Reseña: Merenson, Silvina (2021). Frenteamplismo uruguayo en Argentina. Trayectorias, redes y desplazamientos trasnacionales. Buenos Aires: Gorla

Federico Rodrigo1

El 31 de octubre de 2004, Tabaré Vázquez, exintendente de Montevideo y candidato por la alianza de centroizquierda Frente Amplio, ganó las elecciones presidenciales de la República Oriental del Uruguay y terminó de transformar el bipartidismo que había marcado la historia de ese país hasta entonces. Esa misma noche, periodistas y analistas comenzaron a atribuir la victoria a la llegada de uruguayos y uruguayas residentes en la Argentina que se habían movilizado para participar del acto electoral: el denominado “voto Buquebus”, en referencia a la compañía de ferris que conecta los puertos de Buenos Aires y Montevideo. A contramano de los discursos que enfatizan la pérdida de legitimidad de los Estados y de las identidades nacionales, miles de personas retornaban hasta su lugar de origen para ejercer allí (y en el conjunto de redes y prácticas trasnacionales que enmarcan y producen esos viajes) su ciudadanía. La trama de actores y articulaciones que hizo posible esta movilización constituye el núcleo de Frenteamplismo uruguayo en Argentina. Trayectorias, redes y desplazamientos trasnacionales, de Silvina Merenson.

El libro desarrolla una aproximación etnográfica a la historia del Frente Amplio de Uruguay en la Argentina (FAUA), complementada con análisis de documentos partidarios y de la prensa de ambos países. Esta estrategia le permite a la autora abordar las preguntas fundamentales del análisis de los procesos políticos trasnacionales: qué fuerzas motivan, impulsan y caracterizan estas prácticas y, a su vez, qué (re)configuraciones ciudadanas y comunitarias revelan. De esta manera, su contribución constituye una lectura imprescindible para comprender la militancia trasnacional, pero también para problematizar vínculos y prácticas inscriptas en –y constitutivas de– la historia política de la región: las agendas cooperativas de las transiciones a la democracia, las estrategias para enfrentar los ciclos neoliberales de los años noventa, los devenires de los denominados “gobiernos progresistas” y el conflicto binacional de “las papeleras” aparecen en el texto imbricados en tramas relacionales trasfronterizas.

La autora comenzó a participar de las actividades de campaña y de los viajes electorales del FAUA en 2009. A partir de 2012 se incorporó a un comité de base del Movimiento de Participación Popular, uno de los sectores que forman el frenteamplismo argentino. De esta manera, su registro de las elecciones internas de ese año y de la campaña electoral de 2014 se realizó marcada por esta filiación, pertenencia que interpeló su enfoque analítico y la motivó a abrir el proceso reflexivo y producir un conocimiento teórico compartido con sus interlocutores.

Luego de la introducción en la que se presentan los objetivos del trabajo, las principales discusiones conceptuales y las características del abordaje etnográfico, el desarrollo se organiza en tres capítulos. El primero de ellos, denominado “Trayectorias”, se ocupa de reconstruir el sistema clasificatorio que distribuye a los/las militantes en distintos grupos: “exiliados políticos”, “exiliados económicos”, “compañeritos” y “cuidadoras y madrinas”. El primero es el más numeroso y está integrado por quienes partieron del Uruguay luego del golpe militar de 1973: la generación fundadora del FAUA en 1982. El segundo lo constituyen quienes arribaron a la Argentina entre la recuperación de la democracia en 1985 y la primera victoria electoral nacional del Frente Amplio (FA) en 2004. Como los nombres de sus categorías lo indican, lo que diferencia a ambos grupos es la interpretación sobre los principales factores de expulsión de población en Uruguay en ambos períodos: la represión política y la crisis económica y social producto de las reformas neoliberales. En cuanto a los “compañeritos”, conforman el grupo más pequeño y está compuesto por personas de un promedio de 35 años que integran la segunda generación migrante y que desarrollan su militancia en organizaciones argentinas que colaboran con el FAUA en coyunturas específicas. Finalmente, “cuidadoras y madrinas” está constituido por unas pocas mujeres jubiladas o prontas a jubilarse que se relacionaban con el comité del mismo modo que con sus hogares: realizando tareas de limpieza, decoración, compras, etc.

Luego, el capítulo “Redes” se ocupa de las relaciones que tendieron con organizaciones y partidos políticos del país de destino, ya que la experiencia del frenteamplismo argentino combina los debates y posiciones del propio Frente Amplio con las distintas coyunturas argentinas. Esta estrategia le permite a Merenson reconstruir tres ciclos en la historia de esta organización. En primer lugar, la década de 1980, que constituye sus años fundacionales y de consolidación. Este período, caracterizado por una importante expansión territorial desarrollada a través de la creación de comités de base, estuvo marcado por los debates en torno a las posibilidades y alternativas de retorno, la posición respecto de la participación en la vida política argentina y el rol en las luchas por la verdad y la justicia. Entre 1990 y 2002 tuvo lugar un debilitamiento organizativo e institucional, marcado por la disolución de diversos comités y por la pérdida de relevancia del FAUA en el organigrama del FA. Sin embargo, Merenson destaca que el Foro de San Pablo y diferentes espacios de coordinación regionales para enfrentar el ajuste neoliberal fortalecieron sus redes y consolidaron entre los militantes una discursividad latinoamericanista. Finalmente, el año 2003 constituye el inicio de un período de fuerte revitalización, con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno de la Argentina y el comienzo de la campaña electoral uruguaya de 2004. La asunción de la presidencia por parte de Tabaré Vázquez en Uruguay también implicó cambios relevantes, ya que la política dirigida a los/las emigrados/as le permitió a los/las militantes construir un vínculo de familiaridad con funcionarios de alto rango y con la burocracia diaspórica.

Por último, “Desplazamientos” reconstruye los viajes electorales organizados para participar de los comicios uruguayos. La autora ubica estas movilizaciones en la temporalidad planteada en el capítulo anterior y diferencia un primer período conformado por las elecciones de 1984 y 1989, en el cual el viaje a votar constituyó un hito en la trayectoria de los/las frenteamplistas. En esta etapa, los desplazamientos se coordinaron con un nivel de independencia y autonomía de las autoridades centrales de la alianza que no se repitió posteriormente. Las movilizaciones de 1994 y 1999 son caracterizadas como “malos viajes”, desorganizados y descoordinados, producto de la dispersión de la militancia y el debilitamiento del vínculo orgánico con el FA. En estas campañas, el “inminente retorno” dejó de ser un lugar común de la interpelación política y especialmente en los últimos años de la década se fortalecieron las lecturas en clave regional y la agenda social para enfrentar las consecuencias del neoliberalismo. Finalmente, las elecciones del siglo XXI (2004, 2009 y 2014) son las de la emergencia e institucionalización del “voto Buquebus”, que le permitieron al frenteamplismo local ganar visibilidad y reconocimiento como fuerza política relevante. A partir de 2009, las tensiones y controversias por la instalación de dos plantas de pasta de celulosa en la localidad uruguaya de Fray Bentos marcaron la experiencia de la militancia: a partir de ese momento, la polarización política argentina comenzó a atravesar mucho más fuertemente sus debates internos. La campaña de 2014 marca la institucionalización definitiva de los viajes, que pasaron a ser controlados desde el comando central del Frente Amplio en Montevideo.

La reconstrucción de la bifocalidad de la acción del FAUA y las vinculaciones que desarrolló con actores sociales, partidarios y estatales a ambas orillas llevan a la autora a elaborar una serie de discusiones con perspectivas analíticas que entienden las actividades políticas trasnacionales como emergentes de los aprendizajes y libertades que brinda la migración hacia democracias “ricas” o “consolidadas” o como respuesta a los mecanismos de estigmatización y discriminación que los/las extranjeros/as sufren en las sociedades de destino. A diferencia de estos enfoques, centrados en procesos migratorios Sur-Norte y en muchos casos con concepciones etnocéntricas y coloniales de las relaciones entre sociedades de origen y destino, para el estudio del frenteamplismo en la Argentina, Merenson pone el foco en las múltiples redes en las que se inscribe la política trasnacional y evidencia que tanto la militancia de los/las emigrados/as como muchos aspectos de la vida política nacional de ambos países se constituye en –y a partir de– conexiones que cruzan el Río de la Plata. Es decir, en la concepción de la autora, los puentes entre ambos países –que en parte son forjados y sostenidos por las propias actividades de los/las migrantes– funcionan como punto de partida epistemológico.

El libro constituye un aporte imprescindible para el campo de investigación sobre prácticas político-partidarias trasnacionales en el Cono Sur, ya que su lectura pone de relieve ciertas continuidades entre las militancias trasnacionales en la región. Un aspecto fundamental en este sentido está dado por el lugar que el latinoamericanismo, entendido como género discursivo con tópicos, retóricas y modalidades enunciativas relativamente consolidadas, adquiere en este tipo de experiencias. Este discurso no solo orienta algunas definiciones y búsquedas del FAUA, sino que también es un elemento relevante de las articulaciones que construye con colectivos y grupos argentinos, que entienden el activismo uruguayo y los procesos políticos de ese país como partes de una escala regional que los contiene.

Otro punto destacado de la obra es que permite visualizar un eje poco explorado en la bibliografía especializada en la política trasnacional: el eje cercanía/distancia entre los campos sociales y políticos que los/las migrantes conectan. Merenson describe situaciones en las cuales “Montevideo” constituye un exterior constitutivo –y, en ciertas circunstancias, antagónico– de la militancia frenteamplista en la Argentina. Las autoridades del Frente Amplio y/o del gobierno uruguayo representan una instancia de poder que condiciona sus acciones y frente a la cual desarrollan estrategias de visibilización y negociación de su autonomía. Esta lógica de funcionamiento da cuenta de la relevancia política y simbólica de las referencias partidarias y/o estatales del lugar de origen en las prácticas trasnacionales, aspecto que la distingue de colectivos de migrantes de otras nacionalidades, que mantienen una relación más distante con las autoridades de sus países. Montevideo está cerca (no solo en términos geográficos) de Buenos Aires, y esta cercanía opera como una dimensión fundamental del devenir de la reterritorialización de la política uruguaya en la Argentina.

En un contexto intelectual en el que –en estrecha vinculación con las luchas de los/las migrantes asentados/as en países del Norte global– diferentes autores/as han puesto el foco en los mecanismos a través de los cuales las personas desafían los regímenes de movilidad y ciudadanía de los Estados nacionales, Merenson aporta un estudio profundo que pone de relieve los múltiples mecanismos y procesos mediante los cuales la agencia migrante se desarrolla en conexión con los marcos institucionales. Esta conexión no implica la subsunción de las prácticas y discursos en una lógica nacional o estatal cerrada, sino que permite comprender que, por un lado, las prácticas trasnacionales redefinen los límites del régimen de ciudadanía a partir de muchos de los recursos y mecanismos que este régimen brinda y, por el otro, que este régimen contiene –y está constituido por– relaciones que lo atraviesan y trascienden. En este sentido, frente a argumentos que insisten en una oposición tajante y reificada entre parámetros institucionales y acción subalterna, el libro de Merenson resulta un aporte muy valioso para complejizar la discusión y abrir nuevos interrogantes en torno a estas cuestiones.


  1. Centro de Investigaciones Sociales (Conicet/Ides), Universidad Nacional de La Plata, Argentina. federodrigo@gmail.com.↩︎