Bragoni, B. (ed.) (2025). Las mujeres de la revolución. Buenos Aires: Edhasa, 2025, 280 p.

Mirta Lobato

Universidad de Buenos Aires, Argentina
mzlobato@gmail.com

Mujeres de la Revolución es el libro editado por Beatriz Bragoni y en el que participan 17 historiadoras alrededor de una pregunta central sobre lo que hacían las mujeres en el “momento revolucionario” inaugurado en mayo de 1810. El libro tal como destaca Bragoni en la introducción nos ofrece estudios profundos, heterogéneos y contrastantes sobre el carácter multifacético de las experiencias femeninas en diferentes espacios del virreinato del Rio de la Plata. En este sentido se puede afirmar que las vivencias familiares, políticas, sociales y culturales de las mujeres se viven en una amplia geografía, el Alto Perú y los Andes, la Banda Oriental, el Paraguay, Buenos Aires, Santiago del Estero, Tucumán, Santiago de Chile, Brasil y Lisboa. El libro se apoya en una idea enunciada hace varias décadas por Tulio Halperin Donghi en Revolución y guerra (1972) sobre que el momento revolucionario introdujo un giro en las relaciones interpersonales, en las jerarquías familiares y en las prácticas sociales y políticas.

La presencia de las mujeres en tiempos de revolución y guerra ha sido analizada de diferentes maneras por una historiografía aferrada a pensar el pasado alrededor de figuras heroicas, sean hombres o mujeres. Las damas de la revolución donando sus joyas, las defensoras del territorio frente al avance realista, las mujeres laboriosas que bordaban banderas y las valientes que cuidaban heridos en los campos de batalla. Esas imágenes se reprodujeron durante décadas en los actos escolares y forman parte de la memoria de la educación.

Sin embargo, un estudio profundo de esa compleja experiencia protagonizada por mujeres no logró romper el predominio del heroísmo masculino, incluso en el presente. No importa si las mujeres reclamaran o no un lugar en la historia junto a los “patriotas”, lo que importa es que el sesgo que se imprimía al saber histórico excluía otros actores que fueron cobrando vida a lo largo de los últimos cuarenta años en libros y artículos que se preguntaron por las mujeres, por los indios, por lo negros, por los mestizos, por los criollos, por los sectores populares. Que trataron de pensar a los de abajo, a las clases subalternas y a las diferencias de poder entre varones y mujeres, indagando en diferentes documentos conservados en archivos públicos y privados. La operación historiográfica fue interesante pues había que revisar documentos muy utilizados por otros estudiosos, buscar otros nuevos y leer a contrapelo los lenguajes producidos en su momento.

Varias de estas cuestiones están presentes en Mujeres de la revolución. Quizás para dar una idea del contenido de un libro que contiene 13 capítulos diferentes conviene organizarlos, aunque parezca un poco esquemático, en pares que pueden leerse de manera independiente y no necesariamente contrapuestas. Los capítulos que refieren a las mujeres de los sectores populares aportan cuestiones relevantes que pueden enlazarse mucho más con las investigaciones provenientes del campo de la historia social renovada por la historia de las mujeres, los debates feministas y los estudios de género de lo que sus autoras imaginan. Judith Faberman, Roxana Boixadós, Florencia Roulet, María Alejandra Fernández, Mariana Pérez, Magdalena Candioti y Marisa Davio nos ayudan a encontrar a las mujeres criollas, indias, negras. Todas las autoras que he mencionado trabajan alrededor de la idea de descentramiento, refieren a sujetos que vagaban como fantasmas en los anaqueles de los archivos. La geografía se amplia y el interior cobra fuerza sobre el litoral. Son narrativas raciales y racializadas alrededor de nociones como trabajo, libertad, esclavitud e igualdad.

En un territorio trastocado por la revolución y la guerra, las mujeres de las clases populares –aunque no solo ellas, como se analiza en otros capítulos– gestionaban la economía de las familias. La idea de que las mujeres solamente trabajan fuera del hogar por necesidad sirve para dar legitimidad a lo que durante décadas se llamó “las labores de su sexo”, y que continua como argumento en el siglo XX en las voces de las mujeres que trabajan dentro y fuera del hogar. Esos capítulos contribuyen a reflexionar además sobre lo que se comprende por libertad, ya que obligan a analizar los procesos de esclavización y manumisión, y cuestiones relacionadas con la idea de servidumbre. Todos ellos asociados con palabras como derecho y justicia, basados en el reconocimiento y gratitud por los sacrificios realizados, en un momento en el que se piensa de qué modo pueden organizarse las nuevas repúblicas. Las voces de las mujeres colocan en la mesa de debate la desprotección de las familias cuando los hombres marchaban a la guerra, aunque muchas veces ellas los acompañaran. Incluso se puede pensar lo que se encuentra detrás de una pensión o de una gratificación monetaria, solicitada o reclamada, como parte de lo que José Luis Moreno llamó el estado social antes del estado social “moderno”.

En todos estos capítulos se desarma la idea de sujetos colectivos: campesinas, cacicas, siervas, esclavas, libertas, para acercarse a una lectura estetoscópica que nos haga pensar en sujetos con nombre propio. El nombre sugiere enfáticamente que la existencia de esa persona es verificable, es real, las podemos imaginar a partir de sus discursos, aunque sean mediados y de sus actos.

El tomar la palabra cruza estos capítulos con aquellos otros donde las mujeres de la elite pueden ostentar sus nombres y el uso de la voz propia frente a los otros miembros de su clase y de las autoridades. Noemi Goldman, María Victoria Baratta, Sara Mata, Barbara Anamendi, Marcela Aguirezabala, Beatriz Bragoni, Elsa Caula, Inés Cuadro y Marcela Ternavasio analizan la experiencia de mujeres que ocupan claras posiciones sociales por pertenecer a familias acomodadas económica o políticamente o a los linajes dinásticos de las “princesas transatlánticas”. Muchas de ellas son ampliamente conocidas como Magdalena Güemes o Carlota Joaquina de Borbón, María Isabel de Braganza y Leopoldina de Habsburgo. Aunque todas las mujeres peticionaban y negociaban frente a diversas situaciones y de diferente modo (notas, cartas y otros documentos) las mujeres de las clases más acomodadas han dejado más huellas escritas. No obstante, las de las clases populares también se las ingeniaban para negociar, reclamar y peticionar y todas elaboraban sus narrativas bajo el impacto del quiebre revolucionario. Tal vez este sea un camino para ahondar en los lenguajes y en las narraciones en contraste con los varones que participaban del mismo fragor revolucionario, aunque esta comparación se intuye a partir de otros textos de las mismas autoras. Al fin y al cabo, todas la mujeres –con sus diferencias de clase, de raza y étnicas– tenían un discurso sobre la guerra, la violencia, el extrañamiento, el otro: sobre el matrimonio, la sociedad conyugal y los sentimientos amorosos y así podemos avizorar sus emociones, deseos y frustraciones.

Otro par importante para organizar los diferentes capítulos son aquellos en que se analizan las experiencias de las mujeres que apoyaron fervientemente la causa de los patriotas y quienes seguían sosteniendo a las autoridades españolas. Uno puede seguir las diferentes formas de denunciar a los “enemigos del sistema del día”. Se vocifera, se escupe, se usa la violencia contra los revolucionarios y los contrarrevolucionarios y se intuye una zona de expresiones y prácticas ambiguas de acuerdo a la mayor o menor presencia de los ejércitos de uno y otro bando. Aparecen también las variaciones emocionales y los esfuerzos por mantener la unidad familiar a pesar del exilio y del desarraigo.

Hablar de este libro es realmente desafiante por los temas y problemas analizados y también porque los 13 capítulos están cruzados por la noción de exclusión de las mujeres en el relato historiográfico. No se dice, pero esa idea es más apropiada para la historiografía del siglo XIX y de su primera mitad que para las etapas posteriores. La historiografía sobre mujeres, feminismos y género tuvo un gran impulso en las décadas de 1980 y 1990. Fue en esos años cuando “los protegidos precintos centrales de la disciplina empezaron a ceder” en todas partes. La historia de las mujeres comenzó a tomar forma con algunos artículos y monografías a los que siguieron libros. La aparición de numerosas publicaciones fue continuada por un proceso de institucionalización en áreas, programas e institutos. Hubo investigaciones profundas que favorecieron una reconsideración de nociones como trabajo, clase, ciudadanía, esfera pública, cultura popular, consumo, emociones, familia. Para el siglo XX se dislocó, por lo menos en la historiografía latinoamericana y europea, la proclama igualitaria, mientras que la historiografía del siglo XIX, parecía más resistente en poner en tensión las nociones centrales sobre las que se articulaba la reflexión en el campo político, económico y social. No obstante, algunas investigaciones sobre el siglo XIX fueron transitando un camino diferente y algunas autoras que participan en Mujeres de la Revolución lo hacen también en otros libros como la Nueva Historia de las Mujeres (Prometeo, 2023).

Dislocar, sacar de lugar, repensar fue una operación historiográfica que favoreció analizar desde una perspectiva más amplia, más compleja, y profundamente critica los espacios de la feminidad, las formas de representación, los modos de actuación, las prácticas políticas. Además de poner en debate nociones universales, progresivas, evolutivas, lineales. El proceso de dislocamiento abarcó a todas las esferas de la producción de conocimiento por eso el diálogo con otras disciplinas es fundamental. Mujeres en revolución. Otros comienzos (Historia feminista de la literatura argentina, Eduvim, 2022) es un libro que comparte interrogantes con Mujeres de la Revolución y al mismo tiempo formula otros que pueden provocar un estimulante cruce de ideas e interpretaciones.

En América Latina como en otras regiones, pero siempre considerando las peculiaridades de cada una de ellas, se fue escribiendo una historia con mujeres y se fue trazando una experiencia novedosa y desafiante entre las historiadoras (los historiadores fueron más resistentes en aceptar el desafío), pues se realizaron esfuerzos importantes para legitimar el campo de la historia de las mujeres, enseñar la historia con mujeres y explorar ese rico espacio relacional con los varones, además de repensar las bases del poder en diferentes ámbitos, democratizar las instituciones y crear otras nuevas. Como ya he destacado, algunos de los capítulos de este libro son el resultado de esos impulsos otros pueden ser leídos en una clave menos critica de la corriente principal interpretativa de la política del siglo XIX o de los cambios sociales y culturales. En el siglo que se inicia con la crisis del orden colonial, la revolución y la guerra de independencia se produjo una gran transformación que facilita novedosas lecturas sobre el periodo. El de las Mujeres de la revolución es una de ellas. No fue una tarea menor y en los diferentes capítulos del libro se despliega un esfuerzo importante por revisar numerosos archivos y documentos.

A partir de la lectura del libro editado por Beatriz Bragoni y de nuevas reflexiones sobre el período posiblemente se pueda provocar un quiebre reflexivo y cognitivo de las interpretaciones existentes sobre esos tiempos turbulentos, sobre la organización del país, los conceptos de orden, las ideas republicanas, la conformación de la Nación. Discutir también nociones consolidadas sobre igualdad, representación, ciudadanía y espacios de actuación para entender a las sociedades y sus transformaciones y reescribir sobre el momento revolucionario con mujeres y en revolución.

Bibliografía

D’Antonio, D. y Pita, V. S. (dirs.) (2023). Nueva Historia de las Mujeres. Buenos Aires: Prometeo.

Halperin Donghi, T. (1972). Revolución y guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina criolla. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Vicens, María y Batticuore, G. (coords.). Historia feminista de la literatura argentina. Mujeres en revolución. Otros comienzos. Villa María: Eduvim, 2022.