Prácticas de Oficio

Reseña: Vicens, María (2021). Escritoras de entresiglos: un mapa trasatlántico. Autoría y redes literarias en la prensa argentina (1870-1910). Buenos Aires: UNQ

Brisa Maribel Romero1

María Vicens, doctora en letras por la Universidad de Buenos Aires, afirma en esta adaptación de su tesis doctoral que las escritoras hispanoamericanas de finales del siglo XIX y principios del XX debieron utilizar diferentes estrategias para integrarse al campo cultural argentino y, a su vez, a la república transatlántica de las letras. De modo que, desde una perspectiva transnacional, la investigación supone un gran aporte a la historia de las mujeres, pues recupera su accionar como sujetos históricos, ya que habían sido relegadas del campo historiográfico o estudiadas en clave de excepción. El objetivo del estudio es contextualizar la trayectoria de estas escritoras mediante el análisis en conjunto de una serie de proyectos periodísticos literarios. A partir del estudio de las interlocuciones aparecidas en diversas publicaciones periodísticas de la época: La ondina del Plata (1875-1880), La Alborada del Plata (1877/1878-1880), El Álbum del Hogar (1878-1887), Búcaro Americano (1896-1901/1905-1908) y la “Columna del Hogar” (1899-1902) del diario El Nacional, la autora pretende reconstruir el mapa literario trasatlántico que trianguló los centros culturales de la Argentina, España y Perú. La hipótesis de la autora es que este mapa configuró una República femenina y transatlántica de las letras, exhibida e impulsada por la prensa en el marco de un creciente ambiente hispanoamericanista, que se extendió a lo largo del período que va de 1870 hasta 1910, diferenciado en dos etapas: la primera (1870-1880) está caracterizada por el intercambio entre Juana Manuela Gorriti (1818-1892) y sus contactos en Lima y Buenos Aires, y la segunda (1890-1910) está atravesada por la relación de las escritoras peruanas con la prensa porteña y la influencia de las escritoras españolas en la escena literaria americana.

Los periódicos y semanarios señalados tuvieron su desarrollo en un contexto de modernización y expansión de la prensa porteña. A pesar de presentar perfiles editoriales diferentes, todos ellos apuntaron a un público femenino y articularon temáticas de interés general con temas más “frívolos”, como la moda y la domesticidad. Por otra parte, estos funcionaron como un espacio de promoción para las escritoras noveles, ya que se fomentaban la autoría femenina, siempre y cuando esta respondiera a figuras modélicas como las del ángel del hogar y la madre republicana. En consecuencia, las escritoras hispanoamericanas de entresiglos se valieron de una retórica sororal para legitimarse en la esfera pública y tejer una red de contención femenina transnacional que las protegiera de las críticas, para lo cual se valieron de elementos como el espacio hogareño, lo afectivo y lo íntimo. Este modo de relacionarse se constituyó como base de un imaginario de “hermanas de las letras” que posicionaba a las autoras como partes de un entramado común de hermandad y solidaridad, al mismo tiempo que contribuía a elaborar una genealogía literaria femenina que contrarrestara las imágenes de “vacío” y excepción que circulaban en la prensa sobre la autoría femenina. Sin embargo, la retórica sororal no dejaba de evidenciar quiebres. A lo largo del libro, la autora rastrea en los intercambios entre esas escritoras estas fisuras que permiten entrever competencias, rivalidades y puntos de vista contrapuestos.

En cuanto a la estructura, el libro se compone de cuatro capítulos y un epílogo. El capítulo “Las escritoras y la prensa de fines del siglo XIX” se centra en el despliegue del proceso por el cual se constituyó en la prensa porteña de finales del siglo XIX la figura de la escritora hispanoamericana. Por lo tanto, la autora realiza un recorrido histórico por tres proyectos periodísticos literarios que emergieron en esta etapa ‒La Ondina del Plata, La Alborada del Plata y El Álbum del Hogar‒ para visibilizar cómo estos tejieron un circuito periodístico que, en primer lugar, conectaba los centros culturales de Lima y Buenos Aires, en segundo lugar, funcionaba como un intermediario que vinculaba a las escritoras hispanoamericanas con la prensa porteña y, en tercer lugar, habilitaba un espacio en el que las mujeres con aspiraciones autorales podían publicar sus escritos e iniciar sus carreras literarias. Además, Vicens examina el trayecto periodístico de las escritoras Josefina Pelliza de Sagasta (1848-1888), Lola Larrosa (1859-1895) y Raymunda Torres y Quiroga. El análisis de estas trayectorias específicas le permite rastrear las prácticas de legitimación autoral y sociabilidad femenina que utilizaban las escritoras para participar del mercado editorial.

Hacia el final del capítulo, se hace hincapié especialmente en las poses, es decir, la actitud con la que las escritoras hispanoamericanas intervenían en la esfera pública y en la prensa, con el propósito de elaborar fórmulas para adaptarse a lo que la sociedad finisecular esperaba de ellas, protegerse de las críticas y consolidar su identidad autoral. Vicens diferencia tres poses predominantes en esta etapa. En primer lugar, la pose doméstica, que consideraba la labor de escritora como un complemento de su rol de madre y esposa abnegada. En segundo lugar, la pose romántica, cuya máxima representante fue Gorriti, quien elaboraba una subjetividad romántica recurriendo a elementos propios de “lo femenino”. Por último, la pose de escritora profesional, encarnada por Matto de Turner (1852-1909), la cual adscribía a una figura más moderna que participaba de actividades públicas y reconocía abiertamente la escritura femenina como un trabajo.

En el capítulo “Interlocuciones I: Perú en Argentina”, se destaca la creciente presencia de escritoras peruanas que se asientan en Buenos Aires en la década de 1890 y su intervención en la escena literaria local. En el contexto de posguerra del Pacífico (1879-1883) y auge del modernismo hispanoamericano, este proceso migratorio trajo como consecuencia la reactivación de los vínculos transnacionales en la prensa local alimentando el imaginario de amistad argentino-peruana, cuya génesis se remonta a la década de 1870. Estas mujeres decidieron exiliarse en Buenos Aires, ya que percibían a la Argentina como una nación moderna y liberal que les ofrecía una oportunidad para continuar con sus carreras literarias. Sin embargo, esta fantasía no se correspondía con la complicada situación política y económica del país. A esta coyuntura, se sumó la resistencia de la sociedad de la época a los relatos de ficción escritos por mujeres. Por ende, las escritoras peruanas debieron adaptar sus perfiles autorales para adquirir legitimación y cumplir con las expectativas de la prensa y el público porteño. Por otra parte, Vicens sostiene en este capítulo que entre 1880 y 1990 las escritoras se convirtieron en autoras, pues es en este momento que se vislumbraron indicios de una incipiente profesionalización femenina, en medio de un creciente asociacionismo que llevó a las mujeres a reconocerse como sujetos de derechos a principios del siglo XX. La investigadora se centra, en principio, en la experiencia en Buenos Aires de las figuras peruanas más destacadas de la época: Clorinda Matto de Turner (1852-1909), quien adoptó un perfil más periodístico y profesional, y Mercedes Cabello de Carbonera, quien logró consagrarse como escritora desde Buenos Aires. Luego, emprende un recorrido por la trayectoria de aquellas escritoras peruanas menos reconocidas, pero que también intervinieron en la prensa porteña, como Carolina Freyre de Jaimes (1844-1916), Margarita Práxedes Muñoz (1862-1909) y Teresa González de Fanning (1836-1918).

El capítulo “Interlocuciones II: España en América” ahonda en la influencia que ejercieron las escritoras españolas en la prensa americana. Este influjo tuvo lugar, a pesar de las guerras independentistas, en un marco de reafiliación entre España y América, asociada a la relevancia que tuvieron los publicistas y editores españoles en la América Latina del siglo XIX. Este proceso se profundizó en la década de 1890 gracias a la modernización y los avances en la comunicación que permitieron la revitalización de estos lazos. Como consecuencia, se constituyó una cartografía literaria femenina que conectó especialmente a las escritoras argentinas, peruanas y españolas a partir de sus intercambios periodísticos, viajes e interacciones en ámbitos de sociabilidad compartidos. Empero, estos vínculos estaban lejos de ser simétricos. Mientras la presencia de las escritoras sudamericanas en la escena cultural española tuvo un carácter fragmentario y hasta excepcional, la prensa española y sus integrantes adoptaron un tono más bien paternalista frente a la de los países americanos en general.

Particularmente para la prensa femenina argentina y sus escritoras más jóvenes, España se erigió como un referente cultural importante. En cambio, para figuras ya consagradas, como Gorriti y Eduarda Mansilla, las escritoras de este país eran percibidas como competidoras y representantes del pasado colonial. El análisis de estos diálogos inicia con la producción de Pilar Sinués de Marco (1835-1893) para la prensa porteña, como corresponsal de ultramar del folletín de La Prensa, prosigue con la impronta de Emilia Serrano del Wilson (1843-1922) con sus perfiles de escritora profesionalizada y escritora viajera, continúa con Concepción Gimeno de Flaquer (1850-1919), directora de Álbum Ibero-Americano entre 1890 y 1910 y culmina con Emilia Pardo Bazán (1951-1921), colaboradora de La Nación entre 1879 y 1921. Tras exponer estas interlocuciones, Vicens postula que las escritoras españolas vieron en América una oportunidad para ampliar su influencia, por lo que adoptaron diversos perfiles y prácticas con el propósito de vender sus obras, haciéndose de un público femenino trasatlántico.

En el último capítulo, “Profesionalismos. Marchas y contramarchas a principios del siglo XX”, se profundiza sobre cómo las escritoras, sobre todo de la Buenos Aires de principios del siglo XX, hallaron en los “nichos de escritura” la oportunidad para profesionalizarse. A partir del seguimiento de las trayectorias de algunas de las escritoras de la década de 1900, Vicens puede vislumbrar cuáles fueron los cambios y continuidades en las estrategias empleadas respecto a las desarrolladas por sus antecesoras inmediatas. Por consiguiente, la autora desglosa las prácticas de Ada María Elflein (1880-1919), Emma de la Barra (1860-1947) y Carlota Garrido de la Peña (1870-1958). Entonces, en esta nueva coyuntura de modernización, autonomización de la esfera literaria y diversificación del público lector ‒urbano, joven y trabajador‒ se tornó central, ya no tanto reivindicar la autoría femenina, sino captar la atención de los lectores para alcanzar el éxito comercial. En este sentido, la irrupción, posterior al centenario, de la figura de la escritora moderna, cuya precursora fue la poeta y escritora Alfonsina Storni (1892-1938), delineó nuevas formas de inmiscuirse en el campo cultural de la época que se distanciaban de las prácticas de publicación y legitimación anteriores. Como resultado, la retórica sororal y las genealogías literarias elaboradas por las escritoras hispanoamericanas del período finisecular fueron percibidas como obsoletas por las escritoras modernas, imponiéndose nuevamente la imagen del “vacío” y dando paso a otros perfiles autorales y modelos de publicación femenina. Finalmente, en el epílogo la autora retoma algunas de las premisas centrales del libro y reflexiona sobre la figura de Zoila Aurora Cáceres (1877-1958) en el contexto de la Primera Guerra Mundial.


  1. Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Argentina, brisamaribelromero@gmail.com.↩︎