detrás de la “morada oculta” es, también, un movimiento hacia la historia” (Fraser, 2023:34). El análisis estructural se encuentra acompañado así de un segundo registro en torno a la reflexión histórica del devenir del capitalismo como aquel orden social institucionalizado. Con una clara impronta de la clave de escritura en la que se desarrolla el Tomo I de “El Capital” (Marx [1975] 2015); la autora intenta evidenciar cómo las cuatro contradicciones del entre lejos de ser universales o naturales, fueron construidas históricamente, mutando con el tiempo y adoptando distintas formas a lo largo del proceso. El registro histórico del libro nos propone iluminar los distintos mecanismos sistémicos —ocultos y velados por el relato aparente del capitalismo natural y sin tiempo—, desde los cuales se fueron configurando las lógicas de dominación y desigualdad. Asimismo, recuperar la lógica de proceso le imprime dinámica y mutabilidad a la lectura estructural de Fraser sobre el problema de la crisis actual.
Tres momentos históricos centrales constituyen entonces la imbricación entre las condiciones de posibilidad negadas y la lógica capitalista devoradora: comenzando por el “capitalismo comercial-mercantil” desde el siglo XVI al siglo XVIII, seguido del “capitalismo colonial liberal” del siglo XIX y el “régimen capitalista administrado por el Estado” del siglo XX (iniciado en el período de entreguerras y consolidado luego de la Segunda Guerra Mundial), llegando al “capitalismo financiarizado” de la época actual. Cada uno de estos momentos históricos da cuenta de las distintas contradicciones del entre, develando el carácter artefactual, histórico y sistémico de distintas lógicas de dominación del propio sistema (de género, racional, ecológica y política).
Por momentos, este registro histórico parece ser acotado y con cierto aire simplificador, como grandes pinceladas que construyen una pintura que pierde especificidad histórica en su textura y el carácter situado de los propios procesos históricos en sus colores combinados. Sin embargo, este plano de análisis desde grandes brochazos históricos le permite a Fraser —al igual que a Marx en la “Acumulación originaria”— trazar su relato desde dos líneas centrales en la composición del libro: dar cuenta del carácter estructural y sistémico de los distintos mecanismos de dominación capitalista —y con ello, su imbricación funcional—; y al mismo tiempo hacer evidente el carácter construido históricamente de manera artefactual —no natural— de dichos mecanismos de dominación, a partir de la creación de fronteras ficticias entre el relato aparente y las moradas ocultas como condición de posibilidad del propio sistema. Y serán las contradicciones del entre de dichas fronteras ficticias —aquellas “luchas por los límites” como escribirá Fraser— el lienzo fértil para la gestación de múltiples posibilidades políticas y críticas hacia el capitalismo caníbal, desde el seno de sus propias condiciones de posibilidad.
La lucha por los límites como registro político: la posibilidad de la crítica al capitalismo desde dentro
En este escenario, ambos planos interpretativos —el analítico estructural y el devenir histórico— se ven articulados a partir de un registro que resulta transversal al libro: la propuesta de una crítica política viable a la dinámica del capitalismo ampliado, que nos permita superar los nudos ciegos de un sistema que pone en juego sus propias condiciones de posibilidad, que son al mismo tiempo la condición de existencia humana y no humana en el planeta tierra. Y es aquí donde ingresa el registro de teorización política presente a lo largo del libro; los límites institucionales que trazan las contradicciones entre la estructura económica capitalista y sus condiciones de posibilidad son una fuente de disputa y resistencia constante a lo largo de la historia que dan cuenta de la configuración del capitalismo como orden social institucionalizado. En este sentido, el registro político hace evidente una vez más el plano oculto del relato aparente: los límites como fronteras ficticias no son naturalmente dadas, sino que varían y se modifican en función de las luchas políticas vigentes en tanto focos de conflicto permanentes ante la resistencia de grandes actores sociales que encarnan, al mismo tiempo, el relato aparente del capitalismo y sus condiciones de posibilidad. Lejos de romantizar el devenir político de transformación de los ámbitos no-económicos, el texto hace hincapié en el “peso y carácter propios” que los mismos poseen y la potencialidad crítica que engendra la articulación de las luchas por los límites de manera estructural en una visión ampliada del capitalismo y, por ende, en el diagnóstico sistémico de la crisis global actual:
Las tendencias del capitalismo a la crisis ecológica y sociorreproductivas son inseparables de su constitutiva necesidad de riqueza expropiada a los pueblos racializados: su dependencia de tierras robadas, trabajo forzado y minerales saqueados; de zonas racializadas como vertederos de desechos tóxicos y de pueblos racializados como proveedores de trabajos de cuidado mal remunerado organizado en cadenas de cuidado globales. El resultado es un entrelazamiento de la crisis económica, ecológica y social con el imperialismo y el antagonismo etnoracial” (Fraser, 2023:220).
Podríamos decir entonces que la lucha por los límites es para la propuesta teórico-política de Fraser, lo que la lucha de clases es para la propuesta teórico-política de Marx: al mismo tiempo que los ámbitos no-económicos configuran la estructura de la sociedad capitalista y se constituyen en relación con su economía, “lejos de quedar agotadas por la dinámica de la acumulación o de estar por entero a su servicio, cada una de estas moradas ocultas alberga ontologías distintivas en materia de práctica social e ideales normativos” que en momentos de crisis pueden proporcionar insumos altamente potentes para la lucha anticapitalista (Fraser, 2023:50). De esta manera, la propuesta política de Fraser esbozada en el Capítulo 6: “Alimento para la reflexión: ¿cuál debería ser el significado del socialismo en el siglo XXI?”, propone una visión también ampliada y renovada del socialismo como antagonismo esencial de la lógica capitalista que pueda encarnar no sólo la superación de la explotación del trabajo asalariado en el plano de la estructura económica, sino que redefina los límites que dividen de manera ficticia las esferas de producción-reproducción, sociedad humana-naturaleza no humana, explotación-expropiación y economía-política. Construir un “socialismo para el siglo XXI”, reconceptualizado y (re)versionado.
Al igual que identificamos en el plano histórico, considero que la propuesta política de Fraser anclada en la figura del socialismo (aunque renovado y reconceptualizado), no sólo deja en el aire un halo de fugacidad en su explicación, sino que sigue siendo una propuesta anclada desde y para el Norte Global. Sin embargo, creo que la propuesta epistemológica que subyace al registro político puede ser un lente interesante desde el cual mirar la propia experiencia histórica, territorial y política tanto del devenir capitalista en nuestros territorios del Sur Global, como las experiencias de lucha y resistencia frente al capitalismo como orden social institucionalizado en la región. En particular, las distintas experiencias latinoamericanas de la economía social y las economías populares pueden ser leídas desde las contradicciones del entre de la economía capitalista y sus condiciones de posibilidad, en tanto las mismas aparecen como infraestructuras populares que no surgen al margen o por fuera de la institucionalidad política del régimen de acumulación, sino como un espacio de oscilación y problematización de formas productivas, reproductivas, de comercialización y de construcción de vínculos sociales (Gago, Cielo y Gachet, 2018; Fernández Álvarez, 2018). Estos múltiples mecanismos populares para garantizar el trabajo de amplias mayorías que viven sin salario, pueden ser leídas a partir de aquellas disputas por los límites ficticios de las esferas consideradas productivas y con valor (monetario) asignado por parte del capital, y las condiciones de posibilidad ocultas y negadas por el propio sistema.
Las economías sociales y populares expresan tanto la capacidad creativa y la potencialidad política de amplios sectores sociales para entretejer prácticas y estrategias que les permitan producir y reproducir sus condiciones materiales de existencia en un contexto de crisis global; como los nuevos ámbitos de extracción de plusvalor que encuentra el capital para extender las lógicas de dominación de clase, de género, etnico-raciales, de extracción de recursos humanos y no humanos, político-territoriales y geográficas. Es así que, el esfuerzo de reseñar el último libro de Nancy Fraser aquí en Otra Economía, una Revista que se ocupa de teorizar, reflexionar y debatir de manera compleja en torno al devenir de las economías sociales en nuestra región como otros modos de interacción económica y social, es en sí mismo la propuesta humilde de comenzar a trazar un sendero político del cual poder echar mano en un contexto donde las nuevas derechas se robustecen y profundizan.
»Fernández Álvarez, M.I. (2018). Más allá de la precariedad: prácticas colectivas y subjetividades políticas desde la economía popular argentina, Íconos Revista de Ciencias Sociales (62), pág. 21-38.
»Fraser, N. (2023). Capitalismo caníbal. Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia existencia. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.
»González, C. (2018). Entrevista con Nancy Fraser: Neoliberalismo y crisis de reproducción social. Revista ConCienciaSocial (2)3, 215-225.
»Gago, V., Cielo, C., y Gachet, F. (2018). Economía popular: entre la informalidad y la reproducción ampliada. Presentación del Dossier. Íconos. Revista de Ciencias Sociales (62), p.11-20.
»Marx, K. ([1975] 2015). El Capital: El proceso de producción del capital. Tomo1 Vol/ 1, 2 y 3. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.
1 Los resaltados en itálica de los fragmentos entrecomillados de citas textuales son de la autora. El resto de los resaltados en itálica a lo largo de la presente reseña son propios.