Reseña: García Ferrari, Mercedes; González Velasco, Carolina y Rubinzal, Mariela (eds.) (2023). Política y cultura de masas en América Latina: espacios, escalas, temporalidades
Los Polvorines: UNGS
Ela Mertnoff 1
Los bailes populares, los programas de radio, las representaciones de trabajadores, el estreno de un film, el intercambio de noticias, el desplazamiento en los barrios urbanos; estos son algunos de los universos que nos presentan los historiadores de este libro que nos permite reivindicar el estudio de la cultura de masas como herramienta fundamental para nuestro oficio.
El libro que nos compete se inscribe dentro de la Colección de Humanidades de la Universidad Nacional de General Sarmiento, así como también se trata del resultado de las investigaciones por parte de la Red Interuniversitaria de Estudios de Política de Masas y Cultura de Masas en América Latina. El libro fue editado en el 2023 por las historiadoras Mercedes García Ferrari, Carolina González Velasco y Mariela Rubinzal, pertinentes (y referentes) para conformar este volumen. La publicación cuenta con seis capítulos de distintos autores que presentan trabajos inéditos. A la hora de recuperar el valor de la microhistoria, los autores de este libro proponen correrse de los vínculos entre ciudad y cultura en términos rígidos, para poder analizar la circulación cultural que traspasa las fronteras. Así, los investigadores sintetizan los vínculos entre la cultura y la política en distintos espacios geográficos, temporalidades y escalas, para argumentar que no son estáticos.
El primer capítulo está reservado a la investigación de Leonardo Pereira, que sitúa su estudio en Río de Janeiro desde 1923 hasta 1933. El autor rastrea, a través de diarios del período, notas de intelectuales y revistas del espectáculos, la transformación que se produce del término samba. En una primera instancia, samba podía referirse al desorden o incluso a fiestas tradicionales negras, y luego, a lo largo de la década de 1920, se consolida el término para ser utilizado como el ritmo nacional brasileño. Cuando el sonido de la bossa nova aterriza en Estados Unidos en los años cincuenta, era claramente una exportación del entramado cultural de música característico del Brasil. En el contexto de los años veinte, en el cual se disputa por el sentido del ser nacional, el autor refiere al samba como una actividad cultural también en una encrucijada. En rigor, ¿qué era lo brasileño?, ¿era la cultura africana o la portuguesa? Podemos inferir que en el samba mismo se conjugaban y radicaban las diferencias dentro del país. Los clubes de bailes en la ciudad fueron espacios de sociabilidad y de ocio de los trabajadores negros y mulatos, en donde el autor identifica la circulación transnacional de productos culturales, como el fenómeno del jazz. Las fotografías de las jazz band complementan este argumento al ejemplificar la impronta estadounidense reapropiada por los músicos. En resumen, es en el samba donde radica el cosmopolitismo y los fenómenos transnacionales apreciados por los intelectuales, así como también fue leído en clave del sentimiento nacionalista vigente.
Podemos vincular este último punto con el capítulo de Ricardo Pérez Montfort, quien afirma que, en una línea similar a lo que planteábamos previamente, en la Ciudad de México también el nacionalismo fue un punto de fricción entre los intelectuales y la cultura popular. El autor abarca específicamente el período que va desde 1934 hasta 1940 –conocido como sexenio cardenista–, en el que predominaron representaciones y prácticas en torno a una cultura nacionalista y de corte popular. Montfort sitúa en la ciudad los procesos de modernización y los vínculos entre la política y la cultura de masas para reconstruir el “cardenismo histórico”, en clave de la coyuntura presente, en la que gobierna López Obrador. Para algunos historiadores, Cárdenas organizó a los sectores populares con reformas agrarias con el propósito de canalizar la violencia revolucionaria, mientras que otros consideran que hasta 1940 la movilización del campesinado armado y la presión social logró negociar con el gobierno. En este sentido, Montfort reconoce que las movilizaciones eran muchas veces organizadas por el Estado, y a través de carteles y canciones comprende que se trata de instancias de apropiación de las calles por parte de los sectores populares y que son recordados en la memoria histórica del pueblo hasta el día de hoy. Además, un entramado clave para el discurso político para producir sentidos sobre lo nacional fueron las industrias del teatro, la radio y el cine. Resulta interesante la mención de Cantinflas, un ejemplo de la convergencia entre la política y la cultura de masas; una trayectoria profesional que vale la pena redescubrir en ese sentido.
Otro análisis destacable para cuestionar la espacialidad en la investigación histórica es el texto de Lila Caimari. En el tercer capítulo del libro, la autora tiene como objetivo examinar cómo evolucionaron los vínculos y la comunicación de noticias e información entre Buenos Aires y Montevideo hacia fines del siglo XIX. Si bien se apoya en los nuevos sistemas de correos y masificación de la circulación, Caimari argumenta que los cambios en la prensa, las políticas de cada país y las transformaciones de los gobiernos influyeron en la forma en que las noticias y las publicaciones circulaban. En el contexto de la modernización de la prensa, Caimari logra retratar los intercambios y una sociabilidad rioplatense que compartía noticias. En este sentido, la autora propone cuestionar las fronteras geográficas, ya que, en el caso de Buenos Aires y Montevideo, es evidente en las noticias que no podemos realizar una tajante división. Sin embargo, este vínculo que identifica se transforma hacia fines del siglo XIX dentro del contexto de cambios políticos y sociales que orientaron a ambas ciudades de forma diferente. Cabe destacar que hacia el final del capítulo la autora menciona el caso del periodista Natalio Botana, oriundo de Uruguay, que termina realizando su carrera profesional en la Argentina y, en efecto, modernizando la prensa porteña. Si bien Botana ilustra la permeabilidad de las fronteras en el Río de la Plata durante el siglo XIX, también nos permite pensar en el impulso y emblema de modernidad que fue la prensa argentina para América Latina a principios del XX.
La investigación de Ivonne Calderón, en el cuarto capítulo del libro, también focaliza en Uruguay; en particular, indaga acerca de los programas radiofónicos de la Oficina de Asuntos Interamericanos (OIAA) durante la Segunda Guerra Mundial. A nivel heurístico, la autora indaga el National Archives and Records Administration (NARA), probablemente una fuente “nueva” en el contexto de apertura de archivos que se vinculan con América Latina a lo largo del siglo XX. Calderón sostiene que el gobierno estadounidense no pudo ejercer su influencia por completo en el espacio de la radio uruguaya. El proyecto de radiodifusión de los Estados Unidos durante la guerra y la profesionalización de la radio uruguaya fueron procesos en paralelo. Esto permitió que se adaptaran formatos de programas estadounidenses en Uruguay, y además, como ya existía hacia 1940 una programación local popular con sus audiencias, la radio fue un ámbito de resistencia, y el país del norte tuvo que apoyarse en estos recursos. Un ejemplo es la manera en que el gobierno estadounidense intentó penetrar en la programación del radioteatro con fines propagandísticos, los cuales no duraron mucho tiempo, debido a que el público consumía radioteatros melodramáticos. Este caso demuestra que la radio uruguaya tenía sus propias audiencias, una programación consolidada y artistas exclusivamente de ese medio. No obstante, el gobierno estadounidense sí logró de varias maneras establecer a través de la radio una identificación con la vida cotidiana estadounidense en el contexto bélico. En este sentido, Calderón menciona la solidaridad en clave femenina, en consonancia con la investigación de Christine Ehrick (2021).
El quinto capítulo pertenece al trabajo de Mirta Lobato sobre las representaciones de los trabajadores del norte argentino. El relevamiento hecho por Lobato es notable; utiliza un amplio prisma de fuentes, pero se aproxima a ellas con preguntas originales. Indaga en las narraciones literarias, los informes de los Departamentos provinciales de Trabajo y publicaciones desde la izquierda para argumentar cómo estas representaciones sintetizan un problema regional y son una metonimia de la explotación y migración. La autora explica las diferencias regionales en el norte, ya que las descripciones del trabajo y sus trabajadores variaban de acuerdo con el tipo de labor y a la ubicación. En estos escritos de fines del siglo XIX, Lobato comprende que la noción de “dolor argentino” aparece para describir a los trabajadores del norte (mezclado con un discurso nacionalista). Probablemente, la parte más notable de la investigación es cuando la autora narra las denuncias sobre los desgastes del medioambiente y la cuestión forestal que logra registrar en los documentos; un tema central que la historiografía tiene aún mucho por explorar.
El último capítulo, escrito por Matthew Karush, es el análisis más próximo a nuestro presente, debido a que estudia el significado político del estreno del film Juan Moreira y a su director, Leonardo Favio, en el contexto particular de 1973 en la Argentina. En efecto, la adaptación del folletín de Eduardo Gutiérrez a la pantalla grande sobre el gaucho rebelde pudo ser leído en distintas claves en el contexto del retorno de Perón. A su vez, la película sintetiza la “alta cultura” y la cultura popular, al narrar una historia nacional con una matriz hollywoodense querida por los públicos. De esta forma, podemos caracterizar la cultura de masas argentina como el resultado de una versión local de un “modernismo cosmopolita”, el cual tensiona la modernización y la cultura tradicional. Si bien Juan Moreira resume este concepto, es aún más interesante que también sintetiza la trayectoria misma de Favio. Por un lado, Favio podía interpelar a un público popular como cancionista de baladas a lo Palito Ortega, y, por otro lado, captaba a una audiencia de élite como director de cine a lo François Truffaut. En rigor, Favio fue un artista cruzado por la cultura popular nacional y por la cultura cosmopolita, que en la coyuntura de 1973 tuvo un papel como motor de esa ilusión por el retorno del líder, como así también en el momento final de esa utopía.
En síntesis, esta publicación cuenta con seis trabajos originales que demuestran que podemos enriquecer nuestra investigación mediante un análisis interdisciplinario y que cuestione la periodización, la ubicación geográfica y las escalas de análisis. Aunque a primera vista estas investigaciones puedan parecer distintas, existen varios conceptos en común. La modernización latinoamericana entrelazada con un discurso nacionalista, el trabajador urbano y el rural, los espacios del campo y la ciudad son algunos de los objetos de los autores que resultan convincentes para problematizar aspectos de la historiografía. En resumen, es una publicación que brinda un gran aporte a la historia de los medios de comunicación, como así también al estudio de la política y la cultura de masas.
Ehrick, C. (2021). Radio femenina: mujer, radiodifusión y paisaje sonoro en Buenos Aires y en Montevideo (1930-1950). Buenos Aires: Prometeo.
1* Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. Contacto: elamertnoff@gmail.com.