Mario Lipsitz
Dos cartas separadas por once años. Ambas provienen de Montpellier, nombre de la ciudad –mágica para mí– donde vivía el filósofo de la inmanencia de la Vida – una ciudad que, con las dos torres del siglo XII que se conservan de sus antiguas murallas, con su acueducto de San Clemente, su Catedral de San Pedro y las armoniosas edificaciones lo es sin duda más allá de las imaginerías literarias. En mi fantasía llegaban de una suerte de Aliahova.
La primera, de octubre de 1989 es una carta de trabajo. Desde 1985 tenía el privilegio de frecuentar a Henry en ocasión de sus viajes a París, donde yo vivía. El proyecto de un libro en español había surgido en 1987. La idea de agrupar y traducir a nuestra lengua un pequeño muestrario de nueve conferencias y textos que dibujara los diferentes campos temáticos de su pensamiento había entusiasmado inmediatamente al filosofo. Ninguna de sus obras había sido por entonces traducida a nuestro idioma y la propuesta de una publicación que introdujese de manera accesible y sintética su pensamiento en los países de habla hispana parecía conveniente.
El libro, fue publicado en 1991 en Barcelona como “Fenomenología de la Vida”, un título que Henry escogió luego de pasar revista a otras varias posibilidades. “Fenomenología Material” era el sello diferencial de su trabajo, surgido un año antes, a partir de su confrontación con la fenomenología intencional husserliana; una denominación erudita respecto de la cual “Fenomenología de la Vida” representaba algo así como un nombre exotérico e inmediatamente comprensible.
No existió una versión francesa de este libro “español” de Henry. A diferencia de esta pequeña selección, los notables cinco volúmenes que, tras la muerte del filósofo, con el mismo título (“Phenomenologie de la Vie”), fueron publicados doce años mas tarde en Francia por PUF abarcaron, si bien no la totalidad, sí lo esencial de sus conferencias y artículos y fueron escogidos y agrupados por Jean-Luc Marion y Paul Audi de acuerdo con un principio análogo de organización por campos temáticos.
Precedieron a esta carta en la que el filósofo hace llegar su prefacio para el libro “español” (prefacio donde, hacia el final, en lugar de “traductions” se le inmiscuye un “traditions”) otras cartas de trabajo en las que Henry proponía algunos pocos recortes, substituciones y reformulaciones en los textos con el fin de evitar repeticiones inútiles. Parte de ese material se puede consultar en el archivo “M. Henry” del Programa de Estudios M. Henry de la UNGS.
La segunda carta data de mayo de 2000 y es de muy otro tenor. Recorre el espacio que separa Montpellier de Buenos Aires adonde, con mi esposa y nuestros hijos, habíamos decidido regresar en 1995 para instalarnos definitivamente. Recuerdo que en la proximidad de nuestra partida Henry me había invitado a cenar a su departamento parisino (una residencia secundaria que ocupaban Anne y Michel cada vez que “subían” a París) como lo había hecho en tantas otras oportunidades a lo largo de esos años. Pero esta ocasión era especial pues se trataba de un encuentro de despedida. Diez años habían pasado desde que había entrado en relación con el filosofo. Luego de la cena descendimos a la calle fría del invierno parisino y Henry, que gustaba practicar largas marchas, insistió en acompañarme hasta la estación de metro. A la usanza de su generación me propuso caminar “bras dessus, bras dessous” (tomados del brazo) y agregó, “es probablemente la última vez que nos veremos”. No fue así. Sin embargo, hasta su fallecimiento en 2002, nuestros encuentros se redujeron a aquellas ocasiones en que por motivos familiares o por obligaciones académicas yo debía realizar algún viaje a Francia. Entre estas breves visitas, nuestro contacto se mantenía vivo a través de la correspondencia y de algunos llamados telefónicos que yo le hacía para informarme sobre su trabajo y su salud.
Reconozco en la carta el tono inmensamente afectuoso de la voz de Henry. El texto, que abunda en información sobre esa etapa del trabajo del filosofo, me llama particularmente la atención sobre los avatares editoriales que sufrió el título de “Encarnación”. Si el editor no aceptó, como pretendía Henry, “Encarnación, arqueología de la carne”, probablemente para evitar confusiones del libro con alguna deriva foucaulteana, resultó que el título elegido por Henry fue finalmente “Filosofía (y no Fenomenología) de la carne”. Tal vez esta decisión del filósofo deba interpretarse dentro del contexto del debate sobre la ambigüedad del estatuto fenomenológico de sus últimos trabajos.
Revisando su correspondencia de unos veinte años –Montpellier/París, Montpellier/ Buenos Aires– también observo que no hay una sola misiva que no concluya en un Post Scriptum. En ellos casi siempre hay anuncios de viajes o de desplazamientos con sus fechas precisas de inicio y de retorno, indicaciones de lugares en los que se detendrá y números de teléfono para ser contactado en caso de necesidad. Muchas veces también, como si desde estas infaltables acotaciones mundanas de tiempo y lugar situadas “luego de lo escrito” Henry decidiese regresar a la intimidad de la carta, hay alguna reflexión sobre el orden del mundo, un consejo, una expresión de afecto.
Montpellier le 19 octobre [de 1989, ML]
Cher Mario,
Voici l’Avant-propos que vous me demandez. J’ajoute une note sur la provenance de ces textes que vous pouvez joindre à votre propre avertissement.
Cette note présente une lacune concernant le texte « Phénoménologie de la conscience, phénoménologie de la vie » publié dans un recueil d’hommage à Ricoeur, au Canada.
Connaissez-vous la référence ? Sinon ll faudra la demander à Ricoeur. Je n’ai d’ailleurs même pas le texte de cette conférence !
Je compte donc être à Paris du 30 octobre au 5 ou 6 novembre. Nous pourrions régler les questions particulières à ce moment.
Bien amicalement à vous,
Michel Henry
PS : le texte de l’avant-propos n’est qu’une proposition. Si vous estimez qu’il y a des modifications à apporter, il sera également facile de le faire à Paris.
***
Montpellier 19 de octubre [de 1989, ML]
Querido Mario
Aquí tiene el prólogo que me pidió. He añadido una nota sobre la procedencia de estos textos, que puede adjuntar a su propio Prólogo.
Esta nota contiene una laguna relativa al texto “Fenomenología de la conciencia, fenomenología de la vida” publicado en una colección de homenajes a Ricoeur, en Canadá.
¿Conoce la referencia? Si no, habrá que pedírsela a Ricoeur. ¡Ni siquiera tengo el texto de esta conferencia!
Tengo previsto estar en París del 30 de octubre al 5 ó 6 de noviembre. Podríamos resolver entonces cualquier cuestión concreta.
Saludos cordiales,
Michel Henry
PD: El texto del prólogo es sólo una propuesta. Si considera que hay que hacer algún cambio, también será fácil hacerlo en París.
***
Le 19 mai 2000
Cher Mario,
J’ai trouvé tout à l’heure votre lettre du 2 mai et, comme tout ce qui me vient de vous, c’est une grande joie. Cette joie est aussi celle de savoir que vous avez entrepris un livre consacré à ma pensée.
J’ai une confiance entière en vous et en votre perspicacité philosophique et c’est avec impatience que j’attends le résultat de votre recherche, qui me changera de presque tout ce que j’ai pu lire sur moi jusqu’au présent et qui oscillait entre la plate paraphrase et l’incompréhension à peu près complète. Au contraire toutes les remarques que vous me faisiez m’ont toujours frappé par leur justesse et leur profondeur. Par exemple lorsque nous parlions ensemble, lors de notre dernière rencontre, du projet husserlien d’atteindre la vie par la pensée et que nous pensions tous les deux que c’était une absurdité.
Je ne connais pas, il est vrai, le travail de Marini, dont vous faites mention. Si vous pouvez me trouver une référence plus précise, merci.
Pour Michel Haar, je partage votre consternation.
Un chercheur belge a terminé récemment sa thèse sur Spinoza et Michel Henry : Ethica more phenomenologica monstrata, et c’est bien. Il s’appuie sur le fait que j’avais écrit mon Mémoire sur Spinoza pur se livrer à une élucidation du concept d’immanence qui repose sur L’Essence de la manifestation comparée à « c’est moi la vérité ». Pour moi, vous le savez, le passage d’un livre à l’autre consiste dans celui de la Vie à la relation (immanente) de la Vie au Vivant = à la génération de l’Ipséité.
Ce belge, jean Michel Longneaux, n’a pas encore trouvé d’éditeur.
Le livre sur « Incarnation, une philosophie de la chair » (l’éditeur pour des raisons commerciales a préféré « philosophie » à « archéologie » primitivement prévu) paraitra au Seuil en octobre et un exemplaire vous parviendra aussitôt.
Quant au livre sur le Colloque de Cerisy, il n’est pas encore paru, à ma connaissance. L’éditeur (Le Cerf) a des difficultés financières et il diffère la publication.
Après avoir achevé le livre sur « Incarnation », j’ai éprouvé une grande fatigue et ne sais trop que faire maintenant.
Quant à l’éditeur de Barcelone, je ne sais comment avoir son téléphone.
Les traductions /en espagnol de « C’est moi la vérité » et de « Phénoménologie matérielle » ne sont pas encore parues.
Par contre deux nouvelles traductions en japonais viennent de sortir.
Je vous souhaite, cher Mario, un printemps heureux ainsi qu’à votre femme.
Anne se joint à moi pour vous dire toute notre amitié.
Michel
PS: cet été nous passerons deux mois (juillet, out) à la montagne.
Ce qui se passe en France, en « Europe » et dans le monde me semble assez décourageant mais il vaut mieux ne pas trop y penser et travailler à ce qui vous interesse.
***
19 de mayo de 2000
Querido Mario,
Acabo de encontrar su carta del 2 de mayo y, como todo lo que recibo de usted, es una gran alegría. También es una alegría saber que ha comenzado un libro dedicado a mi pensamiento.
Tengo plena confianza en usted y en su perspicacia filosófica, y espero con impaciencia el resultado de su investigación, que me hará cambiar de casi todo lo que he leído sobre mí hasta ahora, que ha oscilado entre la paráfrasis plana y la incomprensión casi total. Por el contrario, siempre me ha sorprendido la precisión y profundidad de sus observaciones. La última vez que nos vimos, por ejemplo, estuvimos hablando del proyecto husserliano de alcanzar la vida a través del pensamiento, y a ambos nos pareció absurdo.
Es cierto que no conozco la obra de Marini, que usted menciona. Si puede encontrarme una referencia más precisa, gracias.
En cuanto a Michel Haar, comparto su consternación.
Un investigador belga acaba de terminar su tesis sobre Spinoza y Michel Henry: Ethica more phenomenologica monstrata, y es buena. Utiliza el hecho de que escribí mi tesis sobre Spinoza para dilucidar el concepto de inmanencia, que se basa en La esencia de la manifestación comparada con “Yo soy la verdad”. Para mí, como usted sabe, el paso de un libro a otro consiste en el paso de la Vida a la relación (inmanente) entre la Vida y el Viviente = a la generación de la Ipsidad.
Este belga, Jean Michel Longneaux, aún no ha encontrado editor.
El libro sobre “Incarnation, une philosophie de la chair” (el editor, por razones comerciales, prefirió “filosofía” al inicialmente previsto “arqueología”) será publicado por Seuil en octubre, y se le enviará un ejemplar lo antes posible.
En cuanto al libro sobre el Coloquio de Cerisy, que yo sepa aún no se ha publicado. El editor (Le Cerf) tiene dificultades financieras y aplaza su publicación.
Después de terminar el libro sobre la “Encarnación”, me he sentido muy cansado y no sé muy bien qué hacer ahora.
En cuanto al editor de Barcelona, no sé cómo conseguir su número de teléfono.
Todavía no han aparecido las traducciones al español de “C’est moi la vérité” y “Phénoménologie matérielle”.
En cambio, acaban de salir dos nuevas traducciones al japonés.
Le deseo a usted y a su esposa una feliz primavera.
Anne se une a mí para desearles toda nuestra amistad.
Michel
PD: Este verano pasaremos dos meses (julio y agosto) en la montaña.
Lo que está pasando en Francia, en Europa y en el mundo me parece bastante desalentador, pero es mejor no pensar demasiado en ello y trabajar en lo que a uno le interesa.