Reseña

Garaño, S. (2023). Deseo de combate y muerte. El terrorismo de Estado como cosa de hombres. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 448 pp.

M. Belén Miguez

Universidad Nacional de General Sarmiento, Instituto de Desarrollo Humano, Argentina
Contacto: belenmiguez1411@gmail.com

Santiago Garaño es un referente en el estudio de la represión estatal y la violencia política en Argentina. Autor de obras fundamentales como La otra juvenilia: Militancia y represión en el Colegio Nacional de Buenos Aires (1971-1986) (2002), Detenidos-aparecidos: Presas y presos políticos desde Trelew a la dictadura (2007) y Memorias de la prisión política durante el terrorismo de Estado en la Argentina (1974-1983) (2020), en las cuales ya exploró diversas facetas de la represión en el país, en “Deseo de combate y muerte”, profundiza su análisis abordando el surgimiento de esta forma de violencia estatal, pero centrándose en la experiencia de los perpetradores. Para ello, el libro se inserta en el debate sobre cómo estudiar estas cuestiones, eligiendo un enfoque centrado en el “giro afectivo” desde la antropología. Esta decisión le permite argumentar que el terrorismo no fue un proceso meramente burocrático, sino uno arraigado en los afectos y emociones militares.

A través de un análisis riguroso de fuentes inéditas (documentos castrenses, memorias de oficiales y conscriptos, diarios de campaña, prensa y entrevistas), el libro muestra cómo emociones como el odio y la venganza generaron un clima favorable y de legitimidad de la violencia desplegada en el Operativo Independencia, operativo que es paradigmático para comprender el Terrorismo de Estado. Garaño destaca en su investigación la construcción de la violencia estatal como una “cosa de hombres” vinculada a valores militares y muestra que la represión ilegal fue impulsada por afectos específicos que actuaron como “fuerzas políticas” capaces de generar atrocidades. En este libro, y desde una perspectiva interdisciplinaria, el autor complementa sus estudios previos al integrar la antropología, la historia reciente, los estudios de género y los estudios sobre afectos, considerando tanto estructuras institucionales como dinámicas subjetivas y culturales que posibilitaron el Terrorismo de Estado.

El libro está organizado en tres partes, cada una de ellas subdividida en capítulos, precedida por una introducción y culminando con un epílogo. Esta organización permite al autor desarrollar su argumento de manera progresiva y sistemática. En la introducción se presenta la investigación haciendo foco en el Operativo Independencia iniciado en 1975 en el sur tucumano y en las condiciones afectivas de los efectivos de las FFAA. Pues bien, en la primera parte, “Afectos, Emociones y Sentimientos”, Garaño se centra en el análisis de cómo se construyó, dentro del Ejército, una trama de relaciones personales, afectos y lealtades masculinas que facilitaron el ejercicio de la violencia. En la segunda parte, “Mostrar y Ocultar”, se examinan las “formas elementales” del terrorismo de Estado en Argentina, analizando las normativas y directivas militares secretas que regulaban la represión y las prácticas de desaparición forzada de personas. Finalmente, en la última parte del libro, “Entre Fuleros, Héroes y Traidores”, el autor busca mostrar cómo las Fuerzas Armadas implementaron “acciones psicológicas” para la construcción de una “cultura del terror”.

Adentrándonos en el desarrollo de la obra, en el capítulo I, “El caso Viola”, se analiza el asesinato del capitán Humberto Viola y su hija en 1974 en Tucumán. Garaño destaca cómo la muerte de la niña fue utilizada discursivamente para exacerbar sentimientos dentro de la “familia militar” y la sociedad, instrumentalizando el “odio y venganza” para cohesionar a las fuerzas armadas y legitimar la represión contra la guerrilla. El Capítulo II, “Deseo de Combate”, se centra en este concepto como un afecto clave movilizador de la violencia. Contrario a una respuesta natural, el libro muestra un proceso de “acción psicológica” alimentado por la venganza tras ataques guerrilleros y la exaltación de valores castrenses, buscando una cohesión que impulsara a los militares a “vencer o morir” en una lucha presentada como “guerra santa” y “cosa de hombres”.

De esta manera, en el capítulo III, “Un ritual de iniciación”, se analiza el combate de Pueblo Viejo en Tucumán como un “bautismo de fuego” que evidencia, a partir de este estudio de caso, cómo el Operativo Independencia funcionó como un “rito de pasaje” para los integrantes del Ejército. A través de las experiencias de los conscriptos, se explora la construcción de la identidad de combate como una “cosa de hombres” al tiempo que se muestra el “deseo de combate” y el orgullo sentido por quienes eran destinados a la zona de operaciones. Así se van configurando profundos afectos y sentimientos de odio, valentía y sacrificio de muerte en las fuerzas armadas.

El análisis pormenorizado de casos como el de Viola y el combate de Pueblo Viejo ilumina de manera efectiva cómo dinámicas emocionales y valores castrenses fueron instrumentalizados para legitimar y ejecutar la represión. Esta base empírica, anudada con un sólido aparato conceptual, permite al autor sentar las bases para la exploración de las “formas elementales” del terrorismo de Estado, que se aborda en la segunda parte del libro, en el capítulo IV: “Campo de prueba”. Aquí Garaño analiza la implementación del Operativo Independencia en Tucumán desde febrero de 1975, detallando el despliegue de la maquinaria represiva mediante directivas militares secretas que otorgaron amplia autonomía a las fuerzas armadas, incluyendo la Gendarmería y la Policía Federal, lo que revela una coordinación represiva en el territorio.

En este contexto, examina las “formas elementales” del terrorismo de Estado, como la desaparición forzada, que tuvo en Tucumán su primer ensayo sistemático, basándose en documentos castrenses que evidencian la planificación y ejecución de la represión. Enlazado con este escenario de violencia, en el capítulo V: “Teatro de operaciones” se propone una lectura del monte tucumano como un producto de la violencia y represión política, más allá de su dimensión natural. Desde la perspectiva de la antropología del espacio y la violencia, Garaño analiza cómo este territorio fue construido y deconstruido por las relaciones de poder y las prácticas sociales, convirtiéndose en un “teatro de operaciones” donde tanto guerrilleros como militares representaron estrategias de lucha y control, imponiendo una realidad marcada por la violencia.

Para adentrarse en la construcción de la “cultura del terror” y las tácticas de “acción psicológica” implementadas por el Ejército Argentino, el autor, en el capítulo VII: “Cultura del terror”, argumenta que el terror no es simplemente un estado psicológico, sino una construcción social compleja que se basa en la manipulación de la información, la creación de rumores, la imposición de silencios y la estigmatización del “enemigo”. Además, señala que la creación y propagación de rumores sobre la guerrilla buscaban generar miedo, desconfianza y confusión, y a menudo presentaban a los guerrilleros como seres inhumanos y crueles.

Durante el capítulo VIII: “Un enemigo interno”, el autor se aboca, precisamente, a la construcción del “enemigo interno” que allanó el camino para la violencia extrema y la violación de derechos humanos al anular la empatía hacia el “otro”. En este sentido, Garaño también examina el impacto de esta construcción en la identidad de los soldados, quienes fueron impulsados a verse a sí mismos como “héroes” en una “guerra santa”, inculcando valores como el “deseo de combate”, el “honor” y el “sacrificio” para legitimar la represión ilegal. La propaganda y el adoctrinamiento jugaron un papel crucial al influir en su percepción del conflicto, generando odio, miedo y un sentido de misión patriótica que se vinculaba con la gesta de la independencia del siglo XIX.

En tanto, en el capítulo IX: “Poder soberano”, el autor explica que tanto los militantes de izquierda como las Fuerzas Armadas y los medios de comunicación contribuyeron a construir la imagen de un “enemigo poderoso y sofisticado” capaz de desafiar al Estado. Se sostiene que el Operativo Independencia se desarrolló en dos fases: una destructiva, caracterizada por la “cultura del terror” y la construcción del enemigo interno, y otra “productiva o cívica” que incluyó la fundación de cuatro pueblos en Tucumán, cuyos nombres honraban a los soldados “caídos en armas”, buscando así ganar consenso social y fomentar la denuncia de cualquier “sospechoso” por parte de la sociedad tucumana. Finalmente, en el “Epílogo”, el autor comparte su experiencia como testigo experto en los juicios por lesa humanidad del Operativo Independencia (1975-1977) en 2016, resaltando la importancia de la memoria histórica en la búsqueda de justicia, la continuidad de la lucha por los derechos humanos y el rol fundamental de la investigación como motor de transformación social hacia una sociedad más justa.

“Deseo de combate y muerte” se erige como una obra fundamental para comprender la complejidad del pasado reciente en Argentina. Su enfoque innovador poniendo el foco en las emociones, la interdisciplinariedad y la perspectiva de género puestas al servicio de un análisis tan minucioso como agudo, ofrecen nuevas herramientas para la comprensión del terrorismo de estado. La rigurosidad metodológica, la variedad de fuentes y la organización clara del libro fortalecen el argumento, articulando las estructuras de poder con las subjetividades y dinámicas culturales que hicieron posible la violencia estatal. Por ello el libro constituye una contribución significativa a la historiografía del terrorismo de Estado y a los estudios sobre violencia política, memoria y derechos humanos.