Marcela Ferrari
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
marcelapatriciaferrari@gmail.com
En este libro de reciente aparición, César Tcach analiza la complejidad de la dictadura militar, desentrañando la construcción de poder diseñada por los sucesivos gobiernos provinciales en la provincia de Córdoba. Después de su lectura queda la sensación de que acabamos de ver plasmada en una experiencia histórica concreta aquella condición que Michel Foucault atribuye al poder en cuanto a que, por destructivo que sea, construye. En tal sentido, cabe destacar que el libro muestra con total claridad que a la par del terrorismo de Estado puesto en marcha desde el III Cuerpo de Ejército, que reunía bajo su órbita a nueve provincias y era férreamente controlado por el Gral. Luciano Benjamín Menéndez, desde la casa de gobierno se puso en marcha un minucioso dispositivo político de cercanía, planificado y aceitado, con el objetivo de generar actitudes favorables al gobierno dictatorial en distintos públicos: los sectores populares de las denominadas villas miseria, el empresariado, la iglesia católica, profesores universitarios, autoridades municipales, entre otros.
Tcach aporta una perspectiva diferente dentro de los estudios de la dictadura, que se desprende del uso de dos repositorios que hasta el momento no habían sido sacados a la luz. Por un lado, el Archivo de Gobierno que alberga las circulares, decretos y resoluciones secretas de los tres gobernadores que se sucedieron entre 1976 y 1983: el Gral. Carlos Chasseing (abril de 1976 – febrero de 1979), el Gral. Adolfo Sigwall (febrero 1979 – enero de 1982) y el médico Rubén Pellanda (enero de 1982 - diciembre de 1983). Por otro, los documentos mecanografiados de los diálogos sostenidos por el gobernador Sigwall con figuras representativas de los ámbitos universitario, empresarial y político, generalmente afines a la dictadura en el marco del diálogo al que convocó Videla y se reprodujo en cada provincia. Esta documentación reservada, guardada en una caja fuerte de la ex casa de gobierno, tiene carácter excepcional, ya que no consta que se hayan conservado algunas semejantes en el orden nacional ni en las provincias.
La triangulación de esas fuentes con prensa periódica y bibliografía específica arroja resultados que, con una narrativa propia de una descripción densa, dan un giro a la comprensión de la dictadura en la provincia. Entre los principales, se desplaza el foco del análisis del terrorismo de Estado al funcionamiento articulado entre Chasseing, el político, y Menéndez, responsable de la tremenda represión dirigida a trabajadores y estudiantes universitarios en las provincias bajo su jurisdicción y, muy especialmente, en Córdoba. Otro aporte remite a que ya en 1977 fue diseñado un sistema de comunicación social contra la subversión bajo la dependencia del Ministerio de Gobierno que incluía una división de operaciones psicológicas. Utilizando términos de las ciencias sociales, los redactores de los documentos se referían a públicos a los que llegar y a condiciones de recepción esperables en esos distintos públicos, de lo que el autor deduce la colaboración con el gobierno de personas familiarizadas con las ciencias sociales. Ciertamente, no se trataba de acciones públicas, al estilo de las propagandas de gobierno, sino de un aparato paralelo, subrepticio, que se esforzaba en reconocer el modo de dirigirse a cada sector para lograr su adhesión. Es decir, la dictadura no se relacionaba con la sociedad sólo a través del terror, algo que ponen en evidencia también las transcripciones de los diálogos, desarrollados a partir de pautas prestablecidas por el gobierno. Cada gobernador, especialmente Chasseing, desarrolló una política de constante acercamiento a la sociedad en busca de reconocimiento y apoyo destinados a construir una hegemonía cultural con consenso social.
Estos argumentos centrales se desarrollan en la introducción y a lo largo de los ocho capítulos en que se organiza la obra, de los que recupero los aspectos más novedosos. El capítulo 1, “De Isabel habla de paz y nos manda a las 3A al golpe militar”, contextualiza la violencia institucional y la resistencia obrera y estudiantil que antecedió al golpe de 1976. Los capítulos 2, 3 y 4 analizan el gobierno del Gral. Chasseing y sus esfuerzos por realizar una política de cercanía para construir adhesiones, lo que suponía esfuerzos permanentes de comunicación que circulaba a través de procedimientos secretos y reservados mediante un entramado institucional creado al efecto. Demuestran que, para dar esa batalla cultural, el gobierno contó con la ayuda de asociaciones civiles y culturales “procesistas”. También se observa que, teniendo en cuenta la matriz productiva de Córdoba y en buena medida a contracorriente con la política económica de José A. Martínez de Hoz, el gobierno cordobés aprovechó la coyuntura del Mundial 78 para inaugurar obras públicas e intentó llevar a cabo algunas medidas desarrollistas que encontraron el rechazo del gobierno nacional, lo que condujo a la renuncia del gobernador. Los capítulos 5, 6 y 7 abordan la gobernación de Sigwald en continuidad con la anterior y la puesta en marcha de los diálogos políticos en lo que el autor define como un momento de liberalización, diferenciándolo de apertura política. En relación con el contexto, refiere a la imposibilidad de formar la Multipartidaria en Córdoba y la guerra de Malvinas. Por último, el capítulo 8 permite comprender la posguerra y los albores de la recuperación democrática, teniendo en cuenta la recomposición de las fuerzas partidarias, la movilización social, la recuperación de elementos de una cultura de sensibilidad progresista, la disolución de las asociaciones culturales que acompañaron a la dictadura y las campañas electorales que anticiparon el retorno democrático. Las conclusiones quedan a criterio del lector.
En síntesis, el libro constituye un gran aporte al conocimiento histórico en tanto que reconstruye los dispositivos de control planificados por los gobiernos dictatoriales en Córdoba y sus estrategias de búsqueda de consenso. Aunque se trata de un estudio minucioso referido a una provincia específica, ilumina bien procesos que muy probablemente se replicaran en las provincias argentinas durante los años de plomo.