Villegas Gonzales, C. (2024). Educación-Socio-Tecnocientífica-Transcompleja. Guayana: FEREDIT, 106 p.

Alicia Edith Juarez

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad General Sarmiento, Universidad de Buenos Aires, Argentina
ingaliciajuarez@gmail.com

En Educación-Socio-Tecnocientífica-Transcompleja (2024), Crisálida Villegas González propone una mirada sobre cómo la educación debería responder a los desafíos actuales. Desarrolla la idea de que, en un mundo atravesado por la aceleración tecnológica, es necesario repensar la educación para formar sujetos capaces de actuar críticamente en la sociedad, promoviendo la formación de competencias pertinentes.

En este sentido, la autora sostiene que la educación debe incorporar la tecnociencia no únicamente como un saber, sino como una herramienta que permita aprovechar las ventajas de sus productos dentro de la transcomplejidad.

El eje central del libro es el pensamiento transcomplejo, una perspectiva que promueve el abordaje articulado de problemas desde la colaboración entre saberes, actores y disciplinas. Este enfoque no solo implica trabajar de manera cooperativa para alcanzar objetivos comunes, sino también reconocer la interdependencia entre los distintos componentes que configuran la realidad. Aplicado al ámbito educativo, se traduce en una propuesta pedagógica integradora, capaz de superar la fragmentación del conocimiento y de generar respuestas contextualizadas a los desafíos del presente.

Doctora en Ciencias de la Educación y con una sólida trayectoria en los estudios sociales de la ciencia, Villegas elabora este libro a partir de una conferencia en un Programa de Estudios Posdoctorales en Tecnociencia y Sociedad. Este dato es relevante, ya que el carácter dialógico del texto se refleja particularmente en su tercer capítulo, en el que incluye aportes y experiencias de participantes del programa.

El libro está estructurado en tres capítulos bien diferenciados por la función específica de cada uno dentro del desarrollo argumentativo. La obra también incluye gráficos, tablas y referencias a autores contemporáneos y clásicos del pensamiento crítico y educativo. Esta organización facilita la lectura, ofreciendo una progresión conceptual clara desde los fundamentos hasta las aplicaciones.

El primer capítulo contextualiza el surgimiento de la tecnociencia, sus principales características y su creciente influencia en la vida cotidiana. La autora problematiza la forma en la que se accede al conocimiento para formar sujetos capaces de comprender, evaluar y dialogar con los desarrollos tecnocientíficos, más allá del dato o la información aislada. El capítulo finaliza con un cuadro en forma de resumen de los tres principales enfoques relacionados con la tecnociencia: Ciencia Tecnología y Sociedad (CTS), Ciencias de la complejidad y STEAM.

El segundo capítulo presenta el enfoque transcomplejo con más profundidad como alternativa al reduccionismo disciplinar. Defiende una mirada que reconozca la incertidumbre, promueva el diálogo entre saberes y resista la lógica de fragmentación. La autora remarca cómo la transcomplejidad no es solo una forma de organizar contenidos, sino una manera de posicionarse frente al conocimiento y a la realidad. Además, en este capítulo la autora invita a cuestionarse sobre los efectos negativos que se pueden generar en el contexto de la tecnociencia, como por ejemplo la posible disolución de la responsabilidad ética producida por el reemplazo del trabajo humano por la automatización. Ante este panorama, Villegas indica que se debería estar preparado con una actitud crítica que promueva la acción individual y colectiva orientada al bien común y no solo al beneficio inmediato.

El capítulo final da voz a docentes, estudiantes e investigadores, poniendo en práctica la misma hipótesis general del libro. A través de relatos y testimonios, se muestra cómo este enfoque se plasma en prácticas concretas: planificación participativa, proyectos interdisciplinarios, resignificación del rol docente y apertura a las trayectorias vitales de los estudiantes. Las propuestas de prácticas concretas permiten visibilizar los alcances y limitaciones que implica su implementación.

Como aporte crítico, puede señalarse que el texto asume un compromiso fuerte con el cambio pedagógico, pero a veces deja en segundo plano las condiciones materiales e institucionales que muchas veces dificultan su implementación. ¿Qué sucede cuando el deseo de enseñar de forma transcompleja choca con los diseños curriculares fragmentados, la sobrecarga docente o la escasez de recursos?

Aun con esas limitaciones, Educación Socio-Tecnocientífica-Transcompleja constituye un aporte clave para pensar la educación actual y futura. No solo propone un nuevo enfoque teórico, sino que invita a construir colectivamente nuevas formas de enseñar, aprender y convivir en un mundo complejo, incierto y profundamente tecnificado.