Tesis de Maestría en Ciencias Sociales
Universidad Nacional de General Sarmiento
Instituto de Desarrollo Económico y Social
Resistencia y represión en la fábrica. Estudio de un conflicto laboral en una fábrica de la rama de la alimentación en la zona norte del conurbano bonaerense
Tesista: Georgina Andrada
Directora: Dra. Paula Lenguita
Miembros del Jurado de Defensa: Mariela Cambiasso, Julieta Longo y Clara Marticorena
Fecha de defensa: 27 de junio de 2023
La tesis se propone, esencialmente, analizar la resistencia de las y los trabajadores junto con las políticas de represión que se aplicaron en un conflicto fabril ocurrido en el año 2009. Este abordaje se realiza a través de un caso de estudio que toma como base una empresa multinacional de la rama de la alimentación denominada Kraft. El análisis se ha realizado a partir de una estrategia metodológica cualitativa basada fundamentalmente en entrevistas, observaciones, notas de campo y análisis de diversos documentos secundarios. El escenario en que se desarrolla el caso se caracteriza por la revitalización sindical, los incrementos de conflictos en los lugares de trabajo y también por las políticas represivas. Estas políticas de represión son entendidas como una herramienta para erradicar los conflictos y disciplinar la resistencia colectiva que cuestiona el sistema de dominación en los lugares de trabajo.
Son dos las hipótesis que guiaron la investigación. En primer lugar, sostuvimos que, a medida que se fortalece la organización gremial en los lugares de trabajo, esta se transforma en una herramienta de poder para las y los trabajadores y, cuando las estrategias de resistencia son “radicales” y sostenidas en el tiempo, intervienen políticas de represión provenientes de las empresas y del Estado. En segundo lugar, estas políticas represivas tienen el objetivo de fragmentar las organizaciones de base a través de políticas de represión selectivas hacia las trabajadoras y trabajadores que son activistas, delegadas y delegados que pertenecen a organizaciones gremiales autónomas de sus conducciones sindicales. Para la elaboración de los supuestos teóricos sobre el tratamiento del tema, tuvimos que realizar un recorrido histórico del problema de investigación (correspondiente a la primera parte de la tesis y el capítulo II), a través de una periodización que cruza las formas de resistencia de las y los trabajadores y las políticas represivas en Argentina (desde los años 1940 hasta el 2013), recorrido que nos permitió contextualizar el problema planteado.
A partir de este recorrido histórico, optamos por un análisis teórico que partiese de una perspectiva marxista, puesto que el tema a abordar es la historia de las y los trabajadores como lucha de clases. Es por ello que uno de los supuestos teóricos en el que se sostiene nuestro estudio es que las resistencias y las políticas represivas en el lugar de trabajo siempre formaron parte de la vida laboral de las y los trabajadores en el sistema de producción capitalista. Desde sus orígenes, el modo de producción capitalista está atravesado por políticas represivas que fueron necesarias para su emergencia y consolidación. Estas políticas represivas utilizadas en los inicios de la sociedad capitalista se mantienen inherente a ella y, a medida que esta se expande, aquellas se consolidan. Podemos decir que la expulsión del campesinado pobre se logró a través de un actor principal, el Estado. A través de este, se utilizaron diferentes mecanismos de coerción estatal de los que surgen la policía y el aparato judicial, los cuales asumen un papel abiertamente represivo cada vez que la clase trabajadora se organiza y resiste. Estas resistencias fueron neutralizadas por las patronales y el Estado a través de más represión, disciplinamiento y criminalización hacia las y los trabajadores, con modalidades diferentes según el contexto histórico. Finalmente, cabe recordar que los aparatos de coerción del Estado –y en muchas ocasiones organizaciones paraestatales– ponen en práctica medidas de fuerza legales e ilegales (dentro de estas es usual el terrorismo de Estado) para contener cualquier tipo de resistencia y de cambios.
Para el análisis de las políticas represivas hacia las y los trabajadores que se encuentran en un conflicto, construimos tres variables. La primera corresponde a las políticas de represión directa. Las entendemos como un mecanismo de control y neutralización del conflicto, es decir, que se trata del ejercicio de la “acción represiva física” legal e ilegal donde principalmente intervienen el aparato represivo del Estado y en algunos casos se utiliza la tercerización de la represión. La segunda atañe a las políticas selectivas de represión, las cuales están relacionadas directamente con la criminalización de la protesta social y con la desarticulación de la organización gremial de base. Estas pueden ser las detenciones en pleno conflicto, un inicio de causas penales, la persecución sindical y política, los desafueros a delegadas y delegados, el hostigamiento, la discriminación, las sanciones económicas que se le impusieron a las y los trabajadores, los despidos selectivos o la prohibición de asambleas, entre otras. La tercera variable remite a las políticas represivas indirectas, las cuales hacen referencia principalmente a todo aquello que crea las condiciones para que el capital se imponga sobre las condiciones de vida y laboral de la clase trabajadora. Estas formas de represión sobre la fuerza de trabajo asumieron diferentes formas a lo largo del tiempo y tanto es así que observamos que, en este caso, la precarización y la tercerización laboral –que surgen en la década de los años 1990– persisten y se instalan en las relaciones laborales. En esta última variable también podemos incluir los despidos masivos y el incremento de la pobreza, entre otras.
Para nuestro objetivo general, utilizamos una crónica en la que identificamos cinco momentos para el análisis: 1) las obreras al frente de los reclamos, 2) los despidos masivos y la acción represiva hacia la organización colectiva de base, 3) la toma de la fábrica, 4) la represión directa y 5) la neutralización del conflicto. En lo referido al primer momento, reflexionamos sobre la invisibilización de la participación de las mujeres en los conflictos dentro y fuera de las fábricas. Esta reflexión se realizó a partir de un material historiográfico, en el que se observó que los estudios siempre hicieron referencia al movimiento obrero desde una visión masculina. Sin embargo, en nuestro caso, han sido las mujeres quienes cumplieron ese rol fundamental porque fueron ellas quienes lo iniciaron, si bien a partir de un reclamo por su condición de obreras y madres. En este sentido, entendemos que la sociedad patriarcal estableció los roles que debían asumir las mujeres en el seno de la familia y estas relaciones de género preexistentes fueron incorporadas y reproducidas en la relación capital-trabajo. Luego, utilizamos la descripción y análisis para los cuatro momentos subsiguientes (del 2 al 5). Esta propuesta de análisis nos permitió conocer y describir las modalidades de represión y confirmar que esta es inherente a la sociedad capitalista. Observamos que el ejercicio de la represión directa, indirecta y selectiva son compatibles con el funcionamiento de la democracia, cuya finalidad es el sostenimiento del sistema capitalista. La represión directa es ejercida por parte de la clase dominante y es el último recurso de la dominación de clase. Se observó que, tanto para este caso como para las experiencias generales de este período (2003-2012), la represión fue empleada cuando las medidas de lucha fueron más radicales, cuando resultaron más sostenidas en el tiempo, cuando la organización de base se fortaleció y pudo disputar el poder a las patronales y también cuando estos conflictos se trasladaron al orden público. En cuanto a las políticas represivas selectivas, podemos observar que fueron utilizadas en amplio grado durante este período, sobre todo, cuando la empresa interviene a través de los despidos selectivos, el desconocimiento de la organización gremial de base, la persecución gremial dentro de la fábrica, el aislamiento, entre otras. Se observó que, mientras el Estado utilizaba principalmente el poder judicial mediante procesamientos penales y civiles o desafueros gremiales, el sindicato desconocía la lucha de las y los trabajadores de base. Luego de la represión directa, se aplicaron de forma extensiva políticas represivas selectivas como juicios por desafueros, causas penales o embargos económicos. Durante el conflicto se aplicaron estas políticas represivas selectivas, que se vieron fortalecidas cuando este finalizó. La represión indirecta se aplicó desde que comenzó el conflicto, durante y después. Son políticas que no hemos logrado visibilizar, puesto que son las que tienden a naturalizarse y solaparse con la disciplina laboral.
En suma, entendemos que las reflexiones que se desarrollaron en esta investigación pretendieron funcionar como un aporte para los estudios sobre las resistencias en los lugares de trabajo en general y en el mundo fabril en particular, una contribución, en fin, para los estudios que analizan las formas de represión en períodos democráticos a partir del año 2003.