Aproximarse a los saberes de la naturaleza es también un desafío para los estudios de las ideas…1

Eduardo Devés2

Recibido: 24/06/2025
Aceptado: 29/06/2025

Resumen

La gran pregunta que motiva este ensayo académico es si podrían los saberes de la naturaleza tener cabida en los estudios de las ideas y cómo podrían asumirse. Se argumenta en torno a las razones que avalan la decisión de abrir los estudios de las ideas y los saberes, superando perspectivas especistas, que permitan imaginar una eidética de la naturaleza. Se argumenta igualmente respecto a los beneficios que tendría el estudio de estos saberes para la comprensión de los saberes sapiens-sapiens, además de romper con una imagen antropocéntrica de la realidad planetaria e incluso de concepciones como eidodiversidad y acervo eidético. Beneficios no únicamente para la propia disciplina sino también para la filosofía, las humanidades y las sociedades en general, así como para los organismos naturales que ganarían tanto en dignidad, como en posibilidades de empoderarse.

Palabras clave: Saberes de la naturaleza, Eidética de la naturaleza, Especismo, Filosofía latinoamericana, Eeidodiversidad, Zoocultura.

Aproximar-se dos saberes da natureza é também um desafio para os estudos das ideias…

Resumo

A grande pergunta que motiva este ensaio acadêmico é se poderiam os saberes da natureza ter lugar nos estudos das ideias e como poderiam ser assumidos. Argumenta-se em torno das razões que avalizam a decisão de abrir os estudos das ideias e dos saberes, superando perspectivas especistas, que permitam imaginar uma eidética da natureza. Argumenta-se igualmente a respeito dos benefícios que teria o estudo desses saberes para a compreensão dos saberes sapiens-sapiens, além de romper com uma imagem antropocêntrica da realidade planetária e inclusive de concepções como eidodiversidade e acervo eidético. Benefícios não unicamente para a própria disciplina mas também para a filosofia, as humanidades e as sociedades em geral, assim como para os organismos naturais que ganhariam tanto em dignidade, como em possibilidades de se empoderar.

Palavras-chave: Saberes da natureza, Eidética da natureza, Especismo, Filosofia latino-americana, Eidodiversidade, Zoocultura.

Approaching knowledge emerging from nature is also a challenge for the study of ideas…

Abstract

The major question that motivates this academic essay is whether and how knowledge emerging from nature could have a place in the study of ideas. The argument is made regarding the reasons that support the decision to open up the study of ideas and knowledge, overcoming speciesist perspectives and allowing for the imagining of an eidetic of nature. The study of this type of knowledge is also argued for, as well as for the benefits it would bring to understanding sapiens-sapiens knowledge, breaking with an anthropocentric view of planetary reality and even with concepts such as eidodiversity and eidetic heritage. These benefits are not only for the discipline itself but also for philosophy, humanities and societies in general, as well as for natural organisms, which would gain both dignity and the potential for empowerment.

Keywords: Knowledge of nature, Eidetics of nature, Speciesism, Latin American philosophy, Eidodiversity, Zooculture.

Índice

1-Planteamiento del tema

a-Motivación

b-Preguntas de investigación

c-“Utilidades” y debates con el especismo

2-¿De qué saberes de la naturaleza se trata?

a-Base de información sobre saberes de la naturaleza.

b-Tabla con información resumida

3-Un ejercicio de eidética de la naturaleza

a-El caso de la fabricación de herramientas por especies no humanas o humanas no sapiens

b-Puntos de encuentro o “diálogo de saberes” entre naturaleza y humanos, ambos periferizados

4-Para terminar: nuevos desafíos

Referencias

Planteamiento del tema

Motivación

La gran pregunta que motiva este ensayo es si podrían los saberes emergidos desde la naturaleza tener cabida en los estudios de las ideas y en qué sentido podrían asumirse.

Se ha dicho que el “bigbang de las ideas” fue una explosión (Devés, 2023). Ello no significa sin embargo que los estudios de las ideas se hayan desarrollado de modo equivalente sobre todos los fragmentos resultantes. Las sucesivas ampliaciones, en tantos sentidos u orientaciones diversas, que estos vienen gozando, parecieran correr en una pista absurda, donde siempre resultarán perdedores. Así como parecen acercarse a sus horizontes, estos crecen y se alejan todavía más.

Abocarse a los saberes de la naturaleza (SdlN) si bien es un campo muy nuevo, casi no desbrozado siquiera, nos deja ver un paisaje inmenso al solo enunciar y curiosear en las disciplinas que se han ocupado de algunas facetas: filosofía, zoosemiótica, fitosemiótica, etología, psicología animal y etnozoología, entre más. De hecho, poco y nada podrían hacer los estudios eidéticos sin el auxilio de estas especialidades. Personalidades como las parodiadas por Borges querrán abarcar enciclopédicamente el universo de los saberes de la naturaleza. Este trabajo no pretende siquiera eso, porque requeriría de mejores fuerzas que las de un Caupolicán de esta disciplina, sino apenas formular algunas propuestas, que puedan insinuar rutas por las cuales hacer camino

La herencia de la filosofía latinoamericana, a través de figuras como Leopoldo Zea, Arturo Ardao, Francisco Miró Quezada, Arturo Roig, Marilena Chaui, Adriana Arpini viene sugiriendo un conjunto de criterios para imaginar los estudios eidéticos en dialéctica con la empiria y las provocaciones desde los diversos ecosistemas intelectivos donde se desenvuelven las ideas. La actividad filosófica, entroncada en una trayectoria, continúa ampliando y cosechando insumos provenientes desde saberes muy diversos, elaborados tanto dentro como fuera de la región, entre quienes practican el quehacer filosófico y desde otras especialidades académicas, desde múltiples inteligencias y senti-pensares, desde más allá de la humanidad. Las ampliaciones vienen agregándose y sedimentándose unas tras otras y creo, quiero creer, que vamos aumentando un acervo que nos facilitará pensar mejor. Esto mismo, por otra parte, viene cuestionando numerosas “certezas” que se asumían como obvias en algunos ámbitos: la distinción entre humanos (res cogitans) y naturaleza (res extensa), así como la consideración de los “saberes” como sinónimos de “saberes humanos”, lo cual amplía la necesidad de trabajar en conexión con nuevas y más numerosas disciplinas que contribuyan con insumos de información y lenguajes a un mejor pensar. Más aún, esto podría ampliar las perspectivas de una filosofía latinoamericana, en la medida que nos permitiría avanzar en los contactos o interacciones con filosofías y saberes de otras periferias, no solamente humanas, sino también con los saberes de la naturaleza periferizada por el centro y por la humanidad casi toda. Ello interpela aspectos epistemológicos y éticos para ejercer un quehacer filosófico que se involucra o que toma en serio la cuestión animalista, la dimensión natural-naturalista de la condición sapiens, y ello en dos dimensiones: empáticamente, por tratarse de seres cuya condición y cultura proviene de “zoocondiciones” y particularmente de zooculturas, para el caso; y, también, en tanto seres que toman distancia, e incluso pretenden huir y diferenciarse, más que encontrarse con la naturaleza.3 Demás está decir, la cantidad de interacciones posibles que se abren entre las humanidades y las ciencias de la vida, así como la cantidad de interpelaciones a unas humanidades antropocéntricas y especistas, partiendo por su misma autodenominación.

Asumiendo que las ideas y saberes surgen en organismos inteligentes, y que hemos ampliado la definición antropocéntrica de inteligencia al punto de permitir inteligencias no humanas, corresponde preguntarse (preguntarles) por los SdlN. En cualquier caso, referirse a estos asuntos contribuirá a una agenda intelectual anti especista, que valorice las expresiones de la vida desde diversos ángulos, apuntando a la diversidad y, en este caso, a la eidodiversidad (ver Devés, 2021).

Así, advierto algunos caminos que podrían explorarse con cierto interés: ideas y saberes existentes antes de la humanidad actual y de la humanidad en absoluto, puesto que, en varios casos, se trata de especies muy anteriores a nosotros. Ideas y saberes que habría en la naturaleza, en los seres vivos no sapiens, que no existan entre los sapiens-sapiens: tipos de ideas, tipos de saberes, formas de resolver problemas… Criterios y métodos para compartir ideas y generar puntos de encuentro, así como diálogo de saberes y epistemologías diferentes con inteligencias muy diferentes de la nuestra, por poner los casos más típicos: cuervos, cetáceos y pulpos. Detección y trabajo con ideas que podríamos no conocer, en el sentido que no se encuentran en los ecosistemas intelectivos sapiens existentes (Aguilera, 2023). Cuidar estos SdlN y zooculturas4 ante la desaparición masiva de especies.

A partir de las motivaciones anteriores, formulo la hipótesis que argumentaré. Es la siguiente: la aproximación a numerosos SdlN puede ser cubierta por un área, algo heterodoxa,5 de los estudios eidéticos, a la que llamaré “eidética de la naturaleza”.6 Se entenderá por esta un ámbito disciplinar confluyente en los estudios eidéticos, donde convergen (no desde donde emergen) en amplia reunión interdisciplinar aportes significativos para una comunidad epistémica amplia y plural. Ello no la hace un simple capítulo de los estudios eidéticos, sino una expresión disciplinar, que puede o no converger en debates, equipos de investigación y publicaciones. Esta se ocuparía principalmente de saberes más bien que ideas, sin excluirlas; de saberes entendidos como asociados a sensibilidades o emocionalidades más que a racionalidades, sin excluir a estas últimas; de saberes asociados a resolución de problemas puntuales y más bien inmediatos; de saberes más bien inmediatamente asociados a la supervivencia (sea como alimentación, defensa, reproducción, salud, aunque no únicamente); de saberes compartidos en colectividades, más que provenientes de individualidades; de saberes más transmitidos por demostración e imitación que por comunicación intencionada o docencia, aunque esto no se excluye.

Ello supone una selección entre los SdlN, distinguiendo entre los pertinentes para la eidética y no pertinentes o de pertinencia demasiado indirecta y remota.7

Los objetivos son cuatro: ampliar los estudios eidéticos hacia dimensiones no especistas; sostener algunas definiciones que hagan más transparente y sugerente la propuesta; establecer una base de información sobre la cual dicha propuesta se haga posible; sugerir algunos puntos de encuentro con los saberes humanos y los saberes de las periferias, en particular.

Preguntas de investigación

En el marco de un trabajo sobre los SdlN como objeto de los estudios eidéticos, la gran pregunta consiste en lo siguiente: ¿qué asuntos relacionados con SdlN serían interesantes para los estudios eidéticos? Y esta pregunta podría desmenuzarse así: ¿para qué ocuparse de los SdlN, qué utilidad tendría para la disciplina o para sapiens, y qué aspectos podrían ser más interesantes que otros? Ante lo dicho, aparece un conjunto de preguntas de investigación, que no serán todas respondidas en esta ocasión, aunque es razonable tenerlas en perspectiva. Ello puede expresarse más o menos así: si se asume que los SdlN pueden ser, en alguno(s) de sus géneros, objeto de una eidética de la naturaleza, entonces ¿cuáles serían algunos de los desafíos para este ámbito interdisciplinar?

La noción “saberes de la naturaleza” alude en este caso a saberes emergidos únicamente en el mundo biótico. Dentro de esto, me refiero a los más susceptibles de ser tratados por los estudios eidéticos. Es decir, privilegiadamente, aquellos que se relacionan con los cerebros o aparatos de inteligencia y/o las formas de procesamiento de información y/o de comunicación y/o de lenguajes y/o de aprendizaje y/o de “agencia”, en sus interrelaciones (Marín y Suarez, 2024; Okasha, 2024). En tal sentido se asumen como saberes presentes en entidades dotadas de agencia y que se transmiten a la descendencia, de manera pedagógica o no.

Ofrezco un breve desglose de interrogantes a esta especialidad: los nuevos campos de los estudios eidéticos y la eidodiversidad; las formas de organizar nuestro quehacer de modo no-antropocéntrico o, dicho de otro modo, tener en cuenta el umwelt (Uexküll) en la naturaleza o en cada género de SdlN; la necesidad de readecuar, una vez más, nuestra terminología disciplinar para acercarnos mejor a estos saberes; la necesidad de definir y clasificar los SdlN a los cuales nos referimos: ideas, mensajes, voces, expresiones, información y otros; cómo conectarlos con los saberes humanos tratados (tratables) normalmente por los estudios eidéticos o ideacionales. Esto conlleva otras tres preguntas: ¿cuánto debemos cambiar (descentrar) los estudios eidéticos para que puedan hacerse cargo de los SdlN? ¿de qué manera expone un humano los SdlN, para otros humanos? y ¿cómo detectar puntos de encuentro entre saberes humanos y no humanos, para un diálogo de saberes?

A las anteriores cuestiones epistémicas se suma el problema de la “utilidad” de esta tarea: ¿cómo aprovechar también los estudios eidéticos para combatir el antropocentrismo, especialmente noratlanticéntrico, que piensa la naturaleza como objeto de rapiña y botín, contagiando a gran parte de la humanidad con este perverso designio? ¿qué le vale este quehacer de una eidética de la naturaleza a la propia naturaleza? ¿por ejemplo, puede empoderarla mejor para agenciar soluciones? ¿qué le valen a la humanidad estos saberes y, particularmente, a las gentes periféricas y sur-globales? ¿quizás detectar saberes útiles para la humanidad sobre alimentación, resiliencia, convivencia, equilibrios, medicina y hacernos más sabios ante la naturaleza? Por lo demás, a través de conceptualizaciones diferentes y diversos objetivos de investigación y desde diversas perspectivas y paradigmas se advierten preocupaciones por los SdlN, entendidos también como saberes de las periferias, de la “periferia natural”. Se trata de una preocupación más o menos tematizada por la argumentación según la cual “nos estamos perdiendo algo” por el antropocentrismo y las interminables ofensivas colonizadoras-subordinantes.

Por lo demás, formulo todavía otras preguntas, como planteo un conjunto de sugerencias al pasar, que me parecen interesantes para quienes se ocupan de estos asuntos, aunque no estén hechas con todo el rigor deseable.

“Utilidades” y debates con el especismo

Debatir con (contra) el especismo y ayudar a ubicar a la especie humana “en sus justos términos” es algo a lo que los estudios eidéticos pueden contribuir al hacer patentes los SdlN. Ello le daría relevancia a la naturaleza e, incluso, podría ayudar a empoderarla en ciertas dimensiones, en el marco de una cultura que tiende a considerarla pasiva, necia y muda.

Asumir que cierta cantidad de ideas básicas que manejamos los sapiens provienen de especies no sapiens y de especies no humanas es relevante. Asumir que se trata, en algunos casos, de ideas y saberes con cientos de miles y millones de años de antigüedad, que tales criterios han sido clave en la evolución de las especies y que algunos los estamos contraviniendo y transgrediendo, puede también ser significativo para mejorar las posibilidades de sobrevivencia de la vida de muchas especies, incluida la nuestra. El hecho de que nociones básicas con las cuales operamos en la cotidianidad y también en las tareas académicas tengan millones de años nos ayuda a dimensionar mejor nuestro lugar en el planeta, como epifenómenos de la evolución. Son también nociones que seguirán en pie cuando esta civilización humana no esté.

Lo anterior puede complementarse con otras argumentaciones que dan sentido a un escrito como este. Por ejemplo, que algunos saberes que se encuentran en la naturaleza pervivan en nosotros, no significa que pervivan completamente. Es muy probable que se cultiven saberes que no están presentes en sapiens-sapiens y que podrían enriquecernos. Conservarlos y cuidarlos se hace relevante. Esto, en especial, para quienes se relacionan sistemáticamente con especies no humanas. Ello puede inspirar interesantes aportes para ralentizar o disminuir la catastrófica extinción masiva. Por lo demás, esto mismo puede contribuir al autoconocimiento sapiens-sapiens, así sea por contraste. Quizás lo más importante a nivel académico consiste en asumir la cantidad de disciplinas poco usuales para los estudios eidéticos y que son decisivas para la eidética de la naturaleza: biología, ecología, etología, botánica y estudios cognitivos, entre más.8

En el marco de los debates contra el especismo, se establecen cuatro criterios en torno a los cuales no se argumentará. Así, se invita al especismo a allegar argumentos para probar que no existen SdlN que pueden ser objeto de los estudios eidéticos, en particular el especismo debería probar que ningún animal no humano posee saberes, ideas e incluso ideas en sentido eidético; sobre todo, para mostrar cómo se produce el salto radical, en qué momento y por qué, entre una especie 100% instinto-inconsciente a 100 % razón, cultura y conciencia. En otras palabras, quien debe probar que las ideas en sentido eidético aparecieron muy recientemente entre los humanos y que no estaban presentes en antecesores de sapiens-sapiens (neandertal, heidelberguensis, habilis, erectus o australopitecus) es el especismo “sapiensista, y quien debe probar que la noción “instinto” sirve para explicar todo comportamiento animal es el especismo “instintista”.

¿De qué saberes de la naturaleza se trata? Desafíos para unos estudios eidéticos capaces de abrirse a los saberes de la naturaleza

Base de información en torno a los saberes de la naturaleza sobre la cual se hace posible la propuesta

En este ensayo me hago eco de aportes de muy variadas disciplinas a las que tomo como inspiraciones. La producción académica acerca de los SdlN es inmensa, aunque se restringe si apuntamos específicamente a una eidética de la naturaleza. Cantidad de aproximaciones propiamente académicas, como también de aquellas que derivan de saberes autóctonos que permiten ir perfilando el asunto que interesa. Disciplinas como la etología, los estudios cognitivos, los estudios neurológicos, la filosofía, la semiótica, en sus versiones bío y zoo, entre otras. Por otra parte, los saberes de los pueblos podemos recogerlos desde testimonios presentes en estudios antropológicos, etnológicos, del folclore y más.

Desde diversas disciplinas viene apareciendo la cuestión del pensamiento animal y de la mente desde, al menos, la década de 1980, donde destaca la figura de Donald Griffin (1984, 1992). Desde la zoología y la etología, se hereda la trayectoria que proviene desde Ch. Darwin, pasando por el “umweltismo” de J. Uexküll (ver Heredia, 2011) y, más tarde, por K. Lorenz, con quien difiero en su “instintivismo” radical. La etología es desde donde proviene la mayor cantidad de argumentaciones, especialmente si conectamos sus aportes, con la psicología, la psicología animal y los estudios cognitivos, pool de disciplinas que logran articular información muy fuerte para mostrar saberes, voces, expresiones y donde más puede avanzarse hacia la existencia de “ideas” (proto ideas, zoo ideas, con carácter eidético). En este plano, luego de Jane Goodall, la figura más conocida para un público amplio, es Frans de Waal, quien avanzó en varios planos con hipótesis importantes acerca de la normatividad en animales (Aureli y de Waal, 2000; Brosnan y de Waal, 2003; Brosnan, Schiff y de Waal, 2005), en lo que también han incidido, entre otras personas, Bekoff y Pierce (2010), Laura Danón (2019) y Danón y Kalpokas (2022). El mismo de Waal (2016) ha trabajado sobre moral en los primates, asociada al altruismo y acerca de las maniobras “políticas” de algunos machos, tendientes a transformarles en líderes de sus clanes (1993).

Desde la filosofía, se retoman tópicos provenientes de Peter Singer (1999), de Laura Danón (2022, 2010) quien ha puesto en relieve los alcances del pensar y las creencias (en sentido intelectivo, no eidético) en algunas especies animales que, sin manejar el lenguaje humano, pueden poseer creencias y formular proposiciones. Se ocupa de matizar definiciones que aluden a nociones cerradas y excluyentes como ocurre con la noción “creencia”:

De acuerdo con las caracterizaciones tradicionales, las creencias son estados representacionales internos, discretos, que se poseen de manera plena o no se poseen en absoluto. Schwitzgebel piensa, en cambio, que las creencias son estados de carácter difuso, continuo y gradual. El núcleo de su propuesta consiste en caracterizar las creencias como estereotipos disposicionales. Un estereotipo es entendido aquí como un cúmulo de rasgos que tendemos a asociar con una cosa, un evento o una propiedad. (2010, pp. 39-40)

De este modo, abre brechas en concepciones arraigadas respecto a que el pensamiento humano aparecería de manera completamente cabal, sin preparaciones o estados anteriores. Convergen sobre algunos de estos asuntos los aportes de Ángel García-Rodríguez (2023) y Mariela Aguilera (2023) que instalan la noción “pensamiento animal”. Aguilera enfatiza muy claramente sus bases asentando que

Siguiendo las investigaciones en la etología cognitiva y la psicología comparada, daré por sentado que una explicación adecuada de la adaptabilidad y flexibilidad de la conducta y de las capacidades cognitivas de los animales, involucra la atribución de estados representacionales con contenidos mentales (…) dejaré de lado el escepticismo general acerca del pensamiento animal, para centrarme en cambio en las distintas propuestas que se han desarrollado para dar cuenta de los estados y procesos mentales involucrados en la cognición animal. (2023, p. 597)

Por su parte, García Rodríguez termina su libro El pensamiento de los animales afirmando que “se puede atribuir a [algunos de] los animales todo tipo de pensamientos, no sólo pensamientos sobre el mundo, sino también pensamientos sobre los otros y pensamientos autoconscientes” (2023, p. 379).

Estas posiciones contribuyen a sustentar la hipótesis según la cual, en varias especies animales, existen ideas en el sentido eidético, como se hace en este ensayo. Es decir, que en varias especies animales existen (o han existido, porque el australopitecus no es considerado cabalmente humano) pensamientos, en el sentido eidético del término,9 con la posesión de una o más eidas10 originarias –lo que implica, entre otras cosas, procesar información y transmitirla– que se encuentran hasta hoy en sistemas de pensamiento sapiens. Ello debe distinguirse del pensamiento como “facultad de pensar” o discurrir, en el sentido cognitivista del término.

Por otra parte, en este ensayo también me hago eco de los discursos de los pueblos indígenas. En torno a lo que en la academia llamamos “naturaleza” tenemos una abundante literatura sobre saberes y agencias que provienen tanto del mundo abiótico (Lazcarro Salgado, 2019) como del biótico. Desde la etnobiología y la etnozoología, es decir, desde los estudios acerca de las cosmovisiones sobre naturaleza, seres vivos y animales que poseen los pueblos indígenas, en particular, en algunos ecosistemas intelectivos (Argueta, 2008; Manzano-García et al., 2019; García-Gallegos, 2022; Guerrero-Martínez, 2016). No deja de escucharse, aunque en un plano algo distinto, la propuesta agroecológica acerca de la necesidad de recoger y cuidar la memoria, asumida aquí como parte de las tareas de una eidética de la naturaleza, que Víctor Toledo y Narciso Barrera Bassols describen como su intento por “remontar la amnesia de los sistemas agroindustriales”, donde la “agroecología reconoce en esos lenguajes de larga historia que todavía sobreviven en las mentes y en las manos de los miembros de las culturas rurales, un arsenal nemotécnico de un valor inconmensurable” (2009, p. 14).

Resonarán también voces desde el pensamiento ecológico latinoamericano y que contribuyen a hacer más sensible a la academia y a la sociedad en general, respecto de estos asuntos. Se trata de la reivindicación del diálogo de saberes alrededor de la capacidad de agencia en los organismos naturales (ver Devés, 2025a, 2025b), cuestión que empalma completamente con la “sujetividad”, el empoderamiento, la vivocracia y otras cuestiones asociadas a la plasmación y desarrollo de saberes y culturas. Estos ecos proceden de figuras como Enrique Leff (2025a) y Alberto Acosta (2025), quienes aluden tanto al diálogo de saberes entre comunidades humanas, de alguna manera de éstas con la naturaleza y, como consecuencia, a la naturaleza en su condición de sujeto. En particular, Enrique Leff (2025b, p. 89) se refiere al “diálogo de saberes va más allá de un diálogo intersubjetivo desvinculado de las condiciones de lo Real de Vida. En este sentido, implica un encuentro de los conocimientos y saberes de la naturaleza (destacado mío) con la entropía como la ley límite de la naturaleza en el orden de la vida y de la producción”.

Empalma con lo anterior otra línea de trabajo relevante para este ensayo como es aquella que se ocupa de la cuestión de la agencia, en términos más propiamente biológico-cognitivos (Marín y Suarez, 2024; Okasha, 2024). La agencia de los organismos puede entenderse no solo en distintos sentidos, sino que funciona en diversos niveles, pudiendo unos operar en niveles más básicos y otros alcanzar niveles más altos. En este caso, son particularmente interesantes los que alcanzan niveles más sofisticados, pues allí parecen advertirse más y mejor los saberes, en particular los que se expresan en la artefactualidad (Cuevas-Badallo, 2016)

Otro eco resuena desde la semiótica, en especial la bío (Romero, 2020), zoo (Kull, 2014) y fitosemiótica (Krampen, 1981). En este escenario resaltan particularmente las voces de la escuela de Tartu (Maran y Kull, 2014). La biosemiótica, en un sentido muy amplio, ha llegado a asumir que “vida” es, entre otras cosas, emitir e interpretar signos (Romero, 2020). El estudio de la semiosis entre animales como entre animales y sapiens, es un piso mínimo para la emergencia de ideas como representaciones abstractas en tanto criterios para la acción, cuestión que empalma con las formas del conocimiento y del pensamiento. Esta aseveración es clave precisamente para determinar los géneros de saberes que interesan más o menos a la eidética de la naturaleza: aquellos que se dan entre individuos, en el marco de zooculturas, fitoculturas, fungiculturas o culturas mixtas.11

En el acápite siguiente se resumen y organizan algunos de los puntos más pertinentes para la argumentación que trae este ensayo.

Tabla con información resumida:

Como ilustración de la breve revisión de aportes al tema se entrega la siguiente tabla que indica algunas líneas consolidadas –no indiscutibles– de investigación que inciden sobre los saberes. La tabla presenta en orden alfabético una serie de áreas disciplinares con investigaciones, casos y autorías que cabe tomar como primera referencia para quienes no son especialistas en los SdlN. Entiéndase que, al destacar ciertos casos efectistas, doy a entender que existe inmensa cantidad de otros y que la cantidad de los menos efectistas es inmensamente mayor.12 Para mayor claridad, la tabla se expone en otro tipo y tamaño de letra.

Antropología

Caso 1: Entre los pueblos indígenas de la Huasteca meridional muchas entidades, de géneros y clases muy diversas para la academia (los cerros, las plantas, los animales, e incluso ciertos ‘objetos’ como los bastones chamánicos, las campanas, cursos de agua, piedras y rayos) “son personas dotadas de un habla, deseos y un peculiar razonamiento” y poseen agencia. En este caso, la agencia posee varias expresiones, pues estas entidades funcionan como sociedades con sus jerarquías, asambleas y reivindicaciones (ver Lazcarro-Salgado, 2019, p. 42).

Caso 2: La indistinción entre humanidad, naturaleza y realidad abiótica desde el perspectivismo.

Tipicamente, os humanos, em condições normais, vêem os humanos como humanos, os animais como animais e os espíritos (se os vêem) como espíritos; já os animais (predadores) e os espíritos vêem os humanos como animais (de presa), ao passo que os animais (de presa) vêem os humanos como espíritos ou como animais (predadores). Em troca, os animais e espíritos se vêem como humanos: apreendem-se como (ou se tornam) antropomorfos. (Viveiros de Castro, 1996, p. 117)

Biología

Caso 1: Sintiencia. Innumerables estudios exponen la calidad de sintientes de muchísimas especies

La biología diferencia tres criterios fundamentales que indican que una entidad tiene sintiencia. El primero de ellos es la manifestación de conductas en determinados animales que no podrían ser explicados de otra forma que no sea la sintiencia, es decir, estos comportamientos serían inconcebibles de no tener experiencias. Otro de los criterios que la biología tiene en cuenta para atribuir o no la sintiencia a las especies es la condición fisiológica y anatómica, esto es, ciertos animales cuentan con una estructura anatómica que les permite tener experiencias: el sistema nervioso. Por último, siendo la sintiencia evolutivamente útil, ciertas especies de no tenerla no podrían haber sobrevivido a lo largo de la historia. (Sintiencia, 2025)

Botánica

Caso 1: Procesos de comunicación entre vegetales, como alarmas químicas que emiten ante la existencia de predadores, induciendo a otros miembros de la especie a aumentar los componentes tóxicos en las hojas, con el fin de ahuyentar o matar dichos predadores (Bayón, 2024).

Caso 2: Un caso más impresionante ocurre con “la milenrama, el tanaceto o el diente de león, emiten un olor que atrae a las mariquitas cuando son atacadas por pulgones, su presa predilecta” (Bayón, 2024).

Ciencias cognitivas: funcionamiento de la cognición, de los cerebros, de las capacidades comunicacionales, del aprendizaje (Aguilera, 2023)

Caso 1: “Las investigaciones sobre cognición animal han desacreditado considerablemente este escepticismo generalizado sobre el pensamiento animal y, más específicamente, han cuestionado fuertemente el supuesto de que el lenguaje natural sea una condición para el pensamiento (Beck, 2013; Bermúdez, 2003)” (Aguilera, 2023).

Estudios eidéticos

Caso 1: Asumir la existencia de ideas en el planeta Tierra no solo con anterioridad a sapiens-sapiens, sino varios millones de años antes que este apareciera. De hecho, la construcción de herramientas relativamente sofisticadas, datadas de 3,3 millones de años en Lomkwi, Kenia, hace presumir que ideas más simples habrían plasmado y se habrían desarrollado en inteligencias no sapiens-sapiens e incluso no humanas muy anteriores (Devés, 2023; Devés y Kozel, 2018).

Estudios zooculturales

Caso 1: Ballenas jorobadas. Investigadores de bioacústica han mostrado que cada población posee “dialectos” o temas de canto compartidos y en constante evolución, un claro ejemplo de cultura acústica generacional (Conversación del autor con Copilot 21-06-25).

Caso 2: Abejorros. Estudios recientes muestran que pueden aprender tareas complejas (como empujar una bola para obtener comida) observando a otros abejorros. Este aprendizaje social se propaga como una “moda” dentro del grupo (Conversación del autor con Copilot 21-06-25).

Caso 3: Peces cíclidos africanos. Estos peces cooperativos enseñan a sus crías comportamientos sociales como la defensa del territorio o el cuidado de huevos, lo que sugiere una forma de cultura parental (Conversación del autor con Copilot 21-06-25).

Etnozoología

Caso 1: Saberes y poderes de los guanacos que se expresan en entidades protectoras como Nawananga Leta”a, el dueño [señor] de los guanacos para los mocovíes, como la guanaca amamantadora del niño abandonado por la madre durante una migración (Terán, 2000, p. 194; Manzano-Garcia et al., 2019, p. 29).

Caso 2: También entre los pueblos tobas orientales, el guanaco es considerado un chamán y auxiliar de los chamanes humanos y como quien ofrece conocimientos médicos. Acorde a la información recopilada por Buenaventura Terán “el Nawananga es poseedor de una vasija guardada bajo tierra, a la que llena de agua proveniente de las concavidades huecas de los troncos de los quebrachos blancos y las da de beber a los enfermos afiebrados pacientes de los shamanes” (Teran, 2000, p. 196; Manzano-García et al., 2019, p. 29). Por otra parte, el guanaco muestra una vasija con medicaciones (Manzano-García et al., 2019, p. 29).

Caso 3: El guanaco “enseñó a piogonak [el chamán] como confeccionar la cerámica y este último terminó por enseñar al resto de la humanidad como elaborar y utilizarla” (Manzano-García et al., 2019, p. 29).

Etología

Caso 1: Ofrecimiento de presas de orcas a seres humanos

34 casos documentados en los que orcas en libertad ofrecieron presas a personas en el agua, en embarcaciones o incluso desde la orilla. ¿Altruismo inter-especies o simple curiosidad? (…) El estudio recoge 34 interacciones a lo largo de veinte años, dispersas en los océanos Atlántico, Pacífico, Ártico y Antártico. (Parra, 2025a)

Filosofía-Gnoseología

Caso 1: Algunos animales poseen “creencias”

Gracias al esfuerzo conjunto de filósofos de orientación naturalista y científicos que trabajan en disciplinas como la etología cognitiva y la psicología comparada, ha cobrado fuerza creciente la idea de que debemos extender nuestras atribuciones de estados mentales más allá del estrecho ámbito de las criaturas hablantes. En general, estos autores aducen que muchos comportamientos complejos que presentan distintas especies de animales no-humanos sólo pueden explicarse si se les atribuyen al menos algunos estados mentales, como las creencias. (Danón, 2010, p. 42)

Caso 2: Algunos primates no humanos piensan proposicionalmente. Sería el caso de los chimpancés de Tai en Tanzania (Danón, 2010).

Lingüística animal

Caso 1: Los chimpancés conversan

Los chimpancés no sólo emiten sonidos, sino que los combinan de manera creativa, generando significados nuevos, adaptados a contextos cambiantes, según un nuevo estudio. En lo más profundo de las selvas marfileñas, se ha descubierto que los chimpancés (nuestros parientes evolutivos más cercanos), son nuestros precursores en el arte de hablar, tal y como refiere un nuevo estudio (…) esta investigación liderada por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y el Centro de Investigación en Neurociencia de Lyon ha documentado algo extraordinario: los chimpancés no sólo emiten sonidos, sino que los combinan de manera creativa, generando significados nuevos, adaptados a contextos cambiantes. (Parra, 2025b)

Caso 2: El loro Alex que podía utilizar y comprender más de 80 palabras

Un loro gris llamado Alex fue sometido a una serie de pruebas y experimentos en la Universidad de Arizona, en los que la científica Irene Pepperberg juzgó su capacidad de imitar el lenguaje humano con el fin de crear las vocalizaciones y etiquetas de objetos. Ahora Alex puede combinar estas palabras y frases para formar palabras completamente nuevas que no tienen sentido, pero utiliza las reglas fonéticas de la lengua inglesa. Las capacidades de Alex de utilizar y comprender más de 80 palabras, junto con su capacidad de poner frases cortas juntas. (Cultura animal, 2024) (Ver Hillix & Rumbaugh, 2004)

Micología

Caso 1: Los hongos son considerados organismos con agencia en la medida que co-construyen sus nichos (Marín y Suárez, 2024).

Caso 2: “En algunos grupos de hongos se han registrado procesos que podrían considerarse como mecanismos de comunicación, tales como su actividad eléctrica (Adamatzky, 2022; Mayne et al., 2023) o la transferencia de microRNAs entre plantas huésped y hongos ectomicorrízicos para regular esta simbiosis (Wong-Bajracharya et al., 2022)” (Marín y Suárez, 2024, p. 83).

Ornitología

Caso 1: Algunas aves muestran inteligencia equivalente a los primates no humanos más inteligentes.

En las últimas dos décadas, aproximadamente, tanto de las investigaciones sobre terreno como de laboratorios de todo el mundo, han salido ejemplos a raudales de especies de aves capaces de hazañas mentales comparables a las detectadas en primates. Hay una especie que crea diseños coloridos con bayas, fragmentos de vidrio y flores para atraer a las hembras, y otra que esconde hasta treinta y tres mil semillas esparcidas por docenas de kilómetros cuadrados y meses más tarde todavía recuerda dónde las ocultó. Existe una especie que resuelve un rompecabezas clásico a una velocidad comparable a la de un niño de cinco años, y otra experta en abrir cerraduras. Hay pájaros capaces de contar y realizar cálculos matemáticos simples, de fabricar sus propias herramientas, de moverse al ritmo de la música, de entender principios básicos de física, de recordar el pasado y de hacer planes para el futuro. (Ackerman, 2017, pp. 9-10)

Caso 2: Algunos papagayos, luego de comer frutos tóxicos, se automedican tragando barro, en la región amazónica peruana (Narby, 2006, p. 9).

Primatología

Caso 1: Algunos animales poseen normatividad. De hecho, en la psicología y la etología cognitiva, así como en la filosofía se explora la hipótesis que haya buenas razones para extender el rótulo de “criaturas normativas” más allá de la especie humana: “diversos primates no humanos como animales cuyos patrones de comportamiento se ajustan a distintos tipos de normas” (Danón, 2024, p. 29; de Waal, 2014, 1996).

Caso 2: Los chimpancés muestran alguna idea de justicia y/o equidad al rechazar una compensación desigual ante tareas similares (Brosnan y de Waal, 2003; Brosnan, Schiff y de Waal, 2005).

Caso 3: Los chimpancés elaboran estrategias políticas de largo aliento al interior de los clanes, estableciendo alianzas para instalarse en el poder como macho alfa (De Waal, 1993).

Psicología animal

Caso 1: El Grupo Conciencia animal ha realizado una declaración en Cambridge 2012, en la cual sostiene que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la consciencia, sino que muchos otros organismos. Así decía:

La ausencia de neocórtex no parece impedir que un organismo experimente estados afectivos. La evidencia convergente indica que los animales no humanos poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados conscientes, junto con la capacidad de exhibir conductas intencionales. En consecuencia, la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la consciencia. Los animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, incluyendo los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos.13 (Low, 2012, traducción de Google)

Caso 2: Muchos animales tienen emociones. “Estudios de sesgo cognitivo muestran que animales como ratas, abejas y cerdos pueden tener estados emocionales positivos o negativos que afectan su toma de decisiones. La neurobiología comparada sugiere que muchas emociones tienen raíces evolutivas compartidas entre humanos y otros animales” (Conversación del autor con Copilot 10-08-25).

Caso 3: Algunos animales como primates y córvidos poseen teoría de la mente y engañan conscientemente a otros. Es decir, suponen las intenciones y los comportamientos consecuentes de miembros de su especie. Esto se advierte particularmente en chimpancés, cuervos, entre más, que actúan escondiéndose de otros, sea cambiando de sitio sus alimentos ocultos (cuervos y chimpancés), si se dan cuenta que les han visto, u ocultando sus intenciones o labores de apareamiento si un macho dominante puede verles o escucharles (chimpancés, macacos y geladas) (Resumen de conversación del autor con Copilot 10-08-25).

Semiótica, en subespecialidades como

Ecosemiótica

Caso 1: La propia fundación de la ecosemiótica como disciplina asume que todo ser vivo es capaz de captar información desde el medio y usarla, ello le permite mantenerse vivo.

The ecosemiotic paradigm helps to explain how organisms interact with their external environments using mechanisms common to all living beings that capture external information and matter for internal usage. This paradigm can be applied in all the circumstances where a living being (human, animal, plant, fungi, etc.) performs processes to stay alive. (Farina, 2021, iii)

Zoosemiótica

Caso 1: Tipos de comunicación en diferentes especies:

Entre los diferentes tipos de comunicación empleados más allá de la comunicación lingüística se podrían encontrar los cinco sentidos que los humanos utilizan habitualmente, así como algunos que son incapaces de detectar (a menos que se utilicen instrumentos científicos como microscopios, micrófonos de ondas infrasónicas, etc.) como en el caso del sentido eléctrico de los tiburones (…) o la percepción de los infrasonidos de las ballenas, entre otros ejemplos. (Hart, 2013, pp. 27 y ss.) (Romero, 2020, p. 790)

Zoología: Fabricación de herramientas

Caso 1: El caso emblemático de Jane Goodall: algunos chimpancés de Gombe utilizan y hasta fabrican herramientas, algo que hasta entonces se consideraba exclusivo de los seres humanos (Goodall, 1986). Más tarde, Andrew Whiten y su equipo de la Universidad de St. Andrews, compararon más de 40 comportamientos (uso de palos para extraer termitas, técnicas de corte de hojas, etc.) en distintas comunidades, hallando variaciones regionales que sólo pueden explicarse por aprendizaje social (Conversación del autor con Copilot 21-06-25).

Caso 2: En elefantes asiáticos:

Se ha observado a ejemplares en estado natural modificando ramas caídas: separan ramitas de la rama principal con la trompa, las limpian de hojas y luego las usan para rascarse zonas inaccesibles del cuerpo. Incluso llegan a extraer corteza para taponar agujeros de agua y así evitar la pérdida por evaporación. (Conversación del autor con Copilot 20-06-25)

Caso 3: Cuervos de Nueva Caledonia: “Son famosos por tallar hojas y ramitas en forma de ganchos para extraer insectos de grietas. Incluso han mostrado la capacidad de mejorar sus herramientas con la experiencia” (Conversación del autor con Copilot 20-06-25).

Caso 4: Orangutanes de Borneo y Sumatra: “cortan y pelan ramas para convertirlas en palos del largo y grosor adecuados; afilan puntas con los dientes para facilitar su uso; algunos individuos han sido vistos construyendo herramientas compuestas, como palos con múltiples funciones” (Conversación del autor con Qwen 08-08-25).

Caso 5: Delfines nariz de botella: en ciertas regiones, las hembras enseñan a sus crías a arrancar esponjas marinas y colocarlas en su hocico para protegerse mientras buscan alimento en el fondo marino. Esta práctica se transmite culturalmente y requiere modificar el objeto natural (Conversación del autor con Copilot 20-06-25).

Un ejercicio de eidética de la naturaleza

El caso de la fabricación de herramientas por especies no humanas o humanas no sapiens

A continuación, me focalizaré en un saber, no porque me parezca el más importante, sino porque resulta muy destacado y es particularmente fácil de advertir: la fabricación de herramientas.

Lo “faber” caracterizó a la especie humana en diversos discursos, ubicando este criterio como distintivo de humanidad, remontándolo así a los orígenes de nuestra especie. Hoy es evidente que numerosos animales fabrican herramientas, las mejoran y transmiten este saber a sus congéneres, como se ha expuesto en el acápite anterior. Ello tiene vastas implicaciones no solo en la concepción de lo humano, sino igualmente en la concepción de la naturaleza, como ya se ha insinuado.

La fabricación de herramientas se advierte en especies muy anteriores al ser humano, aunque no podemos datar en qué momento dichas especies comenzaron a usar ni a fabricar herramientas. Sí podemos datar en qué momento australopitecus (o un homo desconocido, o una cuestión solo de nombre, pues están datadas unos 700.000 años antes del primer homo habilis descubierto) trabajaban las piedras, hace 3,3 millones de años en Lomekwi, Kenia (Harmand, Lewis, Feibel et al. 2015). Se trata de manufacturas más sofisticadas, en tanto difíciles de fabricar, que las que conocemos hoy en cualquier animal. Es razonable imaginar que, mucho antes, estos fabricantes utilizaron herramientas de madera y ensamblaron piezas.

La utilización y, a fortiori, la fabricación de manufacturas, implican nociones cotidianas para nosotros, como: quiero obtener tal resultado, esto sirve o no sirve para dicho resultado, esto que fabrico está bien hecho o mal hecho para el resultado que espero, este saber lo transmito a otros, aprendo de otros que lo hacen mejor que yo. Estos saberes son millones de años anteriores a nuestra sub especie sapiens-sapiens. Por lo demás, no se limitan necesariamente a saberes “técnicos”, sino a saberes comunicacionales y de convivencia “zoocial”. Dicha implicación se refuerza si asumimos que todos estos seres son grosso modo autoconscientes pues, como puede advertirse más arriba, los animales que elaboran (no solo que utilizan) herramientas pasan la prueba del espejo, se reconocen como individuos, es decir, son autoconscientes, entre los cuales pueden mencionarse los cuervos de Nueva Caledonia, los chimpancés, los elefantes asiáticos y los orangutanes.

Ahora bien, las herramientas constituyen una prueba directa de ciertos saberes, tanto como sugieren otros menos directos. Entre estos, un aspecto que puede considerarse más una disposición existencial que una idea propiamente dicha y que se une también a la autoconciencia, es la agencia. La agencia no solo alude a construcciones físicas, sino a saberes sobre lo simbólico: solucionar dificultades, cohesionar grupos, ganar liderazgos, estatus o poder, según los casos.14

Puntos de encuentro o “diálogo de saberes” entre naturaleza y humanos, ambos periferizados

El objetivo principal del ensayo ha sido presentar una propuesta con razonables bases para que los estudios eidéticos se ocupen también de la naturaleza como un campo de estudios. Ahora bien, si el descubrimiento de puntos de encuentro entre los pensamientos de las periferias geopolíticas humanas ha sido clave para entender y potenciar las conversaciones entre las intelectualidades de estas, entonces puede entenderse que ubicar puntos de encuentro entre periferias naturales y humanas es un objetivo relevante para los estudios eidéticos.

Los puntos de encuentro, entre saberes humanos y SdlN (no humana) se hallan en comunicación con sensibilidades, emociones, condiciones de existencia como invasiones, subordinaciones, extractivismos y más. De este modo, los puntos de encuentro entre una naturaleza periferizada por el proyecto noratlántico y las periferias humanas emergen desde numerosas empatías derivadas de los impactos y trastornos generados por los expansionismos del centro: invasión, marginación, persecución, privación de agencia, destrucción de culturas y formas de existencia, sentimientos de miedo, segregación, expulsión, contrariedad y dolor que se comparten entre humanos y naturaleza.

Para terminar: nuevos desafíos

La clave ha sido poner en el tapete la posibilidad de acoger los SdlN en los estudios eidéticos y, más específicamente, vislumbrar una “eidética de la naturaleza”. Solo muy marginalmente se han presentado algunos de estos saberes para dar a entender la propuesta y para insinuar posibles campos de investigación.

Se destacó al inicio que habría interrogantes y desafíos que no podrían ser satisfechos. Entre estos, vale la pena dejar sentados algunos ante los cuales se encuentran tan frecuentemente quienes se ocupan de los estudios de las ideas. Una cuestión clave apunta a la reconceptualización del “contexto” de origen y de los cambios en los SdlN. Ello es relevante para nuestros intereses de investigación, porque supone rupturas fuertes con la trayectoria especista y referida a las sociedades de clases, nociones que, en este ámbito, se fracturan y desmoronan; en especial, si se asumen los órdenes temporales correspondientes. Es necesario transitar desde la corta duración de las décadas y la larga duración de los siglos, en las que nos ubicamos con relativa comodidad, hacia la “larguísima duración” de los cientos de miles y hasta millones de años, cantidades en las que necesita operar la eidética de la naturaleza. La datación bastante segura de la existencia de una idea que tenemos en la actualidad es la de “bien fabricado / mal fabricado”, imprescindible en el australopitecus para sus herramientas de piedra.

Otro desafío significativo para quienes nos ocupamos de las ideas y los saberes consiste en la tarea de cuidar los SdlN (cuidar la eidodiversidad) ante la desaparición masiva de especies y, aunque no desaparezcan genéticamente y se conserven en bancos de genes o en zoológicos, desaparecen las zooculturas compuestas por los saberes, que han emergido en las “zoociedades” que se extinguen. Ello parece tanto más relevante en la medida que sospechamos la existencia de múltiples saberes que ni siquiera hemos descubierto y de órdenes que no imaginamos, por ejemplo, respecto a la gestión del poder o de la artefactualidad en tantas zoociedades.

Otro desafío consiste en disponibilizar estos SdlN hacia las sociedades sapiens (y, ya quisiéramos, hacia varias zoociedades) para operar con ellos, de maneras similares a como se disponibilizan usos medicinales autóctonos. Y no solo esto, sino a la vez, los modos como reelaborar o hibridar dichos saberes con otros en nuevas construcciones eidéticas.

Concluyo con la sugerencia de dos líneas de investigación. Una que se aboca a los SdlN propiamente tales; otra, que se aboca a las relaciones, comparaciones, encuentros entre los SdlN y los saberes humanos. Los SdlN no deben imaginarse, exclusivamente, a nivel de especies por separado; por el contrario, la antigüedad de estos saberes permite imaginar asociaciones entre diversas especies y ello de diversas maneras, cosa que por lo demás ocurre también con sapiens y se destaca, por lo observable en la cotidianidad, la simbiosis con perros (ver Lestel 1998).

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1* Agradezco los aportes de Nathalia Lucero-Díaz y Christian Álvarez-Rojas, así como también a la inteligencia artificial Copilot, especialmente en sus fórmulas Deeper e Inteligente, por la gran cantidad de información y los criterios entregados.

2** Chileno. Doctor en Filosofía (Universidad de Lovaina) y en Estudios Latinoamericanos (Universitè Paris III). Profesor del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile (IdEA-USaCh). Contacto: eduardo.deves@usach.cl

3 Agradezco particularmente a Nathalia Lucero-Díaz sus aportes a estas formulaciones.

4 Se entenderá por zoocultura las conductas cultivadas en ecosistemas intelectivos animales, que se practican y se transmiten y que no se hallan necesariamente en otros, sea o no en contacto con sapiens-sapiens, cosa que será progresivamente más difícil de distinguir, tanto por la intromisión de humanos en cada espacio, como por la amplia capacidad de tantos animales de imitar comportamientos sapiens. Zoocultura no debe confundirse aquí con otras acepciones, como crianza y manejo de animales.

5 Estudios eidéticos entendidos, para este caso, de modo algo heterodoxo, porque en todas sus variadas expresiones (historia de las ideas, de la ciencia, de lo intelectivo, en el sentido de la intellectual history, de los estudios sobre mentalidades, paradigmas, teologías, cosmovisiones, estudios de las intelectualidades, de la sociología del conocimiento, de la sociología de las intelectualidades y otras especialidades que se reúnen en este entrecruce disciplinar) se imaginaron ocupadas de seres humanos o, en todo caso, de divinidades. Debo notar, por lo demás, que hace ya años que vengo dando vueltas en torno a estos asuntos (ver Devés, 2023, y Devés y Kozel, 2018).

6 De modo parecido al que he preferido “zoocultura” a “cultura animal” y no porque piense que no existen trazos de cultura en sentido estricto en muchas “zoociedades”, sino para evitar herir pieles muy delicadas.

7 Por ejemplo, puede decirse que la forma aerodinámica del halcón es fruto de un largo proceso de “aprendizaje” de la naturaleza, que es una maravilla de la navegación aérea y que para la ingeniería aeronáutica es de gran valor. Sin embargo, solo muy remotamente, los estudios eidéticos pueden trabajar con este tipo de “saberes” y “aprendizajes”.

8 Agradezco particularmente los aportes realizados por Nathalia Lucero-Díaz a estas formulaciones.

9 Se entiende por ideas “en sentido eidético”, aquellas que se refieren a valorizaciones: mejor/peor, amistad/enemistad, peligro/no peligro, útil/no útil…; y/o comparaciones entre cosas, situaciones o conductas: más adecuada/menos adecuada, más peligroso/menos peligroso, más útil para/menos útil para…; y/o explicaciones y tipos de causalidades: por qué se originan cosas, cambian u ocurren acontecimientos, son de tal tipo y no de otro; y/o proyecciones o estrategias en torno a cómo y por qué deben llevarse a cabo ciertas acciones como individuo o grupo; y/o identificación de lo que se es como grupo, en contraste con otras cosas o grupos; y/o constructos compuestos de numerosos motivos, eidas, conceptos o funciones, en el sentido de V. Propp: relatos sobre lo peligroso y lo beneficioso, sobre origen del ser humano o de otras cosas: animales, astros, montañas o comidas, sobre las maneras de vivir mejor, sobre la importancia del Estado, sobre la identidad nacional, sobre los castigos sobrenaturales y así… Estas se distinguen de las “ideas psíquicas”: la idea del yo, idea de alguien diverso a mi yo, idea de la diferencia entre el sí-mismo (del bebé) y los senos de la madre, como también de las ideas como “representaciones de cosas”: esto es una mesa, este es mi gato, voy al trabajo en metro y así…

10 Unidades mínimas y básicas, aislables metodológicamente, cuyo desarrollo y articulaciones, operando con cierta gramática, van constituyendo las estructuras de los sistemas de pensamiento (ver Devés y Kozel, 2018).

11 Agradezco particularmente a Christian Álvarez-Rojas por su contribución a estas formulaciones.

12 Tabla confeccionada por el autor con aportes importantes de Nathalia Lucero-Díaz y Christian Álvarez-Rojas.

13 The Cambridge Declaration on Consciousness fue escrita por Philip Low y editada por Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van Swinderen, Philip Low y Christof Koch. La Declaración fue proclamada públicamente en Cambridge, Reino Unido, el 7 de julio de 2012, en la Francis Crick Memorial Conference on Consciousness in Human and non-Human Animals, Churchill College, Universidad de Cambridge, por Low, Edelman y Koch.

14 Esto nos deriva a otro problema: ¿En qué medida traduciendo los saberes de la naturaleza a nuestros lenguajes académicos del siglo 21, podemos entenderlos y entendernos con ellos? ¿Cuánto nos perdemos de esos saberes por nuestros déficits para compenetrarnos de-en tales saberes? Este asunto epistemológico, lingüístico y semiótico debe ser asumido por una eidética de la naturaleza y ya fue puesto en la frase emblemática de De Waal: ¿qué tan inteligentes somos para entender la inteligencia animal? No puedo evitar un comentario sobre lo que pensaría Heidegger ante esto. “Este chileno extravagante sugiere aprender el lenguaje chimp, en vez de insistir a colegas y discipulado que aprendan el alemán, que es la lengua de la filosofía. ¿Cómo podrán fabricar trabalenguas, bombas y cohetes nucleares esos pobres chilenos, sin conocer nuestro idioma? Mejor para nosotros, por lo demás. Que se clausuren-ahí, en ausencia de voluntad de poder, como decía el maestro Nietzsche”.