Mariana Polizzi
Universidad de Buenos Aires, Argentina
https://orcid.org/0000-0003-3880-5149
marianafpolizzi@gmail.com
Fecha de recepción: 15/06/2025
Fecha de aceptación: 07/08/2025
El presente artículo tiene por objetivo central analizar las implicancias de la política italiana contemporánea sobre su electorado transnacional en América del Sur, poniendo énfasis en Argentina, sede de la comunidad de residentes italianos en el exterior más importante en términos relativos. Específicamente, nos interesa examinar el proceso político de los ítalo-argentinos, de cara a las elecciones generales del año 2022, para así plantear continuidades y rupturas entre Roma y su diáspora. En este sentido, el trabajo también pretende contribuir a su campo de estudios, en torno al ascenso de las nuevas derechas como fenómeno global.
Palabras clave: Italia, Argentina, voto en el exterior, participación política, transnacionalismo.
The main goal of this article is to analyse the implications of contemporary Italian politics for its transnational constituency in South America, with emphasis on Argentina, home to the largest community of Italian residents abroad in relative terms. We are specifically interested in examining the political process of Italian-Argentines in the run-up to the 2022 general elections, in order to explain continuities and ruptures that took place between Rome and its diaspora. In this sense, this work also aims to contribute to its field of study, focusing on the rise of the new right as a global phenomenon.
Keywords: Italy, Argentina, external voting, political participation, transnationalism.
La política italiana de las últimas décadas ha suscitado el creciente interés de la literatura especializada, dada su dinámica evolución en lo que respecta al sistema político y a la creciente polarización del electorado trasalpino. En este sentido, Italia es considerada como un destacado laboratorio político2 (Veiga et al, 2019; Pasquino, 2022) a nivel europeo, dadas las distintas mutaciones que el sistema de partidos vislumbró desde la caída del fascismo (y la ulterior fundación de la República en adelante). Esto implicó la división del período histórico 1946-2022 en tres etapas bien diferenciadas, caracterizadas no sólo por cuestiones sistémicas, sino también por consecuencias significativas en el conjunto institucional del país.
La denominada Primera República (1946-1992), abarca el período político institucional en el cual la Democracia Cristiana devino partido hegemónico del país, más la contraposición del Partido Comunista Italiano (PCI) como actor anti sistémico principal. Esta etapa consolidó la fundación republicana, a pesar de diversos embates como la violencia terrorista de mediados de los años setenta, y culminó con el escándalo político judicial Tangentopoli o mani pulite3, en el que se extinguieron actores partidarios clave como el mentado PCI y el Partido Socialista Italiano.
Ello provocó la emergencia de un nuevo sujeto electoral que transformó el escenario italiano para siempre: es la Segunda República de Silvio Berlusconi y su partido Forza Italia (1994-2011). Esta etapa se caracteriza por las siguientes cuestiones: el partido y la posterior coalición de gobierno liderados por el magnate de medios milanés encabezan la mayoría de los ejecutivos conformados durante esos años; la estructura política se modifica de tal manera que fuerzas de derecha radicalizada funcionan como socios de los gobiernos berlusconianos; y, lo más notable a nivel cultural, la preeminencia del liderazgo carismático y personalista de Berlusconi, más la instrumentación de los medios de comunicación como agente de cambio en detrimento de instituciones clásicas como los partidos políticos.
Los cambios suscitados en la arena política del país europeo definieron el sentido sistémico de la etapa actual o Tercera República (2018-2025), considerada por la literatura especializada como la era del nacional populismo en Italia. Tanto la conformación del denominado Governo del Cambiamento4 en 2018-2019 como la llegada al ejecutivo de la actual Primera Ministra Giorgia Meloni en 20225, son hechos políticos de ubicua relevancia a nivel continental e internacional. Además, la política del país europeo refleja no sólo una fragmentación del sistema de partidos sino también una creciente polarización del electorado, situaciones que hicieron posible la estructuración de ejecutivos de característica especificas dentro de la Unión Europea. Ergo, es posible incluir a la República Italiana en el mapa del ascenso derechista como fenómeno global.
Debido a estos argumentos, la política italiana cobra interés no solo en términos domésticos y/o paneuropeos sino también a nivel internacional. En este sentido, su extensa diáspora alrededor del mundo, que posee el derecho a sufragar desde el exterior gracias a la Ley Tremaglia de 2001, resulta un interesante punto de partida para analizar los avatares políticos de uno de los países clave para pensar a la UE actual, como así también la participación transnacional y el ascenso de las derechas alrededor del mundo. De los casi cinco millones de electores repartidos en las diferentes circunscripciones del exterior, Argentina es (en términos relativos), destino de la comunidad más grande6 de italianos residentes en el exterior.
De todas maneras, nuestro interés no surgió de la información cuantitativa, sino de los análisis que se pueden establecer entre dos naciones con una extensa historia bilateral como Italia y Argentina y, a partir de la participación política trasnacional, poder aportar nuevos hallazgos y formular nuevos interrogantes respecto a la discusión global en torno al crecimiento de la derecha como fenómeno mundial, desde América Latina. Especialmente, nos interesa dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿cómo se desarrolla el proceso político de los italianos en Argentina, de cara a la elección general de 2022 en Italia?
Para ello la metodología empleada es un diseño de investigación cualitativo (construcción de marcos conceptuales, análisis documental y gráfico-periodístico) con apoyo en algunos datos duros cuantitativos (estadísticas de performance política y participación electoral), lo que nos permitió un entendimiento más cabal de la compleja realidad social seleccionada (Suárez Cao y Sánchez Staniak, 2024). Privilegiamos la técnica de investigación cualitativa, asimismo, porque nos permite un mayor énfasis en aspectos epistemológicos, definiciones teóricas más abstractas (en tanto construcción de un marco teórico referenciado), y un enfoque en prácticas sociales establecidas (Sautu et al., 2005).
La estructura del artículo se divide en dos secciones principales: la primera sección refiere a cuestiones estrictamente teóricas que nos permiten comprender tanto la política como la participación electoral transnacional, haciendo foco en el sistema italiano como caso de estudio. La segunda considera la articulación entre la política italiana y su práctica transnacional en Argentina, atendiendo a elementos específicos como la inmigración, la cultura social y política, la oferta de partidos, y la participación en las elecciones de 2022. Por último, presentamos las reflexiones finales de nuestro estudio.
El enfoque principal de esta sección versa sobre las siguientes cuestiones, a saber: I) conceptos vinculados al transnacionalismo político y participación cívica en el exterior; II) elementos jurídicos relacionados con el voto italiano en el extranjero.
El concepto de diáspora resulta muy propicio para el análisis del presente artículo, pues define el universo cívico al que apelamos: la colectividad italiana en Argentina. Se trata de un conglomerado poblacional étnico que garantiza la preservación de la identidad nacional en el territorio de residencia en el que se emigra (Giuliani Caponetto, 2015).
Ergo, dado el mentado proceso de preservación étnica de la definición anterior, la participación política puede ser entendida como ethos, reforzando así la pertenencia a la comunidad nacional (italiana).
De esta manera, nos referimos no sólo al voto de los ciudadanos residentes en el exterior (sufragio transnacional en tanto participación ciudadana desde el extranjero), sino también a la representación política de éstos últimos (transnacionalismo político), de forma tal que se tejen redes y/o se inician nuevos espacios comunes en los que se reivindican prácticas y valores que atraviesan las fronteras nacionales de un Estado determinado (Tagina y Corrado, 2013). Así, surgieron nuevos actores y agencias que lograron encauzar el entramado comunitario en relación al ejercicio cívico de los derechos políticos.
La literatura especializada (Torricelli, 2013; Maggio, 2020; y Calderoni, 2022) define al transnacionalismo político como un conjunto de prácticas que surgen en torno a las siguientes cuestiones: el sentido de pertenencia a una identidad, la cuestión asociacionista, la militancia política en el exilio, entre otras temáticas. Consideramos que estos elementos de la definición refuerzan el sentido de pertenencia a una comunidad.
A propósito del concepto de sufragio transnacional, el voto en el exterior implica no sólo la concesión de un derecho político a una ciudadanía determinada, sino también un derecho humano reconocido en la carta de Naciones Unidas. En este sentido, el voto de los nacionales residentes en otros espacios estatales en el extranjero implica una inclusión (y ampliación democrática) de las poblaciones migrantes más allá de las fronteras de la nacionalidad original (Emmerich y Peraza Torres, 2011).
Por otra parte, es importante considerar tres aportes jurídicos que nos permiten diseminar la profundización de ese ejercicio cívico-político: en primer lugar, la Ley de Ciudadanía Italiana n°91 (1992); en segundo lugar, el Convenio de Nacionalidad entre la República Argentina y la República Italiana – Ley n°20.588 (1973); y, en tercer lugar, la Ley 459 (2001) de voto italiano en el exterior.
La Ley de Ciudadanía constituye el primer eslabón jurídico del presente texto. Ley emanada de la Constitución Italiana de 1948 y modificada en 1992, establece que hay diversas categorías para la adquisición de la ciudadanía italiana, prerrogativa que concede el ejercicio electoral:
•Jure sanguinis o derecho de sangre, establece que la ciudadanía se adquiere siendo hijo directo de madre o padre italianos; también, si posee un antepasado italiano (AVO) por vía paterna (sin límite generacional, siempre y cuando el AVO no haya renunciado o perdido la ciudadanía italiana), o bien descendiente por vía materna a partir de 1948. Este es el criterio que prima en la actualidad para la adquisición del derecho de ciudadanía italiana.7
•Jure solis o derecho de suelo, exclusivamente en los siguientes casos excepcionales: quien nace en Italia de padres desconocidos, y quien nace en territorio italiano y bajo ningún punto de vista puede adquirir la ciudadanía de origen de los padres.
•En el caso de hijo adoptivo: si es menor, adquiere la ciudadanía italiana de los padres adoptivos; si es mayor, mantiene la ciudadanía de su país de origen.
•Por matrimonio con ciudadano italiano: si la pareja reside en Italia, el cónyuge extranjero la adquiere a los dos años de celebradas las nupcias; si se encuentran en el extranjero, el cónyuge extranjero debe esperar 3 años para hacerse ciudadano.
El convenio de doble ciudadanía entre Argentina e Italia (firmado en 1971 y sancionado en 1973), antecedente jurídico que reconoce la histórica relación de amistad entre ambos países, compone su intención de establecer un marco legal de acción para la adquisición de la nacionalidad argentina y/o italiana por parte de los ciudadanos solicitantes. Esta disposición legal reconoce la convivencia de ambos pasaportes, registro de residencia y sujeción a la normativa jurídica del país en el que reside, además de contemplar (en acciones futuras) la posibilidad de contemplar cuestiones referidas a la seguridad social, los títulos profesionales y académicos y la doble imposición, entre otras problemáticas.
Como último elemento jurídico en tanto marco de investigación, la Ley 459 de 2001 conocida como Legge Tremaglia (“Ley Tremaglia”) en referencia al autor de la misma, el entonces Ministro de los Italianos en el Mundo Mirko Tremaglia. Como adelantamos previamente, esta es la ley que concedió voz política a los italianos residentes en el extranjero: esto implica que los ciudadanos pueden participar, desde sus distritos electorales externos, en los siguientes turnos electorales: referéndums abrogativos y/o constitucionales; elecciones generales o políticas; y elección del órgano de los Comites8.
El tercer elemento de nuestro marco teórico se vincula con el fenómeno global en torno al ascenso de las nuevas derechas.
Siguiendo a Mudde (2021), se trata de un proceso político a escala internacional que surge al calor de la expansión del capitalismo en su fase neoliberal (retroalimentándose de sus sucesivas crisis, en particular la de 2008), en donde llegan al poder gobiernos de tenor nacional soberanista, en diversas regiones del mundo: América, Europa y Asia como casos de estudio actual. Estas nuevas derechas9 se basan en tres elementos principales: autoritarismo, que refiere a una representación carismática, personalista (e incluso asambleísta), en detrimento de instituciones típicas como el parlamento, y a la idea de una sociedad profundamente ordenada en términos naturales; nativismo, pues se enfatiza el carácter étnico y cultural de pertenencia a la nación, y es por ello que los beneficios del Estado Social quedan reservados a los ciudadanos nacidos en el país; y, en tercer lugar, el concepto de populismo en su faceta ideacional (es decir, como ideología delgada que necesita estar ligada a una gruesa para poder subsistir: comunismo, fascismo, liberalismo, etc.), para así construir un ethos fundante de ‘ellos’ contra ‘nosotros’: un líder redentor, un pueblo bueno y puro, y los villanos que corrompen al pueblo (las minorías protegidas por el componente liberal de la democracia: los migrantes, el colectivo lgbti, los sectores ambientalistas, etc.).
Para los fines de este trabajo, abordamos la estructura del sistema político italiano, pero, no obstante, haciendo énfasis en el sistema de votación desde el exterior. En principio, es oportuno resaltar que la Italia, desde el fin del fascismo, se constituye en una República Parlamentaria tras el referéndum de 1946 que abolió la monarquía en el país europeo. Ello también fue ratificado en la Constitución de 1948, que atribuye competencias especiales a los órganos de gobierno y al régimen político.
Siguiendo a Clementi (2020), los elementos definitorios del sistema político italiano son los siguientes:
•El orden institucional italiano está conformado por: Jefe de Estado, cuyo papel es desempeñado por el Presidente de la República; Jefe de Gobierno o Presidente del Consejo de Ministros, al mando del ejecutivo; y dos Cámaras Parlamentarias, Senado y Diputados.
•Los períodos electorales se pueden dividir en tres categorías: la elección del Presidente de la República, que se celebra cada 7 años en sesión común de ambas cámaras, es decir, es elegido por los miembros del parlamento italiano; las elecciones políticas, que se realizan cada 5 años para definir la conformación del sistema bicameral y la designación del Primer Ministro por parte del parlamento; las elecciones regionales y municipales, que definen presidentes de las regiones y sindaci (alcaldes municipales).
•Tanto la Cámara de Diputados como el Senado poseen idénticas atribuciones (bicameralismo simétrico). Estas idénticas atribuciones institucionales constituyen un legado de los padres fundadores de la República, plasmado en la Constitución de 1948, cuyo objetivo principal apunta a evitar que se repita una experiencia histórica como la dictadura fascista de Mussolini.
•Luego de la Reforma Constitucional (2020), que implicó el recorte de parlamentarios en ambas cámaras, los corpus quedan conformados de esta manera: a nivel doméstico, la dotación de diputados se reduce de 630 a 400 y la de senadores, de 315 a 200 escaños; a nivel parlamentarios electos en el exterior, las cifras decrecen de 12 diputados a 8 y de 6 senadores a 4.
•La ley electoral más reciente y de aplicación actual, Rosatellum bis (2017), establece los mecanismos de repartición y asignación de bancas, destacándose dos factores: el premio de mayoría (a la coalición que alcance el 37% de las preferencias electorales) y la representación proporcional. En el caso del voto desde el exterior, la representación proporcional se realiza de manera preferencial, ya que el voto es por correspondencia: esto implica que el premio de mayoría no aplica en el caso del voto externo.
Estos condicionantes sistémicos nos facilitan la comprensión respecto del cambiante panorama político y partidario del país europeo. Desde la instauración de la República, los sucesivos ejecutivos que se fueron erigiendo configuraron una imagen de inestabilidad y/o complejidad institucional aún latente en la literatura especializada. Sumado a ello, tanto la fragmentación como la polarización previamente señalada, han servido como facilitadores de la presencia de partidos radicales en el escenario mainstream liderado por los partidos centristas. Un claro ejemplo son los gobiernos que se conformaron a partir de 2018 en adelante. Pero, ¿sucede lo mismo a nivel diáspora?
A propósito del sistema de votación desde el exterior, desde su implementación en 2001, se distinguen elementos de continuidad y otros rupturistas, que nos permiten focalizarnos en los componentes más relevantes del voto italiano en el extranjero o voto transnacional.
En primer lugar, el espíritu de la Ley Tremaglia de voto all’estero10, que recupera el legado heroico y fundacional de las comunidades italianas en el exterior; por lo tanto, se trata de un reconocimiento explícito del Estado europeo hacia sus casi cinco millones de connacionales repartidos en las distintas circunscripciones electorales del planeta: África, Asia, Oceanía y Antártida; América del Norte y Central; América del Sur; y Europa.
En segundo lugar, para acceder a este derecho político, el ciudadano italiano que reside en el extranjero debe empadronarse en el registro de italianos en el exterior (Anagrafe degli Italiani Residenti all’Estero – AIRE) de su circunscripción consular. De lo contrario, quien no se encuentra registrado, no accede al sistema electoral.
En tercer lugar, desde su implementación, la prerrogativa del voto externo ha tenido lugar en las siguientes oportunidades: cuatro referéndums abrogativos (2005, 2009, 2011, 2016); tres referéndums constitucionales (2006, 2016 y 2020); y cinco generales o políticas (2006, 2008, 2013, 2018 y 2022).
En cuarto lugar, de acuerdo a la mentada Ley 459 de diciembre de 2001, el voto desde el exterior especifica importantes disposiciones: se emite por correspondencia, por lo que el ciudadano debe estar empadronado correctamente en su circunscripción consular para poder recibir la documentación procedimental; el sobre electoral (busta elettorale) contiene la información (en formato bilingüe) y documentación pertinente para emitir el voto: esto implica que las boletas de elección parlamentaria y/o referéndum vienen acompañadas del certificado electoral para constancia del ciudadano; la forma en que se expresa la preferencia electoral es tachando el símbolo del partido y/o escribiendo el nombre del parlamentario predilecto, y en el caso de los referéndums tachando en sí o no; además, el voto es personal, secreto y libre.
En quinto lugar, resulta oportuno mencionar que el proceso no se encuentra exento de dificultades. Entre éstas últimas podemos enumerar: omisión de envío/recepción del material electoral, lo cual puede deberse a la falta de actualización domiciliar; falta de interés y/o información política respecto a las elecciones en Italia; el proceso de envío del sobre electoral con la preferencia personal puede resultar tedioso para algunos ciudadanos, debido a las omisiones y/o demoras previamente mencionadas; los episodios de fraude electoral denunciados en 2018 y 2022 dificultan la participación de la colectividad en su conjunto (Battiston y Mascitelli, 2008).
De todas formas y, pese a las propuestas para reformar el mecanismo de implementación del voto italiano en el exterior11, no podemos ignorar la ampliación democrática que representó y que representa el voto de los italianos desde el exterior. Esto nos ofrece un considerable factor de análisis para adentrarnos en la práctica electoral trasnacional, con vistas a la elección de 2022 y sus consecuencias tanto para Italia como para su diáspora en Argentina.
A continuación, abordamos la política transnacional en Argentina, atendiendo a dimensiones que hacen a la práctica política de la colectividad residente en nuestro país durante el turno electoral de 2022, como ser: la relación entre inmigración y cultura política; especificidades de la repartición, partidos y comunicación; contexto y análisis de la elección política de ese período específico.
La política transnacional italiana en Argentina ha cobrado un inusitado interés, desde la implementación del voto en el exterior, debido a tres razones principales. La primera está fuertemente anclada en las oleadas migratorias que llegaron desde (el Reino de) Italia hacia la República Argentina; la segunda de ellas, porque es la colectividad con mayor cantidad de ciudadanos en condiciones de votar desde el extranjero; y la tercera, obedece a razones de organización partidaria, participación electoral y cultura política.
La primera razón está relacionada de manera inextricable con la histórica migración de italianos hacia la República Argentina que, a su vez, se transformó en un modelo de pluralismo social (Devoto, 2003). Esto permitió, desde mediados del siglo XIX, no sólo la llegada masiva de ligures, sino también el establecimiento de relaciones bilaterales entre nuestro país y el entonces Reino de Italia (Cabeza, 2000). El gran grueso de la inmigración italiana en Argentina se produce entre los años 1880 y 1975, con más de un millón de residentes concentrados (especialmente) en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, influyendo en la gestación de la Argentina moderna en cuanto a lo cultural, social y político (Devoto, 2006; Smolensky, 2013).
La segunda razón está intrínsecamente vinculada con la primera, pues Argentina, en tanto país receptor de la inmigración italiana, ha logrado consolidarse como primera diáspora en el mundo en términos relativos. Esto implica que Argentina, con más del millón de ciudadanos italianos residentes, desplaza del podio a destinos históricos como Alemania (más de 800.000 ciudadanos radicados) y Brasil (700.000 italianos), según datos oficiales12 al 13 de octubre de 2023. Con términos relativos nos referimos a que Argentina posee el mayor porcentaje poblacional de descendientes de italianos fuera de Europa y de la propia Italia.
El tercer motivo está relacionado a la cultura y práctica política de los ciudadanos italianos en Argentina (sea italianos nativos (nacidos en suelo peninsular) o bien ítalo-argentinos portadores de doble ciudadanía), dentro del cual podemos identificar los siguientes puntos:
•A partir de los años ’60, la inmigración italiana en Argentina decae notablemente hasta llegar hasta nuestros días; por lo tanto, la mayoría de los ciudadanos binacionales son nacidos en suelo argentino, es decir, se produjo una argentinización del electorado (Devoto, 2006; Tagina y Corrado, 2013; Lucarini, 2016).
•Además de ser la diáspora más grande, la colectividad italiana en Argentina también es la que reporta mayor participación electoral desde la implementación de la Ley Tremaglia en 2001. De hecho, en la elección general de 2022 (Tabla 1), de los 771.639 electores en condiciones de emitir su sufragio, han votado 285.967 ciudadanos, lo que implica una participación cívica del 37% (según datos oficiales del Ministerio del Interior de Italia, 2022).
•Además de la participación electoral, los períodos electorales de elecciones italianas en nuestro país se caracterizan por una cobertura mediática enfocada en los candidatos y/o partidos de estructura local, observándose así dos aspectos: por un lado, la tendencia de los votantes prioriza este tipo de candidaturas y estructuras políticas locales por sobre las propuestas estrictamente italianas; por el otro, y en relación a lo anterior, predomina la agenda de la colectividad local por sobre aquella puramente nacional, situación estimulada por la apatía respecto a la actualidad italiana, falta de información, o simplemente fortalecer la opción local por sobre candidaturas/partidos italianos/de mayor presencia en Europa.
Tabla 1: Electores y votantes italianos en América del Sur (2022)
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PAÍS |
2022 (electores/votantes) |
|---|---|
|
Argentina |
771639 / 285967 (37,06%) |
|
Bolivia |
3165 / 1423 (44,96%) |
|
Brasil |
433636 / 116209 (26,80%) |
|
Chile |
54288 / 5453 (10,04%) |
|
Colombia |
17759 / 4761 (26,81%) |
|
Ecuador |
15468 / 3279 (21,20%) |
|
Paraguay |
10281 / 2636 (25,64%) |
|
Perú |
27328 / 8072 (29,54%) |
|
Uruguay |
94566 / 20947 (22,15%) |
|
Venezuela |
91340 / 21635 (23,69%) |
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Guayana |
3 / 0 (0%) |
|
Trinidad y Tobago |
73 / 0 (0%) |
|
Surinam |
2 / 0 (0%) |
Fuente: Elaboración propia, en base a datos electorales oficiales del Ministerio del Interior (https://elezionistorico.interno.gov.it/)
La política italiana, como referimos al principio de este trabajo, ha sufrido mutaciones significativas que impactaron tanto en la partidocracia como en la cultura cívica, social y política del país europeo. Desde la Primera República hasta el actual gobierno de centro derecha encabezado por Giorgia Meloni, la praxis política y las preferencias electorales de los ciudadanos sufrieron cambios significativos. Desde luego, este proceso no fue extraño a su diáspora alrededor del mundo, ni a su colectividad radicada en Argentina. Al tratarse de la comunidad italiana con mayor cantidad de electores y porcentaje de participación electoral, es interesante explicar las tendencias y factores que suscitaron la participación de los italianos en el país, durante el turno electoral de septiembre de 2022.
Desde la implementación de la Ley de voto all’estero (2001) y la primera elección política con participación externa de 2006 hasta la actualidad, la diversificación de la oferta de partidos es una realidad tangible (Tabla 2): por un lado, las fuerzas partidarias italianas propiamente dichas, es decir, los partidos nacidos en suelo peninsular que encuentran su filial en el exterior (Lega Salvini – Forza Italia – Fratelli D’Italia, Partito Democratico (“Partido Democrático”), Movimento Cinque Stelle, e Italia Viva); por el otro, los partidos propiamente transnacionales o de estructura local de la diáspora: Movimiento Asociativo de los Italianos en el Exterior (MAIE) y la Unión Sudamericana de Emigrantes Italianos (USEI), ambos nacidos en territorio argentino/sudamericano.
En el caso de los partidos italianos, indicamos dos cuestiones: la primera es que, generalmente, siguen una agenda centrada en los problemas italianos per se, adaptándose desde ese lugar a la problemática de la colectividad local; asimismo, la oferta partidaria propiamente italiana refleja la dinámica del sistema político de la nación europea, en donde prácticamente se extingue la hegemonía berlusconiana en favor de la nueva derecha de Meloni y Salvini.
En cuanto a los partidos transnacionales propiamente dichos o de estructura local, los dos partidos que siguen en pie son el MAIE y la USEI, con una agenda abocada especialmente a atender las problemáticas de los italianos en el exterior; además, sus principales candidatos son nacidos en Argentina/América del Sur.
Ambas vías partidarias reflejan, no obstante, la evolución de la política en el escenario internacional, encontrando eco en Europa y América. Como mencionamos en el inicio del presente artículo, el ascenso de fuerzas de nueva derecha como parte de coaliciones de gobierno o, directamente, haciéndose cargo del ejecutivo es un fenómeno de raigambre global, y Argentina e Italia no son excepciones. De todas maneras, con ello no queremos decir que se trata de un proceso natural, inmutable e irreversible, pero sí reviste de actualidad en el capitalismo posmoderno de hoy en día.
Tabla 2: Evolución de la oferta electoral italiana en Argentina (2006-2022)13
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2006 |
2008 |
2013 |
|---|---|---|---|
|
P |
Associazioni Italiane Sud America |
MAIE |
MAIE |
|
A |
L’Unione (Prodi) |
Il Popolo Della Liberta’ |
Partito Democratico |
|
R |
Unione di Centro |
Unione di Centro |
Italiani Per La Liberta’ |
|
T |
Per Italia Nel Mondo (Tremaglia) |
Ass. Italiane Sud America |
USEI |
|
I |
USEI |
Partito Democratico |
Il Popolo Della Liberta’ |
|
D |
Forza Italia |
Partito Socialista |
Unione Italiani Sudamerica |
|
O |
UDER Popolari (Mastella) |
Consumatori Civici Italiani |
Movimento 5 Stelle |
|
S |
Lega Nord |
La Sinistra (L’Arcobaleno) |
|
|
|
|
La Destra - Fiamma Tricolore |
|
|
|
2018 |
2022 |
|
|
MAIE |
MAIE |
||
|
USEI |
USEI |
||
|
Partito Demcoratico |
Partito Democratico |
||
|
Lega - Forza Italia - FDI |
Lega - Forza Italia - FDI |
||
|
Liberi e Uguali |
L’Italia del Meridione |
||
|
Civica Popolare (Lorenzin) |
Movimento 5 Stelle |
||
|
Movimento 5 Stelle |
Azione - Italia Viva - Calenda |
||
|
Unital |
|
||
|
|
Piu’ Europa |
|
Fuente: Elaboración propia, en base a datos electorales oficiales del Ministerio del Interior (https://elezionistorico.interno.gov.it/)
Como podemos observar en la tabla precedente, la oferta partidaria de Italia en Argentina refleja las mutaciones de la política italiana desde la Segunda República de Silvio Berlusconi hasta la recientemente denominada Tercera República de Giorgia Meloni y Matteo Salvini. Ergo, la diáspora italiana, en tanto sistema de partidos en la Circunscripción Exterior, refleja el pasaje (en tanto hegemonía) desde una centroderecha neoliberal con un fuerte pulso empresarial (1994-2011) hacia una coalición de derecha en clave nacional soberanista con notables cuestionamientos a la Unión Europea y su gobernanza como entidad supranacional.
Este debate de poder italiano no necesariamente se tradujo a nivel de la colectividad en América del Sur, pero sí influyó en la conformación de las distintas candidaturas y listas electorales: aquí también la centroderecha berlusconiana cede en favor del tándem Meloni – Salvini, notablemente, a partir de 2018 en adelante.
Para mayor precisión, en el caso de las elecciones políticas de 2022, la lista Lega – Forza Italia – Fratelli D’Italia cosechó los siguientes números14: a nivel diáspora (total) terminó en segundo lugar con un 26% por detrás del Partito Democratico; en América del Sur queda tercero con un 22%, por detrás del MAIE y el PD; y en Argentina obtiene un cuarto lugar con el 14%, por detrás del MAIE, la USEI y el PD. De estos números podemos inferir que, a pesar de las consolidadas posiciones de partidos populares como el MAIE y el PD, la lista de derecha nacional soberanista cobra preeminencia por sobre otras fuerzas exitosas de años recientes, como el Movimento Cinque Stelle, partido más votado de Italia en 2013 y 2018.
Tabla 3: Partidos más votados en las elecciones italianas 2022 en Argentina (Camara/Senado)
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PARTIDO |
ELECCIONES 2022 |
|---|---|
|
MAIE |
44,15% / 42,47% |
|
Partito Democratico |
15,52% / 15,80% |
|
USEI |
18,62% / 17,92% |
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Movimento 5 Stelle |
2,77% / 2,87% |
|
Lega - FI - FDI |
13,13% / 14,24% |
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Azione - Italia Viva - Calenda |
1,32% (Senado) |
Fuente: Elaboración propia, en base a datos electorales oficiales del Ministerio del Interior (https://elezionistorico.interno.gov.it/)
A propósito de las elecciones políticas de 2022 y sus resultados a nivel de la colectividad italiana en Argentina (Tabla 3), podemos explicar tres tendencias. La primera, vinculada a la histórica preeminencia de los partidos de estructura local o transnacional propiamente dicha (MAIE y USEI), lo cual puede explicarse por la identificación lograda entre la agenda y/o propuestas de estos partidos (más cercanas a las necesidades de la comunidad in situ) y sus electores; por otra parte, la mayoría de esos candidatos son nacidos en Argentina, lo que favorece tanto la difusión mediática como el conocimiento de los mismos entre el público interesado y general (Polizzi, 2023). La segunda tendencia, es el caudal de votos que sigue manteniendo el Partito Democratico, que es una fuerza partidaria presente en la diáspora desde que se implementó el voto all’estero en 2001. Y, finalmente, la tercera tendencia obedece al crecimiento en el caudal de votos de la lista de derecha (Lega – FI – FDI), coincidente con lo ocurrido en Italia durante esta última elección; no obstante, nótese que la lista referida se ubica en el cuarto lugar de las preferencias italianas en Argentina, pero, sin dudas, resulta expectante observar cómo evolucionará esa cifra de cara a un próximo turno electoral en la circunscripción sudamericana.
Este aumento del voto derechista tanto en Italia como en su diáspora también tiene connotaciones no sólo en sentido político, sino también en esferas como la cultura y la comunicación. Una cuestión que la tesis doctoral nos permitió dilucidar es la existencia de redes transnacionales entre Europa y América (Latina), lo que se traduce en prácticas culturales y comunicacionales, sociales y políticas. En este sentido, la circulación de ideas conservadoras a través de fundaciones y think tanks, pero también, a través de una fuerte presencia territorial de base y a través de la presencia digital de la mano de las nuevas tecnologías comunicacionales. Esto facilita los intercambios entre ambos continentes, e incluso, entre países, como los casos de Italia y Argentina.
El sustrato ideológico en torno a los roles tradicionales en la sociedad, la idea de orden, y el tándem Dios, Patria y Familia, componen el auge de un conservadurismo popular (De Santibañes, 2019) a nivel internacional, capaz de interpelar a las masas de votantes más desencantadas con la globalización y el multiculturalismo.
De esta manera, se logra una concentración electoral por derecha compuesta por los siguientes sectores de la sociedad: por un lado, sectores medios no calificados y obreros rurales, que ven amenazadas sus condiciones socioeconómicas de existencia, en favor de la protección de minorías (ambientalistas, feminismo, inmigrantes, lgbtiq+, etc.), que perciben ajenas a su vida cotidiana; por el otro, sectores conservadores compuestos por élites y sectores medios profesionales que abogan por los valores tradicionales mencionados previamente, oponiéndose a la globalización neoliberal en pos de proteger su cosmovisión de la sociedad y la existencia de un orden natural desigual (Polizzi, 2024).
El auge de las redes sociales y de la inteligencia artificial favoreció la expansión de los partidos de nueva derecha en diversas latitudes, desplazando y reemplazando (en muchos casos) a instituciones clásicas de la democracia (los partidos políticos en tanto espacios de militancia política). Esto último no ocurre en un sentido simplemente sartoriano en tanto homo videns y cultura mediática, sino que va más allá: las asambleas en las sedes partidarias ceden su lugar a foros de discusión en internet, grupos de WhatsApp, streamings, canales de YouTube, cuentas de Twitter/X e Instagram, fake news, montajes de IA, más un largo etcétera.
Los resultados de las elecciones políticas de Italia y Argentina en 2022 y 2023, respectivamente, dan cuenta del progreso de este tipo de fuerzas partidarias en el plano global. Ergo, las preferencias electorales de la colectividad italiana residente en Argentina y América del Sur ilustran perfectamente tanto la activación política como la capacidad de penetración del sistema de partidos (tradicionales) de esta nueva derecha.
Como indicamos previamente, consideramos que este proceso de avance derechista no es natural ni irreversible. Entonces, ¿qué puede hacerse desde la diáspora italiana, en tanto ciudadanos portadores de derechos políticos, para preservar los valores de la democracia (liberal)?
Como primer punto, que los ciudadanos logren un mayor compromiso con su propia ciudadanía binacional, es decir, que se informen y participen de los distintos turnos electorales (bien sean referéndums, comités o elecciones generales), lo que les permitirá conocer tanto a los candidatos como a las propuestas programáticas.
Un segundo punto, vinculado con el anterior, refiere a una mayor participación juvenil y femenina en los asuntos de la colectividad local, ya sea en el asociacionismo e instituciones italianas, como en los partidos de la Circunscripción. Estos dos aspectos se ven muy limitados en la práctica política italiana en Argentina, actualmente hablando.
El tercer y último punto se relaciona a poder vivir la italianidad plenamente, contribuyendo tanto a la República Italiana como a la colectividad local de distintas maneras: por ejemplo, estudiando el idioma, la cultura, incentivando la cooperación académica y profesional, turismo de raíces, entre otras alternativas tendientes a incentivar el espíritu comunitario característico de dicha inmigración.
Tomando como insumo teórico-empírico nuestra propia tesis doctoral y los hallazgos de dicha investigación aquí presentados, el presente artículo tuvo como objetivo principal ofrecer una explicación acerca de las prácticas culturales, sociales y políticas de los ciudadanos italianos residentes en Argentina, en torno a las elecciones políticas italianas de 2022, en las cuales Giorgia Meloni se consagró como Primera Ministra del país europeo. Para ello, nos hemos servido de los aspectos jurídicos relacionados a la ciudadanía y a la concesión del voto en el exterior para, desde allí, reconstruir la participación política transnacional ítalo-argentina.
En primer lugar, nos gustaría enfatizar que la concesión de voto all’estero por parte de la República Italiana no puede disociarse de la evolución del sistema político del país, especialmente desde principios de la década del noventa hasta nuestros días. Desde la eclosión del partido hegemónico de centro Democrazia Cristiana hacia la reconversión italiana de la mano del magnate de medios Silvio Berlusconi y su personalista partido Forza Italia, hasta llegar al auge de partidos de nueva derecha como Lega y Fratelli D’Italia.
En segundo lugar, el reconocimiento de la diáspora italiana y de la relevancia de la política transnacional por parte del Estado Italiano obedece a dos razones principales. La primera de ellas, porque las diferentes colectividades italianas contribuyeron, a lo largo de su historia, a difundir la cultura y el legado de la italianidad en el mundo, pero, también, enriquecieron sus circunscripciones de residencia a través de distintas valores e iniciativas comunitarias. La segunda razón, porque era justo el reconocimiento del derecho electoral hacia comunidades que, en muchos casos, se exiliaron por motivos bélicos, esto es, ajenos a su voluntad.
En tercer lugar, en tanto confluencia de las dos anteriores, ante los diversos desafíos políticos enfrentados por la República en las últimas décadas, la problemática en torno a la participación política y su tendencia decreciente es una realidad palpable de la institucionalidad italiana de años recientes. En este sentido, la participación electoral desde el exterior puede servir como una herramienta de modelo cívico, paliando el creciente abstencionismo electoral peninsular.
De esta manera, a lo largo del trabajo hemos intentado relevar la notable importancia de la inmigración italiana hacia la República Argentina, no solo por su bagaje cultural e histórico, sino también por los indudables lazos políticos entre estos dos países, que perduran hasta el día de hoy, en tanto naciones hermanadas por una historia en común. No sólo por ser el destino de radicación de la mayor cantidad de italianos en el mundo, sino también por el entramado partidario y político construido desde la primera participación electoral en 2006.
Por último, concluimos en advertir que esta investigación doctoral ofreció una perspectiva novedosa para el estudio del ascenso derechista alrededor del mundo, tomando como caso de estudio la inserción de un partido italiano en la diáspora presente en Argentina y, a partir de ese suceso, explicar cómo la política trasnacional puede servir como una poderosa herramienta para la expansión de este fenómeno global, sobre todo, atendiendo a las nuevas tecnologías de la comunicación y a la posibilidad de establecer redes internacionales de circulación de poder.
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1 El artículo presenta algunos de los hallazgos más relevantes de la Tesis titulada “El ascenso de la derecha en Italia y su impacto en el electorado transnacional en Argentina, a través de un estudio de caso: la Lega de Matteo Salvini (2008-2022)” presentada por la autora para acceder al título de “Doctora en Ciencias Sociales” de la Universidad Nacional de General Sarmiento y el Instituto de Desarrollo Económico y Social, y aprobada el 28 de agosto de 2024 con calificación Distinguida (con felicitación del jurado y recomendación de publicación). Asimismo, la autora agradece a la Dra. Sandra Gayol por la invitación a sumar esta publicación a la Revista Prácticas de Oficio UNGS.
2 El subrayado es nuestro.
3 Ciudad de los sobornos o manos limpias (trad. del italiano). Se trata del escándalo más altisonante en la historia contemporánea de la República, que no solo impacta a nivel del sistema político, sino que también engloba a la justicia italiana, revelándose así una red institucional de corrupción que comprometió jueces y políticos de primer alcance nacional. Para mayor detalle, véase Elgie (1995).
4 Gobierno del Cambio (trad. del italiano). Se trata de la magistratura encabezada por los partidos radicalizados Lega Salvini Premier (Liga para Salvini Premier, renombrando así a la antigua Liga del Norte, y detentando un carácter nacional y no exclusivamente regionalista del norte italiano) y Movimento Cinque Stelle (Movimiento Cinco Estrellas).
5 La lideresa italiana ha logrado posicionar a su partido político Fratelli D’Italia (Hermanos de Italia, formación heredera de la extinta Alianza Nacional) como primera fuerza de la República, es decir, desplazando de las preferencias electorales a sus otros dos socios de la coalición de derecha: Lega y Forza Italia.
6 De los 4.736.205 electores italianos en el exterior, 1 millón pertenecen a la Argentina (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de la República Italiana, 2023).
7 A los efectos de la investigación doctoral, se consideraron las leyes citadas en el presente marco teórico, especialmente aquella relacionada al ius sanguinis. En mayo de 2025, el parlamento italiano aprobó el Decreto 36/2025, el cual modifica sustancialmente el reconocimiento de la ciudadanía italiana vía derecho de sangre. A partir del 27 de marzo de 2025, los bisnietos, tataranietos y generaciones posteriores pierden el derecho a obtener el reconocimiento de la ciudadanía italiana mediante AVO, siendo en este caso sólo reconocida a hijos y nietos de italianos nativos que hayan residido al menos dos años en el país europeo antes del nacimiento del descendiente. Ante esta situación, la nueva ley establece que los bisnietos y generaciones posteriores pueden optar por naturalizarse en Italia luego de los 5 años de permanencia (Infobae, mayo 2025). No obstante, esta reforma impulsada por el Ministro Tajani y su partido Forza Italia fue finalmente anulada por la Corte Constitucional del país europeo, y la ley de ciudadanía iure sanguinis sigue siendo aplicada tal cual se encontraba previa al decreto 36/2025 (Página 12, agosto 2025).
8 Comitato Degli Italiani all’Estero (“Comité de los italianos en el exterior”): se trata de un órgano de representación comunitaria, cultural y social dependiente de los consulados italianos presentes en el extranjero.
9 El politólogo neerlandés utiliza el término “nuevas derechas” para distinguirlo teóricamente de las derechas nazi-fascistas y post-facistas surgidas entre los años ’20 y ’50 en Europa.
10 “Voto en el exterior” (Trad. del Italiano). Esta es la denominación común del mecanismo institucional para la participación electoral italiana desde el país de residencia.
11 Entre ellas, una iniciativa parlamentaria de 2023, que propone la creación de un registro online de empadronados, con el objetivo de emitir el voto desde dispositivos electrónicos o bien concurriendo en persona a una terminal electrónica del consulado asignado. La necesidad de reforma se puede consultar en: https://www.senato.it/leg/19/BGT/Schede/FascicoloSchedeDDL/ebook/56924.pdf.
12 Nos referimos específicamente a la XI Conferencia Italia – América Latina y el Caribe (MAECI – IILA), 12-13 octubre 2023.
13 El arco político transnacional se divide, históricamente, en fuerzas de centro izquierda, centro, y centro derecha. En el campo del centro izquierda se encuentran: L’Unione, Partito Democratico, Partito Socialista, La Sinistra, Movimento 5 Stelle, Liberi e Uguali, y Piu’ Europa. En el centro: Associazioni Italiane Sud America, Unione di Centro, USEI, UDER Popolari, MAIE, Unione di Centro, Ass. Italiane Sud America, Consumatori Civici Italiani, Unione Italiani Sudamerica, Civica Popolare, Unital, L’Italia del Meridione y Azione - Italia Viva – Calenda. Por el centro derecha: Per Italia Nel Mondo, Lega - Forza Italia – FDI, Il Popolo Della Liberta’, La Destra - Fiamma Tricolore, e Italiani Per La Liberta’.
14 Datos electorales oficiales del Ministerio del Interior (https://elezionistorico.interno.gov.it/).