Gabriel Carrizo1
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB)
Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA)
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
https://orcid.org/0000-0002-9013-0321
gabo.carrizo@gmail.com
Fecha de recepción: 10/07/2025
Fecha de aceptación: 24/09/2025
Este artículo forma parte de la serie de trabajos de investigación que se han venido desarrollando en torno al análisis de las representaciones que la prensa construyó sobre el peronismo en el período de la Revolución Libertadora. Si el antiperonismo a partir de 1955 logró instalar una estructura conceptual que ligó peronismo y corrupción en la imaginación política de una parte de la sociedad, el interés que orienta este análisis es el de conocer el rol que jugó la prensa en este proceso. El análisis está situado en la ciudad de Comodoro Rivadavia, en donde aquellos que se identificaron con el peronismo fueron acusados desde los medios de comunicación de haber corrompido la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). La hipótesis que guía esta investigación es que, dada la extensión de la corrupción a escala nacional según lo denunciaba la Revolución Libertadora, desde la prensa se instó a reconocer y señalar sus derivaciones locales, asumiendo una cierta dimensión pedagógica destinada a clarificarle a la población qué había sido en realidad el peronismo.
Palabras clave: Peronismo, antiperonismo, prensa, corrupción, Patagonia.
This article is part of a series of research papers that have been developed around the analysis of the representations that the press constructed about Peronism during the Liberating Revolution. If, starting in 1955, anti-Peronism succeeded in establishing a conceptual structure that linked Peronism and corruption in the political imagination of a segment of society, the interest guiding this analysis is to understand the role the press played in this process. The analysis is set in the city of Comodoro Rivadavia, where those who identified with Peronism were accused by the media of having corrupted the state-owned Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) oil company. The hypothesis guiding this investigation is that, given the extent of corruption on a national scale, as denounced by the Liberating Revolution, the press was urged to recognize and highlight its local ramifications, assuming a certain pedagogical dimension aimed at clarifying to the population what Peronism had really been.
Keywords: Peronism, anti-Peronism, press, corruption, Patagonia.
El golpe de estado de 1955 puso súbitamente en escena a aquel antiperonismo que se había gestado ya desde 1946, en el marco del conglomerado de fuerzas partidarias denominado “Unión Democrática”2, el cual nunca dejó de concebir al peronismo como la versión local de un régimen nazi fascista. A partir del quiebre institucional estos sectores advirtieron la posibilidad concreta de eliminar al peronismo como identidad política, para así refundar una “democracia” capaz de impedir en el futuro el establecimiento de gobiernos de corte autoritario. Para aquellos que experimentaron el trauma del peronismo, la ansiada sublevación militar parecía acabar con un régimen considerado anómalo, inmoral, corrupto y ajeno a la tradición liberal democrática que había modelado la nación. Esta lectura inmediatamente dio lugar a la implementación de una serie de políticas de carácter pedagógico y represivo destinadas a desmitificar el peronismo, y a re educar a las masas consideradas “ignorantes”, “ingenuas” o “engañadas en su buena fe” que habían apoyado a Perón. Este proyecto de desperonización se avalaba a partir de “la creencia de que el peronismo había conseguido la adhesión de los sectores populares (…), merced a dádivas, a un aparato de propaganda y al control para sus propios fines de los recursos del Estado” (Spinelli, ٢٠٠٥: ٧٧).
Para erradicar al peronismo se legitimó la prohibición y castigo para todo aquel que hiciera uso de imágenes, símbolos y signos peronistas, medida que fue consagrada medianteel decreto n° 4161 del 5 de marzo de 1956. Esta decisión también implicó la confiscación de bienes propiedad del Partido Peronista y la destrucción de toda referencia material al “régimen depuesto” (Scoufalos, 2007; Álvarez, 2014). Si este objetivo inicial formaba parte de las convicciones de los golpistas, lo que restaba por dilucidarse era en qué medida se mantendría la identidad política de los “vencidos”, y en todo caso, qué fuerza partidaria heredaría a las “masas en disponibilidad” una vez “depuesto el líder” (Melón Pirro, 2018).
Teniendo en cuenta este contexto, el trabajo que aquí presentamos se inscribe en la serie de estudios que se han venido desarrollando en torno al análisis de las representaciones que la prensa construyó sobre el peronismo en el período de la Revolución Libertadora (Castillo, 2013, 2014; Orbe, 2014; Solís Carnicer y Pastore, 2015). Si el antiperonismo logró instalar una estructura conceptual que ligó peronismo y corrupción en la imaginación política de una parte de la sociedad (Ferreyra, 2018), el interés que orienta este análisis es el de conocer el rol que jugó la prensa en este proceso. Sobre todo porque el tópico de la “corrupción del gobierno derrocado” ha sido utilizado recurrentemente tanto por la “prensa golpista liberal” como la “golpista nacionalista antiliberal”, para promover y legitimar los distintos golpes de estado que experimentó el sistema político argentino durante el siglo XX (Vitale, 2015).
La hipótesis que guía esta investigación es que, dada la extensión de la corrupción a escala nacional según lo denunciaba la Revolución Libertadora, desde la prensa se instó a reconocer y señalar sus derivaciones locales, asumiendo una cierta dimensión pedagógica destinada a clarificarle a la población qué había sido en realidad el peronismo. Nos interesa analizar el papel de la prensa dado que “no sólo constituye un medio a través del cual se ofrecen informaciones del momento político, sino que al mismo tiempo se transmiten interpretaciones de dichos procesos, se construyen representaciones, se afirman valores y creencias. El medio es al mismo tiempo producto de un universo de representaciones simbólicas determinadas y vehículo de difusión e internalización de determinadas culturas políticas” (Solís Carnicer y Pastore, 2015: 278).
En cuanto a la organización de este artículo, en la primera sección, con el aporte de los diarios El Chubut y El Rivadavia describiremos los distintos sucesos vinculados a los festejos desarrollados en la ciudad de Comodoro Rivadavia en los días posteriores al golpe, pretendiendo seguir abonando a una mirada de conjunto más ajustada a la complejidad que adquirió dicho proceso, tal como se ha señalado en otras investigaciones (Nieto, 2009). También como parte de esta primera sección mostraremos la conformación de un comando civil, integrado por vecinos de la ciudad que contribuyeron con las autoridades locales en la persecución de quienes todavía seguían expresando su identificación peronista. En segundo lugar, analizaremos el posicionamiento que adoptó la prensa ante estos hechos, concentrándonos sobre todo en las estrategias discursivas que implementaron en torno a la configuración dominante que asoció peronismo con corrupción en los inicios de la Revolución Libertadora. También daremos cuenta de diversas evidencias que ubican a el diario El Chubut como vocero del denominado antiperonismo militante en Comodoro Rivadavia. Al final presentaremos algunas conclusiones.
Del consenso que ha construido la historiografía en torno al tramo final del peronismo se desprende que se estaba ante un gobierno lleno de vacilaciones, cuyos intentos de frenar el golpe fueron en vano, dejando a los peronistas en un escenario de desconcierto, orfandad y desmoralización. Si bien hubo algunas tentativas de organizar protestas callejeras que resistieran el final, lo cierto es que sólo existieron algunas manifestaciones inorgánicas expresadas por grupos aislados (Melon Pirro, 2009).
Sin embargo, el análisis de esta coyuntura en escala local nos provee de ciertos matices que conviene conocer para clarificar la complejidad del proceso. Por ejemplo, en cuanto a la resistencia peronista en los días posteriores al golpe, se ha catalogado de “clima de guerra” el que se vivió durante aquellos días en la localidad de Ensenada, en donde en sus adyacencias se ubicaba la Destilería de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). El enfrentamiento entre las tropas leales a Perón y las que se habían sublevado, que ocasionó escenas de pánico entre los habitantes ante un posible bombardeo, fueron silenciadas durante largo tiempo (Illanes, 2015). O lo acontecido el día del golpe en Mar del Plata, en donde el antiperonismo expresado por el partido socialista local y la Armada, se anticiparon a las medidas del gobierno en cuanto a la intervención de sindicatos y CGT (Nieto, 2009). Por su parte los estudios que se han encargado de recuperar las memorias en escala local nos hablan de la fuerte pregnancia de esos recuerdos, cargados de resquemores y divisiones entre partidarios y opositores al peronismo, dando cuenta del alto impacto afectivo emocional del golpe (Garbero, 2020). En Comodoro Rivadavia solamente contamos con el registro del enfrentamiento a balazos en el interior del Sindicato Unidos Petroleros del Estado (SUPE), entre quienes se resistían al ataque a las instalaciones y aquellos que expresaron su adhesión ferviente al golpe.
Los festejos en Comodoro Rivadavia del antiperonismo ante el derrocamiento de Perón se desarrollaron en la plaza San Martín, en donde la prensa destacó tanto la masiva concurrencia en lo que se consideraba un acto patriótico, como la distribución de escarapelas entre los asistentes por parte de niñas y señoritas. Mientras la algarabía antiperonista se manifestaba en las calles céntricas, un grupo se dirigió a la sede central del partido peronista para desmantelarlo, procediendo a apropiarse de la bandera argentina, que posteriormente sería donada a la Casa del Niño.
El diario El Chubut hizo alusión a una “jornada de intenso fervor cívico”, en donde ocuparon las calles los antiperonistas comodorenses. Allí se relataba:
DESMANTELAN LETREROS Y SIGNOS PERONISTAS. Como demostración práctica de las intenciones nuevas, de que el régimen juzgado y condenado por la opinión pública, debe ser definitivamente desplazado, el público procedió a desmantelar imágenes, letreros y leyendas que el partido peronista emplazara con exagerada profusión. Así fue que una columna se llegó hasta el palacio gubernativo y procedió a bajar del pedestal el busto de Eva Duarte de Perón, colocando en su lugar una bandera argentina. La columna recorrió los distintos barrios de la ciudad y zonas petrolíferas vecinas procediendo a arriar carteles y retratos en las numerosas ‘unidades básicas’ del régimen depuesto3.
En el marco de una ciudad con sus edificios embanderados, se entonaron las estrofas del himno nacional, y de las marchas de San Lorenzo y de La Bandera. En todo momento la prensa resaltó la unanimidad que conseguían los festejos:
Grupos nutridos de jóvenes se destacaron previo y posteriormente al acto, portando al frente banderas de Argentina y Uruguay, así como estandartes de las mismas naciones y banderines de la Armada Nacional. Con ellos expresaron su júbilo al que, sin distinción, se asociaron todos. Hombres, mujeres y niños. Mientras tanto varios oradores ocupaban el micrófono dando suelta a sus reprimidos impulsos. Así, sin hacer prevalecer ideologías políticas de ninguna naturaleza, desfilaron por la tribuna ante el aplauso de la concurrencia, profesionales, estudiantes, docentes, militares, representantes del clero, del comercio y simples ciudadanos4.
En calle San Martín la numerosa concurrencia escuchó por altoparlantes la ceremonia de asunción del mando del General Eduardo Lonardi. Posteriormente, un grupo de vecinos, profesionales y comerciantes se reunieron en un almuerzo en un hotel céntrico, celebrando el denominado “Día de la Libertad”. Cabe resaltar que tanto el carácter patriótico del festejo antiperonista, como los ataques a símbolos peronistas se dio en forma similar en la zona del noreste del territorio nacional de Chubut (Pérez Álvarez, 2021).
A los pocos días de ejecutado el golpe, el nuevo comisionado municipal Rocío Ortiz, en cumplimiento de directivas emanadas del gobierno nacional, dispuso mediante resolución del 4 de octubre n° 136/55 dejar sin efecto todas las disposiciones de orden comunal, por intermedio de las cuales se habían designado calles, barrios y otros lugares públicos con nombres de “personas que aún viven, ya que el juicio definitivo sobre este particular debe pronunciarlo la posteridad, con su incorporación definitiva a la Historia de las figuras que se han destacado por su patriotismo y por sus obras sin mengua a través del tiempo…”5. Esta medida habilitó a que ciudadanos identificados con los valores explicitados por la Revolución Libertadora, acudieran a la prensa para exaltar a los protagonistas de la “liberación”. A inicios de octubre se presentaba ante el diario El Rivadavia un desconocido lector, “amante de la libertad”, solicitando que se cambie la denominación que tenía la avenida “Eva Perón” por el de “Avenida Córdoba”, resaltando que sería un “justo homenaje a los heroicos cordobeses que defendieron la Revolución Libertadora ante los asaltos de los efectivos que respondían al régimen depuesto”6.
A partir de la firma del decreto 479/55 por parte del general Eduardo Lonardi se creó la Comisión Nacional de Investigaciones, cuya continuidad institucional fue garantizada posteriormente por el vicepresidente Isaac Rojas, por considerar que se había llegado a niveles extremos de corrupción que degradaban seriamente la institucionalidad democrática (Ferreyra, 2018). Dichas comisiones, utilizadas como herramientas justificadoras de la persecución y de la proscripción, fueron creadas en el marco de un “espíritu revanchista” como han señalado algunos autores (Ruffini, 2012), y estuvieron destinadas a investigar fundamentalmente la malversación de fondos bajo el argumento de que incontables recursos estatales habían sido destinados hacia actividades partidarias. Al igual que en todo el país, en octubre de 1955 fue conformada la denominada Comisión Investigadora Zona Sud en Comodoro Rivadavia, compuesta por Diego Zamit (presidente) y Héctor Pereira y Luis Clavijo (vocales).
Algunos de los resultados alcanzados por dicha comisión fueron difundidos en la prensa local, como por ejemplo la acusación formulada al Director de escuela Temístocles Gatica, por considerar que se había extra limitado en sus funciones: “en la escuela hacía todo lo necesario para destacarse entre los demás por su fe peronista”. El detalle de la imputación, aunque un poco extensa, vale la pena conocer:
hizo hacer exposiciones sobre el segundo plan quinquenal y sobre la obra de la esposa del expresidente inauguró un busto de la misma costeado por colecta hecha entre el alumnado hizo celebrar un responso en su homenaje además se celebraban actos de neto contenido político con asistencia de los jerarcas del partido oficialista a quienes se invitaba por medio de tarjetas que el director hacía confeccionar a las maestras y repartir entregándolas en propias manos a los invitados. Que en algunos de estos actos se colocaba en lugar preferente el escudo del partido oficialista marginado por sendos cuadros de la pareja gobernante con evidente menos cabo de los sagrados distintivos de la nacionalidad. Que en la escuela se cumplió con todo rigor las instrucciones Superiores de hacer colocar a los alumnos ofrendas florales a la entrada y salida de clase en el busto de la difunta esposa del dictador a tal punto que el mismo director amonestó a una docente por haber omitido hacerlo.
Gatica fue separado del cargo preventivamente y se solicitó al Ministerio de Educación su traslado a otro establecimiento de menor jerarquía fuera de la jurisdicción. Ante estos sucesos, desde la prensa se hacía un llamado al restablecimiento de la armonía y la concordia en todas las escuelas, para superar “enemistades, recelos y antagonismos”. También se proponía “una oportuna rotación del personal docente, trasladando a aquellos maestros cuya permanencia en el mismo puesto o escuela pueda perturbar la indispensable tranquilidad del medio”7.
A experiencias como éstas parecían referirse aquellos que realizaron un llamamiento a reencauzar la educación por los carriles anteriores a 1943, al considerar que el peronismo habría atacado los valores de Sarmiento, tales como “la libertad y la democracia”. Se afirmaba que durante el régimen se habría pretendido cambiar el sistema educativo argentino “por métodos extraños a nuestra ciudadanía”, para imponer “doctrinas o ideales que albergaban procesos antisociales y antidemocráticos”. Para lograr este éxito, contaron “con la obsecuencia de quienes habían contraído el compromiso leal de ser fieles a la senda que significaba una garantía para el futuro, encarnada en las reservas de la Patria en mejor modo en la juventud”. También se denunciaba la persecución y atropello que habrían sufrido los maestros que se negaban a esta imposición:
Fue así que a las aulas llegaron directivas e imposiciones. Llegaron maestros obsecuentes, nombramientos sin la antesala del que espera por gravitación de antigüedad, nombramientos por influencia y lo más inaudito nombramientos sin títulos, llegándose a la gravedad de tal forma, que llegaron a las aulas, maestros carentes de cultura y de conocimientos básicos. Si en nuestra vida hemos considerado el aula como el templo sagrado de nuestra perfección humana, ¿cómo era posible que se asistiera a tan tamaño atropello…?8.
Si esta cita nos habla de la preocupación expresada por el antiperonismo en cuanto a las consecuencias perniciosas del “régimen depuesto” en relación a la niñez escolar, el Centro Socialista de Comodoro Rivadavia veía con igual inquietud a la “juventud argentina completamente apática, ajena a todos los problemas, a los problemas nacionales, que son problemas de todos dentro de un régimen democrático”. Al intentar comprender este panorama, se postulaba que se estaba ante una juventud que por primera vez enfrentaba “obligaciones cívicas en condiciones democráticas”. Pero además a esa juventud le había sido “inculcada la adulación del falso ídolo, sus retratos, sus ‘slogan’, se encontraban en todas partes era para ellos el dios, el que les señalaba el camino del bien y del mal, según claro está, la conveniencia del momento”. Continuaba diciendo:
Esta juventud fue sacada de su verdadero camino, desviada de los problemas nacionales, consciente el déspota del peligro que para su régimen representaba una juventud alerta y estudiosa de los problemas de la patria ofreciéndoles juegos y atracciones espectaculares a la manera de la antigua Roma9.
El deporte y la diversión que seguían acaparando las horas libres del fin de semana, formaban parte de un planificado programa que se desviaba de la tradición nacional, dejando de lado la formación cívica necesaria para asumir las obligaciones ciudadanas.
Este diagnóstico que se expresaba en la prensa local era contemporáneo de distintas acciones que implementaron los peronistas, que a pesar del contexto hostil buscaron reafirmar su identidad política. En los sumarios policiales confeccionados en este período constan una diversidad de denuncias en contra de aquellos trabajadores que seguían manifestando su adhesión peronista, conformando ejemplos de resistencia popular frente a la persecución impulsada por el régimen militar: desde inscripciones de la palabra “Perón” en garitas de colectivos, baños de gamelas obreras, paredes de sindicatos o una leyenda escrita con cal en el cerro Chenque junto con una bandera argentina cruzada por una franja negra, hasta la fotografía del “líder depuesto” clavada en la pared de una casilla de estacionamiento de choferes (Pérez Álvarez, 2021).
No contamos con mayores detalles acerca de cómo experimentó el peronismo comodorense aquella coyuntura, dado que hasta el momento no sabemos acerca de la existencia de algún medio de prensa opositor a la Revolución Libertadora. Pero algunas de las expresiones de desagravio antiperonista quedaron grabadas en las memorias de viejos militantes, a partir de aquellas acciones violentas que se desplegaron en la localidad, como por ejemplo el derrumbamiento del busto de Eva Perón y su posterior exhibición por las calles céntricas, o el ataque perpetrado por manifestantes antiperonistas tanto en unidades básicas como en la sede del SUPE. Este violento clima social y político caracterizado por la prohibición de su adhesión pública al peronismo, que generó resquemores difíciles de olvidar (Garbero, 2020), obligó a sus militantes a desarrollar reuniones en ámbitos privados, en los lugares de trabajo, pero sobre todo en las casas de familias (Bais Rigo y Carrizo, 2019).
Estas reuniones clandestinas fueron advertidas por aquel sector de la ciudadanía que había festejado el golpe del 16 de septiembre, de allí que desplegaron todo tipo de denuncias que expresaban cierta indignación ante lo que señalaban un “tibio” accionar de las autoridades frente a lo que consideraban una afrenta. Es importante resaltar que estas expresiones de los vecinos eran avaladas frecuentemente por los medios de prensa a partir de darles entidad, como por ejemplo lo hacía el diario El Chubut a través de su columna denominada “Actualidad política”. Allí se aludía a los “variados rumores” que señalaban las actividades de varios “correligionarios” del pasado, que estarían organizando “reuniones doctrinarias” tal como lo hacían las disueltas “unidades”10.
Estos encuentros, que daban cuenta de cierto reagrupamiento de militantes peronistas, adquirieron un cariz más inquietante con el levantamiento del general Juan José Valle el 9 de junio de 1956. Al igual que en otras regiones del país (Pécora, 2016), los grupos de vecinos no se limitaron solamente a denunciar, sino que colaboraron activamente en la faz represiva mediante la creación de comandos civiles revolucionarios (Ruffini, 2012). Es en esta coyuntura que el antiperonismo local creó el denominado “Comando Civil de lucha contra la Reacción de Comodoro Rivadavia” el 12 de junio de 1956, con el propósito de promover una “actuación firme, para el momento en que los acontecimientos nos lo exijan”, manifestando estar a favor de “organizarnos y luchar en función de la Revolución y de la Libertad”11. El surgimiento de este “Comando” nos permite dimensionar la magnitud de la persecución en esos momentos, ya sea por la policía, y hasta por los propios ciudadanos comunes que se alertaban ante cualquier atisbo de adhesión al “tirano depuesto”, tal como se afirma en la siguiente cita: “¡ciudadano libre! ¡Alerta al tirano y sus secuaces que trabajan para reconquistar posiciones (...) puede ser peligroso para usted y los suyos!”12. Por lo menos una decena de vecinos se atribuyeron la organización de este “Comando”, los cuales entendían que siempre había que estar alerta y no ser indiferente ante cualquier expresión del peronismo. Días después en la prensa encontramos otra solicitada del “Comando”:
tan real fue la intranquilidad que así tuvo su origen la formación del ‘Comando Civil de lucha contra la Reacción de Comodoro Rivadavia’ y cuyos integrantes al contemplar la indiferencia reinante actuaron de inmediato informando a las autoridades de su constitución. (...) que no eran sino la de defender la Revolución Libertadora. (…) ¿Por qué esa determinación, que motivos justificaron esa conducta; no existía o existe suficiente garantía de seguridad en la población? (…) nosotros solo preguntamos.13
La intranquilidad en el sector antiperonista, que ameritó el cuestionamiento hacia las autoridades locales, tenía una sola razón: que los peronistas seguían expresando su adhesión en reuniones clandestinas.
Los estudios sobre la prensa durante el primer peronismo dan cuenta de una diversidad de experiencias que van desde la férrea adhesión a los postulados del gobierno hasta la de sostener una cuidadosa autonomía. El diario El Chubut expresó desde un comienzo su oposición a la implementación de la denominada Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia en 1944 (Carrizo, 2009), y desde la emergencia del peronismo mantuvo un rol de moderado opositor. Se caracterizó por no realizar demasiadas alusiones a la obra de gobierno, a diferencia de El Rivadavia en donde cada una de ellas era exaltada de manera especial. Mientras que este último ponía en primera plana todas las novedades de Perón y Eva Perón, y cubría extensamente sus actividades, El Chubut eludía nombrarlos, y cuando lo hacía era para informar estrictamente sobre la actividad presidencial en un pequeño recuadro entre sus páginas. Esto se complementaba con la referencia a Perón como “Primer mandatario” o “presidente”, evitando además la publicación de imágenes de la pareja presidencial. No pocas veces realizó críticas subliminales al gobierno, como, por ejemplo, valorar que en otros países se contaba con una prensa libre, dando a entender su inexistencia en el país. Al igual que el diario La Mañana del partido Demócrata de Corrientes (Solís Carnicer y Pastore, 2015), nunca dejó de publicarse ni de manifestarse en contra de algunas medidas del gobierno nacional, más allá de la censura directa o indirecta. Esa inicial oposición adquirió otra magnitud en el contexto de las elecciones de 1951, mediante las cuales se elegiría un representante de la Gobernación Militar al Congreso Nacional. Durante esa coyuntura El Chubut se constituyó como articulador de la oposición al gobierno, acompañando la lucha de un sector del sindicato petrolero de Comodoro Rivadavia que bregaba por mantener su libertad sindical (Carrizo, 2016), al tiempo que su director se postuló como candidato en las elecciones de dicho año por la Unión Cívica Radical (Olivares, 2019).
En cuanto a los posicionamientos que adoptaron los periódicos en los días posteriores al golpe, en el caso del diario El Rivadavia, dada su plena identificación con el peronismo, fue cauto al momento de detallar los acontecimientos. Hasta el día 19 de septiembre, el diario seguía informando que la situación se encontraba bajo control del gobierno nacional, pero al día siguiente anunció en tapa: “Dimitió el gobierno, constituyéndose una Junta Militar. Iniciáronse las tratativas para lograr la pacificación”14, publicando pormenorizadamente los acontecimientos a partir del 16 de septiembre15. Luego de mencionar que: “Asumirían hoy el nuevo gobierno Nacional: Rojas, Lonardi y J. Lagos”, se ocupó de tratar de clarificarle al lector la dimensión de los acontecimientos: “Es innegable que desde el 16 de septiembre, el pueblo argentino está viviendo uno de los momentos más trascendentales de su historia”16.
En su columna editorial instó a la pacificación, argumentando que los hechos vividos se inscribían en una historia nacional cuyo hilo conductor era la violencia en determinadas coyunturas. Aquí se apeló a dos operaciones discursivas: por un lado, enmarcaba los sucesos de septiembre de 1955 en una narrativa del pasado caracterizada por desencuentros que habían llevado a enfrentamientos armados; y por otro lado, que una vez acontecido el golpe, debía exhortarse a la unidad del pueblo argentino17.
En la tapa del 22 de septiembre, luego de anunciar “Lonardi presidente”, continuó apelando a la unión de los argentinos, buscando superar antagonismos ideológicos y políticos, y celebrando la reivindicación del Libertador General San Martín que había hecho la Revolución. Mostraba optimismo con respecto a las referencias a la garantía de libertades, el respeto por las conquistas obreras y la proclama por la autonomía sindical. Acordó con Lonardi en cuanto a evitar en el futuro las arbitrariedades para el acceso a la función pública, y a la exigencia de condiciones que debían reunir los funcionarios o empleados públicos18. El 23 de septiembre, luego de anunciar las “Imponentes proyecciones que alcanzó en Córdoba el desfile de la Liberación”, comenzó a dirigir sus denuncias hacia el ahora “régimen depuesto”, apuntando a la falta de libertad de prensa vivida por el diario en aquellos años:
El restablecimiento del ejercicio pleno de la Libertad de prensa ha tomado de sorpresa a los periodistas argentinos, quienes se preguntan si todo esto es un sueño. O un milagro. El cronista sentado ante su máquina de escribir se esfuerza por dar forma a ese cúmulo de ideas y sentimientos que, por espacio de tantos años, tuvo que reprimir silenciosamente19.
Para reforzar esta denuncia, apeló a un uso del pasado, que comenzaba a ser recurrente en el período de la Revolución Libertadora: el que asociaba a Perón con Rosas. El Rivadavia afirmó:
El 29 de enero de 1832 surge en el país la primera reacción contra la libertad de expresión y la prensa libre, Juan Manuel de Rosas firmó ese día un decreto, clausurando varios periódicos, que no eran afectos al régimen. Impuso desde entonces la sumisión total del periodismo a su despótica voluntad.
Este uso del pasado expresado por el diario daba cuenta de cierto consenso en torno a la necesidad de establecer en 1955 un nuevo orden político. En palabras de Pizzorno, a diferencia de los golpes de 1930 y 1943, 1955 “inauguraba una revolución cuya refundación prometida era esencialmente una restauración: la de la línea histórica mayo-Caseros, piedra basal de la nacionalidad extraviada durante el experimento peronista” (2024: 306).
En los días siguientes El Rivadavia respondió las acusaciones de “deslealtad y oportunismo” que había recibido por el giro abrupto dado en la línea editorial, “como equivocadamente pretenden juzgar algunos el cambio de tono en los comentarios e informaciones periodísticas”20. Como era previsible, desde El Chubut le recordaron su reciente adhesión al peronismo, ante lo cual El Rivadavia no demoró en contestar, aduciendo que también había experimentado la censura: “Constituye un hecho reconocido unánimemente que en todo el territorio del país no existía libertad de prensa”.
El reproche que manifestaba El Chubut radicaba en el deber que tenía la prensa frente a un gobierno que, según su lectura, se había descarrilado del “rector sendero que le marcó la Revolución de Mayo”, tal como lo anunció en días posteriores al golpe. Allí manifestó que el objetivo consistía en “orientar con la sugestión y la crítica, (…) misión que no podemos declinar ni delegar en otros poderes”21. Por su parte El Chubut, el 16 de septiembre en la tapa informaba que el poder ejecutivo había implantado el estado de sitio en el país, como consecuencia de los “focos subversivos estallados”22, y que las tropas leales los habían sofocado. Finalmente, el 20 de septiembre anunció: “Renunció el presidente Gral. Juan D. Perón”23. Este diario, cuyo director Pedro Ciarlotti había enfrentado al peronismo en las elecciones de 1951 (Olivares, 2019), no perdió la oportunidad de denunciar que la Sub-secretaria de la Presidencia le había suprimido el suministro de papel, que se había sindicado de «contrera» a quien leía el diario, y que en algunos campamentos “ello era motivo de delación como traidor”. Agregó que se habían suspendido los avisos oficiales, y que YPF, considerado un “fuerte avisador local”, desde hacía tiempo no aportaba ningún auspicio al diario. En la tapa afirmó categóricamente:
Volvemos a ser libres y haremos nuestra función periodística como debe ser, más difícil y más responsable, más digna y más útil que la función de corifeos con que medró hasta ayer la frondosa prensa oficialista del país. Es conocida por todo el público la posición de El Chubut; hemos podido sobrevivir milagrosamente y mantener nuestra independencia, pese a las presiones y amenazas de toda índole24.
Si la propuesta de reconciliación bajo una nueva hegemonía buscada por Lonardi pronto encontró sus límites al constatar que “el antiperonismo militante era incontrolable para su gobierno” (Grimson, 2019: 121), las evidencias que acabamos de presentar dan cuenta de los argumentos discursivos de dicha identidad política.
Como veremos a continuación la prensa de Comodoro Rivadavia se convirtió en una activa promotora de las denuncias de corrupción que comenzaban a tomar estado público. Como hemos señalado al comienzo de este trabajo, este estudio pretende realizar un aporte a los estudios sobre corrupción, temática que ha sido considerada de manera creciente en los últimos años por parte de historiadores e historiadoras. Quienes han abordado a la corrupción como producto de la historia, han señalado algunas cuestiones a tener en cuenta para su análisis historiográfico: en primer lugar, que se trata de un concepto históricamente variable y con connotaciones ideológicas; en segundo lugar, que por sí solo no es de utilidad como concepto analítico para una investigación histórica; en tercer lugar, que por esta razón hay que estudiar dicho fenómeno con cautela en el contexto histórico específico; y por último, que se debería partir de una definición que no esté anclada en la actualidad sino que habría que atender tanto a sus usos históricos como a sus distintos significados (Engels, 2019; Astarita, 2021; Garcilazo, 2022). Teniendo presente estas sugerencias metodológicas, veremos que El Rivadavia, luego de su obligado reacomodamiento, denunció tanto la censura que había implementado el peronismo como el enriquecimiento de sus funcionarios públicos. En el caso de El Chubut estos cuestionamientos fueron acompañados de una serie de estigmatizaciones y de afirmaciones que apuntaban a convencer a los lectores que todo había sido corrupción durante el “régimen depuesto”.
Luego de este reposicionamiento de los medios de prensa locales ante el gobierno de la Revolución Libertadora, el 13 de octubre de 1955 se constituyó la Comisión Investigadora de la Zona Sud, dependiente de la denominada Comisión Provincial Investigadora, siendo presidida por el comandante Mayor Carlos Alfredo Marquez. Su finalidad explicitada era la de “investigar las irregularidades producidas durante el gobierno peronista, determinando las responsabilidades emergentes”25. Fijaba un horario de atención y se citaba a quien quisiera denunciar en la Delegación del Gobierno Provisional del Chubut, en la oficina de Informaciones dependiente de la Comisión Investigadora. Esta agencia estatal encargada ahora de recabar irregularidades de la administración peronista actuó en forma paralela a las denuncias que empezaban a tomar estado público a partir de la prensa. Si la corrupción durante el peronismo había adquirido una dimensión nacional, desde la prensa se instaba a ubicar y señalar a los corruptos locales.
Veamos algunos ejemplos. En una columna firmada por “Piedra Libre” se hacía referencia a la proximidad del 17 de octubre, y en particular se señalaba que, si bien la ciudad se hallaba tranquila, todavía “deben andar diez o doce ciervos sueltos, que no se avienen todavía a perder el queso que tenían, y andan levantando humo. ¡Pobres de ellos! Somos 10 a 1”. Continuaba afirmando que todavía a Comodoro Rivadavia no había llegado la Revolución, y para el diario esta era una inquietud que compartían “todos los habitantes del pueblo y sus alrededores”. La confirmación de dicha demora se debía a que todavía aquellos identificados públicamente con el peronismo, seguían gozando de sus beneficios: “El ‘grone’ que pomposamente se pasea con un cupé de YPF todos los días en el centro, asegura que no volverá a andar a caballo por el sector, ya que el puesto de ‘asistente’ social, asegura, lo ganó por derecho de escalafón”26. Este tipo de expresiones abiertamente antipopulares daban cuenta de aquella “configuración de sensibilidades” conformada por una “intensa emocionalidad” (Grimson, 2019) contra quienes todavía tenían el desparpajo de “ostentar” los bienes materiales obtenidos durante el peronismo.
Como podemos observar, la demanda de eliminar todo vestigio del peronismo también se expresó en Comodoro Rivadavia, y al igual que sucedía en distintas referencias dedicadas a la dirigencia peronista en otros lugares del país (Castillo, 2013), también aquí se apelaba a la ridiculización, sobre todo si se trataba de sindicalistas:
Aquí se han registrado episodios y han actuado elementos que con más apetito que buen criterio han hecho de los sindicatos su pedestal personal usufructuando una situación anormal y llena de inmoralidades, han extraído su gran beneficio individual ¿No hemos visto actuar a entes que sin mayores luces cerebrales se pavoneaban en lujosos coches imitando a los históricos caudillos de tierra adentro pero que diferían de estos en nobleza y buena fe? ¿Qué nociones del auténtico SINDICALISMO han demostrado poseer? NINGUNA. Y ahí están esos organismos que cual globos esféricos solo tienen el volumen de estos pero que están completamente huecos por dentro; vale decir, sin cerebro conductor capaz de acondicionar en la recta práctica, la acción del organismo de clase. La hueca y altisonante fraseología de sus dirigentes ha dado sus resultados y así hemos observado como han caído ‘ídolos’ y se han perdido causas justicieras. Es que el ser ‘dirigente sindical’ importaba grandes canonjías y ello trataba la acción que corresponde a la organización obrera. Caudillitos prepotentes que hasta han emprendido erigirse en directores de importantes empresas, anulando o desplazando y amenazando a los técnicos de las mismas se ha soportado con el grave resultado que se conoce27.
La referencia de El Chubut a uno de esos “caudillitos prepotentes” que habían intentado “erigirse en directores de importantes empresas”, aludía al ex secretario general de SUPE Pedro Gomis, quien se había convertido en director de Empresas Nacionales de Energía (ENDE) en tiempos del peronismo. Pero si estos dirigentes sindicales se habían corrompido, según el diario fue porque la “peronización” de la empresa estatal lo había hecho posible, reactualizando las diferencias que históricamente habían caracterizado la relación entre el denominado “pueblo” de Comodoro Rivadavia y la zona donde se emplazaba la Administración de YPF. Estas divergencias entre los dos espacios se habrían originado a partir de la gestión del general Enrique Mosconi en 1922, y continuarían aún después de la culminación de la Administración mosconiana en 1930. El motivo radicaba en el enorme poder concentrado en la figura del director de la empresa estatal, que generalmente superaba el del Concejo Municipal de la ciudad, cuyas decisiones eran denunciadas sistemáticamente por el diario El Chubut. Para YPF el pueblo de Comodoro Rivadavia debía ser vigilado y patrullado por el propio Administrador de los yacimientos, dado que cobijaba una vida licenciosa representada por burdeles y prostíbulos que corroían los valores alentados desde la petrolera estatal. Por su parte, el “pueblo” de Comodoro Rivadavia, que recibía servicios de la empresa como el agua y el gas, miraba con recelo los beneficios de los trabajadores ypefianos, que representaban el accionar del Estado, de los cuales ellos eran excluidos como ciudadanos. Esta singularidad de la región inclusive había llegado a las páginas de la prensa nacional en 1937, la cual fue replicada por el diario El Chubut, en donde se daba cuenta del cambio que experimentó la pequeña localidad con el hallazgo de petróleo:
Han transcurrido 30 años, sin embargo, la acción oficial, empeñada tan sólo en extraer de aquel suelo generoso el mayor acopio de oro negro, parece desentenderse en absoluto de los justos y postergados intereses de tan fecunda zona. […] Pero hay más aún: el ‘modus vivendi’ establecido por la administración de YPF, con relación a Comodoro Rivadavia, ha hecho de su campamento central un verdadero enemigo del pueblo, apartándolo cada vez más de sus actividades económicas y dificultando todo posible contacto entre sus respectivos habitantes. Esto es público y notorio para quien conozca, aunque sea de paso, aquella población atlántica28.
La administración militar que se hizo cargo del gobierno de esta zona durante el primer peronismo buscó menguar estas tensiones, tratando de integrar las dos comunidades, sobre todo a partir de la gran celebración de la Fiesta Nacional del Petróleo en diciembre de 1947, en donde la novedad estuvo dada en que por primera vez representantes de los yacimientos y del pueblo integraron la Comisión de Fiestas (Oviedo y Carrizo, 2014). Sin embargo, tal como lo reflejaba la prensa, los festejos solamente habían hecho olvidar por un momento las notables diferencias:
Tenemos el ejemplo de lo que ha visto el pueblo comodorense al ir al campamento central de YPF. Pues ha visto que las calles son asfaltadas, que el estadio es superior a los de la ciudad; que la gente tiene sobriedad de vida, disfruta de buena vivienda, tiene más agua y gratis, asimismo gas y luz eléctrica, realidades estas que dan personalidad al ambiente en donde todos se sienten seguros de sí mismos y lo expresan en cada gesto, en cada acción, en cada resolución. Si no fuera que existe un signo apenas perceptible del mejor concepto de la libertad que tiene una población sobre otra lo que importa al fin, una compensación al nivel social, diríamos que la fiesta hizo que alternara el príncipe mendigo. Mientras a uno le sobra al otro le falta. Sin embargo, la fiesta sin la adhesión de Comodoro Rivadavia hubiera resultado nula, carente del auténtico contenido popular. Queremos que esto se advierta y no se cierren las puertas y levanten murallas durante el año hasta que venga otra elección de Reina del petróleo29.
Podemos advertir que, si bien se resaltaban las diferencias en cuanto al nivel de vida al comparar los dos lugares, se reafirmaba la importancia de la fiesta tanto para los ypefianos como para los comodorenses. Pero si en 1947, las mejores condiciones de vida que los habitantes del pueblo observaron en su asistencia a la zona en donde se ubicaba YPF durante los días festivos se atribuían a los beneficios que garantizaba la empresa, luego de 1955 fueron vistas como uno de los tantos ejemplos de la corrupción peronista. Allí radicaba la esencia de la revolución, al concebirse que la desperonización era una tarea que no debía demorarse para lograr un rápido “saneamiento” del lugar ocupado por la explotación petrolífera estatal:
Si se tiene en cuenta que precisamente esa zona fue convertida en la máxima fortaleza del peronismo, no debe extrañar ni sorprender la existencia de un ambiente que día a día adquiere mayor volumen respecto a la impostergable necesidad de proceder como nos expresara el ministro de Gobierno de la Provincia, doctor Simonet, a un amplio saneamiento. Ya es sabido que en kilómetro tres, fue sede (y con todas las prerrogativas y comodidades muy costosas al erario nacional) de cuanto funcionario peronista llegaba o se radicaba en esta. Así es que se puede señalar que allí y en lujosas mansiones, con vehículos y personal de yacimientos, residieron ‘censistas’ e ‘interventores del peronismo’, ‘delegados de Trabajo y Previsión’, y cuantos así los quisieron. (…) Sobran razones y fundamentos para pedir que ese saneamiento que se está realizando en el resto del país llegue hasta esta. Hay que proceder como se procede en la cirugía, que para salvar el cuerpo se amputa cualquier parte del miembro30.
Como podemos apreciar en esta cita, de alguna manera la prensa local se anticipaba a una de las conclusiones a las cuales arribó la comisión número 22 (Carrizo, 2019), esto es, la partidización de YPF, apelando a una solución inspirada en una concepción biologicista.
En el caso de El Rivadavia, luego de su obligado reacomodamiento ante la nueva coyuntura, y de comenzar a denunciar la falta de libertad de prensa sufrida, continuó inmediatamente señalando la corrupción imperante durante el “régimen depuesto”, y desde sus páginas alentó: “El castigo a los culpables, a los que escarnecieron al pueblo, a los que delinquieron en la función pública, a los que asesinaron en las mazmorras policiales, llegará inexorable, sin prisa, pero sin pausa”31.
Por otra parte, reveló que el mismo Perón era investigado, informando sobre la conformación de una comisión especial integrada por miembros de las fuerzas de la Revolución a los efectos de determinar el origen de los bienes del ex – presidente, fijando aquellos que provenían de donaciones y obsequios e investigando la procedencia de los demás. Lo detallaba de esta manera:
Otro de los oficiales que integran la comisión reveló que, en la residencia presidencial, entre otros valiosos objetos de arte, hállase un elefante de marfil, cuyo valor ha sido justipreciado en más de un millón de pesos. Medallas de oro en cantidad, objetos diversos y gran número de archiveros y cajas fuertes, serán motivo de una minuciosa investigación, antes de presentar el informe respectivo al gobierno del general Lonardi32.
A diez días del golpe El Rivadavia expresó la primera vinculación del peronismo con la corrupción, exponiendo que la adhesión al mismo se había concretado a cambio de bienes materiales:
Pero aquel señor ¿no ha logrado construirse su casa y tener un magnífico automóvil por obra y gracias del peronismo? Pero… ¡si siempre ha estado en primera fila en todo acto o concentración peronista y era el primero en dirigirse personalmente al local para despachar telegramas de adhesión al hombre que hoy ha sido depuesto por la Revolución!33.
En su columna diaria denominada “Tertulia provinciana”, firmada por Justo Esasi, se comentaban algunos pormenores de la acción llevada adelante por los miembros de la Revolución Libertadora. El formato de escritura, que remitía a un imaginario diálogo, buscaba interpelar a aquellos lectores incrédulos, o que aun cuando podían reconocer aspectos positivos del peronismo, se esperaba de ellos la condena ante los actos de corrupción:
Mucha gente se resiste a creer las extraordinarias revelaciones que se están haciendo acerca de las actividades de ex funcionarios del régimen depuesto.
-Y no es para menos, sobre todo para aquellos, hombres y mujeres, que creyeron honesta y sinceramente en los dirigentes del anterior gobierno. La decepción tiene que ser terrible. Y no faltan quienes creen que todo esto no es más que una pesadilla.
-Las proyecciones delictuosas de la corrupción imperante, hacen aflorar a todos los labios la pregunta: ¿cómo ha durado tanto?
-En realidad duró hasta el momento que una impresión general del estado de cosas llegó a conocimiento de jefes y oficiales de las instituciones armadas, quienes pudieron a tiempo advertir el tremendo abismo que se abría ante el futuro del país.
-Y no fue demasiado tarde. Felizmente la Patria ha retomado la senda de sus tradiciones, de su honor, de su dignidad34.
Como podemos observar, El Rivadavia asumió aquí que “hubo hombres y mujeres que creyeron honesta y sinceramente en el peronismo”, como parte de una estrategia que de alguna manera buscaba justificar su propio posicionamiento periodístico que pretendía dejarse en el pasado. Pero si para este diario aún los ciudadanos de bien fueron engañados, para El Chubut quienes se identificaron con el régimen depuesto habían sido aquellos que se movilizaron a partir de sus emociones. De allí que en una columna editorial podemos extraer una variedad de expresiones en referencia a los peronistas en este sentido: se trataron de “almas extraviadas bajo el influjo del engaño hundido en la creencia de hallarse guiados por un gobierno protector de la justicia verdadera y del derecho íntegro humano”; “masas, indefiniblemente apolíticas con propensas a la ipnosis (sic)”; o “rebaño que permaneció en estado de inconsciencia y de trance”35.
¿Qué significados asociados al fenómeno de la corrupción circulantes en aquel contexto histórico fueron incorporados por la prensa, y de qué manera se los ajustó al caso local? Observamos que, en el caso de las columnas de El Rivadavia, contenían algunas referencias puntuales destinadas al lector comodorense, haciéndoles llegar todos los días nuevas informaciones sobre “las actividades ilícitas de los jerarcas del peronismo”. En esta ocasión se mencionaba la visita de cronistas a la “imponente” estancia de Oscar Nicolini, quien ocupara el cargo de ministro de Comunicaciones del gobierno peronista. No sólo había llamado la atención el predio, sino que además en los márgenes del Paraná se encontraba una “hermosa y moderna lancha de paseo”. El funcionario del gobierno de la Revolución Libertadora, que acompañaba a los periodistas en la inspección, manifestó que la lancha se la había ganado Nicolini en un partido de truco al ex ministro de aeronáutica, brigadier San Martín. El supuesto diálogo continuó:
-Y la estancia, ¿a quién se la ganó al truco?, interrogó socorronamente otro periodista.
-Para esta gente, el valor del dinero ya no tenía sentido. Era tan abrumadora la cantidad de millones de pesos que ingresaban sin solución de continuidad en sus cajas particulares, que jugarse una lancha o una estancia en una partida de truco, era lo mismo que para los parroquianos del Bar Alhambra jugarse el café a los dados36.
Esta cita contiene dos elementos importantes: en primer lugar, seguía abonando discursivamente que durante el peronismo imperó una corrupción inconmensurable. En segundo lugar, la referencia a un ámbito de sociabilidad local como era el bar Alhambra, ubicado en el casco céntrico de la ciudad y muy frecuentado por aquellos años, buscaba aportarle al lector parámetros conocidos para dimensionar la facilidad con que los peronistas se habían enriquecido ocupando funciones en el estado. A esta estrategia también apeló El Chubut, por ejemplo, al informar acerca de las denuncias que recayeron sobre el ex diputado nacional y secretario general de SUPE Pedro Gomis, por sus “maniobras que le permitieron apoderarse de valiosos materiales pertenecientes al fisco”. Al respecto el diario tituló “Para restituir materiales robados por Gomis, habría que llevar el Chalet a YPF”, en referencia a la casona que había sido construida en 1919 para el hospedaje del personal superior que arribaba al yacimiento, pero que en la década del ’40 se transformó en un moderno edificio que simbolizaba el poder y esplendor de la empresa en la ciudad.
La columna continuaba engrosándose con informaciones sobre actos de corrupción a lo largo del país. Al incremento de la cuenta corriente del depuesto diputado cordobés, bautizado irónicamente por el diario como “el descamisado de Córdoba”, se le sumaba las apropiaciones de empresas periodísticas de un funcionario peronista ligado a las comunicaciones. Esta descripción detallada, que reafirmaba que el fenómeno de la corrupción peronista tenía un indudable alcance nacional, instaba a que en la ciudad comenzaran a demandar investigaciones locales:
-Algunos afirman que debería llegar también a nuestra ciudad alguna comisión investigadora.
-En ese sentido dicen que debe dársele una satisfacción al pueblo de Comodoro Rivadavia, pues ante el panorama general de corrupción que ofrecía al país bajo el régimen peronista, sería conveniente establecer, sin lugar a dudas, quienes han sido honestos y quienes deshonestos.
-Para Comodoro Rivadavia indudablemente significaría una gran satisfacción tener el absoluto convencimiento de que la corrupción imperante no alcanzó a nuestro medio37.
Esta cita nos muestra que desde la prensa había que dejar en claro públicamente quien era quien, dado que el problema del peronismo fundamentalmente era de corte moral. Y si no era así, había que “convencer” de que en Comodoro no había corrupción, invirtiendo en este caso la carga de la prueba. Si desde la prensa se promovía el inicio de investigaciones, que permitieran escrutar el nivel de moralidad de la ciudad, estas no tardarían en llegar a partir de las denuncias que involucraban a peronistas locales. Así comenzaron a publicarse en recuadros, que complementaban la información nacional, denuncias de funcionarios de reparticiones estatales asentadas en la ciudad. En este caso el titular del diario aumentó su tamaño para poner en alerta al lector, en donde podía leerse:
Había personal a sueldo en la comuna local al servicio del partido oficialista depuesto. Basada en el hecho de que el partido político oficialista haya tenido a su servicio empleados que perciben retribución por la comuna de Comodoro Rivadavia, constituye un atentado a las más elementales reglas de la ética política y administrativa, lo que hace innecesario mayores argumentos para justificar una drástica medida, el comisionado municipal, señor Rocío Ortiz, con fecha 28 de septiembre ppdo. ha dictado la resolución número 134, por la cual deja cesantes a cinco empleados que revistaban como supernumerarios en las planillas de pago de la municipalidad y prestaban servicios exclusivamente en las sedes de ambas sedes del partido peronista38.
Ya no quedaban dudas: la corrupción también había llegado a Comodoro Rivadavia, y sólo faltaba que ahora lo hiciese la Revolución, y para ello era necesario alentar el compromiso ciudadano. En enero de 1956, el presidente de la comisión investigadora comandante de aeronáutica Eduardo González, realizaba algunas apreciaciones en cuanto a los vocablos “delación” y “denuncia”. Enfatizaba en que la comisión necesitaba de la colaboración de aquellos “hombres de bien” y no de los delatores, a fin de que se pudiera investigar cabalmente la corrupción peronista y que se pudiera castigar a los culpables. Si bien la delación como la denuncia eran dos conceptos opuestos en cuanto a su significado, el presidente de la comisión investigadora reconocía que podía llevar a la confusión. La delación era la “acusación innoble, obediente a bajos sentimientos, que revela la falta de solidaridad, negación de compañerismo y atenta directamente contra el respeto de la dignidad humana”. Por eso la figura del delator no había tenido cabida en las costumbres de todo argentino de bien, siendo unánimemente repudiado. Así buscó clarificar en la prensa:
La acusación digna, justa y valiente, no tiene ninguna semejanza con la delación. Es la obligación del ciudadano que ama a su patria y a sus semejantes de señalar al individuo de proceder indigno, que perjudica en su conducta y su inescrupulosidad, a la nación y a todos sus habitantes. Es precisamente el sentido de solidaridad social el que debe impulsar a todo hombre de bien, a todo bien argentino, a desenmascarar a los malos, y ello deben hacerlo en defensa de sus hogares, de su patria y de la dignidad humana39.
Es interesante esta cita, porque como vemos, la denuncia adquiría así un carácter patriótico, cargado de un sentido tanto de solidaridad como de compromiso con aquellos auto designados “argentinos de bien”.
Como hemos visto a lo largo de este trabajo, la abominación del peronismo no habría sido posible sin la intervención de la prensa. La criminalización del peronismo se llevó adelante en los primeros meses de la Revolución Libertadora, proceso que fue promovido por una prensa que sistemáticamente resaltó su carácter “anormal”, y que por eso mismo era urgente restituir una senda racional para la República.
Para alcanzar la erradicación definitiva del peronismo la Revolución Libertadora apeló a un variado repertorio de acciones: eliminar sus símbolos, echar sus funcionarios, asociarlos a la corrupción, y ridiculizar sus dirigentes. Esto era lo que se esperaba de la Revolución, que debía llegar a todo el país, desplegando comisiones investigadoras en búsqueda de aquellos que se habían apropiado indebidamente de bienes del estado durante el peronismo. Pero previamente la prensa debía anticipar y generar un terreno fértil para señalar a los corruptos locales, para clarificar “quién era quién” en la comunidad, para dar cuenta de la “verdadera” esencia del peronismo.
Hemos visto que si El Rivadavia, luego de su obligado reacomodamiento, denunció la censura que había implementado el peronismo y el enriquecimiento de sus funcionarios públicos, en el caso de El Chubut este cuestionamiento fue acompañado de una serie de estigmatizaciones: “entes sin mayores luces cerebrales”; “grone”; “sin cerebro conductor”; “hueca y altisonante fraseología”; “caudillitos prepotentes”; “altos bonetes de la repartición”. Dichas afirmaciones apuntaron a tratar de convencer a los lectores que todo había sido corrupción durante el peronismo.
Mientras esa pedagogía se iba imponiendo (que en el largo plazo y como fruto de la desperonización se suponía que debía reencauzar a los sectores populares y sus adscripciones políticas), había otras urgencias necesarias de atender: que aquellos que habían accedido a cargos estatales durante el “régimen depuesto” debían ser inmediatamente exonerados y señalados como parte de la inmoralidad que se pretendía desterrar. Pero a pesar de un inicial convencimiento de contar con la capacidad de transformar al peronismo en un movimiento residual, pronto las reuniones clandestinas y la posterior resistencia pusieron en duda este anhelo.
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1 Quisiera agradecer los comentarios recibido de parte de los y las evaluadores y evaluadoras, que contribuyeron a revisar distintos aspectos de este artículo.
2 Alianza conformada por los partidos Demócrata Progresista, Unión Cívica Radical, Partido Socialista y Partido Comunista para las elecciones presidenciales del 24 de febrero de 1946.
3 El Chubut, 25 de septiembre de 1955, p. 2.
4 El Rivadavia, 24 de septiembre de 1955, p. 2.
5 El Chubut, 8 de octubre de 1955, p. 2.
6 El Rivadavia, 4 de octubre de 1955, p. 3.
7 El Rivadavia, 12 de mayo de 1956, p. 3.
8 El Rivadavia, 31 de julio de 1956, p. 2.
9 El Rivadavia, 3 de agosto de 1956, p. 2.
10 El Chubut, 3 de junio de 1956, p. 1.
11 El Chubut, 12 de junio de 1956, p. 2.
12 El Chubut, 12 de junio de 1956, p. 2.
13 El Chubut, 14 de junio de 1956, p. 1.
14 El Rivadavia, 20 de septiembre de 1955, p. 1.
15 El Rivadavia, 20 de septiembre de 1955, p. 3.
16 El Rivadavia, 21 de septiembre de 1955, p. 2.
17 El Rivadavia, 21 de septiembre de 1955, p. 2.
18 El Rivadavia, 22 de septiembre de 1955, p. 8.
19 El Rivadavia, 23 de septiembre de 1955, p. 6.
20 El Rivadavia, 26 de septiembre de 1955, p. 1.
21 El Chubut, 27 de septiembre de 1955, p. 2.
22 El Chubut, 16 de septiembre de 1955, p. 1.
23 El Chubut, 20 de septiembre de 1955, p. 1.
24 El Chubut, 22 de septiembre de 1955, p. 1.
25 El Chubut, 14 de octubre de 1955, p. 5.
26 El Chubut, 14 de octubre de 1955, p. 5.
27 El Chubut, 18 de diciembre de 1955, p. 5.
28 El Chubut, 24 de febrero de 1937, p. 6.
29 El Chubut, 16 de diciembre de 1947, p. 8.
30 El Chubut, 22 de diciembre de 1955, p. 5.
31 El Rivadavia, 24 de septiembre de 1955, p. 6.
32 El Rivadavia, 27 de septiembre de 1955, p. 1.
33 El Rivadavia, 27 de septiembre de 1955, p. 4.
34 El Rivadavia, 4 de octubre de 1955, p. 4.
35 El Chubut, 14 de octubre de 1955, p. 2.
36 El Rivadavia, 8 de octubre de 1955, p. 4.
37 El Rivadavia, 8 de octubre de 1955, p. 4.
38 El Rivadavia, 7 de octubre de 1955, p. 3.
39 El Rivadavia, enero de 1956, p. 5.