César Augusto Ayala Diago
Departamento de Historia. Universidad Nacional de Colombia,
sede Bogotá
https://orcid.org/0000-0002-5906-2965
caayalad@unal.edu.co
Fecha de recepción: 18/07/2025
Fecha de aceptación: 22/09/2025
Juan Domingo Perón, Eva Perón y el peronismo no pasaron desapercibidos en Colombia. Dos jornadas destacamos en este texto sobre la caída del presidente que gobernaba a la Argentina desde 1946: las del 16 de junio y las del 19 de septiembre de 1955. Tratamos las razones y los motivos del tremendo impacto del acontecimiento en Colombia, que también vivía bajo un régimen militar. Rastreamos la influencia del peronismo en positivo y en negativo entre la gente de Colombia, entre los partidos políticos y sus medios de comunicación. Intentamos mostrar las imitaciones que hacía del régimen argentino el gobierno militar colombiano (1953-1957), sus aciertos y fracasos. Mostramos que fue en Colombia donde Perón tuvo el más mordaz de sus enemigos gráficos: Péter Áldor y demostramos que la caída de Perón fue el preámbulo del derrocamiento del presidente colombiano Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957. El artículo advierte la presencia latente de Perón en Colombia más allá de su caída.
Palabras clave: Perón, Eva Perón, peronismo, Rojas Pinilla, Colombia.
Juan Domingo Perón, Evita Perón and Peronism did not go unnoticed in Colombia. Two events are highlighted in this text on the fall of the president who had governed Argentina since 1946: The long days of June 16 and those of September 19, 1955. We deal with the reasons and motives of the tremendous impact of the event in Colombia, which was also living under a military regime. We trace the influence of Peronism in positive and negative among the people of Colombia, among the political parties and their media. We tried to show the imitations of the Argentine regime by the Colombian military government (1953-1957), its successes and failures. We show that it was in Colombia where Perón had the most biting of his graphic enemies: Péter Áldor and we demonstrate that the fall of Perón was the preamble to the overthrow of Colombian President Gustavo Rojas Pinilla on May 10, 1957. The article warns of Perón’s latent presence in Colombia beyond his fall.
Keyworks: Perón, Eva Perón, Peronism, Rojas Pinilla, Colombia.
Para ningún colombiano, para ningún americano puede ser indiferente la realidad de cualquier país del hemisferio. La realidad de cada uno de los 21 países americanos debemos interpretarla con sentido americanista y con devoción de solidaridad. Por eso el pueblo colombiano estuvo pendiente de la suerte del sistema peronista. No se comentaba otra cosa, tanto en los círculos financieros como en los cafés, los teatros, los centros universitarios, etcétera. En los días de la revuelta la controversia sobre la realidad argentina tenía lugar lo mismo en los salones elegantes que en los sectores modestos. En el mundo entero esa era la tónica. En favor o en contra de los sistemas peronistas, no había indiferencia. Ello quería decir muy claramente, que la política peronista había calado hondo en la sensibilidad y especialmente en el mundo americano. (Jornada, 30 de junio de 1955, p.4.)
Hasta Colombia llegaron los ecos del peronismo; de todos los peronismos: el de los cuarenta, el de los cincuenta; los del peronismo en el exilio, y los del peronismo de los setenta. Se escuchaba de Perón y de sus aventuras políticas al tiempo que oíamos tangos, y baladas, y seguíamos a los artistas argentinos: Libertad Lamarque, por ejemplo; al mismo tiempo que les aprendíamos a jugar fútbol, a hacer radio, periodismo; al tiempo que nos nutríamos de sus editoriales, de sus libros que nos transmitían de los avances de las ciencias sociales y naturales. Argentina ocupaba un destacado lugar en el imaginario colombiano. Un país siempre presente en la cotidianidad nacional, un modelo, si se quiere.
Se veía el peronismo como un fenómeno sensual, mediático; una puesta en escena de maravillosas formas de la comunicación política moderna. Nadie permanecía neutral o inadvertido frente al fenómeno de masas y de liderazgo que fue esa experiencia argentina. Una carismática pareja en el ejercicio del poder a la manera popular y reivindicativa de Eva y Perón era algo inédito. El carisma de Evita, como se le conocía, cubría de ensueño a hombres y mujeres en Colombia.1 Curiosamente a la pareja Perón-Evita, correspondía en Colombia la Pareja Rojas-María Eugenia. La hija del presidente tuvo gran protagonismo durante todo el gobierno militar.
En 1950, en una ceremonia de brillantes contornos que tuvo lugar a bordo de la Fragata Escuela Colombiana Almirante Padilla, el presidente Juan Domingo Perón, y su esposa María Eva Duarte recibieron las insignias de la Orden de Boyacá en el grado de Gran Cruz Extraordinaria que les fueron otorgadas por el gobierno de Colombia. Recibieron al jefe del Estado y a su esposa el embajador de Colombia Domingo Esguerra, quien se refirió a los motivos por los cuales el gobierno de Colombia condecoraba al general Perón y a su esposa con la alta distinción:
Todos conocemos, dijo el embajador, vuestros esfuerzos por estrechar las relaciones entre vuestro gran país y las naciones restantes de la América latina, así como sabemos también que vuestra constante preocupación como mandatario ha sido y continúa siendo alcanzar el más intenso desarrollo de las inmensas fuerzas económicas de esta nación y el necesario mejoramiento de su justicia social. (Clarín, 23 de septiembre de 1950, p. 5.)
El embajador colombiano destacó el auxilio prestado al pueblo de Colombia por la Fundación de Ayuda Social con motivo del terremoto en la región nororiental, razón por la cual otorgaba a su directora Eva Duarte la Orden de Boyacá como expresión de gratitud colombiana. Al recibir la orden el presidente argentino expresó:
Desde los albores de nuestras independencias respectivas dos fuerzas inmensas avanzaron sobre el continente: las que traía Bolívar desde costa firme y las que llevaba San Martín desde Buenos Aires. Esas dos fuerzas, que envolvieron en un inmenso abrazo a este continente sudamericano, han permanecido a pesar de los tiempos como dos fuerzas inmanentes de nuestra libertad, de nuestra independencia y nuestra soberanía. La llegada de la Fragata Padilla a nuestro Buenos Aires es una consecuencia de la inmensa fuerza que el corazón de Colombia ha lanzado siempre, con un miraje glorioso y siempre recordado, hacia nuestra patria/ Nuestro cariñoso saludo enviado por la Fundación es también una consecuencia de que la inmanencia de esas fuerzas está en los espíritus argentinos con la misma fuerza con que late en los corazones y en los espíritus colombianos./ Señor embajador yo he querido tener el inmenso honor y la satisfacción de visitar esta Fragata que trae para nosotros un trozo del corazón de Colombia para que confundiéndolo con nuestros propios sentimientos y nuestros corazones de argentinos tejamos paulatinamente esa red que será la red de unificación de todos los hombres de este nuevo continente que va siendo cada día más la esperanza del mundo futuro./ Yo deseo señor embajador que transmitáis al excelentísimo señor presidente de Colombia con nuestro sincero agradecimiento, nuestra promesa de hacer cada día un poco más para que esa unidad se selle en el futuro, sin divisiones de ninguna clase, para que en esta tierra nueva de la América nueva sea cada vez más cierto lo que con tanto acierto acaba de decir mi señora: que seamos todos para uno, y uno para todos. (Clarín, 23 de septiembre de 1950, p. 5.) 2
A su vez la señora María Eva Duarte de Perón agradeciendo la distinción, manifestó:
Es para mí una gran emoción encontrarme en esta gloriosa fragata en la que la juventud colombiana cursa sus estudios para engrandecer a esa gran nación colombiana; y es también para mí una emoción extraordinaria como Argentina y como mujer americana que sobre el pecho de una humilde mujer de pueblo hayáis puesto la más alta condecoración que simboliza tanto para los colombianos como para todos los americanos. Yo no tengo más méritos que representar un movimiento popular; que ser una mujer del pueblo y, como tal pienso, como dice nuestro ilustre presidente, que el dolor no tiene fronteras y cuando los hermanos colombianos tuvieron un instante de dolor, fue la Fundación de Ayuda Social misma la que en mensaje más que material, espiritual, se hizo presente para decir que el pueblo argentino estaba con el pueblo de Colombia. (Clarín, 23 de septiembre de 1950, p. 5.)
Además, Evita expresó su gratitud en nombre de las mujeres argentinas, en el suyo propio, y en el de la Fundación de Ayuda Social.
Figura 1. Nota. Recorte enviado por la Embajada de Colombia en Buenos Aires a la Cancillería colombiana. Fuente: Democracia, 28 de septiembre de 1950.
Un momento importante que destacamos fue la visita que hiciera a Colombia el canciller Jerónimo Remorino en 1953. El presidente Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) le ofreció en palacio un almuerzo y recibió del canciller La espada del Libertador San Martín que le había enviado el general Perón. Pero también Rojas fue condecorado por Remorino con el Collar de la Orden al Mérito. Se trataba de avanzar en una unidad continental sustentada en los llamados de los héroes de la guerra de Independencia del siglo XIX a la cabeza de la Argentina Peronista. Era esa la base de la convocatoria: llevar a cabo la unidad latinoamericana planteada en aquella época. En esa política internacional, Colombia debería jugar un papel trascendental, así se lo hizo saber al presidente colombiano el diplomático argentino:
Aceptad Mi Teniente General este reconocimiento a vuestras virtudes y a vuestro patriotismo que os viene de un camarada, el Presidente de los argentinos, que me ha pedido que coloque esta condecoración sobre vuestro pecho para que sienta los latidos de vuestro corazón que hoy está muy cerca del corazón de todos los argentinos. (Eco Nacional, diciembre 15 de 1953, p.4.)
Diario de Colombia y la demás prensa conservadora estuvo de plácemes:
Colombia y Argentina se levantan ahora y se buscan en un abrazo que no se quedará en hermosa lírica juvenil, sino que tendrá la potente realidad de los intercambios económicos y un alma ácida de muy hondo de nuestros quereres comunes y de nuestro destino que apenas se vislumbre. (columna Cruz y Raya en Diario de Colombia, diciembre 15 de 1953, p.5.)
En diciembre de 1953 circulaba en Bogotá La Nueva Legislación Social Argentina que traía como autor a Jerónimo Remorino, el canciller de Perón. Era el preámbulo de una visita anunciada del diplomático a Colombia, quien andaba de gira por los países suramericanos. Los editores de Eco Nacional en comentario al citado libro destacaron el ejemplo de ese país como la posibilidad de hacer una revolución jurídica a favor de la armonía social sin perjudicar al capital y al trabajo, de servir a los trabajadores sin perseguir al capital y sin que el equilibrio social se rompiera. (Eco Nacional, 12 de diciembre de 1953, p.4.)
En favor del peronismo se expresaban periódicos alternativos liberales como Jornada y Sábado, pero sobre todo la prensa conservadora no laureanista: Eco Nacional, Diario de Colombia, Diario del Pacífico, La Patria, etc. Con menos entusiasmo El Colombiano y La República. Y también la prensa socialista: El Popular, órgano del Movimiento Socialista Colombiano (MSC).
El peronismo les gustaba a los seguidores de Jorge Eliécer Gaitán, y a él mismo. Aunque ya muerto el tribuno popular colombiano, sus seguidores, desde su periódico Jornada establecían las similitudes entre Perón y Gaitán3. A ambos los identifican su lucha contra las plutocracias y las oligarquías, y su concepción de la democracia. A Gaitán no le gustaba la democracia heredada de la revolución francesa. Y citaban de una conferencia de Gaitán en 1936:
¿Queremos acaso la democracia política de la revolución francesa, en donde al pueblo se le dice que manda por su número mientras en su nombre gobiernan quienes muchas veces son los peores enemigos de los anhelos y de las reivindicaciones de ese mismo pueblo? (Jornada, 31 de octubre de 1951, p.4.)
Y de Perón citaban una intervención suya en 1945:
Dos escuelas han caracterizado la historia de la democracia en el mundo. Una es aquella que caracteriza a un país que trabaja para un grupo de personas y para un grupo de funcionarios que llegan al poder por el buen o mal camino. La otra, la escuela democrática, es la que asegura el gobierno a los hombres más aptos y capacitados, es decir, los hombres que califican su capacidad con la virtud. La Revolución ha querido fijar esta segunda escuela para las masas y para los dirigentes económicos, políticos y sociales de la nación. (Jornada, 31 de octubre de 1951, p.4.)
Decía la gente de Jornada estar cerca de la idea de la Tercera Fuerza en el mundo. Y de acuerdo con ello confesaban estar estudiando los conceptos de Gaitán y Perón sobre el Estado, la justicia, la moral, las relaciones entre capital y trabajo y la distribución de la riqueza. Se comprometían a mostrar cuán distantes eran sus ideologías de la del imperialismo ruso, que se desenvolvía bajo la fuerza de la dictadura del proletariado; y cuál contrarias son las de las plutocracias monopolizadoras que pretenden extender su imperio.
Establecían así la identificación:
Es la primera vez en la historia de la América del Sur, qué pueblos tan distintos en sus modalidades, eso es costumbre y aún en sus razas, se orienten bajo una misma bandera reivindicadora. Desgraciadamente para nosotros Gaitán fue asesinado; pero sus ideas irradian desde ese faro que se levanta en Argentina. (Jornada, 31 de octubre de 1951, p.4.)
Y continuaban colocando citas de uno y otro, decía Perón:
Aspiramos a una verdadera democracia, de donde hayan sido desterrados esos vicios que hasta ahora la han venido corrompiendo. Y dentro de esa democracia, queremos también una evolución que nos ponga al día y que evite la repetición de los fenómenos de descomposición que se han venido produciendo. (Jornada, 31 de octubre de 1951, p.4.)
Y de Gaitán citaban:
Se trata de la democracia económica, de la democracia de contenido y no de forma, de la democracia como triunfo de las normas que rediman a la mayoría, y no de la democracia en traje de luces de la revolución francesa que divorciaba el hecho político del hecho económico. (Jornada, 31 de octubre de 1951, p.4.)
En pleno gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, en 1955, los gaitanistas no ocultaban su identificación con el peronismo que asomaba a día por las páginas del periódico. El órgano pos-gaitanista cubrió en positivo los acontecimientos previos a la caída de Perón. La estrategia de comunicación del periódico consistía en hacer ver el gobierno de Rojas Pinilla como una extensión del modelo peronista. Hacía que sus seguidores los concibieran bajo los mismos objetivos y fines: la realización de la justicia social. En la medida en que aguzaba la pelea de Rojas contra la oposición, Jornada mostraba los éxitos del régimen argentino como salida para Colombia. Los gaitanistas de Jornada tenían la ilusión y el deseo de que el régimen militar colombiano evolucionase hacia las reformas que Perón introducía en su país. Demandaban y deseaban la radicalización del gobierno de Rojas; fantaseaban, y el fantaseo les insuflaba la ilusión del optimismo y la esperanza.
Figura 2. Fuente: Jornada, 21 de julio de 1955, p. 4; 1 de septiembre de 1955, p. 1.
Estuvieron atentos al primer episodio de la caída de Perón y celebraron que hubiera sido capaz de sortear la situación. Vieron la oportunidad de confesar la identificación:
Nuestra simpatía con el concepto social de la economía Argentina, la hemos registrado a lo largo de 7 años. Esa fue la política de Jornada en vida de su fundador, Jorge Eliecer Gaitán. No somos peronistas porque no somos argentinos. Pero somos partidarios de un concepto justiciero de la existencia social, tal como opera en la nación del sur… pero simboliza las esperanzas de una vasta zona del continente. Desconocerlo, negarlo, es negar evidencias. Desconocerlo es signo de tontería. (Jornada, 30 de junio de 1955, p.4.)
El triunfo de Perón los llenó de fuerza para seguir en lo suyo en Colombia. Leyeron en la defensa que Perón hizo de su régimen lo que podría hacer Rojas con una intentona parecida. Atribuyeron al caso argentino lo que ellos vislumbraban para Colombia, una salida: la configuración de una fórmula: el binomio pueblo-Fuerzas Armadas; pueblo-ejército. Así lo creyeron. La no caída de Perón los robusteció y no tuvieron reparos para confesar:
En la Argentina no existe mendicidad porque el estado no la permite. Porque el Estado ha suministrado a quienes anteriormente ejercieron la mendicidad, lo necesario para una existencia decorosa. El Niño es el único privilegiado de la patria de San Martín. El niño, un privilegiado. Parece vana palabra, pero allí es algo resplandeciente en una niñez alimentada como ninguna, sana, alegre feliz. El pueblo argentino es el mejor nutrido de América. Y el costo de la vida más bajo es el de la nación argentina. ¿Esto carece de significado? ¿Y carece de significados el altísimo índice cultural del pueblo admirable? ¿Tampoco tiene significación el hecho de que la mujer se encuentre protegida en el hogar decente y que el propio estado le suministra? ¿Y carece de importancia el hecho de que todo enfermo goce de asistencia médica y hospitalaria? / No, todo esto tiene significación y alcanza proyecciones. Por defender todo lo anterior el pueblo argentino respondió como en las mejores horas de su historia legendaria, con abnegación esforzada. Fuera de que la vivienda barata es una institución, al punto de que la gran mayoría de los argentinos tienen resuelto el problema que en otros países alcanza índices desoladores. ¿Cómo no esperar del pueblo del sur una reacción batalladora frente a los interesados en arrebatarle sus viviendas, su bienestar, su salud, su decoro, su simple dignidad humana? Pero es que en la nación argentina la educación primaria es gratuita y obligatoria. ¿No merece la adhesión de los padres de familia un gobierno semejante? Y por sobre todas las cosas, es el país menos condicionado a poderes extraños. El país cuya economía es en mayor grado una estructura al servicio de los nacionales. Para su beneficio y con utilidades empeñadas en su mejoramiento…Bendito país en donde tales seres resultan privilegiados./sobre esas bases de justicia, de equidad, de consideración con la niñez y con la ancianidad, con la mujer y con el trabajador, ha estructurado el gobierno argentino la realidad pujante y victoriosa del binomio pueblo-ejército./ Y el presidente Perón, en esa consideración por las masas del pueblo, por la niñez, por la ancianidad, por la mujer, por el trabajador, construye la solidaridad de pueblo con ejército y transforma la economía, la cultura, la asistencia pública, las costumbres./ ¿cómo no vamos a reconocer que el sistema peronista ha salido victorioso, en la prueba de fuego más ardua de los últimos tiempos? (Jornada, 30 de junio de 1955, p.4.)
Figura 3. Fuente: Jornada, 30 de junio de 1955, p.3.
Curiosamente les gustaba a los conservadores que leían en el peronismo una forma de reivindicación social venida desde el ideario conservador, desde una derecha social. En particular el peronismo lo seguían los conservadores alternativos, las corrientes al margen de la oficialidad de ese partido: las tendencias cercanas a las sensibilidades del dirigente Gilberto Alzate Avendaño, con sus periódicos. A lo mejor les llamó la atención el hecho de que el peronismo se presentarse como alternativa al comunismo. Se trató de una identificación imaginaria la de los conservadores y liberales que admiraban tanto al peronismo como a sus protagonistas.
Desde las páginas editoriales de Diario de Colombia José Constante Bolaños, bajo el pseudónimo de Dmitri defendía al peronismo de los ataques de la gran prensa liberal. Declaraba que no obstante la persecución, el pueblo colombiano sentía especial respeto y señalado afecto por ese movimiento continental, que calificaba de experimento social. Para el columnista conservador el justicialismo implicaba la quiebra definitiva de los privilegios oligárquicos de la democracia liberal burguesa:
Todas las tremendas y aberrantes injusticias que el cerrado individualismo de la burguesía liberalera arroja sobre los grandes núcleos populares, han sido eliminados del escenario social argentino, gracias a la prodigiosa sensibilidad humana del presidente Perón, quien orienta con decisión irrevocable un gobierno resuelto a acabar con las odiosas prerrogativas de las oligarquías económicamente poderosas…el régimen peronista constituye en América la más alta expresión de la justicia social, allí el pueblo vive una vida digna y decorosa, al amparo de todas las garantías y de todos los derechos ciudadanos. (Diario de Colombia, 27 de julio de 1953, p.5.)
De todos los diarios conservadores, era Eco Nacional el más entusiasta. El diario del ideólogo Carlos Vesga Duarte hacía eco de los discursos y acontecimientos que producía el general Perón. Diarios como El Siglo veía con buenos ojos las aspiraciones de Perón de reconfigurar el A.B.C. suramericano (Argentina, Brasil, Chile). El periódico, cubriendo en julio de 1953 la visita del presidente Ibáñez a Buenos Aires, aprovechó para expresar su mirada positiva a la idea de la Tercera Posición del peronismo. Saludaba una posible reemergencia de la Gran Colombia que complementara la política exterior argentina. De lograrse una unión suramericana se podría hablar de un equilibrio en la balanza americana. La presencia del bloque suramericano en las conferencias internacionales sería decisiva para la guerra y para la paz mundial. El Siglo soñaba: “Si al proyecto añadiera el génesis creador de Castilla, es posible que la comunidad hispánica de Naciones alcanzará una espléndida realidad” (El Siglo, 9 de julio de 1953.)
El régimen colombiano, a la cabeza del general Gustavo Rojas Pinilla, no ocultaba sus simpatías por el fenómeno argentino. Se emulaba en él, como en el caso de la fundación Eva Perón, que importó y tomó las formas de cierta oficialización de la caridad pública. El peronismo rojista se daba por imitación: la creación de un partido desde el gobierno en su apoyo, la creación de una central obrera peronista en desmedro de una corporación obrera católica: La Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), la estrategia oficial de conquistar su apoyo con base a la seducción popular que terminaba arrebatándole las masas a la Iglesia, los elaborados carismas de Rojas y de su hija que hacen derivar hacia ellos todo el foco de la curiosidad pública.
Se emulaba el colombiano en el régimen peronista, pero lo hacía casi de manera vergonzante, con temor, con miedo de incomodar a la Iglesia y a las altas cumbres del conservatismo. Temía ser señalado. Había formas peronistas en las puestas en escena de algunos episodios como el acontecimiento que organizó el ministro de trabajo Aurelio Caycedo Ayerbe, un ministro de la corriente alzatista, muy inclinado hacia Perón, que sacó a los obreros a la calle, y se los puso en disposición de adhesión al presidente Rojas en plena Plaza de Bolívar con parafernalia inspirada en las movilizaciones peronistas. O en el lanzamiento de la Tercera Fuerza en el estadio El Campín, en junio de 1956, cuando ya Perón había sido derrocado, o con el intento de creación de un tercer partido desde la presidencia en los comienzos de 1955.
Con sensualidad peronista y todo, la clase política dominante en Colombia fue adversa a Perón y al peronismo. El liberalismo oficial en el nombre del expresidente Eduardo Santos lideró el anti-peronismo, y para ello puso su influyente periódico El Tiempo a disposición, lo mismo que toda la logística periodística. El anti-peronismo corría por la letra y por la gráfica. A veces más por esta última.
El diario El Tiempo tenía por guion editorial la doctrina colombiana del republicanismo. Había nacido en 1911 en tiempos del primer centenario de la Independencia cuando Colombia estuvo gobernada por el partido republicano (1910-1914) en el que confluyeron liberales y conservadores con la clara estrategia de superar el guerrero siglo XIX. Desde entonces quedó establecida una ideología que le evitara a Colombia los gobiernos de facto a derecha o a izquierda. Se fue montando una especie de ideología, la del republicanismo, que será la que distinguirá e identificará a la clase dominante de todo el siglo XX. Estaba en contra de los autoritarismos, de los estilos de gobierno tipo Simón Bolívar, o Juan Manuel de Rosas, o José Rodríguez de Francia (Doctor Francia). Más adelante fue adverso al comunismo y a los fascismos europeos. Se orientaba hacia gobiernos civiles y fabricó el mito de Francisco de Paula Santander, el llamado hombre de las leyes, como modelo para el gobernante colombiano.
Desde la escritura anti-peronista se destacará el intelectual Germán Arciniegas, hombre de toda la confianza de Eduardo Santos. Fue acérrimo enemigo del peronismo. Escribió un libro: Entre la libertad y el miedo, que se volvió un manual para la oposición internacional.4 La sensibilidad que se reunía alrededor de El Tiempo contribuyó, sin duda a la caída de Perón. Desde el momento en que La Prensa, el reconocido diario argentino, cayó en desgracia en 1951, El Tiempo cerró filas con la oposición a Perón y se valió de sus redes internacionales para perseguir al peronismo.
Figura 4. Fuente: El Tiempo, 17 de abril de 1951, p. 4.
Como era fuente de discurso, no solo para Colombia, sino también para el mundo de la prensa internacional, su discurso era amplificado y reproducido. Detrás de él hicieron coro la mayoría de los periódicos nacionales.
Otro insigne intelectual liberal de la sensibilidad de El Tiempo escribía:
[…] El ejemplo de Perón me parece excepcionalmente peligroso, porque ya no es como las dictaduras criollas de tipo tradicional, un accidente o un incidente en nuestra trabajosa marcha hacia una vida más racional. La dictadura de Perón es un hecho histórico que puede tener tremendas consecuencias. Representa el ingreso de América en el caótico mundo de la política internacional. Es la puerta que se abre a todos los totalitarismos y a todas las enfermedades de Europa. Es la desamericanización de nuestra historia patria. Es, en fin, “el titoista” espontáneo que se lanza al ruedo y cuyo ejemplo no tardará en cundir en los otros países, porque los nuestros, como los monos, se apresuran a repetir el gesto desvergonzado que les sorprende en el vecino. La lucha contra la religión, el propósito de desintegrar la lengua, el odio o la prensa libre, la proscripción de la decencia en la lucha política, la implantación del temor en las costumbres burocráticas, el premio y la delación, el gusto por la mascarada y la chabacanería, el culto idolátrico por la persona y la familia del caudillo, conducirían entre nosotros a la caricatura de dos extremos igualmente abominables: el comunismo nacional o el fascismo. No podemos ignorar más tiempo el hecho de que Perón es la versión hispanoamericana de Tito. Y contra estos males estamos en la obligación de luchar quienes vivimos con el orgullo de ser libres por obra de Bolívar y por la gracia de Dios. (Caballero Calderón Eduardo. El Peronismo. El Tiempo, julio 15 de 1955, p.4.)
Figura 5. Cipote perón. Nota: Caricatura de Chapete. Fuente: El Tiempo, 14 de enero de 1955, p. 4.5 - ¡Ya no estoy solo! ¡Junto a Nerón está Perón! - Nota: Caricatura de Samper. Fuente: La República, 17 de junio de 1955, p. 1.
Del peronismo no solo gustaba la letra y los contenidos ideológicos expresados en documentos célebres y densos. Por donde se le mire se trató de un fenómeno mediático. La pulsión invocante fue satisfecha en las multitudinarias manifestaciones de la plaza pública, a través de la radio, por ejemplo, y el discurso público. Pero fue también un fenómeno pensado para la pulsión escópica, la de la mirada, la que obligaba la mirada. De alguna manera, para muchos, Perón y Evita constituyeron una pareja que tenía la función de Otro, de un gran Otro que influía en el deseo de peronistas de adentro y afuera. Un Otro que se hacía mirar. Así, la oposición anti-peronista respondió de la misma manera.
Es posible que en Colombia haya tenido Perón su principal enemigo gráfico. La caricatura nacional estuvo atenta al trazo admonitorio. Chapete y Samper los más costumbristas de los caricaturistas de la política no se quedaron atrás. Pero el más sobresaliente caricaturista antiperonista fue Péter Áldor, un sofisticado dibujante húngaro al servicio del diario El Tiempo.6 Ambos, artista y periódico, incidieron en el desprestigio del peronismo. Con su caricatura de casi todos los días los colombianos se familiarizaron con Juan Domingo Perón a quien tanto el uno como el otro detestaban. Al texto escrito antiperonista que publicaba El Tiempo, la caricatura lo reforzaba y reafirmaba.
Dramática e intensa fue la parábola del peronismo; rica en hitos y en la creación permanente de acontecimientos. Fue un proceso espectacular, en crisis casi todo el tiempo. Su naturaleza inestable, tambaleante, fue registrada en los trazos de Áldor que vivía pendiente de los altibajos del presidente argentino.
Era Perón para Áldor la expresión mejor acabada del nuevo dictador latinoamericano, la perfecta evolución del tirano tropical. Lo seguía y perseguía en el poder y fuera de él. No le reconocía nada propio; era simplemente una imitación de modernas dictaduras extra-latinoamericanas. Y, finalmente, era la versión en el continente del fascismo y del comunismo europeos.
En la graficación de la pareja Perón-Evita el caricaturista repinta sus pinceles. La histórica y paradigmática pareja le permite, juntos o por separado, hacer uso de toda su capacidad para valerse de la retórica visual. Así, acude a la identificación, al símil, a la comparación, a la alegoría, a la antítesis, a la sátira, a la exclamación retórica, a la ironía, a la sinécdoque, etc., etc. Para él, Perón es la síntesis de Hitler, de Stalin y de Mussolini, son sus consuetas; es un totalitario capaz de representar él solo la suma de todos los totalitarismos juntos: un doctor en totalitarismos, un discípulo aprovechado, dicen las leyendas de sus caricaturas.
Figura 6. En Buenos Aires. Goering: En verdad es un discípulo aprovechado. Fuente: El Tiempo, 18 de abril de 1953, p. 4.
Tenía el peronismo una agudeza para fabricar eventos comunicativos y a esto el artista húngaro respondía con su trabajo. Así sucedió, por ejemplo, con el drama del lanzamiento de la candidatura de Eva Perón a la Vicepresidencia de la República. Semejante noticia impresionó a Áldor, y creemos también a todo el mundo. Ilusionó a los pobres que le tenían cariño a Evita, y asustó a la élite republicana de Colombia, que a lo mejor le atizaron la pasión al caricaturista que desde los comienzos de 1951 la emprendió contra la carismática pareja. Una caricatura que anuncia la temeridad de la noticia de la vicepresidencia para Eva Perón es considerada por El Tiempo como: “…una de las más oportunas y felizmente logradas…”: (El Tiempo, 18 de abril de 1953, p. 4.)
Figura 7. Rodeo en la Argentina. Fuente: El Tiempo, 24 de agosto de 1951, p. 4.
La caricatura se produce aprovechando la coyuntura de rodeo en Bogotá. Antes del lanzamiento de la candidatura de Eva, solo aparecía su esposo en el trabajo de Áldor. Ahora aparecerá el dúo. Luce Evita esbelta, llena de alhajas, en esta caricatura ella va al anca fueteando al caballo, y Perón se ve obligado a frenar. Cambian las cosas cuando Perón ya en motocicleta se deshace de la incómoda candidatura.
Figura 8. Perón condecora a Evita por la renuncia de su candidatura a la vicepresidencia. Fuente: El Tiempo, 13 de septiembre de 1951, p. 4.
En los ejes de su discurso antiperonista, Áldor demuestra su conocimiento de las debilidades de ese experimento. Le trabaja a la tendencia de Eva a la opulencia, es lo único que advierte en ella, su vanidad y sus lujos.
Figura 9. Perón a Ritcher: -Me parece que la joya que compré para mí señora es falsa. Fuente: El Tiempo, 30 de mayo de 1951, p. 4. Rayos cósmicos a lo Perón. Fuente: El Tiempo, 02 de julio de 1951, p. 4.
De Perón recoge Áldor su cerrazón contra la prensa más que contra la iglesia. Horada en su estilo demagógico y en su vocación ideológica, y denuncia sus aspiraciones de influir hegemónicamente en la región.
Así, cumplía a cabalidad Áldor su tarea de la crítica y la denuncia a la persecución de la prensa en el régimen de Perón. Era la manera como también El Tiempo al no poder denunciar la censura a la prensa en Colombia lo hacía para el caso de Argentina. Los lectores colombianos entendían bien la situación.
Figura 10. Perón: -Aquí le traigo la prueba de que bajo mi gobierno sí existe la libertad… Fuente: El Tiempo, 10 de octubre de 1951, p. 4.
Es un juego interesante: mostrar de frente la persecución a la prensa en Argentina al no poder mostrar la férrea censura que se vivía en Colombia. Entre más aumentara la censura en Colombia más se mostrará la censura en Argentina. Fue ese principalmente el escogido tema. Perón como sepulturero de la libertad de prensa que, aunque en ataúd estaba viva todavía.
Figura 11. Y hubo un día de duelo. …no muere quien tiene tantos amigos… Fuente: El Tiempo, 08 de abril de 1951, p. 8. Esperanzas. Si pudiera resucitar… Fuente: El Tiempo, 27 de junio de 1955, p. 4.
La persecución a La Prensa no dejaba dormir a la controvertida pareja:
Figura 12. LA “PRENSADILLA”. …en argentina… Fuente: El Tiempo, 19 de mayo de 1951, p. 4.
La Iglesia colombiana hizo parte del coro anti-peronista. Su mayor órgano de expresión, el legendario periódico El Catolicismo afrontó la controversia. Desde sus páginas se transmitió el conflicto dándole cabida al eco que produjo entre las entidades católicas de todo el mundo. El órgano principal del catolicismo colombiano se ocupó de la denuncia en un lenguaje en el cual se identificaron todos los opositores a Perón. Desde allí vino la inculpación de dictador y se abonó el terreno para la excomunión del mandatario argentino. He aquí una denuncia:
Desde hace más de 7 meses el régimen argentino, presidido por Perón, desarrolla una campaña contra la iglesia sin precedentes en la historia de la nación. Suprimió la enseñanza religiosa en las escuelas, dictó una ley de divorcio, y legalizó la prostitución. No puede publicarse el periódico católico El Pueblo, y la policía detuvo a sus directores. Están también suprimidos los programas católicos de la radio. El gobierno prohibió las misas vespertinas y expulsó a los sacerdotes de los hospitales, cerrando las capillas de estos centros. (El Catolicismo, 17 de junio de 1955, p.3.)
Todas las expresiones de rechazo a la política peronista contra la Iglesia se reprodujeron en el combativo órgano de la Iglesia. Se informó, por ejemplo, que el cardenal Francis Spellman, arzobispo de Nueva York, había pedido a los fieles de su diócesis que asistieran a misa y recibieran la santa comunión por los perseguidos del mundo entero, y particularmente por la Iglesia en Argentina que padecía una opresión tiránica. E informó El Catolicismo, que la 45 asamblea nacional de la asociación de la prensa católica norteamericana había adoptado una resolución pidiendo a todos los que amaran la libertad que reconocieran el carácter totalitario de la persecución en Argentina, donde la iglesia era castigada por predicar el evangelio y su aplicación a la economía y a la vida social. (El Catolicismo, 17 de junio de 1955, p.3.)
Desde junio de 1955, ante la arremetida del presidente argentino contra la Iglesia, el Vaticano terminó excomulgando al mandatario. Toda la Iglesia católica se unió contra el régimen peronista en todo el mundo, y Colombia no fue la excepción. El Cardenal Crisanto Luque pidió a Dios enderezar las mentes y los corazones de los gobernantes argentinos, y otorgar misericordia a los católicos perseguidos. El alto prelado envió al clero y a los fieles de su arquidiócesis una circular sobre la persecución de que eran víctimas el clero y el pueblo católico de la Argentina:
Hacemos pública protesta por la persecución de que está siendo víctima la iglesia católica por parte del gobierno de la república de Argentina y al mismo tiempo disponemos en todas las iglesias y capitales de nuestra jurisdicción se levanten oraciones al Corazón Divino desde cuya fiesta celebramos hoy para que cesen los males que afligen a los católicos argentinos y por la necesidad de generar desde aquella noble nación. (El Catolicismo, 17 de junio de 1955, p.3.)
Al mismo tiempo distribuyó para toda la feligresía el texto de una oración que debía realizarse:
Os pedimos, Señor, que detengáis vuestro brazo vengador, pero que no permitáis qué vuestros derechos sean por más tiempo menospreciados y vuestros pastores y fieles oprimidos. No permitáis, Señor, os lo rogamos con todo el fuego de nuestra ardiente raza, que en el seno de nuestra católica familia hispánica se levante el grito de rebelión contra vuestro cetro soberano y prevalezcan los que han atentado contra él. Inflamados en vuestro mismo amor, imploramos también vuestra gracia para todos los que apartados de vuestro lado pretenden oprimir a vuestra iglesia. Haced brillar su error ante sus ojos, como lo hicisteis con Saulo en el camino de damasco, para que reconociendo su desvío vuelvan a vuestro amor y reparen los dolores que os han causado. Pero si en vuestros designios adorables ha llegado la hora de la prueba y queréis sangre de mártires para ofuscar los opresores, os pedimos Señor, que colméis a vuestros fieles de la fuerza divina de vuestro amor para que en vida o en muerte puedan dar generosamente testimonio de vuestra realeza y de los inalienables derechos de vuestra santa Iglesia. (El Catolicismo, 24 de junio de 1955, p.5.)
Figura 13. Fuente: El Catolicismo, 24 de junio de 1955, p. 1.
El conflicto Iglesia-Estado ya lo habían presenciado los colombianos en la sonada guerra cristera mexicana de la década de los años veinte, lo que motivó un distanciamiento en las relaciones entre Colombia y México. Siendo la Iglesia colombiana arte y parte del poder político, y más aún, estando en pleno gobierno conservador, con un presidente fervorosamente católico, la situación no era fácil de sortear. El conservatismo no sacrificaría a la Iglesia en favor de sus simpatías por Perón. De otro lado, los liberales que no eran clericales se valieron de la oportunidad que se les servía en bandeja, para utilizar y atizar la pugna argentina como parte destacada en su estrategia para tumbar el gobierno de Rojas Pinilla. Todo lo relacionado con dicha pugna aparecerá en la primera página del periódico liberal El Tiempo.
La primera intentona de tumbar a Perón ocurrió justamente en medio de las fiestas juninas, una temporada saturada de fiestas religiosas a guardar en Colombia. Mientras en Argentina Perón se enfrentaba a la Iglesia, Rojas se congraciaba con ella. Las festividades religiosas cubrían las primeras páginas de los principales diarios y se renovaba la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús.
Figura 14. Fuente: Diario de Colombia, 18 de junio de 1955, p. 7.
El presidente aparecía fotografiado en las ceremonias eclesiásticas en prueba de la cercanía entre Estado-Iglesia. No era pues Colombia un Estado laico y de eso daba cuenta el poder de la Iglesia y el poder de quienes así querían que se vieran las cosas.
Aunque habrá roces entre la Iglesia y el gobierno colombianos, ambas partes estaban firmes y adheridas. Ninguna de las dos partes estaba en trance de separación. El gobierno se sostenía en la fe católica y la Iglesia gozaba de los privilegios de gran aliada y beneficiada.
Figura 15. Fuente: La República, 15 de junio de 1955. p. 1.
A la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) de influencia peronista se le prohibió desfilar en el primero de mayo de 1955. Y en cambio la UTC, la sindical católica, obtuvo el privilegio de movilizar sus bases de todo el país con el objetivo de ofrecer su respaldo al régimen (Informe de la embajada argentina en Colombia, 1955). Mientras en Argentina se avanzaba en la separación de los poderes del estado de los de la Iglesia, en Colombia el gobierno se reivindicaba con ella. El Tiempo le hacía eco y ofrecía sus páginas para divulgar fotografías de las manifestaciones en Buenos Aires con el slogan de Argentina católica.
Figura 16. Fuente: El Tiempo, 03 de enero de 1955, p. 15.
El Tiempo disfrutaba divulgando los pormenores de la pelea entre el gobierno argentino y la Iglesia católica. Publicó a mediados de abril de 1955 la suspensión temporal de la enseñanza religiosa y moral en los establecimientos de educación pública de ese país, lo mismo que todo lo concerniente a la separación de la Iglesia y el Estado. 7
Figura 17. Fuente: El Tiempo, 15 de abril de 1955, p. 8.
Sucedía todo lo contrario en Colombia. El régimen y sus inspiradores se ataban más y más al supuesto positivo papel que desempeñaba la moral católica en el país.
El anti-peronismo de la Iglesia católica colombiana iba de la mano del de la mayoría de la prensa conservadora. No solo se expresaba a través de su poderosa maquinaria publicitaria, sino que corría a la vez por los diarios conservadores, con énfasis más en unos que en otros. La República, un órgano conservador recientemente creado ofició como si fuera un vocero de la Iglesia:
Figura 18. Fuente: La República, 16 y 17 de junio de 1955, p.1.
Figura 19. Persecuciones. Fuente: El Tiempo, 17 de junio de 1955, p. 4.
Con todo, pesaba más el anti-peronismo que el peronismo propiamente dicho. La vacilación del presidente colombiano favoreció el crecimiento de la oposición colombiana, y la antipatía hacia el gobierno de Perón.
La prensa colombiana estaba pendiente de lo que en la Argentina peronista acontecía. Ninguno de los periódicos quería perderse el espectáculo de su caída que vaticinaban con bombos y platillos desde la fallida rebelión del 16 de junio de 1955.
Figura 20. Fuente: El Colombiano, 17 y 20 de junio de 1955, p. 1.
Muy animada y estimulada era la embajada de Colomba en la Argentina peronista. También lo era la de Argentina en Colombia para entonces. Hacia ese país los gobiernos colombianos destacaron siempre connotadas personalidades, incluso para cargos menores. Justo de allá vino el balance de la primera rebelión. Para uno de los funcionarios de la embajada colombiana existía un visible cambio de orientación en el gobierno debido al grave impacto que el acontecimiento ocasionó pues había mostrado división, fragmentación y fisura en los asuntos del poder, justo cuando se tenía la idea de un gobierno que gozaba de la fama de la unanimidad. Señaló y agregó, que el problema religioso había debilitado la base de opinión del gobierno. Como todos los críticos y opinadores coincidió en que había sido un error implicarse en el sentimiento religioso de la variopinta población argentina, tanto los autóctonos como los inmigrantes que conservaban el sentimiento católico como símbolo de anudamiento y compactación. Así, la rebelión de algo habría servido, para purgar al régimen de cuadros medios, para que el presidente hiciera un llamado a la concordia y hubiera reconocido otras fuerzas políticas antes separadas o ignoradas. Daba a entender que el triunfo de Perón en esta contingencia se había debido a que las fuerzas armadas no estaban seguras de salir del presidente por su enorme prestigio popular. Les angustiaba el vacío imposible de colmar, y les bastaba un viraje del presidente que calmara los espíritus. Habló el funcionario de una supuesta tregua de tres o más meses para que mejorara la situación (Informe de la embajada argentina en Colombia, 1955).
Aunque la primera revuelta fue liquidada, el episodio era ya el comienzo del final. A partir de aquí se incubaría el proceso que reventará el 16 de septiembre. Los detalles de semejante final se transmitieron en códigos sensacionalistas.
Figura 21. En la casa Rosada. Le dañaron la fiesta. Fuente: El Tiempo, 13 de julio de 1955, p. 4. Fuente: Diario de Colombia, 17 de junio de 1955, p. 1.
El remate anti-peronista fue el cubrimiento gráfico del proceso de la caída realizado por la prensa colombiana. Todos los periódicos influyentes del país, casi que, sin excepción, abrieron sus ediciones a ocho columnas, en letras de molde, en negrita, con mayúsculas y con fotografía, mostrando sensacionalmente lo sucedido. Si bien la prensa conservadora puso sus focos de luz sobre el conflicto con la iglesia católica, la prensa liberal los enfiló hacia la censura y la persecución a los periódicos y al problema de las libertades. No se habló de contrarrevolución peronista, celebraron y festejaron el triunfo de una revolución libertadora, algo así como dos revoluciones en confrontación, una mala y otra buena.
La opinión periodística se le midió a la evaluación del régimen peronista. Todo el mundo se volvió experto en peronismo. Se sacaron lecciones y enseñanzas. Liberales y conservadores según su ideología e intereses. Nadie calló, al fin y al cabo, había ilustración suficiente. Los acontecimientos habían sido cubiertos por las páginas de los periódicos hasta la saciedad. Los conservadores le reconocieron méritos al gobierno de Perón, pero coincidieron en que su error había sido meterse con la fe de los argentinos:
Argentina ha sido y es ante todo una nación de católicos. Y no propiamente de católicos indiferentes si no de católicos observantes. Frente a esta situación de hecho, inmodificable, mal podía el gobierno imponer el divorcio y detrás del divorcio la consiguiente ruptura entre la iglesia y el estado. Por qué la pretendida reforma de la constitución, pendiente a buscarle un salidero legal al divorcio, no podía hacer otra cosa ni significaba otra cosa que el rompimiento definitivo entre los poderes civiles y eclesiásticos. Un pueblo católico en su mayoría no podía seguir brindándole su apoyo a quien lo traicionaba en lo más puro e íntimo de sus sentimientos. (El País, 20 de septiembre de 1955, p.4.)
Figura 22. Fuente: El Colombiano, 20 de septiembre de 1955, p. 1. Fuente: El Correo, 20 de septiembre de 1955, p. 1.
Uno tras otro se vinieron los editoriales de la prensa colombiana celebrando la caída de Perón. El diario conservador El País de Cali, no se quedó atrás:
Como católicos, celebramos que el castillo de naipes se haya derrumbado. Porque fue precisamente su persecución al clero, lo que debilitó el andamiaje peronista. El pueblo más pacífico, que edificó una civilización para la convivencia, fue tocado en lo más íntimo de sus sentimientos: la iglesia católica. Hasta ese momento resistió la ignominia y principió la batalla por su libertad, por su necesaria aurora de independencia… la Revolución que dio al traste con la arrogante fortaleza de Perón, estaba inspirada en la defensa de las creencias católicas del noble pueblo. Desde luego que en el fondo persisten otros antecedentes protuberantes: la coacción, las privaciones, el estrecho cerco de las libertades, que fueron normas insólitas sobre las cuales habrá de escribirse la historia de los nueve años del régimen depuesto. (El País, 21 de septiembre de 1955, p.4.)
Y se le reconocieron méritos a la Iglesia católica por su contribución a la caída:
Sí el señor Perón no hubiera tratado, dándole la espalda a la realidad, de separar violentamente a la iglesia y al estado y de romper en forma omnímoda las buenas relaciones entre los 2 poderes, de seguro que la Revolución no hubiera salido triunfante en sus propósitos, o por lo menos, no hubiera obtenido el éxito que obtuvo en tiempo tan corto… Pero hoy, desde el señor Perón en el exilio hasta el más modesto de los ciudadanos de la patria de Mitre y de Sarmiento, saben de sobra la significación del papel que jugó la iglesia en la hora crucial de los destinos de la nación y de su historia. (El País, 25 de septiembre de 1955, p.5.)
Figura 23. Fuente: El Heraldo, 17 y 20 de septiembre de 1955, p. 1.
La prensa colombiana, la bipartidista, pero en especial la conservadora se sintió halagada con la designación del nuevo presidente argentino, el general Eduardo Lonardi:
se enfrentó abiertamente a los embelecos de la demagogia erigida en superestado. Y en los últimos meses, con mayor vitalidad de alma, arreció sus arrestos de hombre libre, cuando el peronismo tuvo la osadía de desafiar a la Iglesia católica, exponerla al escarnio público, perseguirla hasta la destrucción de sus templos, la presión y el destierro de sus jerarcas… las iglesias confiscadas como represalia de apócrifas destrucciones, otra vez serán fábricas divinas, en la que solo integrará el amor a Dios y arderán devotamente las llamitas de aceite, en el silencio místico de la oración. (El País,23 de septiembre de 1955, p.4.)
Figura 24. Fuente: El País, 20 de septiembre de 1955, p. 1.
La transmisión de los pormenores de la caída de Perón tuvo vasta cobertura porque se presentaban las cosas como un preludio a lo que se esperaba fuera la caída de Rojas en Colombia. Con una prensa silenciada, el cubrimiento de la caída de un dictador cercano a la sensibilidad del régimen colombiano operaba como gran estimulante. A través del análisis de lo que en Argentina había pasado, los críticos enviaban los mensajes al aire de lo que pensaban sobre la política colombiana.
Figura 25. Fuente: El Heraldo, 23 de septiembre de 1955, p. 1.
Los liberales salieron también al ruedo. Ante la no circulación de la gran prensa liberal: El Tiempo y El Espectador, el diario antioqueño El Correo habló por ellos. Consideró que el grave error del peronismo fue haberse estructurado con base en un solo sector de la sociedad. Que se había tratado del mismo fenómeno que corroe a cualesquier estados totalitarios, que necesariamente edificaban su fortaleza alrededor de un partido político, de los sindicatos, de las clases medias, de las clases proletarias o de las clases capitalistas. Anotaba que no había organización social que pudiera permanecer mucho tiempo si no recurría a todos los elementos de la nacionalidad poniéndolos a laborar en conjunto y en forma positiva y colocaba los buenos ejemplos de Estados Unidos, Uruguay, México y Chile. Sostenía que fueren cuales fueren las condiciones particulares de cada pueblo, había principios fundamentales que no se podían echar por la borda sin poner en peligro la estabilidad del propio régimen y el equilibrio nacional. Esa había sido la razón del caso argentino levantado en contra de la iglesia, de los viejos partidos tradicionales y del pueblo que no participaba en los sistemas del sindicalismo político.
El Correo tenía dudas frente al nuevo gobierno de naturaleza militar también, si no se construía un estado de derecho que garantizara las libertades esenciales dentro de la ley; y se sometieran a una solución democrática, sobre la unión nacional de todos los sectores del país que representaban genuinamente al gran país argentino (El Correo, 21 de septiembre de 1955, p. 4.).
El levantamiento de la censura y el desmonte inmediato de la propaganda peronista se saludó en la prensa colombiana con alborozo. Vistosos titulares anunciaron que la prensa en ese país volvía a ser libre.
Cuando definitivamente cayó Perón, el 16 de septiembre de 1955, no circulaba en Colombia El Tiempo, por lo tanto, Áldor, el caricaturista anti-peronista por excelencia no pudo celebrar. Reabierto el periódico después de la caída de Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957, continuó persiguiéndolo en el exilio y en sus aspiraciones de regresar algún día al poder en su país:
Figura 26. Inauguración en la Argentina. ¡Cuidado con el sabotaje¡ Fuente: El Tiempo, 08 de mayo de 1957, p. 4. Lo que Perón no pudo realizar… Modificación del escudo argentino. Fuente: El Tiempo, 01 de junio de 1957, p. 7.
Había caído Perón como preámbulo a la caída en Colombia del régimen del general Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957. El proceso de la caída de Perón fue transmitido en Colombia como un espectáculo, sangriento por lo demás. Se percibía como un avance de lo que podría ser el desenlace que se esperaba en Colombia. Habría que hacer salvedades. A diferencia de Argentina, en Colombia existía un gobierno de militares y civiles. La tradición civil en la gobernabilidad colombiana era fuerte. Todavía no existía la autonomía militar con la que gozaba Argentina. Lo militar en Colombia tenía menos peso que lo civil, una conquista lograda gracias a un no retorno a las guerras civiles del siglo XIX. Perón era un presidente elegido por el voto popular, en cambio el general Rojas Pinilla había llegado al poder por un golpe de estado. Todo dentro de una perplejidad curiosa. Y aunque el conflicto de Perón con la Iglesia católica fue intenso, no fue ella que lo tumbó, ni tampoco el pueblo, sino un asunto resuelto en el interior del espectro militar. En cambio, en el caso colombiano el asunto del poder no se resolvió entre militares. Es posible que no les haya alcanzado el tiempo para aprender a gobernar, como también es posible que militares y civiles hayan ponderado y aprendido en el caso argentino. La participación de los jefes civiles de los partidos tradicionales, el liberal y el conservador fue definitiva, y no en menor medida el papel de la Iglesia. No hubo necesidad de bombardear nada, ni se vieron aviones sobrevolando el firmamento de la capital colombiana, y más que una fiesta, la caída del presidente, el general Gustavo Rojas Pinilla, fue un carnaval que le colocó al acto de la caída un velo que cubrió el decisivo papel de los gremios económicos en el dramático desenlace.
Mientras tanto los peronistas colombianos, aunque lamentaron la caída del controvertido gobernante argentino se fueron hundiendo en las inconsistencias del régimen militar que hacía esfuerzos por exorcizar los fenómenos que habían incidido en la caída de Perón, en particular el conflicto con la iglesia. Empero, el fantasma peronista acompañó al régimen colombiano que no renunció; eso sí, a las formas propagandísticas peronistas. El 13 de junio de 1956 en apoteósico espectáculo político en el estadio El Campín en Bogotá, fue lanzada La Tercera Fuerza. El presidente Rojas compareció en automóvil destapado en compañía de un obrero mientras era ovacionado por las masas. Durante los años de 1960 el fantasma de Perón en el exilio estaba latente en Colombia. Se seguían sus pasos y su doctrina se colaba entre un documento y otro que fabricaban los movimientos de oposición al régimen del Frente Nacional (1958-1974), y cuando retornó Juan Domingo Perón a su patria después de 17 largos años de exilio el peronismo reemergió en Colombia; tanto el peronismo de Perón como el de los montoneros. Perón contaba 78 años en 1973, Rojas Pinilla que sumaba 73 lucía envejecido, pero animaba un movimiento guerrillero en gestación: El Movimiento 19 de abril (M-19), en alusión al día en que le habían arrebatado el triunfo en controvertido escrutinio electoral en 1970. Son estas las cosas curiosas y paradójicas de las vidas paralelas de dos supuestos dictadores que regresan o intentan regresar al poder por los caminos de la democracia expresada en las urnas electorales.
Informe de la embajada argentina en Colombia (13 de abril de 1955). Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Buenos Aires.
Caricaturas de Hernando Turriago, Chapete, Péter Áldor.
Primera página de órganos periodísticos colombianos.
Clarín. (1950). Buenos Aires.
Diario de Colombia. (1953–1955). Bogotá.
Eco Nacional. (1953). Bogotá.
El Catolicismo. (1955). Bogotá.
El Colombiano. (1955). Medellín.
El Correo. (1955). Medellín.
El Heraldo. (1955). Barranquilla.
El País. (1955). Cali.
El Siglo. (1953). Bogotá.
El Tiempo. (1955). Bogotá.
Jornada. (1955). Bogotá.
La Patria. (1955). Manizales.
La República. (1955). Bogotá.
Relator. (1955). Cali.
Sábado. (1955). Bogotá.
Semana. (1955). Bogotá.
Arciniegas, G. (1951). Entre la libertad y el miedo. México: Editorial Cultura.
Ayala, C. (1990–1991). El discurso de la conciliación. Análisis cuantitativo de las intervenciones de Gustavo Rojas Pinilla entre 1952–1959. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, (18–19), 205–244.
Ayala, C. (1992). El Movimiento de Acción Nacional (MAN). Movilización y confluencia de idearios políticos durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, (20), 44–70.
Ayala, C. (2021). Colombia en la mira. Peter Áldor y el anticomunismo gráfico. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario.
Ayala, C. (2023). Anocheció de golpe. Colombia entre la fiesta política y la ilusión, 1953–1954. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario.
1 Véase ampliamente: Ayala, C. (2023). Anocheció de golpe. Colombia entre la fiesta política y la ilusión, 1953–1954., p.333-360.
2 El 8 de julio de 1950 una ola de sismos destruyó varios municipios del departamento de Norte de Santander: Arboledas, Cucutilla, Salazar de las Palmas y parte de Cúcuta, la capital. Oficialmente se reportaron más de 200 muertos y 40 mil damnificados. La Fundación de Ayuda Social que dirigía Eva Perón se hizo presente socorriendo con auxilios a las víctimas de la tragedia.
3 El gaitanismo fue sin duda el movimiento político más importante del siglo XX colombiano, y Gaitán, quizás el líder político de mayor influencia en el país. Representa el populismo que hubo en países como Argentina. De hecho, guardadas las proporciones, la relación entre gaitanismo y peronismo es estrecha en cuanto a los idearios. Asesinado el líder en abril de 1948 el movimiento se desarticuló, pero su ideario se transfirió a otros movimientos políticos. Con el correr de los años Gaitán y el gaitanismo se han convertido en componentes inseparables de la identidad nacional.
4 Véase: Arciniegas, G. (1951). Entre la libertad y el miedo.
5 La caricatura hace alusión al intento del gobierno militar colombiano de crear un nuevo partido en 1955, una tercera fuerza, inspirado en el régimen peronista. Véase: Ayala, C. (1992). El Movimiento de Acción Nacional (MAN). Movilización y confluencia de idearios políticos durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla.
6 Véase ampliamente: Ayala, C. (2021). Colombia en la mira. Peter Áldor y el anticomunismo gráfico.
7 Informó también el diario bogotano sobre la erección de un monumento al general Perón de 27 metros de altura: “Un arco de triunfo a la gloria del general Perón será erigido en la ciudad Eva Perón (antiguamente La Plata), capital de la provincia de Buenos Aires. Cinco mil toneladas de mármol de carrara serán empleadas para construir este monumento que tendrá 27 metros de altura, 17 de largo y 11 de ancho. Esculturas en relieve rememorarán la historia de la nación argentina y la obra del presidente Perón. El monumento será terminado en 1957”. (El Tiempo, 15 de abril de 1955, p.8)