Presentación al número
Resumen
Cuando nos planteamos realizar esta revista decidimos dedicar los tres primeros números a revisar el recorrido desarrollado por algunos países latinoamericanos en los últimos quince años. La elección del período estaba fundada en lo que consideramos que emergía en varios países de la región tras la crisis del modelo neoliberal y la posterior instalación de determinados gobiernos que, desde posicionamientos de centro izquierda, se encaminaban a reconstruir las respectivas economías, restaurar las estructuras del Estado y generar valores socioculturales contrastantes con los que el neoliberalismo había logrado instaurar y propagar durante su reinado. La tarea de estos nuevos gobiernos era ardua y de difícil concreción en el corto y mediano plazo. Varios factores se concatenaban para entorpecer cualquier intento inmediato y rápido de transformación. Los sucesivos planes económicos desarrollados en los años noventa, fundamentados en precisas pautas dirigidas a producir fuertes aperturas en los mercados nacionales, se articulaban con el relegamiento de la producción nacional y la prioridad otorgada a la comercialización masiva de productos importados. El pago de las enormes deudas externas y la aplicación a rajatabla de los dictados de los organismos internacionales de crédito imponían sucesivos ajustes económicos y propiciaban la expansión de la misma deuda externa, introduciendo a estos países en una espiral descendente en la que caían, reproduciendo mecanismos que aumentaban la velocidad de dicho descenso. Los Estados nacionales se encontraban desarticulados, gran parte de sus activos habían sido vendidos o concesionados al capital privado, los entes reguladores fueron eliminados o vaciados de sentido, la burocracia estatal había sido reemplazada por el saber tecnocrático a disposición de las premisas económicas y políticas neoliberales y gran parte de los planes sociales solo se enfocaban a paliar levemente la situación de los sectores más empobrecidos de la población. En el mercado de trabajo primaban pautas flexibilizadoras de los contratos de trabajo y correlativamente arreciaban la precarización y el desempleo, a partir de lo cual los salarios estaban absolutamente deprimidos y la productividad de las empresas se asentaba entonces en el aprovechamiento de una mano de obra barata y fuertemente disciplinada. Divisiones sociales muy marcadas impregnaban cada uno de los territorios nacionales, en los cuales el desempleo y la pobreza contrastaban con el fuerte enriquecimiento de las elites económicas, favorecidas por las políticas llevadas adelante por los gobiernos por ellas controlados. Entonces, al mismo tiempo que se debía reconstituir el tejido social fuertemente desgarrado por estas inequidades, había que reconfigurar al Estado para volver a intervenir en la economía, armar desde cero una nueva base productiva y disponer mecanismos de auxilio para los sectores más desprotegidos de la población. Pero, nada de esto podía realizarse si no se lograba una base social fuertemente convencida acerca de la necesidad de que esta intervención política y económica se lleve a cabo.
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Derechos de autor 2023 Osvaldo Battistini

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